domingo, 23 de marzo de 2014

GABRIELA ANALIA ARCONDO CLOSS [11.337]


Gabriela Analia Arcondo Closs 

11 de enero de 1993, Asunción, Paraguay. Cursa el segundo año de la carrera de Psicología en la Universidad Católica, se dedica a la poesía desde los 13 años. Tiene dos escritos en un libro llamado Tinta Nueva III publicado por la R.E.A.L (Red Estudiantil de Academias Literarias) que fue lanzado en el 2010, “Historia Delirada” y “Ave Enjaulada”.  Colabora en una pequeña organización sin fines de lucro llamada Elfos y Duendes S.A², donde cada cierto tiempo se lanza un mini folleto con creaciones hechas por artistas paraguayos que no son muy conocidos. Lleva el seudónimo de Galista (combinación de algunos de sus apodos).





Claroscuro

Entonces no importa
La forma que nos miremos
Por última vez
Sólo viajas
En los recuerdos
Que quedaron en tu mente

Y no importa
Yo sólo seré fugaz
Como los pasos
Que dimos
Por alguna taza de café

Pero pintaré todo eso
De múltiples colores
Para que no olvides
El aroma de jazmines
Que brotaron de tus cabellos
En noches de luna francesa

Y ese faro que alumbra
Tu espera
Tocas madera
Te marchas
Y yo leo cada palabra
Fuera de la luz

“Tarareo tu nombre en silencio cuando chocan las luces”







Mi Igual

Insensata noche
Que se puso a nadar
Para buscar el amor
En los poemas que roen
Los talones de Morfeo

Los sonidos
Enloquecen al ser
Mientras este se convierte
En una bacteria para lo que ve

Conectando los circuitos
A los cráneos humanos
Cancelando el juicio
Así el grito
No sale disparado

Aunque no estén
Te observan
Desde ahí
Estando alejados

Te concentras en el monitor
Para no creer en el amor
Aunque te den un beso en la mano
Las perdices salieron volando
Justo en el acto

Divagues a media noche
De esta mente absurda
Preocupando a su espectador
Que no dice ni “mu” de musa

El estridente sonido
De su alma difusa
Que precipita a la flor de alelí
Dentro del fogón
Que antes creaba versos

Cierras la maldita ventana
Para que nadie observe
Mientras buscas desesperado
Unos zapatos de goma

Sin nada que decir,
Los versos quedaron dormidos
No puedo ir a despertarlos
No deseo más huir
Ya hay manchas en mis medias

Estas harto de que te alineen
Con esas tonalidades
Esos colores
Aquellos observadores

En otro país
Alguien pregunta por mí
En este juego de vaivén
No me miras, no te ves
La respuesta está al revés

Todos cambian de ideas
Otros no comprenden la pelea
Siempre son dos
Siendo que son la misma pieza

En las redes de las cajas
Hablando con criaturas inanimadas
Sobredosis de café
Para seguir perdido en la telaraña
De las mentiras hechas palabras

Quiero volverme en pesadilla
Para matar tanta hipocresía
Con balas hechas de lápices
Acabando así a la tiranía

Desprendiéndome ya de lo real
Tu sonrisa ya es efímera
Mis besos ya no satisfacen
Y la flor muerta me mira
Riéndose de mi agonía

Corto circuito mental
No hay tinta
No hay palabras
El poeta ya no es humano
Es una maquina con teclado

Buenas noches
A las 6 de la mañana
Los versos dormirán conmigo
Hasta encontrar la palabra exacta

Lo siento
Es que te amo
Siendo iguales
En ser opuestos.







Pájaro Cantor

Tú,
En medio de mi silencio
Cierras los ojos
Tarareas el nombre
De lo que alguna vez
Fue mi voz

Ella,
Gira en nuestro entorno
Mientras titilan sus ojos
En la ciudad
Dejando escapar
Nuestras cabezas

El,
Deja en libertad a su voz
En medio de la noche
Que se presenta
Tibia y serena
En medio de nosotros

Todos,
Persiguiendo cada salto
Extraviado en el vuelo
Que dejo la tinta
Danzantes
De las tres lunas

Yo,
Pretendo que no lo sé
En medio de mi imaginación
Que fueron
Nada más que tus cabellos
El recuerdo del pájaro cantor
Aprendiendo a ser feliz.

Galista

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