viernes, 6 de mayo de 2016

RIGOBERTO ZÚÑIGA MARAVI [18.628]


Rigoberto Zúñiga Maravi

Rigoberto Zúñiga Maravi (Lima, Perú  1984) Es abogado y Magister en Derecho de la Empresa por la PUCP, obtuvo el título de abogado con mención sobresaliente. A los 13 años, en 1998, publicó su primer poemario titulado “Sueños y Realidades”. El libro tiene prólogo escrito por el gran crítico literario Manuel Baquerizo, en el cual resalta el gran potencial del poeta demostrado a tan precoz edad. El 2013, publicó su segundo libro titulado “Princesas”, el cual cuenta en la contratapa con un auspicioso comentario del poeta Tulio Mora y prólogo del narrador Sandro Bossio. El año 2014 publicó su tercer poemario titulado “Despedesencuentros y Esperencuentros”, el libro cuenta con un elogioso y profundo prólogo del poeta Enrique Verástegui. El año 2016 publicó su cuarto poemario titulado “Incoexistencias”, el cual cuenta con un profundo y halagador prólogo del poeta y crítico literario Paolo de Lima y un preciso comentario del poeta Enrique Verástegui. Actualmente, es parte del Club de Lectura Poética, organizado por Plectro Editores y ha participado en diversos recitales y festivales de poesía. “Incoexistencias” es su cuarta entrega poética.



Despedesencuentros y Esperencuentros (Editoral Casatomada, 2014)


SI ESTOY YO O ESTÁ MI SOMBRA

En la casa grande,
sonriente y garbosa,
en donde cómo tú, vivieron otras,
en donde no cómo tú, otras me abandonaron,
en esa misma casa,
cálida y rocosa,
tú te quedaste a vivir conmigo
y sin embargo te quedaste sola.

La casa elevada y flotante me mira desde su fuente,
me mira entristecida y temerosa,
tú te confundes con esa fuente que en simultáneo transpira y llora,
tú eres una niña triste y asustada que corre en círculos
que cree escapar, pero no escapa,
porque solo huye de su sombra.
Entonces solo te queda la oscuridad como refugio amigable
pero trágicamente en esa oscuridad te conviertes tú misma
en tu sombra viva que pernocta.

La casa que es tan grande siempre se pierde en sí misma,
permanentemente sufre para encontrarse,
así como es difícil encontrar un recuerdo antiguo
en un tiempo cercano,
y en esa búsqueda sufrida
tú me miras al igual que ella me mira,
me miras tú, me miras en conjunto y por partes,
con el afán atemporal y detallista de alguien que diseca una sombra, un recuerdo, un antes.

Porque así como tu sombra en lo oscuro,
tú estás perdida en la casa.
Y cuando te pierdes te recuestas sobre la cama
como si fueras un sueño profundo.

Y desde ahí,
y desde fuera de ahí,
me preguntas siempre,
en horas inapropiadas
y en horas propias,
si estoy yo en casa
o está mi sombra,
si estoy a tu lado
o solo es tu sombra.



UNA SOLITARIA Y UN SOLITARIO

Sobre nuestras bocas escribimos nuestros nombres,
los escribimos a ciegas,
Tú con mis cenizas y Yo con tus pintalabios,
los escribimos para saber
a dónde huir cuando nadie nos ama,
a dónde huir cuando alguien no nos ama.

Recuerdo que
te miré
y
Yo escribí: tú, es decir, Tú.
Recuerdo que
me miraste
y
Tú escribiste: tú, es decir, Yo.

Sin embargo,
recuerdo que
Tú y Yo
nos miramos
y
Tú y Yo
jamás escribimos: Nosotros.

El azar del desamor nos puso frente a frente,
fuimos solamente dos extraños
que se sonreían mutuamente creyendo verse en un espejo.

Porque a pesar de dormir juntos
una solitaria y un solitario
jamás podrán hacerse compañía,
porque no es lo mismo dormir juntos
que dormir ambos sobre la misma soledad.

Entonces era necesario alejarnos,
ocultarnos uno del otro,
ocultarnos tan bien que a fin de cuentas
nos perdamos de Nosotros mismos.

A fin de cuentas era necesario
sentir la desesperanzadora esperanza
de quien se pierde del resto
para encontrarse a sí mismo.

Entonces era indispensable la urgente separación,
esa que llega sufriendo,
como la pausa que sufre ansiosa por dejar de ser pausa.
Esa que llega como una fábula cruel,
donde un cuento muere para que otro cuento nazca.



AMOR

Y es el amor
lo queda presente después de tanta ausencia,
porque lo que no está
habría de no estar presente
justamente para estar ausente,
para que lo que habría de venir venga.

Todo falta
para que otro todo colme,
así como la sombra se aleja
cuando el cuerpo llega.

Todo huye, todo,
para que el amor alcance
precisamente un significado
que exista y no vuele,
que no vuelva,
justamente porque siempre permanece.

Y es el amor lo que persiste en estar vivo
a pesar de estar rodeado de tanta muerte,
como el fénix que nace de la paloma que muere.

Por eso es que tú llegaste viva para vivir conmigo,
para que mi vida no muera y yo no viva una vida muerta.

Resucitó en ti mi vida
solamente para que yo pudiera vivirla contigo.

http://www.leeporgusto.com/un-poemario-para-desesperados-romanticos/




de INCOEXISTENCIAS (PLECTRO Editores – Poesía 2016) 


TEMOR POR REFLEJO

El espejo
es una puerta
que siempre
temo abrir
y que no
haya nadie.



ARREPENTIMIENTO

Abandoné cruelmente
una de tus lágrimas
a la intemperie
y cuando te fuiste
me ahogué en ella.



DESHABITADO

Deshabito
la casa
en la que nunca viví.

Me quedo en mí,
pero otra noche más
mi corazón
no duerme
dentro de mi pecho.



AMOR EXTINTO, AMOR TARDÍO

Escapó de mis manos
tu cuerpo
para que luego tengas a mi cuerpo
entre tus manos.

Sobre tus manos
el cielo es más lejano.

Desde lo alto
me miras
con una piedad luminosa y fría
como si me mirara la luna.



TU LÁGRIMA, TÚ

Tú estás dentro de tu lágrima,
en tu lagrima que cae
caes también de ti misma.

Y al caer
Tú no mueres,
naces,
sin ti,
sin mi,
para alguien o para nadie,
naces de ti
siendo huérfana.

Nace otra
que es Tú misma
sin memoria
y buscas sed en el agua.

Primero te abandonas
para luego abandonarme.
Sin saber quién eres
sobre el agua que te espía
encontrarás tu rostro mirándote.

http://www.signosenrotacion.com/incoexistencias-5-poemas-de-rigoberto-zuniga-3/



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