miércoles, 11 de noviembre de 2015

OLGA KIRSCH [17.461] Poeta de Sudáfrica


Olga Kirsch

(Koppies, Sudáfrica  1924 - Tel Aviv, 1997)
Olga Kirsch (Koppies, 23 de septiembre de 1924 - 5 de junio de 1997) escritora y traductora sudafricana.

Era la tercera de cinco hermanos. Su madre era británica y su padre judío de origen lituano que falleció cuando ella tenía 12 años.

Su escolarización fue esencialmente en afrikáans y más tarde estudió en inglés la secundaria en Koppies y después de que su familia se estableciera en Johannesburgo, comenzó a estudiar medicina, pero más tarde cambió de rama educativa y estudió literatura afrikáans y neerlandesa. A los 24 años, se mudó a Israel donde fue profesora de inglés y obtuvo un máster en la Universidad de Jerusalén. Se casó con el matemático Joseph Gillis (1911-1993), profesor del Instituto Weizmann, con quien tuvo dos hijas Ada y Michal, en 1950 y 1953.

Con Elisabeth Eybers, fue una de las primeras mujeres en publicar en afrikáans, y aunque también publicó en inglés y participó en actividades de la asociación de escritores anglófonos de Israel, es su obra en afrikáans la que le supuso mayor éxito, a pesar de que le fue muy difícil según ella publicar en esta lengua fuera de Sudáfrica. En sus primeros trabajos, plasmaba su rechazo al racismo y su aspiración a vivir en Israel. En su obra más madura, abordó temas más personales como sonetos dedicados a su marido y el fallecimiento de su madre y su benjamina, fallecida a los 9 años a causa de una enfermedad incurable.

Fue además una destacada lingüista; tradujo sus libros de poesía del afrikáans al inglés y al hebreo.

Con la edad, la escritura se volvió más difícil y se volcó en el diseño y la escultura en madera. Murió a causa de un tumor cerebral.

Poesía

en afrikáans

Die Soeklig, J. L. van Schaik Bpk., Pretoria 1944
Mure van die Hart, Afrikaanse Pers Boekhandel, Johannesburgo 1948
Negentien gedigte, Human & Rousseau, Ciudad del Cabo 1972
Geil Gebied, Human & Rousseau, Ciudad del Cabo 1976
Oorwinteraars in die Vreemde, Human & Rousseau, Ciudad del Cabo 1978
Afskeide, Human & Rousseau, Ciudad del Cabo 1982
Ruie tuin, Human & Rousseau, Ciudad del Cabo 1983

en inglés

The Book of Sitrya, Rehovot 1990

Una de las mujeres que impulsó el afrikáans como una lengua en toda su extensión fue Olga Kirsch. De ascendencia británica, lituana y judía, vivió en Johannesburgo donde estudió literatura afrikáans y neerlandesa. Olga se trasladó a Israel –debido a que estaba en contra del racismo en Sudáfrica– lugar donde se casó y le permitió publicar poesía en afrikáans.



Se llamaba Sasha

Se llamaba Sasha. Lo volví a recordar, esta 
tarde al traer para casa unas cosas del mar,
y acuclillada en el patio acomodaba en círculo
unas rocas resbalosas en torno a una maceta.

Sasha. Era, creo, oficial del ejército del zar,
y por esa causa estuvo cinco años en la cárcel.
A Tania, su esposa judía, también la metieron presa un año 
(esa –le dijeron mas tarde- había sido una equivocación)
                                                            De viejos
se establecieron aquí. Su corazón ya no resistía
pero él trabajaba cada día en el jardín,
acariciando la tierra hasta dejarla lisita y sin grumos,
demarcando senderos y colocando alrededor de 
cada arbusto un redondel de rocas blancas – una labor de 
preso.
                                                          Al final quedó postrado
y cuando íbamos de visita nos decían:
“no hablamos más el ruso”, pero repetía mi nombre
-ruskoiaimia – con suave añoranza y sonriendo 
avergonzado.
                                                          Murió y fue
enterrado en el vasto campo santo
de la Iglesia Rusa de Jaffa –propiedad
de la URSS en Tierra Santa–
y cada año en su día, Tania lo visita.

           La verdad que no sé qué significa su historia,
pero en estos tiempos de demencia y desquite –quise 
arrancar por un instante su nombre a la desmemoria.
 


Synaam was Sasha…

Sy naam was Sasha. Ek het hom weer onthou
vanmiddag toe ek strandgoed huis toe bring
van die see, en op die stoep gehurk ’n kring
waterglad klippe om ’n plantpot skaar.

Sasha … Hy was glo offisier in die tsaar
se leërmag.  Daarvoor het hulle hom vyf jaar
in die tronk gestop.  Tanja, sy Joodse vrou,
’n dokter, het hul ook ’n jaar gehou
in die gevangeskap (dit was ’n fout
het hul haar later meegedeel).
                                             Reeds oud
kom hulle hier.  Sy hart was nie meer sterk
maar hy het aldag in die tuin gewerk,
die aarde glad en kluiteloos gestreel,
paadjies gemaak en onder om die steel
van elke struik, ’n kring wit klippies – werk
van ’n gevangene.
                           Later moes hy maar lê.
Ons het kom kuier, daar is min gesê,
ons praat nie Russies nie.  Maar hy’t my naam
- roeskoja imja – saggies met ’n skaam
glimlag mymerend herhaal.
                                           Hy het gesterf
en is begrawe in die wye erf
van die Russiese Kerk in Jaffa – eiendom
van die U.S.S.R. in die Heilige Land -
waar Tanja steeds op sy gedenkdag kom.
Wat sy verhaal beteken, weet ek nie
maar wou sy naam ’n oomblik in ons tyd
van waansin en wraak ontruk aan die vergetelheid.

                                                                                                               (1972)

Mini-antología de poesía afrikáans
Jan de Jager


Kirsch, junto con otra gran exponente de esta lengua, Elisabeth Eybers, se convirtió en una de las primeras mujeres en escribir en este idioma.


“Sononder” [Sunset]:

Eer dat ek my oë sluit, 
In die slaap van ewigheid,
Wil ek ’n toneeltjie sien 
Wat my vrede toe sal dien 
Na die lange lewensstryd. 
Sonlig wat virlaas nog gluur 
Op die vensters en die muur. 
Trane-oë, diep bewoë, 
Wat kykies in die toekoms stuur. 
Rietjies rits’lend langs die dam,
Vaak geblêr van ooi en lam, 
Populiere fluister dromend
Van die nag wat, duister komend, 
Skaduwees van purpur verf, 
 ’Wyl die daglig stadig sterf. 


[Sunset]:

Before I close my eyes,
In the sleep of eternity,
I want to see a scene
That will give me peace
After the long struggle of life.
The sunlight still reflects one last time
on the windows and the wall.
Tear-filled eyes, deeply moved,
Try to glimpse the future.
Reeds murmuring along the dam,
Tired bleating of ewe and lamb,
Poplars whispering dreamily
Of the night, that with growing darkness
Paints shadows of purple
As slowly the daylight dies.

[translation by Egonne Roth]





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