jueves, 4 de agosto de 2016

MARILYN CHIN [19.032]


Marilyn Chin

Marilyn Chin (陈美玲) es una prominente poeta y escritora, activista y feminista, editora y profesora de Inglés, estadounidense de origen chino 

Está bien representada en las principales antologías canónicas y los libros de texto y su trabajo se enseña en todo el mundo. El trabajo de Marilyn Chin es un tema frecuente de investigación académica y ha leído su poesía en la Biblioteca del Congreso.

Creció en Portland, Oregón, después de que su familia emigró de Hong Kong. Recibió un MFA de la Universidad de Iowa y un BA de la Universidad de Massachusetts. Su poesía se centra en cuestiones sociales, especialmente las relacionadas con la Asian American, el feminismo y la identidad bicultural. ]

BIBLIOGRAFÍA:

Poesía

Dwarf Bamboo Greenfield Review Press, 1987, ISBN 9780912678719
The Phoenix Gone, the Terrace Empty Milkweed Editions, 1994, ISBN 9780915943876; Milkweed Editions, 2009, ISBN 9781571314390
Rhapsody in Plain Yellow W. W. Norton & Company, 2003, ISBN 9780393324532
Hard Love Province W. W. Norton & Company, June 8, 2014, ISBN 9780393240962

Ficción

Revenge of the Mooncake Vixen. W. W. Norton & Company. 2009. ISBN 9780393077278.
Edited Anthologies
Victoria M. Chang, ed. (2004). "Forward". Asian American Poetry: The Next Generation. Urbana-Champaign: University of Illinois Press. ISBN 9780252071744.
Ken Weisner; Marilyn Chin; David Wong Louie, eds. (1991). Dissident Song: A Contemporary Asian Anthology. Quarry West.

Traducciones

Ai Qing (1985). The Selected Poems of Ai Qing. Translated by Marilyn Chin and Eugene Eoyang.
Yoshimasu Gozo (1980). Devil’s Wind: A Thousand Steps or More. Translated by Marilyn Chin. Oakland University.



Cómo obtuve ese nombre


un ensayo sobre la asimilación


Yo soy Marilyn Mei Ling Chin
y cómo amo la resoluta
personalidad de esa primera
persona del singular
seguida por el indicativo
superinflado de “ser” sin tal
incierto “si-en-do” de “volverse”. Claro,
mi nombre ha cambiado
en algún lugar entre el océano
y Angel Island, cuando mi padre
en los años cincuenta tardíos
y obsesionado con una rubia
transliteró “Mei Ling” como “Marilyn.”
Nadie optó por cuestionar
su impulso inicial porque, sabemos,
la lujuria llevó a los hombres
a la grandeza: no fue la bondad,
no fue la decencia. Y ahí estaba yo,
extraña pequeña y rosa, nombrada
por una mujer blanca y trágica
muerta de tanto ginebra y Nembutales.
Mi madre no pronunciaba bien la “r”.
Me llamaba “Mujé espectaculá númeo uno”
para la brevedad: entonces, ella vivirá y morirá
en su ignorancia sublime, rodeada
por sus hijos amorosos y la deidad
de la cocina.
Mientras mi padre vacila, refinado
en su costumbre de Hong Kong, jugador
de azar, criminal fracasado
que compró una cadena de restaurantes
de Chop Suey en Piss River,Oregon,
con dinero que había robado a Gucci.
Nadie se preguntó por su integridad dadas
sus hijas tan lindas y devotas
y sus hijos tan brillantes e industriosos
como si la piedad filial fuera el estándar
por el que todos los terrestres son medidos.


*

Oh, ¡y cuán confiables son nuestras hijas
y nuestros hijos cuán brillantes!
Cómo hemos llegado a hacer tontos a los expertos
en educación, demografía y estadística–
no somos muy creativos pero aún entendemos.
Por eso, somos para ser usados.
Pero eso de la “Minoría Modelo es molesto.
sabemos que están observando,
así que nos negamos a atenderlos.
Cañas de bambú, de bambú, de bambú, cañas.
Mientras más al oeste vayamos, más al este;
mientras cavemos hacia abajo, llegaremos a China.
La historia ha vomitado
en una playa negra y contaminada–
donde la vida no depende
de aquél tractor de color rojo
o de si nuestro nuevo amante
desde el último episodio de “Santa Bárbara”
soplará sobre una vela aromática
y nos llamará “perra.”
Dios, Dios, ¿qué hemos hecho mal?
¡No tenemos recursos internos!


***


Entonces, una mañana redoliente de primavera
el Gran Patriarca Chin
miró desde su kiosco en el cielo
y vio lo feos que eran sus descendientes.
Uno tenía una cabeza cuadrada y una nariz sin puente
y el otro el perfil largo y nudoso de una calabaza
y el tercero era triste, y bruto,
y nunca habría de casarse.
Y yo, su menos favorita,
“ni medio hirviendo ni medio cocida,”
una manzana salvaje gorda por mi sangre–
demasiado incolora para pelear por el destino de mi gente.
“Matar sin resistencia no es asesinato,”
dice el proverbio. Así, espero mi muerte inminente.
El hecho de que esta muerte es también metafórica
es el testamento de mi letargo.


***


Aquí yace, pues, Marilyn Mei Ling Chin,
que se casó una dos veces con tal y tal, Lee y Wong,
nieta de jack “El Patriarca”
y de la melancólica Suilin Fong,
la hija del virtuoso Yuet Kuen Wong
y de G.G. Chin el infame,
hermana de una docena y prima de un millón,
sobrevivida por todos y por todos olvidada.
Ni blanca ni negra,
ni querida ni exterminada,
sólo otra que pasa en su propio jardín de bambú
atendiendo sus poemas–
cuando, un día, el cielo no fue piadozo
y un abismo se abrió donde ella estaba.
Como los gemidos de una gran ballena blanca
o las fauces del Godzilla metafísico,
se la tragó entera.
Ella no se movió ni se espantó,
ni enloqueció con el concepto del final
del mundo, sino
que se quedó. Sólida como madera, un poco
derruida, mordida, sorprendida,
pero felizmente, por todas las cosas
que le fueron brindadas
y por todas las cosas que le quitaron.


Versión: Sergio Eduardo Cruz




The Survivor

Don't tap your chopsticks against your bowl.
Don't throw your teacup against the wall in anger.
Don't suck on your long black braid and weep.
Don't tarry around the big red sign that says
"danger!"
All the tempests will render still; seas will calm,
horses will retreat, voices to surrender.
That you have this way and not that,
that your skin is yellow, not white, not black,
that you were born not a boychild but a girl,
that this world will be forever puce-pink are just as well.
Remember, the survivor is not the strongest or
most clever;
merely, the survivor is almost always the youngest.
And you shall have to relinguish that title
before long.

from The Phoenix Gone, the Terrace Empty. Milkweed Editions, copyright 



Turtle Soup

You go home one evening tired from work, 
and your mother boils you turtle soup. 
Twelve hours hunched over the hearth
(who knows what else is in that cauldron).

You say, "Ma, you've poached the symbol of long life;
that turtle lived four thousand years, swam
the Wet, up the Yellow, over the Yangtze. 
Witnessed the Bronze Age, the High Tang,
grazed on splendid sericulture."
(So, she boils the life out of him.)

"All our ancestors have been fools.
Remember Uncle Wu who rode ten thousand miles
to kill a famous Manchu and ended up
with his head on a pole? Eat, child,
its liver will make you strong."

"Sometimes you're the life, sometimes the sacrifice." 
Her sobbing is inconsolable.
So, you spread that gentle napkin 
over your lap in decorous Pasadena.

Baby, some high priestess has got it wrong.
The golden decal on the green underbelly
says "Made in Hong Kong."

Is there nothing left but the shell
and humanity's strange inscriptions,
the songs, the rites, the oracles?

FOR BEN HUANG
from The Pheonix Gone, The Terrace Empty



MOON AND OATGRASS

The moon is not over the water, 
as you would have it, 
but one with it, and the house 
is on the precipice 
overlooking a green meadow. 
And you -- an eye and not an I --
are walking through it.

And whether you live here 
or are visiting 
in your long pilgrimage -- 
is my prerogative. 
Whether she is your acolyte, 
the Pearl Concubine, 
or a mere beggarwoman --
is also my invention.

Only I know where 
terrace ends and house begins, 
whether the country is lost, 
whether rivers and mountains 
will continue. And finally,

after the inkstone is dry, 
we shall be together 
high in a corner bedroom 
with a pale view of hills. 
Without pleasure or transcendence 
we penetrate this landscape.

And what is this landscape? 
The moon in oatgrass, 
the oatgrass moon. 
A woman pacing 
the linoleum floor,
contemplating a poem.
A man dissolving
into the dailiness of rain.

and the red eye of morning.

from The Phoenix Gone, The Terrace Empty (Milkweed Editions)



THE BARBARIANS ARE COMING

War chariots thunder, horses neigh, the barbarians are coming. 

What are we waiting for, young nubile women pointing at the wall,
    the barbarians are coming. 

They have heard about a weakened link in the wall.
    So, the barbarians have ears among us. 

So deceive yourself with illusions: you are only one woman,
    holding one broken brick in the wall. 

So deceive yourself with illusions: as if you matter,
    that brick and that wall. 

The barbarians are coming: they have red beards or beardless
with a top knot. 

The barbarians are coming: they are your fathers, brothers,
    teachers, lovers; and they are clearly an other. 

The barbarians are coming:
    If you call me a horse, I must be a horse.
    If you call me a bison, I am equally as guilty. 

When a thing is true and is correctly described, one doubles
    the blame by not admitting it: so, Chuangtzu, himself,
    was a barbarian king! 

Horse, horse, bison, bison, the barbarians are coming— 

and how they love to come.
The smells of the great frontier exalt in them!





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