miércoles, 11 de mayo de 2016

CESARE ZAVATTINI [18.678]


Cesare Zavattini

Cesare Zavattini (Luzzara, 20 de septiembre de 1902- Roma, 13 de octubre de 1989) fue un guionista cinematográfico italiano, uno de los principales teóricos y defensores del movimiento neorrealista.

Aunque su fama se debe sobre todo a su trabajo en el cine fue también poeta, periodista y pintor. Se inició como escritor en Parma y posteriormente en Milán. En 1934 comenzó su incursión en el cine. Fue muy importante su colaboración, a partir de 1939, con el director Vittorio De Sica. Juntos realizarían películas tan importantes como Ladri di biciclette (o Ladrón de bicicletas en otros países) (1948), Milagro en Milán (1951, basada en la novela de Zavattini Totò il buono), Umberto D. (1952) o El oro de Nápoles (1954).

Se rodaron más de ochenta películas con guion de Zavattini, dirigidas por los más importantes directores italianos y europeos, como Michelangelo Antonioni, Alessandro Blasetti, Mauro Bolognini, Mario Camerini, René Clément, Giuseppe De Santis, Federico Fellini, Pietro Germi, Alberto Lattuada, Mario Monicelli, Elio Petri, Dino Risi, Roberto Rossellini, Mario Soldati, Luchino Visconti o Damiano Damiani.

La única película española en la que Zavattini participó fue Piruetas juveniles (1943) de Giancarlo Capelli.



Selección de poemas de Cesare Zavattini/Cobijarme en una palabra (Bartleby, 2016. Traducción de Juan Vicente Piqueras)


LA BRISCA

Miro jugar a estos cuatro
bajo la luz de cámara mortuoria
de la taberna.
Si yo me acercara y les dijera: Góngora,
no me preguntarían ni siquiera quién es.
Esperando que salga una copa o un basto,
quietos, muelen
humillaciones de ahora y de antaño,
esperanzas, miradas que podrían
haber tenido incluso los aqueos.


LO RECONOZCO

Dicen que yo escribía mejor antes,
que me he vuelto vulgar.
Lo reconozco, y un poco hasta me gusta.
De niño escuchaba a mi padre
reñir con los santos y las vírgenes,
era enorme, de noche sus bramidos
estremecían su cuarto y casi, por amor,
estrangulaba a mi madre
(así fueron naciendo mis hermanos),
ella susurraba medias frases
con una dulzura de la que al día siguiente
no quedaba el más mínimo rastro.


¿QUÉ PUEDO HACER?

No volveré a pasar por esa calle
donde aquella que amé más que a mi madre
un día, eran las ocho
del doce de junio de mil novecientos veintiuno,
otro la desvirgó.
Le han cambiado hasta el nombre,
la han asfaltado.
¿Qué puedo hacer?


SI ALGUIEN PASA DE NOCHE POR MI PUEBLO

Si alguien pasa de noche por mi pueblo
puede pensar que están lejos de todo, en otro mundo.
Nadie imaginaría en medio de este silencio
que a diez de los que habitaban estas casas,
tan jóvenes que todavía viven
sus padres y sus madres,
los colgaron
pocos días antes de que llegara la paz.


UN TAL BANFI

Todas las noches desde hace una semana
un tal Banfi camina encima de mí,
en el piso de arriba,
hasta que llega el alba.
En la escalera
me encontré a su mujer y le dije:
“Un respeto, ¿no?, que podamos vivir todos”.
No me respondió siquiera.
Siguió subiendo y tres peldaños después
se volvió y me dijo:
“No se preocupe.
Dentro de un mes ya no le molestará.”
Y ahora, preocupado por contároslo
—ya os conozco,
cada sílaba en su sitio—
he dejado de oírlo.


LA GUERRA

¡La guerra nunca ha existido!
¡Me la he inventado yo!
Me ocurre cuando bebo.
¿Estoy en la terraza
mirando el mar?
El aire
de repente se enturbia, se emputece,
de su furia salen vísceras
que parecen culebras,
niños cortados en dos con un hachazo seco,
caras que conozco
arden como el papel,
bocas que dijeron amor mío.
Dadme un vaso de agua,
no puedo seguir, mañana,
en la audiencia de mañana
sacaré fuerzas de flaqueza, veréis adónde
puede llegar mi imaginación.


LOS JÓVENES

Quisiera volver atrás
para enamorarme.
Podría incluso ahora
que soy viejo
enamorarme
de una que yo me sé,
si no me diera vergüenza.
¿De los montes, de Marx?
De los jóvenes.
Me han obligado a fingir,
a hacer como si mirara a un palo
cuando pasa una mujer.
Creen que soy de piedra,
que he dejado de ser
inmortal como ellos.


¿QUIÉN QUIERES QUE SE MUERA?

Me preguntó de repente:
“¿quién quieres que se muera?”
Dije un nombre y después me arrepentí.
“Entonces, ¿quién?”
Éste, aquél, el de más allá.
Iba de la montaña al mar,
del pueblo a la ciudad.
Él, harto de esperar,
dijo un taco y se largó.
Más tarde me encontré en la plaza
a uno de los que había nombrado.
Y se reía, el imbécil.


¡BASTA!

En verano y en invierno
se me veía siempre en las manifestaciones
bajo pancartas que gritaban ¡basta!
cogido del brazo de hombres y mujeres
de todas las edades, sin preguntarles
su nombre, caminábamos.


ARIÉ

¿Qué hacía yo el día que murió Arié?
Tenía veinte años.
Era albañil, anarquista
y bueno como el pan.
Desde que aquéllos mandaban
vivía escondido en el bosque.
Ellos esperaban.
Una mañana se arriesgó a bajar
al pueblo a ver a su madre.
Pero lo vieron a él,
eran cuatro, le dispararon
y lo dejaron contra la pared
seco, como un murciélago.


QUIZÁ

Quizá la emoción más grande de mi vida
fue una noche de calma, un bochorno,
como antes del terremoto,
Dios entró sigiloso, impalpable en mi cuarto
y me dijo: a ti, sólo a ti,
te hago saber que no existo.


DIOS

Dios existe.
Si existe el coño, existe.
Sólo él podía inventar una cosa así,
que les gusta a todos, a todos
en todas partes,
que piensas en él hasta cuando no piensas
y si lo tocas te cambia la cara.
¡Qué momento! Largo, corto, no se sabe.
Hace incluso milagros:
sé de un mudo
que recobró la voz
para nombrarlo.
Ay, si pudiera explicarme,
pero es difícil
como hablar del nacer y del morir.



MEI TASÉR

Véta véta, cus’èla? Mei tasér.
An vrés mia disturbà chi du là
chi è dré a gusars’ in mès a l’erba.

MEGLIO TACERE

Vita vita, cos’è? Meglio tacere.
Non vorrei disturbare quei due là
che si stanno chiavando in mezzo all’erba.

MEJOR CALLAR

Ay, la vida, ¿qué es? Mejor callar.
No quisiera molestar a aquellos dos
que están gozando en la hierba.



DIOS

Dios existe.
Si existe el coño, existe.
Sólo él podía inventar una cosa así,
que les gusta a todos, a todos
en todas partes,
que piensas en él hasta cuando no piensas
y si lo tocas te cambia la cara.
¡Qué momento! Largo, corto, no se sabe.
Hace incluso milagros:
sé de un mudo
que recobró la voz
para nombrarlo.
Ay, si pudiera explicarme,
pero es difícil
como hablar del nacer y del morir.



DIU

Diu al ghé.
S’a ghé la figa al ghé.
Sul lö al pudeva invantà
na roba acsé
cla pias a töti a töti
in ogni luogo,
ag pansom anca s’an s’ag pensa mia,
apena ca t’la tochi a cambióm facia.
Che mument! long o curt al saióm gnanca.
La fa anc di miracui,
par ciamala
an möt
a ghé turnà la vus.
Ah s’a pudés spiegaram ma
l’è dificil


cme parlà dal nasar e dal murir.


DIO

Dio c’è.
Se c’è la fica c’è.
Solo lui poteva inventare una cosa così,
che piace a tutti a tutti
in ogni luogo,
ci pensiamo anche se non ci pensi,
appena tu la tocchi cambi faccia.
Che momento, lungo o corto non si sa.
Fa anche dei miracoli,
un muto
per chiamarla
gli è tornata la voce.
Ah se potessi spiegarmi ma
è difficile
come parlare del nascere e del morire.




LA BASSA

Una vez vi un funeral tan pobre
que no había ni muerto en el ataúd.
La gente iba detrás llorando.
Iba llorando yo también
sin saber por qué
a través de la niebla.


LA BASA

O vést an funeral acsé puvrét
c’an ghéra gnanc’al mort
dentr’in dla casa.
La gent adré i sigava.
A sigava anca mé
senza savé al parché
in mes a la fümana.


LA BASSA

Ho visto un funerale
così povero
che non c’era neanche
il morto nella cassa.
La gente dietro piangeva,
piangevo anch’io
senza sapere il perché
in mezzo alla nebbia.



SI ALGUIEN PASA DE NOCHE POR MI PUEBLO

Si alguien pasa de noche por mi pueblo
puede pensar éstos viven lejos de todo, en otro mundo.
Nadie imaginaría en medio de este silencio
que a diez de los que habitaban estas casas,
tan jóvenes que aún viven
sus padres y sus madres,
los colgaron
pocos días antes de que llegara la paz.




CHI PASA DAL ME PAES AD NOT

Chi pasa dal me paes ad not al pensa
costi i é fora ad töt, in dn’atar mond.
Nisön inguinarés in stu silensi
che dés chi stava propria in sti ca ché,
tant zuvan ch’i é ancor viv li madr’e i padar,
i ià impicà
pochi dé pröma della pace.



CHI PASSA DI NOTTE DAL MIO PAESE

Chi passa di notte dal mio paese pensa
questi sono fuori di tutto, in un altro mondo.
Nessun indovinerebbe
in tanto silenzio
che dieci che stavano proprio in queste case qui,
tanto giovani che sono ancora vivi madri e padri,
li hanno impiccati
pochi giorni prima della pace.





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