lunes, 30 de mayo de 2016

DAVID MARKSON [18.803]


David Markson

David Merrill Markson (20 de diciembre 1927 - 4 junio de 2010), fue un novelista y poeta estadounidense. Autor de varias novelas posmodernas, Springer's Progress, Wittgenstein's Mistress, and Reader's Block. Su último libro, The Last Novel, publicada en 2007, fue nombrada como "un verdadero tour de force" por The New York Times.

David Markson nació en Albany, Nueva York, el 20 de diciembre de 1927. Mientras cursaba en la Universidad de Columbia, cruzó correspondencia con Malcolm Lowry. Se hicieron muy amigos, como lo prueba el epistolario de Lowry. La tesis de Markson sobre Bajo el volcán se publicó en 1978. Mientras trabajaba como periodista, se dedicó a investigar  la bohemia de la década del cincuenta, en la que también vivía en compañía de escritores como Conrad Aiken, Dylan Thomas, Jack Kerouac. Es este último el que influye sobre todo en las primeras novelas de Markson. Como escritor de policiales —Epitaph for a Tramp(1959) y Epitaph for a Dead Beat (1961)—, los críticos aseguran que no encuentran otro parangón que Chandler. La primera puede leerse también como un comentario trágico sobre el adulterio, lo contrario de una moraleja cínica sobre la libertad sexual; la última le permite ironizar sobre el tipo de existencia bohemia que compartió con los escritores que se sacrificarían en su propia leyenda, como Allen Ginsberg. Hay que considerar que estos libros Markson los escribía por encargo, por dinero, y que sin embargo la exigencia de calidad nunca cedió ante las facilidades y garantías del género. La obra posterior acusa ya la influencia del existencialismo y las lecturas filosóficas. Son parejamente admirables: Wittgenstein’s Mistress (1988), Springer’s Progress (l990) y la serie que inicia La soledad del lector (1996): This is not a Novel (2001), Vanishing Point (2004) y The Last Novel (2007). David Markson murió en Nueva York en 2010.

OBRA:

Epitaph for a Tramp Dell, 1959.
Epitaph for a Dead Beat Dell, 1961.
The Ballad of Dingus Magee; Being the Immortal True Saga of the Most Notorious and Desperate Bad Man of the Olden Days, His Blood-Shedding, His Ruination of Poor Helpless Females, & Cetera Bobbs-Merrill, 1965.
Miss Doll, Go Home Dell, 1965.
Going Down Holt Rinehart Winston, 1970.
Springer's Progress Holt, Rinehart & Winston, 1977.
Malcolm Lowry's Volcano: Myth, Symbol, Meaning Times Books, 1978.
Wittgenstein's Mistress Dalkey Archive, 1988.
Collected Poems Dalkey Archive Press, 1993.
Reader's Block Dalkey Archive Press, 1996.
This Is Not a Novel Counterpoint, 2001.
Vanishing Point Shoemaker & Hoard, 2004.
The Last Novel Shoemaker & Hoard, 2007. [19]




David Markson 
Punto de fuga (Verdehalago, 2011)
Traducción de Verónica Martínez Lira y Alejandra Reta Lira


     
La leyenda de que, nueve meses después de su muerte, Dante se le apareció a uno de sus hijos en un sueño y le dijo dónde encontrar los últimos trece cantos del Paraíso, que hasta entonces se creía que no había escrito.


     
De una de las primeras reseñas de Prokofiev, en el New York Times:
     Hay unos cuantos pasajes, sólo unos cuantos, en los que apenas se reconoce un parecido con lo que hasta ahora se ha considerado música.


     
Según confiesa el propio William Butler Yeats, a sus 27 años no había besado todavía a ninguna mujer.


     
La mejor obra de arte jamás vista, calificó Karlheinz Stockhousen a la destrucción del World trade center.


     
Una mujer llamada Lorna Wilmott, le prestó su departamento en Londres a Dylan Thomas. Y cuando regresó, encontró que Dylan había empeñado su máquina de escribir, su fonógrafo, su platería y su abrigo de piel.


     
William Blake, a los 30 años, fue testigo de la muerte por tuberculosis de Robert,  su hermano menor.
     E insistió en que había visto su alma elevarse y atravesar el techo, aplaudiendo de felicidad.


     
Leonardo solía asistir a las ejecuciones, con el pretexto de estudiar las contorsiones musculares de los ahorcados.


      
En 380 d. C., san Gregorio Niceno, obispo de Constantinopla, ordenó quemar los poemas de Safo.


     
En 1073 d. C., el papa Gregorio VII ordenó quemar los poemas de Safo.


     
Emily Dickinson dejó 1775 poemas.
     Lo que equivale a poco menos de uno por semana de su vida adulta.


     
No perdura nada escrito por la mano de Dante, ningún manuscrito, ningún documento, ni siquiera una firma.


     
Como pintado con barro. Horrible. Irremediable. Como los dibujos de los niños en la escuela, como moscas aplastadas entre los dobleces de una hoja de papel. Peor.
     Unos pocos de los comentarios críticos comunes sobre Cézanne poco antes de su muerte.


     
Georges Seurat, quien murió a los 31 años.
     Y vendió sólo dos pinturas en su vida.


     
Muchos de los poemas de Ronsard fueron musicalizados en vida.
     Sordo desde los 16 años, nunca los escuchó.


     
Ouspenski, al comienzo mismo de la primera guerra mundial, notando en camión militar cargado de muletas.
     Para piernas que todavía no se perdían.


     
Vaslav Nijinski pasó los últimos treinta y dos años de su vida en un manicomio.
     Treinta y dos.


     
Vladimir Mayakovski en Nueva York, en1925:
La mugre es peor que en Minsk.
     Y es increíble lo asqueroso que es Minsk.


     
Brahms tenía ojos azules.
     Abraham Lincoln también.


     Y Hitler.


     
Pintando en la corte del sultán Muhammad II, en Constantinopla, Gentile Bellini improvisó una cabeza muy austera de Juan el Bautista.
     El sultán la consideró poco realista y, de pronto, decapitó a un esclavo que pasaba, para ayudar a Bellini con el modelo de su obra.


     
Goethe escribió Werther en cuatro semanas.


     
A los 33 años, habiendo ya escrito varios de sus poemas más famosos, las ganancias de Edwin Arlington Robinson como autor ascendían a siete dólares.  


    
Me gusta el paisaje, pero prefiero sentarme de espaldas a él.
     Dijo Gertrude Stein.


     
En la segunda guerra mundial, los nazis profanaron adrede la tumba de Heinrich Heine en Montmartre.
     Nelly Sachs y Paul Celan, algunos después, llevando en silencio flores a la tumba.




David Markson
Esto no es una novela
Trad. Laura Wittner
Buenos Aires: La Bestia Equilátera, 2013

Más contribuciones al insulto literario / (Según David Markson)


"La más grande poeta lesbiana desde Safo, llamó Auden a Rilke" (46).


"Si su extensión no se considera un mérito[,] no tiene ningún otro, dio Edmund Waller del Paraíso perdido" (48).


"Un irlandés traficante de pornografía, llamó Anthony Comstock a George Bernard Shaw" (51).


"El simplón de Wordsworth y su poesía pueril, lo y la llamó Byron" (55).


"Nietzsche sobre George Sand: Una vaca que escribe" (56).


"Tolstoy, cuando le preguntaron si había leído algo reciente de Maurice Maeterlinck: ¿Por qué habría de hacerlo? ¿He cometido un crimen?" (66).


"Salaz, maloliente, enfermizo. Dijo Van Wyck Brooks de Joyce" (72).


"El tipo de persona que siempre está en algún otro lugar cuando se aprieta el gatillo, fue la descripción que hizo George Orwell de Auden. Orwell sobre Sean O' Casey: Muy estúpido. Sobre Steinbeck: Espurio" (76).


"La cumbre del absurdo en la postulación del sinsentido puro, o en el enhebrado de insensatas y extravagantes cantidades de palabras, antes sólo registradas en manicomios, fue alcanzada por Hegel. Dijo Schopenhauer" (80).


"Un fanático y un borrachín, llamó Thomas Babington Macaulay a James Boswell" (81).


"No hay inmundicia concebible para la mente humana que no haya sido vertida en estas páginas imbéciles. Dio Alfred Noyes del Ulises" (82).


"Un pervertido social y moral, llamó Theodore Roosevelt a Tolstoy [sic]. Roosevelt sobre Henry James: Un pequeño y miserable esnob. Sobre Thomas Paine: Un pequeño y despreciable ateo" (111).


"El largo martirio de ser pisoteado hasta la muerte por los gansos, llamó Kierkegaard a la lectura de las reseñas de sus libros" (146).


"Ulises: Un libro inculto e ineducado, me parece; el libro de un trabajador autodidacta, y todos sabemos lo deprimentes que son. Sí, Virginia [Woolf]" (158).


"Ese zopenco de John Stuart Mill, lo denominó Nietzsche" (173).


"Lavado de vajilla, llamó Carlyle a las novelas de Jane Austen. Bazofia, llamó Steven Crane a Tennyson" (175).


"Una especie de filosofía de dependienta, opinó Lévi-Strauss de gran parte de Sartre. Un antiestilo de colegiala eufórica, acusó Leslie Fiedler a Kerouac" (177).


"Qué obra tosca, inmoral, infame y sin sentido es Hamlet, dijo Tolstoy [sic]" (187).






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