lunes, 3 de abril de 2017

FRANCO CAJANI [20.067]



FRANCO CAJANI

FRANCO CAJANI nació en 1943 en Seregno (Italia), donde vive. Crítico de arte y literario, ha publicado diversos volúmenes de variado contenido literario y de carácter histórico. Entre sus libros de poesía recordaremos Caballero en el tiempo (2000), Diablos y Dragones (2001) y El Mundo y la Historia (2004). Es fundador y presidente del Premio de Poesía “S. Quasimodo” de Balatonfured, Hungría.


Caballero dezarsonado. Franco Cajani

El poeta y traductor italiano, Vincenzo Guarracino nos ofrece aquí la poesía de su compatriota (Seregno, 1943), con una breve presentación de esta traducción al español.


CABALLERO DESARZONADO, de Franco Cajani


Caballero desarzonado, del cual aquí se proponen algunas partes, es un poemita que, en una ideal prosecución de su obra precedente, Caballero en el tiempo (2000), constituye para su autor, el poeta italiano Franco Cajani, casi la coronación de una aventura de poesía iniciada hace ya medio siglo, en 1974; un recorrido de palabras, casi un verdadero y propio “romance en versos”, centrado entorno a un preciso omphalos estilístico y conceptual que es el yo en la autenticidad de su fluir, más allá de todo sentido de pertenencia. En este sentido, se propone como un resumen de razones existenciales y morales, por tanto, que retan toda discreción y toman cuerpo poético al abrigo del sufrimiento, del “castigo bíblico del sufrimiento” como el poeta revela con la lucidez y sinceridad que sólo la poesía sabe dar. 



*


Mi poesía no la encuentras 
entre una anécdota curiosa 
castigo bíblico del sufrimiento 
en cualquier publicación de historia local 
en la puesta en marcha de la máquina de la esperanza 
con la forma del agua 
une dos mundos aparentemente lejanos 
atraviesa las estaciones de la vida 
sucediéndose las notaciones más significativas 
coordina la fascinación del rocío con la lluvia 
pureza del ánimo que no vacía el sentido de la vida.



*



Los pasos/etapas de la vida son ya 
sueños del pasado a los pies de altas montañas 
las Grigne de la juventud 
ascensiones ilusorias que se desvanecen en el vórtice del tiempo 
espejo transparente de su fluir 
extraordinarias coincidencias de encuentros 
de amores atraídos por el sexo 
escandidas desde lugares, fechas, símbolos, significados 
de los que haces la cuenta cuando sientes la meta avecinarse 
con la humildad inquietante de los demonios 
que están más allá del sitio del limbo 
en la eterna estancia que nos espera.



*



Comienzas con un juguete que no escogiste 
que intercambias con el amigo de enfrente 
un helicóptero de lata 
comprado en los mercadillos de las termas de mi padre 
para comprender que sucede en los oratorios, institutos, hospicios 
para comprender el aviso gritado en el dialecto del Burghesan 
fruto de las vísceras más latentes para divisar en el futuro 
las ruinas de tu infancia 
vueltas a visitar retocadas desde la madurez.



*



No sabía con seguridad que el soma que estaba en mí 
pudiese coger siempre más el barlovento 
me enredaba locamente 
en atisbos de luces mezcladas con sombras 
peligroso visionario que escande el tiempo 
bajo la égida de santa Genoveva 
patrona de París y de Francia 
mostrando mi gratitud 
sin culpa por haber robado un año al gobierno 
la antedata en mil novecientos cuarenta y dos no es casual 
más allá de la ratio religiosa 
roza el falso retardo cordial 
Silencio asenso de la Sunzina 
matrona de la familia que ayudó a nacer 
a mis seis hermanos 
sin sobrepasar la vida de los patios 
con mujeres que corrían de un lado a otro 
en el gran balcón corrido con baranda 
precioso hierro batido por la bodega del Murett 
recuperada después en los años Ochenta 
para otras protecciones contra violentos odios generacionales.



*



Las aguas del carril del tiempo 
se abren el el mar de los Ingaunos 
refinada ansia del decir y no decir 
en el ascenso y crisis de nuevas uniones precipitadas 
en el camino francigeno de vuelta hacia París 
pasando por Grenoble y los castillos de Loira 
meca del arte para muchos artistas de la micrografía 
preludio del sesenta y ocho explosivo 
sobreviviente peligro de la revelación 
en una cama de dos plazas 
con todas las bajezas de la autonomía 
con la banda sonora 
de “A whiter shade of pale” de Procol Harum 
repetida aventura de un film en blanco y negro 
ya visto en 8mm recuperado de una caja roñosa



*



Los chavales de la calle de San Pedro 
eran los modelos de vida 
continuidad con el pasado a reinventar 
en los patios de grupos que desenfundaban 
las revelaciones privadas tal vez espantosas 
similares a truenos, relámpagos, rayos 
que después encuentras amplificados en la historia paralela 
de la gente de los campos y de la civilidad campesina 
semiescondida en la Curt neuva 
fruto de posesiones de atávicas obras pias 
legados perpetuados en la ortodoxia más supersticiosa.



*



Vivir de poeta como oficio y misión 
fijar en el papel también lo no dicho 
lo que queda más allá de la línea de la tinta 
más allá de la ausencia del diálogo 
de los arrebatos del proyecto 
sin indecencias y escándalos 
libre elección llevada adelante 
con irresponsabilidad y furor 
inestable consciencia de cosas jamás sabidas 
percibidas de inmediato sólo entre compañeros de juego 
de la calle de los primeros pasos y primeros llantos 
de las escapadas de la escalera del patio de la Comaa 
unida por mi padre en tiempos no sospechosos 
ancorándola al destino de mi lugar solitario 
compartido con quien me dejaba hacer 
experimentos sobre el trinomio en el espíritu ciego.

(Traducción de Ana Maria Pinedo Lopez)
http://www.laotrarevista.com/2017/03/caballero-dezarsonado-franco-cajani/








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