martes, 25 de abril de 2017

KARINA MEDINA [20.111]


KARINA MEDINA

Karina Medina (Lima 1986) He venido desarrollándome como artista desde muy niña. En la primaria solía hacer imitaciones y pequeñas muestras teatrales que solían dar risa. En la secundaria me di cuenta que realmente debía contraer matrimonio con la actuación.

En el 2003 ingresé a la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas e intente estudiar publicidad por intereses económicos a largo plazo.

Desistiendo luego de esa idea, en el 2006 postulé a la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático a la carrera de Pedagogía Teatral. Ese mismo año pasé a ser parte del colectivo multidisciplinario “Cultural Moiras” y formé parte por unos meses de “Mimesis”, un grupo teatral que hace obras infantiles.

Mientras todas estas cosas se daban, la poesía se volvió mi amante consiente.

En el 2008 decidí estudiar Teología en la Academia Internacional ELOHIM y luego de cinco años decidí retomar la Pedagogía Teatral.
En la actualidad me desempeño como profesora de teatro y promotora cultural en mi distrito de Los Olivos. Tengo un hijo de 2 años y un bondadoso esposo.




POEMAS:

Cómo nos gusta

El boom de sus corazones adolescentes
Ha mostrado su máximo apogeo
y las redes sociales sienten las cosquillas
que les permiten seguir vivas
bajo los versos joviales
que buscan trascender.
Más likes no nos vuelven poetas
Porque los comentarios son contra protesta
Y el ahínco se ve en trabajo
Del lenguaje que está guardado
Entre los dedos del climax de la expresión.
El romántico activista
Escribió un libro hace unas lunas
Y el izquierdista realista
Nuestro pellejo quiere esconder
¡Pero si! todo vía web
Porque así lo manda la orden del día.
Así nos quieren vender
Pero ¡cómo nos gusta el panfleto!
¡Cómo nos gusta el cliché!
¡Cómo nos gusta perder el tiempo!
Sintiéndonos escritores
De lápiz, lapicero y papel.
Y los editores
¡Pobres! ¡Pobres!
Abren revistas
Sintiéndose fieras,
Sintiéndose fuertes.





Invisible

Has colgado en el viejo perchero
tus años mozos en el malecón
en los que coqueteabas al abuelo
y te ganabas su atención.
Hermosura exótica
caminabas cual desnudez
y el aroma de tus cabellos
se han quedado inmersos
en la parsimonia de tus años,
perdiéndose cual leyenda,
volviéndose tan invisible,
desapareció tu corazón.
El olor a cigarrillo
de morena canela
que arrastraba tus vestidos
y el suave brillo de tu piel
que lucía cual arena
del muelle "San Gael",
se han quedado cual imagen
impregnada en el cristal
de tu sucia ventana
de tu arrimada habitación
en la que tus hijos
te han echado
porque la carga de tu cuerpo
se ha vuelto anciana
y ya no eres la hermosura y esplendor
que en antaño
el pueblo admiraba.
¿Dónde estás abuela?
¿Por qué ellos te desprecian?
Sacrificio olvidado,
inconsciencia a flor de piel,
absurdo desprecio
y desencajado desamor.
¿Qué has criado?
A ¿qué engendros tu útero
despidió al parir?
Te han dejado sola en medio del malecón
que es tu sala de espera
en la casa del teatrón,
dónde tus nietos juegan
pero no te miran,
donde tus hijos cantan,
pero no te hablan,
donde tus gatos maúllan
y los perros te husmean,
como a la so-sobra de tu aliento exprimido.
Ya estas muerta, anciana
aunque aún no compraron ataúd.
No eres musa
ni sirena
en el muelle
ni en el callejón.
Tratando de andar contigo en sus espaldas
avanza la vida de los tuyos,
llevándote con ellos cual carga,
vil y despreciable,
olvidando el dolor
de tu viejo corazón.





Cliché P.O.E.T.I.C.O

El kril de mi interno tiburón
es el panfleto sistematizado
de mi poesía diaria
que ha estado oculta por nueve años.
He sido prófuga de mi misma
y mi palabra de mi ensimismado proceder
por las gracias de Dios
y por mi complejo aceta.
Unos cuantos días escribí en un papel
calca
(así se decía en los ochentas)
Pero luego morí.
Cuando solía suicidarme
los versos me miraban aburridos
y el color azul de sus h's parlanchinas
guardaban su silencio.
En un trance del renacimiento
mis poesías hablantinas
se abrazaron como cursis melodías
pero esto no es más que un cliché.





Locura o libertad

Los pequeños trances de los hombres,
en distintas dimensiones
en las que sus miembros se encuentren,
los transforma en seres libres.
Yo sé Enrique,
que la locura
nunca tuvo maestro,
pero ese doctorado en desborde,
ha destronado mi ahorro de alegría.
La calle
Se vuelve un mar orates
y caída doña tarde,
los cuerpos sienten agonía
y la razón llega al destierro.





Remembranza de Marzo

-A mi hermana Pamela-

Bajo un rojo algarrobo de Piura
nuestra casa cobra figura
y los dulces recuerdos de nuestra niñez
han tomado asiento con suma rapidez.

Pequeña hermana mía,
te cargaba en mis brazos y llorabas...¡llorabas!.
... Con en el reflejo del sol, tu piel brillaba
y cuidábamos de ti, todos nos cuidábamos.

Las antiguas y gigantes risas de verano en la piscina
han resonado después de tantos años.
Y el viejo patio con escalera a la derecha
despide a nuestra amiga que por el muro se endecha.

Aun parece que te veo
por tu habitación al lado del baño,
en la cocina, en la escalera bailando
o para una foto posando.

Hemos caminado tres cándidas niñas
- "¡Porque es la más chiquitita de la casa!" papá decía.
Y nuestro infante blanquiñoso nacía
siendo cuatro hijos, la familia crecía.

Tu cara de sorpresa me acuerdo Pamela
el día que nacer de nuevo todos decidimos,
- "¡Ya pues hijas...!" mamá decía
cuidando el alma a priori.

Y papá ¡cuánta ternura!
pagar la ceremonia gratuita quería,
tu ingenuo rostro reía y reía,
y tu alma tan solo llegar a Sion quería.

Los marzos han hecho su desfile colosal
y mi corazón cuando escribe estos versos
no concibe que el tiempo
sea tan perverso!!!

¿Cómo podría hacer? ¿Cómo?
detrás del sol han quedado mis oportunidades,
regresar el tiempo quisiera
para que tu hermana mía entiendas
que te amo más, cada día más...cada día.

He invocado a los Dioses en este día 
para que hoy 29 acontescan las alegrias
con la familia, con tus amigos
y por supuesto con la humilde Camila.

Démonos un abrazo a la distancia,
beilemos juntos los seis de nuevo,
como los años pasados.

¿Pamela? ¿estás ahí? 
te hablo desde lejos
¡No os preocupéis!
Pronto volveré y nos diremos como en el cielo
¡Cuánto y cuánto nos queremos!










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