lunes, 2 de noviembre de 2015

CURTIS BAUER [17.338]


Curtis Bauer

Curtis Bauer (Lubbock, Texas, 1970), ha publicado sus poemas y traducciones en las revistas literarias Fulcrum, The Dirty Goat, The American Poetry Review, The Indiana Review, Circumference y The Southern Review, entre otras. Ha sido finalista de los concursos de poesía New Letters y Glimmer Train Poetry Open, así como el concurso de traducción Willis Barnstone. 

Obtuvo el primer premio del concurso John Ciardi con su primer libro de poemas, Fence Line (BkMk Press, 2004). Spanish Sketchbook es su segundo libro. La editorial C&R publicará su tercer poemario, The Real Cause For Your Absence. Es profesor de Escritura Creativa y Traducción en la Universidad de Texas Tech y editor de Q Ave Press Chapbooks. Además, es miembro de la junta directiva de Fishouse (www.fishousepoems.org) y editor de la cada vez mayor Sección de Traducción Fishouse.

Apunte a la creación poética.

Nos dice el autor:

“Cuando escribo estoy pensando sobre la página. Si algo me ha impulsado a escribir, ese algo me obsesiona hasta el punto que me es difícil pensar en otra cosa.
Ponerlo por escrito me ayuda a organizar lo que pienso, a saber qué me mueve, qué me conmueve, qué me hace cambiar de vida, incluso. Escribir es aprender a ver, un ejercicio de expresión y comunicación. Me apasiono por las cosas y escribir me ayuda a explorar esa pasión. Quiero que el lector sea partícipe de una experiencia conjunta y que reaccione a lo que lee. Que su respuesta no sea cerrar el libro y volver a realidad, sin más, que no sea como apagar la tele y la luz e irse a dormir. Quiero que ese lector se quede un rato despierto, pensando en las personas y los actos que son y han sido importantes en su vida, al menos ese instante, como esa mujer en la estación de tren, el olor de la carta que un amigo ha enviado desde el extranjero. Creo que podemos aprender de y en esas
experiencias. Un poema nos enseña a fijarnos en los pequeños detalles, a comprenderlos en su totalidad y a valorar lo que aportan a nuestra vida. No creo que sea pedir demasiado. Es lo menos que yo le pido a un poema. Es lo mínimo que mis poemas deberían hacer por sus lectores ”.




Dibujo del silencio de una mujer

Dos noches después de que dejara de hablar
mi mujer tararea tres compases mientras duerme

como si tuviera treinta años más,
sola y lavando la ropa afuera,

no como una especie de castigo
o como marca de su dinastía de pobreza

incluso antes de las guerras en su país,
y aunque el hambre era como un trapo

que todos vestían en esa ciudad, la música
no era un ítem que pudiera ser confiscado,

quitado por los fascistas o las monjas
o las familias ricas que siempre

parecían estar del lado correcto. Esta noche
siete días antes de que volviera a hablar

la calle en la que estará caminando en
su sueño es tranquila y se inclina con facilidad

hacia las montañas con vista al mar.
Nada de ella dentro de esta oscura habitación

indica que yo estoy allí con ella parado
al borde confundido por el viento y la presencia

de ella o de que alguna vez yo haya nacido
o de que ella haya aprendido a hablar

mi lengua y yo la suya. Esta noche
ninguno puede descifrar la lengua del otro.

Nuestros antepasados hablan por nosotros-
alguna oficina de aduana en la frontera

cuyo su suelo se ha ensuciado de papeles
con nuestros impronunciables nombres.

en The Real Cause for Your Absence, CR Press Org., Chatanooga, 2013
versión © Silvia Camerotto



Drawing of a Woman's Silence

Two nights after she stops speaking
my wife hums three bars in her sleep

as if she were thirty years older,
alone and washing clothes outside,

not as some kind of punishment
or indication of her line's poverty

even before the wars in her country,
and though hunger was like a cloth

everyone wore in that town, music  was
not an item that could be confiscated,

removed by the fascists or th nuns
or the wealthy families that always

seem to be on the right side. This night
seven days before she will speak again

the road she must be walking inside
her sleep is smooth and inclines easily

into the mountains with a view over the sea.
Nothing about her within this dark room

indicates I'm there with her standing
on an edge confused by wind and her

presence or that I have ever been
born or that she's learned to speak

my language and I hers. Tonight
neither can decipher the other's tongue.

Our ancestry accounts for us-
some border crossing custom's

office floor is littered with pages
of our unpronounceable names.





De Spanish Sketchbook:


Empezó con una hoja de eucalipto 
(Para Elaine Sexton)

Una amiga me ha enviado toda Grecia por correo.
Empezó con una hojita
acre, verde y esbelta, como si
hubiera sido puesta a secar en la terraza, a la orilla del mar.

Después mandó una piedra,
una arrancada justo de la pared de su habitación,
que había llevado a la playa y había lavado 
en el agua. Todavía sabe a sal.

Semanas si saber de ella y hoy
vi una carta en el buzón.
Su mano había escrito lo siguiente, 
en vez del remite:
Abre esta carta en una habitación tranquila
Después de recordar que aún no la has abierto.
Y sé por qué. La carta
aún palpita con los sonidos
de la noche en Naxos- el viajero tardío
que arroja su equipaje, las pinzas de un cangrejo aferrándose a la roca.

La última nunca llegó. El cartero
dijo que era demasiado grande para entregarla y me dio
un papel arrugado y amarillento que huele a romero
y me araña las manos cuando lo toco.
Mi piel se broncea nada más verlo. Lo guardo
en mi escritorio. Cuando tengo frío dejo el cajón abierto.












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