lunes, 23 de noviembre de 2015

FRAY EUSEBIO GÓMEZ PLATERO [17.589]



Fray Eusebio Gómez Platero 

(1847-1918)
Fray Eusebio Gómez Platero y Fernández Portillo, predicador, nació en Cabañas de Yepes, provincia de Toledo, el 15 de diciembre de 1847, hizo profesión de votos simples en 27 de mayo de 1864, fue al Colegio de Consuegra (Toledo) cuando se inauguró en 1867 e hizo allí la profesión solemne; era diácono al llegar a Filipinas en 1870. Fue nombrado Lector de Teología a su llegada a Manila, renunció el cargo en mayo de 1871; fue destinado a Libmanan, Camarines Sur, para el estudio del idioma bícol, nombrado ministro de Pilar (Albay), en diciembre de 1871, de Camaligan (Camarines Sur), en 1875, de Canaman en 1876, de Baao en la Congregación de 1877. Salió de este pueblo para San Francisco de Manila en mayo de 1878 y pasó en 1879 a la Procuración con encargo de escribir la obra por la que es ampliamente conocido: Catálogo biográfico de los religiosos franciscanos de la Provincia de San Gregorio Magno de Filipinas, Manila, Imprenta del Real Colegio de Santo Tomás, 1880 (Gómez Platero 772-73).

Terminados felizmente sus trabajos en la redacción de esta obra, volvió Gómez Platero a la administración parroquial, pues en la Tabla Capitular de 1886 le vemos designado para Polangui. Pero conociendo los superiores de la Provincia su competencia para las cuestiones históricas, en 1889 fue nombrado cronista, con residencia en Manila, para que consagrara su actividad a estas cuestiones de tanto interés. No sería muy de su agrado tal nombramiento, pues no hizo labor ninguna en tal sentido, y ya en 1891 fue designado nuevamente para la parroquia de Daet. Y esta es la última vez que aparece en las Tablas Capitulares.

Poco tiempo después volvió a España y obtuvo el indulto de secularización, falleciendo fuera de la Provincia, en Madrid el 19 de octubre de 1912, asistido por el padre Francisco Lagos. En opinión del Samuel Eiján, Gómez Platero sobresalió como poeta en la composición que dedicó “A la Reformadora del Carmelo”, inspirada en versos místicos de la Doctora de Ávila y rimada en décimas; es de las mejores que ilustran el trabajo titulado Descripción de las solemnes fiestas que con motivo del Tercer Centenario de la gloriosa Virgen y Doctora Mística Sta. Teresa de Jesús (Eiján 492).

Aunque sin restar méritos al padre Platero como poeta, el mismo Eiján afirma que, aunque es más elegante que el padre Crespo, no debió de prodigarse en composiciones circunstanciales. 

He aquí algunas estrofas de la citada composición poética.


A la reformadora del Carmelo

Vivo sin vivir en mí
y tal alta vida espero
que muero porque no muero.
(Santa Teresa de Jesús)



Celestial, divino amor
es el que a Teresa inflama,
que en él su alma derrama
y la ofrece al Redentor;
mas embárgala el temor
de que más le puede amar,
y es tan grande su penar
que amar quiere padeciendo,
y así merecer sufriendo
el galardón del gozar.

El amor que de Dios nace
como el morir es de fuerte,
y es envidiable la muerte
porque nuevo vivir hace;
y amor eterno renace
de la lucha del sufrir.

Por eso hay gozo en morir
y dulce pena en gozar,
y amargo y fiero penar
en la cárcel del vivir.
Castellana generosa,
Teresa, de noble raza,
padecer no la embaraza,
si el amor la hace animosa;
y joven, rica, y hermosa,
fija su vista en el cielo,
y allí penetra su anhelo
los misterios de la Cruz,
de cuya ciencia la luz
vierte a raudales su celo.

Entre las damas del mundo
era ilustre su blasón,
mas era su corazón
para humano, sin segundo.
Mira con tedio profundo
los placeres de la tierra;
y al pecado en cruda guerra
venciendo su vida pura
su virginal hermosura
al mismo Luzbel aterra




Siete poetas franciscanos hispano-filipinos
Autor:


Sánchez Fuertes, O.F.M., Cayetano






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