martes, 30 de agosto de 2016

BRENDA MARTÍNEZ [19.086]



BRENDA MARTÍNEZ 

Brenda Martínez Saravia, nació en Managua (Nicaragüa), un 14 de Julio.

Es una de las fundadoras del Instituto Nicaragüense del Cine (INCINE). Convirtiéndose en la primera productora de Cine Nacional. Actualmente se desempeña como asesora en el ramo asegurador.

En dos ocasiones ha ganado concursos literarios promovidos por el INISER, uno de poesía y otro de ensayos, cuya temática fue la vida y obra de Rubén Darío.




Su primer poemario publicado, "Desnuda", muestra los poemas escritos por Brenda a lo largo de muchos años y que por fin decidió sacar a la luz.




AGUA QUE CURA

Soy Brenda
la del país pequeño
hermoso
verdeazul
en forma de triángulo
mujer-agua curativa
que vive todos los días
entre mi todo
y tu nada.



MUJER SECRETO

Soy una mujer llena de secretos
tiznados de rincones heridos
y recuerdos
que me cortan a tajos.

Algunos secretos
se refugian en sobres lacrados
arrinconados al fondo
de un túnel sin salida
vestidos de años y situaciones
rodeados del agresivo silencio
y el desabrigo.

Los más toman lugar en primera fila
bellos
son como un trino
acomodado en el pétalo de una cala
forman un binomio inseparable
con mi vida
llenos de bandoleras
con colores felices
que cruzan el pecho
de mi combatiente sonrisa.

Acurrucados, amados
huelen a dulce, son deliciosos
parecen una caja musical
llena de galletas
que llegan a lo esencial
de mi quintaesencia.

Otros, se diluyen atolondrados
en el deshabitado espacio
de mis penas.

Mis secretos gravitan en el aire
golpeando quedito
el polvazal agónico
dejado por las felices marionetas
vestidas de Domingo
abrazadas por siempre
al patio de mis recuerdos.



PETICIÓN

Regalame tus sueños amor
los más dulces, los más sagrados
los más atrevidos
cubrilos con papel de china
enviámelos en una nube celeste
brillante y suave
aquí los espero
los voy a besar, abrazar
a enredarme en ellos
apretándolos, acurrucándolos
así se quedarán conmigo
para siempre.

Voy a descubrirlos, uno a uno
despacito, lentamente
a ver si encuentro mi figura
en uno de ellos
y así continuar
viviendo esta utopía.



TUYA

Invadime
colonizame
sembrá mojones
establecé fronteras
levantá tu bandera
así
nada ni nadie
ingresará a tu territorio.



MUJER DE BRAZOS ROTOS

Me hicieron de brasas, hielo
y un toque de sal marina
mujer biofilia, amotinada, cacao
paridora eterna
de sueños imposibles
buscadora incansable
de astillas repletas de ternura.

Entretejo tonadas
y lágrimas felices
cultivo caricias y besos límpidos
soy coleccionista de verdades
dueña del arcano once
mujer emplumada
con brazos de abrazo
piel exaltada
labios pródigos y pelo bizarro.

Ahora
soy una mujer vestida de siglos
con las emociones fracturadas
mujer con los brazos rotos
de cargar por tanto tiempo
el peso de tu olvido.



HOMBRE PÁJARO

Hoy sentí sobre mi cuerpo
las plumas de tus alas
que se movían lentamente
percibí la cadencia de tu vuelo
tus idas y venidas
tu murmullo celestial
tu olor a lluvia.

Quise levantarme
y ataviarte de gardenias
confiarte mis aguas, mis pasos, mi sí.

No pude hacerlo
y me arropé en mi mundo
y en el lloro de tu sonrisa
para luego tristemente
bordar tu nombre en mi vientre
con una virtuosa aguja
de nácar y agua.



TU RETRATO

Diocesillo de intenciones
y amores truncos
alter ego disfrazado de ángel
narcisista empedernido
novelesco personaje
protagonista de naufragios
pérdidas
y actos de contricción tardíos.



AL PÁJARO ETERNO

Me gustás mucho pájaro carpintero
me gustás todito
de norte a sur, de este a oeste.

Me gusta tu pelo negro, fuerte
saludable
tus ojos que nunca se asustan
y me desnudan rápidamente.

Me gustan tus labios
perfectos para un beso
tu piel fresca, suave
con olor a musgo acuático
me provoca olerla, besarla.

Me gusta tu cuerpo imperfecto
ese cuerpo en el que me quiero perder
acomodarme en él.

Me gustan tus manos para besarlas
y sueño con ellas envolviendo las mías.

Me gustás por dentro y por fuera
hermoso pájaro carpintero
me gusta tu alma, tu vida
en la que quiero anclar.



DOLOR

Me duele mucho
el adiós prematuro
la ceremonia de vela
de mis alegrías muertas
el funeral clandestino
de promesas y sueños.

Me duele el desplome
de mi techo de mármol
que feliz y aturdida construí
en doscientos veinticinco días
y nueve horas y media
con pedacitos de asombro
cocuyos incandescentes
Las Siete Cabritas
y los paisajes de Versalles.

Me duele el agua que sale de mis ojos
esta ingrata lluvia
el caos que toma cuerpo en mi cuerpo
el pájaro negro
que ensucia mis manos
la caída del fruto y la flor
el polvo que se cuela por las grietas
de mi noctámbulo cuerpo.

Me duele esa puerta cerrada
que perfora mis ojos
esta herida sangrante
que me lanza al vacío
y el acoso constante
de mi condena diaria.



COLOR SEPHIA

¿A qué saben los recuerdos?

A sonrisa grabada en la memoria
a iglesia
a conjunto musical
a tertulias antiguas
a primeros besos
a canción de aquellos tiempos
a baile de boleros.

Los recuerdos, los recuerdos
tienen sabor a vos.




TRISTEZA

Estoy como ave sin alas
en desamparo
me siento ocaso
tatuada, oxidada, opaca
reducida
desintegrándome poco a poco
acorralada por tu recuerdo.

Soy mujer fragmento
que espera el agua y no viene.



DUELO

Sé que debo soltarte pronto
asumir mi duelo de ángel caído
sin edén
desafiar al sarcófago.

Necesito levantarme, reverdecer
ya palpé tu frialdad
tus fauces que me hicieron añicos
y me dejaron insomne
con miedo
derrochando lloro.



MI SUEÑO

¿ Volveré a verte amor?
Volverán las hojas a reverdecer
en la colina de mis emociones
y mis ojos a cambiar de color
ante la esperanza
de un nuevo encuentro
volverá mi pelo a caer sobre tu pecho
volverás a decirme
te quiero, te extraño.

Volveré a entonarle canciones al sol
y a enviar telegramas al cielo
rogando a Dios por tu regreso
volveré a explotar de amor junto a vos
rodeándote con mi onda expansiva
y el deseo pétreo, profundo
de recibir tu cuerpo
en el centro del mío
armonizando cadencias.

Volveré a inventariar tu cuerpo
anotando en mi piel
todos tus accidentes geográficos
y a acurrucar tus sueños
oprimiéndolos contra mi pecho
para protegerlos y que nada los dañe.

Volverás a ser mío, completo
hombre-tormenta
fuerza-ternura
huracán-calma
mar-lago
sol-luna.

Volveré a crear para vos
cosas imposibles como
un sol en forma de triángulo
una luna cuadrada
un río de aguas saladas
un lago con olas
una flor verde
una hoja celeste
un arcoiris de cinco colores.

Volveré a besar tus labios
y a colonizar tu corazón
caminando con paso ligero
en pos de una quimera.


¿Volveré a verte amor, volveré?







PRESENTACIÓN

El título “Desnuda” del poemario de Brenda Martínez me remite a una conversación sostenida –allá por los años setenta– con el entonces embajador de España en Nicaragua, don Ernesto de la Orden. Comentaba, luego de leer unos poemas míos publicados por Pablo Antonio Cuadra en la Prensa Literaria, que no podría escribir poesía por temor a quedar desnudo ante todos los lectores.

En su primer libro, Brenda retoma esta manera de concebir la poesía, el quehacer poético como un oficio y ritual íntimo y a puertas cerradas. Pese a que ella es una celebridad por ser la primera productora en la historia del cine nacional, su canto se había expresado en el espacio doméstico, en compañía de sus seres amados y sin pretensiones de figurar en los primeros planos; sin embargo, al ser empujada y alentada por los hijos a publicar, dice en el título esa sensación de haber abierto puertas y ventanas y quedar desnuda o desnudada en la escritura.

Hemingway le dijo una vez a su amigo Scott Fitzgerald: “Si algo te hiere duramente, debes encontrar algún modo de emplearlo en lo que escribes. Haría mejor no estar gimiendo o lamentándote acerca de las dificultades (…)
En vez de eso emplea tus desventuras como materiales para la literatura.”

Es fácil comprobar la existencia de sustratos biográficos que afloran en algunas novelas de Hemingway pero también lo es constatar que son materiales que se transforman en literatura, con sus métodos y recursos propios, incluyendo el juego lúdico en el proceso creativo.

En “Desnuda”, la mera alusión de datos biográficos no hubieran logrado una obra literaria. Brenda no quiere contar sino cantar, no confesar su vida sino darle a su escritura la gracia de saber decir las cosas con los recursos y artificios propios del placer poético.

El amor es el eje temático que cruza toda la poesía de Brenda, en sus diversos afluentes: el amor de la pareja, que alcanza altura e intensidad en los poemas a Ramón, el esposo muerto (léanse “Dolor”, “Mi poponjoche”, “Gracias”, “Hombre Pájaro”. “No retornes” y ese hermoso poema que cierra el libro, “El candor de Ramón”).

En esta poesía con valencia de hogar destacan también las dedicadas a sus hijos y nieta. Pero igual son notables esos pequeños textos de sorprendente claridad, decisivos, epigramáticos:

TU RETRATO

Diocesillo de intenciones
y amores truncos
alter ego disfrazado de ángel
narcisista empedernido
novelesco personaje
protagonista de naufragios
pérdidas
y actos de contricción tardíos.

TE OLVIDÉ

Mi cuerpo
territorio liberado
sospechosamente gozoso

AGUA QUE CURA

Soy Brenda
la del país pequeño
hermoso
verdeazul
en forma de triángulo
mujer-agua curativa
que vive todos los días
entre mi todo
y tu nada.

Ha sido un agradable hallazgo la lectura de este breve poemario y no dudo que Brenda encontrará con su poesía a sus lectores cómplices. Ya soy uno de ellos.

Álvaro Gutiérrez






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