jueves, 19 de noviembre de 2015

CARLOS ROJAS GONZÁLEZ [17.551] Poeta de Ecuador


CARLOS ROJAS GONZÁLEZ

Nació en Guayaquil, Ecuador   el 18 de Julio de 1943. 

Hijo legítimo de Alberto Rojas Gonzaga, extranjero que llegó después de muchos viajes a Guayaquil y puso un bazar en Clemente Bailen y Chimborazo. Al quebrar por malos negocios se instaló en Samborondón, dedicado al ramo del perfumería y cosméticos en general. Hacia 1960 enfermó de diabetes y falleció cuatro años después en Guayaquil. Insigne viajero, buen conversador de carácter extrovertido, imaginativo y amante de la opera y de América González Blacio, guayaquileña, profesora primaria. Hija del Coronel Vicente González, liberal radical del 95, de los lugartenientes del General Pedro J. Montero.

El último de cuatro hermanos que crecieron felices en unión de numerosos primos matemos en un viejo caserón de madera, de planta baja y dos pisos altos, propiedad de los hermanos González Blacio, en Rumichaca entre Sucre y Colón, Allí vivían alternando en franca camaradería, almorzaban y cenaban los grandes en el primer piso y los chicos en el segundo, en una gran mesa familiar.

Recibió las primeras letras de su madre y recién para el quinto grado lo matricularon en la escuela Fiscal No. 12 "Juan Montalvo" ubicada en 10 de Agosto y 6 de Marzo, en el popular barrio de la plaza de la Victoria, donde acostumbraban situarse los encantadores de serpientes a vender sus pomadas, menjurjes y otras baratijas.

En 1955 ingresó al Colegio Particular "Lizardo García" y siguió la especialidad de Comercio hasta el tercer año. Por ese tiempo empezó a interesarse en la comunicación y la cuestión existencial. La adolescencia le creaba frustraciones y como era introvertido buscaba un escape en la lectura, frecuentando bibliotecas como las de la Casa de la Cultura y la Carlos A. Rolando de Autores Nacionales, donde se especializó en temas relacionados con Literatura, Filosofía y Psicología. Luego entró al campo de la ficción, se entusiasmó con los cuentos de José de la Cuadra y los relatistas dinámicos de los años 30. Como era muy organizado, acostumbraba tomar notas y comenzó un fichero, transformado hoy en archivo de Lingüística, que ha dividido por temas y materias.

En 1960 pasó al Colegio Técnico Simón Bolívar donde encontró un excelente ambiente y escribió el periódico mural "El Libertador" con artículos, poemas y comentarios. El 62 se graduó de Bachiller en Comercio y Administración, no sin antes descubrir en el sexto curso el amor, pero sufrió una crisis existencial por darle gusto a su familia que lo quería de Economista. Así pues, comenzó a llevar numerosas contabilidades en almacenes y empresas pequeñas e ingresó a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Guayaquil. Mas, al no sentirse realizado, entró el 63 a la Facultad de Filosofía y Letras, pasando el examen de ingreso con la más alta calificación; sin embargo no salió de Economía y se dio el tiempo necesario para asistir a ambas Facultades hasta el 64.

Mientras tanto hacía reportajes sobre asuntos sociales para "El Telégrafo" a S/. 200 cada uno, sobre el transporte, la urbanística, entrevistaba a artistas, a políticos, etc. También trabajaba para la revista "Época" de Presley Norton como redactor especial.

A fines del 64 se empleó en la agencia del Diario "El Comercio" en Guayaquil con S/. 1.200 mensuales, hacía publicidad, redactaba noticias sin horarios fijos, trabajó tres años.

En Filosofía y Letras había encontrado el apoyo de ciertos profesores como Francisco Huerta Rendón quien le dijo: "No eres historiador sino escritor". En otras ocasiones "me pedía que le mostrara lo mío y como era afectuoso e impositivo me sirvió de guía. Ezequiel González Mas me hablaba horas sobre la literatura Universal y me introdujo en el Ulises de Joyce al punto que organicé un Seminario sobre dicho libro con él, Manuel J. Real me motivaba a la Filosofa, especialmente durante una temporada en que me interesé en las ideas orientales de Lao Tse".

"En 1967 me integré al grupo cultural CIMA que mantenía un programa de una hora semanal en las radios, con Eduardo Salas Rodas e Hipólito Alvarado. El 68 recibimos la influencia del pensamiento francés que implicaba la ruptura de la cultura de cenáculos para alcanzar un mayor espectro. En lo musical asimilamos a los Beatles y a Jimmy Hendrix, no pensábamos de manera nominal sino únicamente de propuesta”. El discurso cultural hasta ese tiempo tenia sus limitaciones lingüísticas de espacio y forma, pero de allí en adelante empezó a darse una estabilidad para buscar nuevas estructuras. “Nuestro grupo estaba formado por los pintores Juan Villafuerte y José Carreño y por los relatistas Alvarado, Salas, Agustín Vulgarín y León Hi Fong. Nos reuníamos a partir de las siete de la noche en el café Lusitania, ubicado en Aguirre y Lorenzo de Garaycoa, conversábamos de todo, especialmente de lecturas, que cambiábamos y discutíamos. Era una especie de taller de arte en general y de literatura en particular".

En 1968 se graduó de Licenciado en Literatura con la tesis "Narrativa ecuatoriana actual" que contiene un análisis sobre Hipólito Alvarado, Raúl Pérez Torres, Abdón Ubidia, Vladimiro Rivas. Ese año la Universidad Técnica de Babahoyo le contrató de profesor de Literatura Ecuatoriana para el cuarto curso por S/. 180 la hora, cuatro horas a la semana. Luego le subieron el sueldo a S/. 10.000 mensuales como profesor a medio tiempo.

"En 1969 Otón Muñoz y Juan Villafuerte me fueron a visitar para tomarnos el local de la Casa de la Cultura porque se notaba un descontento general con la política del Núcleo. Nos quedamos 27 días hasta que renunció el directorio y se encargó de la presidencia Segundo Espinel, quien nos llamó inmediatamente a colaborar, integrándonos en secciones. Allí se dio como algo importante el cruce de ideas e iniciativas entre los nuevos y los mayores como Enrique Tábara. Nos movimos en todos los campos, hicimos recitales en las calles, ediciones populares, vulgarizamos la cultura y la sacamos del edificio, pero eso solo se consiguió por un año y poco a poco se fue diluyendo un esfuerzo tan romántico debido a la falta de un marco teórico específico".

Durante ese tiempo el Núcleo editó una Antología titulada "Generación Huracanada" donde constan numerosos poetas jóvenes y entre ellos Carlos Rojas González, pero Hernán Rodríguez Castelo los criticó muy duramente, salvándose únicamente Rojas. (1).

"El 70 viajé a Quito y el poeta Humberto Vinueza me presentó al grupo de ex Tzanzicos, que por entonces escribían y publicaban la revista La Bufanda del sol. Eran Ulises Estrella, Iván Carvajal, Abdón Ubidia, el propio Vinueza, Alejandro Moreano, Esteban del Campo, Raúl Arias. Hacíamos autocrítica y buscábamos transformar el discurso literario. Fuimos muy selectivos, solo editamos entre 10 y 12 números en tres años y el grupo se disolvió. Allí aparecieron algunos poemas míos".

En esos años también hizo análisis y crítica literaria en "El Universo" a través de dos columnas: 1) Una página de Literatura cada domingo, y 2) Media página con los Libros de la Semana, que aparecía bajo el seudónimo de "Trimaltión", personaje de la novela "El Satiricón" de Petronio, percibiendo un sueldo mensual de S/. 1.600.

Desde el 70 había comenzado a leer a Ferdinand de Saussure, luego a Roland Barthes y a los formalistas rusos y comenzó a dictar Psicología del Arte en el segundo curso de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guayaquil, como profesor a medio tiempo con S/. 6.000

(1) En dicha Antología Rojas publicó tres poemas: 1) Poema para todos, 2) Diceres, y 3) Canción para los inconscientes.
mensuales, pero solo permaneció año y medio y salió por la violencia imperante en los predios de la ciudadela. Tenía todo su tiempo copado y era feliz. Fue una época de mucha actividad; además, estudiaba a la Alianza Francesa.

El 73 apareció en un periódico guayaquileño la convocatoria a una beca de un año para realizar estudios de Teoría Literaria en la Universidad de Madrid. Aplicó enseguida y la ganó con facilidad, pero se enfermó con apendicitis perforada (peritonitis) y tuvo que operarse de urgencia en el Hospital del IESS, donde permaneció asilado cosa de 45 días. Perdido en viaje, escribió directamente a la Sorbona de París y consiguió una pre matrícula, viajando a Francia en goce de una Comisión de Servicios de la Universidad Técnica de Babahoyo, por un año, pero se quedó siete.

Los primeros meses estudió francés avanzado, al mismo tiempo asistía como alumno de la Facultad de Letras de la Sorbona IV y logró el masterado en solo nueve meses con "La narrativa ecuatoriana de los años 70”, ensayo largo que le abrió las puertas de una segunda beca para el Doctorado. Entonces conoció profesores de la categoría de Jacques Lafaye y críticos latinoamericanos como Raúl Silva Cáceres y Ariel Dorfman.

Entre el 74 y el 77 hizo su Doctorado en la Sorbona IV y en la Escuela de Altos Estudios de París con el profesor Aljirdas Julien Greimas, la más alta autoridad del mundo en Teoría y en práctica de Semiótica. En 1977 sustentó su tesis "La Poesía Latinoamericana del siglo XX: Caso Ecuador, análisis semiótico", íntegramente en francés y recién ahora, 1989, está traduciendo al español para su publicación en la Universidad de Mérida, Venezuela, donde se la han pedido con insistencia. Su tesis, de aproximadamente 500 paginas, trata sobre el análisis más coherente y organizado que se pueda efectuar sobre nuestra poesía vigesimonónica, pues permite detectar el funcionamiento del sentido y la más aproximada significación del discurso, entendido como cualquier dimensión de la expresión.
A partir de 1976 comenzó a trabajar por las noches como recepcionista en diferentes hoteles de París a causa de que su comisión de servicios había terminado y no le fue renovada. Una nueva obra poética afloró bajo el título de "Poesía Provisional", en 80 páginas, que publicó la "CAA Editores de Madrid" en 1.000 ejemplares, agotados enseguida, por lo que publicaron dos ediciones con posterioridad.

El 24 de Diciembre de 1976 contrajo matrimonio en París con su compatriota Lola Alvarez Alvarado, a quien había conocido seis años antes en Guayaquil y encontrado en París como estudiante de Lingüística de la Sorbona IV . Son muy felices aunque no han tenido hijos.

Entre el 74 y el 78 escribió un segundo poemario, esta vez en francés, titulado "Dialogues et monologues d un étranger" que envió a la Editorial "La penseé” Universelle" de París y aunque fue aceptada, no llegó a firmar el contrato y sigue inédita. El 80 la tradujo al español y escribió un ensayo "Literatura ecuatoriana del siglo XX, aproximación semiótica entre discurso y referente", en 35 páginas, a pedido expreso de un grupo de investigadores franceses y latinoamericanos, para integrarlo con otros trabajos en un grueso volumen sobre Literatura Hispano-luso-americana, que sacó la famosa editorial Ophrys.

Entre el 78 y el 80 fue profesor encargado de Curso de la Sección Ciencias Sociales de esa Facultad, en la Sorbona IV, cargo que renunció en Julio del 80 para regresar al Ecuador.

Una vez en Guayaquil quizo fundar un grupo de estudios de Semiótica para Latinoamérica con base en el Ecuador, proyecto que aún no abandona. Luego fue contratado por seis meses como Profesor Investigador y Director de Planeamiento de la Universidad de Machala con S/. 30.000 mensuales, cofundando los Talleres de Investigación.

El 81 fue Profesor de Teoría del Conocimiento en la Facultad de Piscología de la Universidad de Guayaquil y para la Universidad Católica de Quito dictó un Seminario largo sobre introducción a la Semiología. En 1982 pasó a la Universidad Técnica de Babahoyo como profesor de Lingüística y Semiología y en la Universidad Laica de Guayaquil dictó las mismas materias y Metodología de la Investigación, aun continúa allí.

En 1986 escribió el ensayo "Entre Semiótica y semiología", en 25 páginas que apareció publicado en Ediciones "Uso de la Palabra" de la Universidad Técnica de Babahoyo, fue reproducido en la revista de la PUCE de 1987 y en la revista "Catedral Salvaje" el 88.

En 1988 publicó un libro de cuentos "Discurso para ser leído cuando llegue el buen tiempo" en 76 páginas con seis cuentos escritos entre el 83 y el 88, uno con ambiente francés y los restantes ecuatorianos. Uno de estos, "Alrededor del círculo". ganó el 87 uno de los premios en el concurso de Cuentos Largos de la revista SITSA de la Municipalidad de Quito. Por esos días el libro entero participó en el Concurso José de la Cuadra de la Municipalidad de Guayaquil y obtuvo una de las tres menciones.

En 1989 Editorial El Conejo lanzó su tercer poemario "Apuntes para conformar un texto" en 180 páginas con poesía nueva escrita entre el 72 y el 87 y algunos textos tomados de su traducción de "Dialogues et monologues d´ un étranger".

Mantiene contactos en el exterior con profesionales de la calidad científica de los profesores Saúl Yuquievich, Jean Claude Cocquet, ejerce la investigación social a través de diversos proyectos para la Corporación de Estudios Regionales, donde ha cubierto un estudio sobre la vivienda popular en el Ecuador y otros más con técnicos y especialista en la materia. También dirige el Centro de Investigaciones de la Universidad Laica de Guayaquil y colabora en periódicos y revistas del Ecuador y de Francia.

En 1998 editó “Un tiempo para decir” con poesía sobre lo cotidiano dicha con voz mesurada, que se afina en una comprensión de las cosas con una alegría sensual y una breve melancolía de la vida.

2012.- Sobre su largo silencio literario, Carlos Rojas dice que siempre ha tenido dificultad para publicar porque es su mejor y más exigente crítico, jamás está satisfecho con sus textos poéticos y narrativos. Simulaciones y oficios lo escribió en los años 90, lo tenía guardado y ahora lo publica.

Estatura mediana, tez blanca rosada, pelo cano, ojos café , conversación amena, carácter disciplinado, prepara sus clases con la debida anticipación y no entra en contemporizaciones con los estudiantes, a los cuales exige, guía y atiende.

En Opinión de Abdón Ubidia, en la narrativa de Roja existe el inteligente proyecto de abandonar lo que por desgracia ha sido una constante en buena parte de la literatura de los últimos años, exagerados juegos de lengua, necesidad de recubrir mediante el abuso de la palabra,




De (Algunos números que no intentan significar nada)

(2010)

En las puertas del cielo la ciudad se detiene
nadie la invita a entrar
reconocer que esta chatura no es lo único que existe
más allá de ese dintel están cielo e infierno
ese verdadero imaginario

Tal vez.




*


Escuchar música siempre es necesario
o todo lo que queda
Ahora estoy con Goyeneche
(abandoné un momento los clásicos para sentirme yo
una aguja en los talones)
una voz de grava me atraviesa
(“garganta con arena”)
me traslada a espacios desconocidos
o mejor me hace reconocer otros espacios

Acá nadie puede tocarme
Ahora soy yo cabalgando en una melodía que apenas reconozco.




*


Esto de escribir resulta tarea fácil
te instalas en el aparato que tengas a mano
colocas lo que se te ocurre
(haces pasar cualquier cosa por ideas
acudes al absurdo/ la procacidad/ al sexo/algo de lo social
que no tenga sentido lo dices es algo secundario)
todo esto debe estar en galeras o en prosa
en la primera de bastos lo lees
aplausos el público no entendió o si entendió lo mismo
Más tarde lo publicas
tal vez tampoco alguien lo comprenda pero no es necesario
aparecerá algún “especializado”
te hará comparaciones con alguien que se supone “válido”
encontrará los parecidos
te declarará importante
se te pondrá el pecho así de grande
sin saberlo
Te convertirás en alguien importante
O parecido.




*


Sueño que los días transcurren pegados de la mano
solo elijo las manos
extraídas de ese cuadro de sueños
me acarician me excitan
contento sobre esa nube me desplazo
ahora estoy donde siempre quise
más allá de mí mismo

Despierto
los días transcurren lentos 
separados
como todo.




*


No sé si mañana ya no estemos
Si el canto tempranero no se escuche
Si el cordel donde se dicen cosas sea solo un cordel

Preguntarnos dónde iremos siempre es innecesario
Para qué saber el camino si solo es el camino
Conocer el destino si es solo el destino

Ahora estamos aquí sobre esta cuerda
Amando cantando diciendo cosas.




*

(Ahora que las últimas flores)


(Fernando Artieda, poeta del pueblo)

Ahora que las últimas flores dejadas en tu tumba se han marchitado
o se las han llevado los ladrones
Ahora que ya no es necesario confundirse impostar la voz
creo podemos decirnos algunas cosas
Yo respeto todo lo que has escrito
(el estar de acuerdo es una convención más del lenguaje)
Tu hombre solidario
Tu safa cucaracha
que llegaron al interior de este pueblo -balneario frustrado-
enseñándoles cómo enfrentar el día a día
cómo hacer que la tristeza se transforme en lo contrario
Esa seducción que era tuya –decir “solo” sería un lugar común-
con la que movilizabas a las masas esa posibilidad de poder decir
Venían de petrillo de vuelta larga de los extramuros de lo más recóndito
y la gente aplaudía
frenética alborozada
mientras con esa voz rasposa –ronco de lata- gritabas tus versos
esos versos de los que tú más que nadie estaba convencido
disfrutabas de cada palabra procaz malapalabra 
(como dice la buena gente gente de bien)
y continuabas tu discurso interminable 
alzando los brazos gritando haciendo pasos de baile
y gente seguía allí por la radio pegados al televisor
disfrutando de ese ardor contagioso
transformando su angustia –el no tener- en euforia
porque tú les entregarías la clave para entender este pueblo fantasma
para encontrar el ídolo que todos necesitan
el cantante que se lleva dentro
ya no importaba ser cholo indio ladrón serrano puta o lo contrario
todos se enrolaban en esa canción que les habías descubierto
que los encubría
La fatalidad era una forma de disfrutar la vida
las palabras adquirían otro sentido en el gran coro
De improviso el tiempo se interpuso en tu voz
esa carraspera esa voz pastosa ya no está en los tablados
la gente sigue ya no espera entona o susurra el mito que les dejaste
Se levanta trabaja cuando puede o hace lo que acostumbra y tal vez sea
feliz)
sobre todas las cosas sus dolores está la ilusión que sembraste 
tu palabra

Acá al otro lado los que simulamos pensar
los que nos engañamos diariamente
(los que buscamos la expresión adecuada)
los que no tenemos la fuerza necesaria –aquí se debe decir otra palabra-
iremos a tu tumba cuando tengamos tiempo
a preguntarte cómo es el canto por allá Fernando.

18/04/2010



*


FRAGMENTOS DE UN DISCURSO CITADINO

Descubrir
redescubrir la ciudad
ejercicio arqueológico el recuerdo
tarea difícil
en todo un orden que lo impone el desorden

Cómo
si cada día minuto instante
se multiplica evade
se escapa
Imposible encontrar
el antes y el después
detenerla en un pasillo un valse
un aeróbico disco introducido
en el presente
tal vez nunca futuro entre nosotros

Inventarla
otra posibilidad
pero su vivacidad rebasa
clausura la imaginación
Describirla sería quizás el mejor consejo
como quién sabe fue
tal vez sea
quisiéramos que fuese

Las manos juntas atravesando el tiempo
esperando que caigan las palabras
bajo nuestra conciencia

Y me digo que aquí desde esta esquina
puedo ordenar la historia
a mi sincero antojo


La ciudad desespera en la mañana
se restrega los párpados
recuerda
algún pedazo de pasillo se le quedó olvidado
en la última cantina de trasnoche

Se incorpora al trabajo
ensaya sonreír un bueno días
(madre ofrece a sus hijos café con pan
chocolate y tostadas)
pero algo huele mal
(hoy te portarás bien dice la madre
saludarás al jefe dirás cómo ha pasado
qué le parece el tiempo el clima)
pero algo suena mal
a cosa devaluada
a espíritu agiotista
y apenas tiene ocho horas para cobrar los réditos

El día transcurre como todos los días
siempre trabaja mal
también descansa mal

Se coloca los lentes de gas cuando la luz no alcanza
será otra noche de pasillos
un rabiar de rocolas
endulzará su angustia en una salsa
y dormirá con los ojos entreabiertos
por si acaso lo asalten
o vengan sus acreedores a reclamar los réditos
(mamá esta gripe eterna ya me trae pesadillas
ya no sé si mañana habrá mañana)

En torno al círculo
los culebreros cantan
es la misma canción desde la infancia
Hasta aquí nadie pasa
yo les voy a contar de lejanas tierras recorridas
esta tijera que cortó el ombligo al arcángel de nombre conocido
solamente cien sucres

Y un poco más allá
para ser más exactos en la esquina
julieta se sonríe como si dubitara
en ese mismo valse del hacer - fornicar escuchado en la niñez de su abuela
pero a otro precio
y analuisa mastica un chocolate mientras julieta la escarmena

y sonríe
deberá crecer para escuchar ese valse
ese mismo valse

(mamá cuéntame la historia de la plaza victoria)




*

COSAS

Ahora sobran hasta las palabras
El vacío ha encontrado su dimensión exacta
Cuando solo queda el espacio del recuerdo
Cuando ya no somos las figuras transitando
Sonrientes
Esperando esas historias que nos traía la bruja
Y nosotros alquilando la escoba
Buscando el asidero
Alguna cosa
Que nos diga que estábamos
Que el calor
Que la lluvia
Que el viento
Solo eran un remedo
Algo así como una tarjeta de identidad en la que nos afianzábamos
Y seguíamos corriendo por ese espacio infinito que habíamos inventado
Esa cuerda donde hacíamos malabares
Donde construimos ese mundo de mentira
Nuestra única verdad
Y luchábamos para que se repita
Para que la mentira sea una verdad tantas veces repetida.
Y el tiempo caía
Y la mentira se iba diluyendo
Y la cuerda donde hacíamos equilibrio
Se gastaba poco a poco
Y las palabras ya no nos alcanzaban
Envejecieron
Se engancharon en la escoba que nos daba la bruja
Y de pronto el espacio
El vacío se apoderó de todo

Y asumimos la verdad como si no quedara otra mentira


Aquí en la banca de tantas veces
Mientras contemplo al río correr apresuradamente
Me contemplo
Me pregunto dónde voy
¿quién espera cuando se agota la espera?
Cuando el río fluye
El aire sopla
Todo cambia como en eso de Heráclito tantas veces repetido
Pero lo hacemos nuestro cuando estamos en una banca
Frente a un río
Fumando un cigarrillo
Tomando cualquier cosa

Y con nosotros mismos.


En la madrugada aparecen recuerdos inauditos
al fin el sueño se detuvo y cedió su espacio
dejó que la imaginación se desatara
(que diera rienda suelta que asaltara el pasado
la caja en que guardamos las sorpresas que hemos vivido
que imaginamos eso que nos da importancia)

Viene la parte dura
Lo que no quisimos aceptar
Anclados frente al ordenador las palabras no salen
Miedo escalofrío
El hecho de encontrarnos
Quien hubiera llegado atrasado a nuestra cita
Pero es imposible huir
Y las palabras comienzan a desgajarse
Los recuerdos ahora son objetos
Otro tiempo otras manos esas caricias que siempre fueron esquivas
Los dedos de tus manos tus largas piernas
Hay que volver atrás
(es lo que nos proponemos intentamos desesperadamente)
Pero no hay elección
El sueño abandonó su cometido
Y no queda otra cosa que aceptar el recuerdo
Duro
Avasallante
Hasta que se le ocurra regresar al sueño
Hasta que algo nos libre del encuentro

Que nos libere de este encuentro que no acordamos.


Pasa el tiempo en nuestras narices desapercibido
Sin que nos enteremos nos vamos ajando
Abandonando
Atrás quedó la risa los momentos felices
Los amores los disfrutes de la pasión que pensamos no acabaría
Zapatos de goma camisetas pegadas y ese sol que nos achicharraba
Corríamos nos desplazábamos sobre las lomas
Estábamos en un cuento
Más tarde eso que llaman responsabilidad nos cobijó
Nos aprisionó
Con sus aliados que es mezquino nombrarlos nos dejaron en nada
Y luego también nos quitaron esa nada

Ahora estamos aquí donde tal vez empezamos
Recordando los recuerdos
Asidos a lo que tuvimos y creíamos tener
Y el viento sopla
La lluvia cae
El sigue donde lo conocimos
Solo que nosotros ya no esperamos
Y el tiempo pasa cada vez más rápido.


La ciudad que tantas veces hemos dicho
se envejece de nueva
ladrillos adoquines de diversos colores le dan un nuevo tono
soledad
angustia
La gente pasa pasea de manera impersonal
los adoquines se remueven con la molestia
el peso de los carros
Los parques aparentemente llenos de gente que no se dice nada
solo los niños corretean hacia no saben donde
más allá esta la ría o lo queda de ella
le absorbieron el agua para pavimentarla
Colocaron comercios almacenes salones donde la costa esperaba al río
ansiosa
Lo inmenso que acostumbramos está relleno
puestos bazares gente comiendo bebiendo a carcajadas
ya no se lo divisa
para verlo hay que subirse a lo alto de un edificio
para ver las hormigas transitando haciendo compras
y más allá las islas de arena
enormes bancos donde más tarde tal vez también se instalen bancos

¿Dónde fueron los peces me pregunto?
Es que la ciudad se ha renovado responde una señora
Me volteo y solo alcanzo a rescatar sus largos aretes
Entre otras cosas.


Estás al otro lado
donde ya mis palabras no te alcanzan
y sin embargo simulo que te escucho
que te hablo
estamos una vez más en esa cuerda floja haciendo malabares
mientras abajo todo el mundo espera la caída
reímos metidos en aquel orificio inexpugnable que construimos
donde nada podía llegarnos
lastimarnos

Todo era una gran escena y nosotros espectadores

Ahora estás fuera de mí
me gratifico imaginando cosas que tal vez no fueron
o que jamás se han dicho.




*

Palabra que te hablo de la palabra

Me instalo
definitivamente en la noche
bulbos oscuros revoloteando la memoria
y busco las palabras
adecuadas maneras de conceptuar las cosas
Sobre mi cabeza un cielo de celofàn
y sin embargo busco
trafico ocn palabras en la noche
quiero entender
decir
saber que aún estoy
porque solo con la palabra me acostumbro
convivo
aprehendo
me conformo
me permito presentar ante la vida

Todo era movimiento y nada más que eso
impotente al dolor
apenas divisaba mi presencia en el entorno

Tardes soleadas interminables noches
pero seguían mis huellas aún sin explicarse

Los pies encallecidos las manos llagadas
se transformaron en la forma de mi costumbre

Aún no aprendí a amar
pero en aquella cópula y ese primer grito
me descubrí en parte
miré atrás
ahora mis huellas me perseguían apresuradamente




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