jueves, 12 de noviembre de 2015

ERINA DE LESBOS [17.474] Poeta de Grecia


Safo y Erina in a Garden at Mytilene by Simeon Solomon

ERINA DE LESBOS

Como Safo, su amiga, nació en Lesbos, y formaba parte de aquel grupo de mujeres distinguidas que poseían talento poético y se agrupaban alrededor de su maestra. Parece que Erina fue la primera y la mejor dotada de todas ellas. Se sabe que compuso un poema de trescientos versos hexámetros, que se titulaba “La rueca”. De todas sus obras solo se han conservado fragmentos breves, pero que rinden honores a su talento. También escribió una oda que parece un elogio a la fuerza, aunque algunos eruditos la consideran, no sabemos por qué, un elogio de Roma*, y que no pasa de ser una realización mediocre, quizá no suya.
  
A  Erina  se  la  ha  comparado  con  Safo. De  ella  se  dice  en  la  Suda  que  “era de  la  isla  de  Teos, Telos, Rodas  o  de  Lesbos”. En  realidad  el  hecho  de  que se  considere  la  posibilidad  de  que  fuera  de  Lesbos  hay  que  ponerlo  en relación  con  la  corriente  que  hace  a  esta  poetisa  contemporánea  y compañera  de  Safo. Esta  comparación  es  normal  si  tenemos  en  cuenta que no  hay  muchas  poetisas  y  menos  de  la  calidad  de  Erina. Pero  lo  cierto  es que  su  obra  y  su  lengua  muestran  que  es  más  moderna, de  época  clásica y además  su  dialecto  no  es  el  de  Safo. “Era  compositora  de  cantos  épicos”, esto  se  refiere  a  que  escribió  en  hexámetros  dactílicos, en  el  mismo  tipo de  verso  de  Homero, pero  no  escribió  versos  épicos. “Escribió  La  rueca  de 300  versos, el  poema  está  en  dialecto  eólico  y  dorio. E  hizo  epigramas. Muere  a  los  19  años. Y  sus  versos  fueron  tenidos  por  iguales  a  Homero. Era  compañera  y  coetánea  de  Safo”. En  cuanto  al  dialecto  en  que  escribió su  poema, es  un  claro  dato  de  que  no  podía  ser  compañera  de  Safo, ni siquiera  de  Lesbos. Debía  pertenecer  a  otro  dominio  lingüístico  donde hubiera  presencia  doria.

La  verdad  es  que  la  calidad  de  sus  versos  no  corresponde  con  su  muerte temprana, quizá  la  noticia  se  deba  a  un  error, y  la  muerte  a  los  19  años se  refiera  a  la  de  Baúcide.
     
Sólo  se  han  conservado  54  versos  de  su  obra, que  son  distintas  partes  del poema  original, en  ellos  habla  de  muñecas  y  un  juego (tortitortuga), de  los recuerdos  de  la  infancia, de  la  madre, de  la  lana  y  preparación  de  una fiesta.

Pero  el  tema  principal  es  Baúcide, primero  de  su  boda  y  luego  de  su muerte.
    
Resulta  curiosa  la  utilización  del  hexámetro  para  un  poema  de lamentación, pero  fue  por  los  hexámetros  por  los  que  se  ganó  su reputación.
     
Tiene  cierto  parecido  con  Safo  en  cuanto  al  tema  del  amor  homosexual, la  emoción  con  la  que  habla  de  su  amada.
     
También  se  han  conservado  otros  tres  fragmentos  atribuidos  a  ella, dos están  dirigidos  a  mujeres  y  el  tercero  es  un  retrato, un  epigrama epidíctico.



Oda de Erina de Lesbos a la diosa de la fuerza

Hija de Ares, belicosa Fuerza,
Mitra de oro tus cabellos ciñe;
Diosa potente, en la estrellada cumbre
                    Moras de Olimpo.
 
Salud, oh reina; concedió a ti sola
Poder inmenso la vetusta Parca,
Para que el cetro universal temido
                    Rija tu mano.
 
Y tú encadenas con robustos lazos
Mares y tierras al imperio tuyo,
Y así dominas, de temor segura,
                    Pueblos y reyes.
 
El tiempo mismo, que ligero vuela
Y corta el hilo de la humana vida,
No te conmueve, y, al tocarte, exhala
                    Plácido aliento.
 
Porque tú sola los varones crías
Armipotentes en la lid sañosa,
Como de espigas Démeter fecunda
                    Cubre los campos.
 

Estudios poéticos
Marcelino Menéndez Pelayo




Poco se sabe con certeza sobre la vida de Erina de Telos. Algunos afirman que fue amiga y discípula de Safo, aunque esto es dudoso pues se cuestiona si fueron contemporáneas o si Erina habría vivido en el siglo IV a.C.
La obra que nos ha llegado es escasa y mutilada, aunque se tiene noticia por referencias de la época bizantina que escribió numerosos epigramas y un hermoso poema en trescientos hexámetros titulado La rueca, del cual han sobrevivido algunas partes y que la poetisa habría compuesto a los quince años.
Los fragmentos que aun podemos leer de este poema nos hablan de su dolor por la imprevista muerte de su querida amiga Baucis, cuando iba a ser desposada.
Con su amiga también se ha ido la candorosa infancia con sus juegos - la tortuga, las muñecas, las madres…Ahora sólo le queda la pena por un mundo perdido y el recuerdo nostálgico del pueril miedo a la ogresa Momo.
Dicen algunas fuentes antiguas que Erina no sobrevivió mucho tiempo a Baucis.
Quién sabe si el mismo pez al que le rogaba en un epigrama que guiara a su amiga hasta el Hades, le habrá indicado también el camino a ella.


LA RUECA (fragmentos)

(...)
Yo soy de la novia Baucis.
Al descender con disimulo, y con disimulo acercarte a la tumba
bienamada, llorando, bajo tierra, dirías a Hades:"¡Cruel hechicero!"
Porque tú, Himeneo, que reconoces los portentos de la hermosura
y eres capaz de anunciar la suerte, tan temprana, de Baucis
viste abrasarse la fiesta de bodas en piras, antorchas y fogatas,
y así tornaste las dulces canciones nupciales en lamentos.
(…)

De los blancos caballos a las olas profundas
te abalanzabas tú con pies enloquecidos,
mas yo entonces gritaba: “¡ya te tengo, mi amiga! “
Y, cuando eras tortuga, corrías dando saltos
a través del recinto del gran patio.
Esto es lo que yo lloro, desventurada Baucis,
con profundo pesar: estos vestigiostuyos
en mi corazón yacen aún ardientes, muchacha.
Cenizas son ahora nuestros gozos de entonces.
De niñas, en los cuartos, junto a nuestras muñecas,
jugando a ser las novias y libres de cuidados.
Y, al despuntar el alba, la madre, que entregaba
la lana a las sirvientas tejedoras,
venía, y te llamaba para salar la carne.
¡Ay, de pequeñas cuánto miedo nos daba Mormo,
la de grandes orejas, que andaba a cuatro patas
y que mudaba de una cara a otra!
Pero cuando marchaste hacia el lecho de un hombre,
mi Baucis, olvidaste cuanto habías oído
de tu madre en la infancia, que Afrodita
el olvido metió en tu corazón.
Y yo que te lamento no asisto a tus exequias:
no tengo pies profanos para dejar la casa,
no conviene a mis ojos contemplar un cadáver
y no puedo llorar con los cabellos libres.
Sin embargo, me araña un rubor de vergüenza...




EPIGRAMAS

Pez piloto, que escoltas la navegación de feliz curso de los marinos
Da escolta a mi dulce amiga desde la popa.
www.ladeliteratura.com.uy
Así, el eco del llanto penetra en el Hades vacío,
el silencio, en los muertos, y los ojos maldicen,
todo el tiempo, la oscuridad, la noche.
todo el tiempo, la oscuridad, la noche.








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