martes, 10 de noviembre de 2015

GAŠPER MALEJ [17.444] Poeta de Eslovenia


GAŠPER MALEJ

Koper, Eslovenia, 1975. Traductor, gestor cultural. Graduado en Literatura comparada y Teoría literaria en la Facultad de Artes de dicha ciudad. Entre sus libros cuentan Island, corazonadas, beso (2004), nominado para el Premio al mejor debut literario en 21 esloveno Feria del Libro (2005) y Los recortes en el oro (2009). Entre más de sus 28 obras traducidas se encuentra la novela de Pier Paolo Pasolini “Nafta” (2011), año en el que obtiene por dicha obra, el premio El pájaro de oro. Su poesía ha sido traducida a 15 idiomas y publicado en algunas antologías, diarios, revistas literarias, culturales y profesionales en Eslovenia y en el extranjero. Se desempeña como editor y entre otras cosas, se prepara como multilingüe en (esloveno, italiano, Inglés, Español, Alemán).


Gašper Malej: Selected Poems
Translated by: Barbara Pregelj



Entra a casa,
te esperan sonrisas
amables.
Las damas oscuras en la puerta.
Para que olvides
lo que eres.
Lo que no deberías ser.
Te servirán té
y te traerán el almuerzo.
Una luz suave se
vierte a través de las ventanas.
En tu superficie
sentirás: este no eres tú.
Y no debes serlo.
Escóndete en el vacío: este es el único lujo
al que tienes derecho.
Quieres saber por qué.
Por qué la puerta abre
al tocar el picaporte.
Por qué en un bocado
o trago de agua común y corriente
puede acechar la inquietud.
Los señores
no te lo pueden revelar.
Si es que existen.
Entra a la casa.
Quizá todavía no te lo hayan dicho,
pero el presentimiento
es demasiado fuerte para poder negarlo:
viajes donde viajes,
quienquiera que te acompañe,
un día estarás aquí.
Como la muerte que espera
en Samarcanda.
Un dolor que consternado
aprietas en el puño. 
Los objetos de las habitaciones
están cubiertos de una pátina oscura.
Desde la cocina llega
un olor a quemado.
Entra a la casa.
Pues el vacío adorno de su interior
echa de menos, y con dolor,
precisamente tu ausencia.

(Niño, presentimientos, beso, ŠKUC – Lambda, 2004) 




Tú llevas –y escondes–
la memoria.
Yo dono.
A todos los que están –dentro de mí, pienso
y lo borro– aquí.
Una cercanía
que se expande
con sigilo y se adueña
de mis pupilas,
del pulso, de las conchas,
con disimulo, como un cristal.
Coincidimos con fugacidad,
como un campo nevado
pegado
a la angustia de los labios.
No sé quien eres,
aun así –presiento dentro de mí,
¿y qué es lo que escribo?– me
vierto en un temblor
que esconde
nuestro futuro beso. 

(Niño, presentimientos, beso, ŠKUC – Lambda, 2004) 





El mar que inunda el poder
de todos los elementos. La defensa
de pasiones desgarradas, una persona
desconocida que olvidas en el espejo
o detrás de la cortina. Toda la importancia está
puesta en las olas. Quizá inaccesible, debajo de
la superficie. Te rompes en temblores breves,
inefables. Y quizás
sigues allí, en la arena. En la
inexistencia de los castillos que
construye una mano ajena. Es la muerte
 la que llega con el mar. Le perteneces
igual que todo lo que arroja a la orilla.

(Cortes en el oro, CSK – Aleph, 2009) 





La historia empezó
entre arena y polvo,
entre faros extraños
y brillo dorado.
No fuiste el que
por la alfombra bordada
entraba con lujo a la sala
donde las miradas de los visires
mantenían el equilibrio y la
de los ojos negros decidía
sobre el dominio y la ternura.
Ya entonces: falta de ternura.
Una llamada en el aire,
momento seguido una niebla
que borra aquellos tiempos pasados.
Emerge una nueva historia.
Los naufragios en la costa rocosa,
ráfagas de viento como en una
isla pequeña que en este mundo
se llama Suomenlinna, aunque ahora
las particularidades de su existencia
se funden en un paisaje que por todas
las características parece haber sido inventado.
Profundamente irreal, ya contemplado.
Y tomas notas incluso con más
precisión y detalles:
el abrazo como consecuencia de la salvación,
las claras conchas, esparcidas por la anhelante
agua, el árbol de las siete tristezas
que crece sobre la inevitable inquietud
de los salvados. También los naufragios han sido ya
incorporados a innumerables narraciones; en realidad
esperan escoger el camino en el cruce
que los borra e inspira melancolía.
Sobre esto va a decidir la imaginación
de una persona que fue predestinada
a complementar la historia. Un lector, digamos.
Aquí podría figurar una larga nota
sobre la (in)casualidad de esta determinación sexual. 
Le esperas (y llamas con ternura).
Lo que no es mera fantasía (acaso
irrupción demasiado directa de la realidad
en el tejido fino, indeterminado).
Tal vez existe. En el horizonte
de los naufragios. Al fin y al cabo, esta es
(irrevocablemente) una historia sobre la búsqueda
de puentes hacia él. Te acercas, nada más.
Porque no puede ser de otra manera.

(Cortes en el oro, CSK – Aleph, 2009) 





existen lugares
donde las historias terminan
de otra manera.
en los que puedes poblarme.
cosa que podrías llevar a cabo
perfectamente aunque siempre
admire el temblor de tus manos
que en plena conversación
huyeron de la presencia de la causalidad y del trozo
de pastel que las rodeaba –
para poblarse en aquella imperfección
que soporta tan solo la presión nocturna.
me sale con miedo
que puedes llevarme a lugares de centelleo despiadado –
y no me poblarás jamás.

(Cortes en el oro, CSK – Aleph, 2009)


Gašper Malej: Selected Poems
Translated by: Urška P. Černe & Hendrik Jackson



Komm ins Haus,
dich erwartet
ein liebenswürdiges Lächeln.
Dunkle Damen an der Tür.
Damit du vergisst,
wer du bist.
Wer du nicht hättest sein dürfen.
Man wird dich mit Tee bewirten,
man wird dich bekochen.
Zartes Licht wird sich
durch die Fenster ergießen.
Doch irgendwo an der Oberfläche
wirst du fühlen: das bist nicht du.
Du darfst so nicht sein.
Verstecke dich in der Leere;
der einzige Luxus
der dir gehört.
Du willst wissen, wieso.
Wieso Türen sich öffnen,
wenn man die Klinke drückt.
Wieso im gewöhnlichsten
Bissen oder im Schluck Wasser
Unruhe lauern kann.
Die Herren hier können dir das
nicht verraten.
Sollte es sie überhaupt geben.
Komm ins Haus.
Womöglich gab man es dir noch nicht kund,
doch die Ahnung ist zu stark,
um sie leugnen zu können:
wo auch immer du hinreist,
wer immer dich begleitet,
eines Tages wirst du dich hier einfinden.
Wie der Tod, der in
Samarkand wartet.
Ein Schmerz, den du 
bestürzt in der Hand ballst.
Gegenstände in den Zimmern
bedeckt von dunkler Patina.
Aus der Küche riecht es
nach Verbranntem. Komm ins Haus.
Ein leerer innerer Zierrat
misst schmerzhaft diese
deine Abwesenheit.
(Aus dem Band Insel, Ahnungen, Kuss)

(Otok, slutnje, poljub, ŠKUC – Lambda, 2004)




Du trägst – und verdeckst –
die Erinnerung.
Ich bringe Gaben.
An alle, die da sind – in mir, denke ich
um es dann zu löschen – jetzt.
Diese Nähe,
die sich ausbreitet,
behutsam, waltet
in meinen Pupillen,
meinem Puls, meinen Muscheln;
unmerklich, wie Kristall.
Wir ereignen uns flüchtig,
wie Schneefelder,
ineinsverklebt mit
der Verzagtheit der Lippen.
Ich weiß nicht, wer du bist,
und dennoch – erahne ich es,
aber was aufschreiben? – mich
bereits verströmend in ein Vibrieren,
das verdeckt wird von unserem
nächsten Kuss.

(Otok, slutnje, poljub, ŠKUC – Lambda, 2004) 



wie ein gedicht
geschneidert aus greiser einsamkeit.
du wirst es in worte fassen
wollen, noch etliche male.
eine dunkle rede,
die sich wiederholt an einem
augen unzugänglichen ort.
traurigkeit und berührungspunkte
des todes. schritt um schritt
durch die stets zu engen
zimmer. langsam weichen
geliebte körper hinweg.
ab und an
unglaublicher auftrieb
der kraft, die der
weggang gibt.
würde,
trotz, anmut.
lichtfluß,
der in der erinnerung
ein lächlen festhält.
so kannst du warm dauern.
gerade du.

(unveröffentlicht)











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