viernes, 6 de mayo de 2016

ADRIÁN ALBERTO [18.630]


Adrián Alberto 

(Trujillo – Perú 1991). Estudió Ciencias de la Comunicación y fotografía. Obtuvo el primer premio en el género poesía de los III juegos florales “Todas las sangres” organizado por la Universidad César Vallejo a nivel nacional (2013) Coeditor y autor de las siguientes publicaciones: Poesía Reunida (2013-2014) y Breve Descripción de un estallido (2015). Ha publicado el libro Sobre la muerte de las arañas que fue considerado en el recuento anual del crítico literario Ricardo González Vigil como uno de los mejores libros publicados en el 2015.


Construcciones

Hay edificios que parecen indestructibles, digo, si alguien los golpease con un puño se rompería la mano. En la otra calle una construcción se alza como la tapa de una tetera, pasaré por ahí una o dos veces por semana, me asfixiaré con el polvo de los ladrillos y escucharé a los obreros atragantarse con el ruido de las máquinas. Estoy interpretando mi cuerpo solo, el alma es un plato donde se sirve sopa, el arquitecto de la obra pregunta por la agitación de sus hombres y uno de ellos le lame los testículos, así se interpreta la realidad, digo, si acaso alguien me lamiera los testículos podría imaginarse mi tristeza.

Otro edificio debajo de otro edificio, hay cosas que también crecen hacia abajo.

Me fumo un cigarrillo y sobre mí vuelan moscas, no saben si atacarme o hacerse un espacio entre el humo y mi catástrofe. Debo cumplir con lo establecido, la fuerza de un martillo contra el cemento es igual a la fuerza de todas mis desgracias.

Llevo un camisa a cuadros de colores pálidos, dudo mucho que a alguien le interese pero el otro día murió un hombre que llevaba puesta la misma camisa, lo dejaron tirado junto al desmonte de la construcción, le han robado todo, este hombre muerto se parece a mí pero mucho mejor.

Hay un lugar a donde van todos los asesinados y suicidas, algunos afirman que ahí fue a parar Hitler; si no te mueres de causas naturales no vas al cielo. Amén.

Hay dos formas de construir un hombre; tomar un mono por los pies, afeitarlo y luego enseñarle a usar el inodoro, la otra forma es más sencilla, ve al baño y mastúrbate, “he visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura”

En un descuido he perdido el celular, los amigos dicen que han estado llamando todo el día, les he dicho que no me jodan, estoy enfermo…

Al fin y al cabo la muerte es una calle larga después de otra calle larga

No le temo

Pero le huyo…

(Inédito)



Der Traum vom Fliegen (el sueño de las moscas)

Recuerdo a papá leyendo algún libro sobre la segunda guerra mundial, acomodar sus gafas y guardar silencio por largas horas mientras las moscas volvían de su sueño repugnante. La sala era un espacio adecuado para quedarnos a observar la muerte de los insectos en la estructura de embudo que tenía la seda peluda de las arañas que luego mamá se encargaba de eliminar de las esquinas con su escoba dejándonos vulnerables a todos; entre tanto mi padre repetía <<Estamos en un campo de concentración>> y lideró un régimen totalitario durante el almuerzo y ordenó miles de muertes; ahora las moscas sufren de insomnio. Es lebe der führer.

(Inédito)

https://oficiopeligrosoblog.wordpress.com/2015/12/31/tres-poemas-de-adrian-alberto-trujillo-1991/





Sobre la muerte de las arañas (Pájaro Salvaje, 2015)


 
WOLFSSCHANZE (La guarida del Lobo)

Lo que antes era un cuartel militar ahora es una casa. Las bacterias del día han disminuido exponencialmente desde que decidimos desaparecer toda existencia de sus rincones.
El lenguaje del equilibrio se produce cuando soltamos un grito de auxilio frente al espejo y ni siquiera nosotros nos oímos.
Es importante el miedo porque nos permite idealizar nuevas formas de origen.
Toda irrealidad es útil y fascinante, toda existencia es una dilatación y por lo tanto tiende a contraerse con el tiempo.
La muerte es una necrosis interior, lo que se ve por fuera es una simulación del sueño.
Durante la noche suceden espejismos solitarios que nadie ve, la sucesión de la luz es el primer paso al suicidio.
No creo en la resurrección a menos que me hablen de dos piernas perpendiculares enfrentándose al dolor de la concepción.
Estar solo es fundamental para darse cuenta de ciertas cosas:
– Nada podrá satisfacernos.
– Nadie podrá satisfacernos.
– La satisfacción es una característica ajena al ser humano.
– El ser humano es ajeno a sí mismo.
– El paroxismo es capaz de hacernos creer que las partículas del sufrimiento son esenciales.
Echo de menos mis primeros años, era más sencillo apreciar la vida y no pensar en la fatalidad de la ausencia, vivir es una patología repugnante.
Me pone triste que las cosas se transformen y luego simplemente, así por así, dejen de existir.
 

TRINCHERAS

Vivíamos en una habitación de 2 metros cuadrados, con dos camas, un camarote, una mesa que hacía de trinchera entre el ropero y la repisa en donde papá guardaba sus libros sobre Stalingrado y la conquista alemana durante la segunda guerra mundial; el cuarto era un imperio dividido en dos alianzas militares enfrentadas por el mal uso de los artefactos bélicos a favor de la conciliación conyugal; mi padre era un enorme tanque blindado al que atacábamos con palabras intentando generar un poderoso movimiento de resistencia.
Grandes contiendas se libraron durante años.
Este conflicto desde luego trajo sus consecuencias, un ingeniero, una psicóloga, un poeta, mi madre y algunas tropas de contención para soportar el avance de la unidad destructiva, la caída de la trinchera y la expansión del imperio.
Las redadas posteriores fueron menos violentas, el proceso de reforma nos dejó pequeñas batallas con un bajo índice de heridos, a mi madre se le otorgó una medalla al mérito como héroe de guerra, mis hermanos y yo asistimos a la ceremonia con nuestros mejores trajes y se nos hizo una mención en defensa del estado.
Años atrás adoptamos un perro al que cuidaríamos por sobre todas las cosas.
Solo entonces nos dimos cuenta cuán hermoso había sido.
Sobre la muerte de las arañas



UN GATO MIRANDO EL CENICERO

Pretender que no se ha roto un vaso (Crash)

Ver a mi madre sobre el cenicero hecha añicos y yo desgastándome los pulmones con su recuerdo, un edificio sobre otro edificio y otro construyéndose sobre mi pecho y en la azotea un niño pierde la vida al lanzarse del décimo piso, mi madre reaparece como una columna de humo, no hay sol, un gato observa el cenicero, su mirada tangencial abarca otra columna, mi madre hecha añicos sobre la vía láctea para olvidarse de mí, de mi voz de ballena. Mi madre es polvo espacial en la atmósfera del silencio, el reflejo de su cuerpo, cuello de tortuga, sus dedos llamean la combustión de mi cigarrillo y mi madre con su taladro perforando la tierra, doncella rock star, muchacha inocente y yo tu hijo catástrofe, irreflexivo, loco el que se olvidó de ti y no deja de gritar mandíbula de metal, incansable, mi madre mi madre mi madre y yo tu hijo el que estropeó la camisa que le regalaste con el fuego del cigarrillo, no hay sol, mi ojos meteoros que caen en ti, mamá, mis ojos cometas que te cuidan…
 


LA ABUELA OTRA VEZ EN LA CASA

El aceite de cocina quemado
el sartén de teflón donde mamá prepara
los insípidos pastelitos de atún
el fresco sonido del refrigerador
la respiración de la casa
el grito hondo de las habitaciones
el verano que hierbe como el vapor enfermo del agua
la materia del día
la soledad que visitan mis miedos
las lenguas de la noche entrando por la ventana
una voz de mujer
una voz de mujer triste
una voz intermitente
una voz inagotable
una voz larga como el sonido de un cementerio
una voz que viaja estridente como la música de un funeral
un cuerpo sin cuerpo
un cuerpo no cuerpo
un cuerpo no noche
un cuerpo no canción
un cuerpo no sonido
una voz no cuerpo
el olor de mi casa antigua
el olor de la abuela
el olor del aceite quemado
la herencia del dolor
el crujido leve de la ausencia…
 


MY SWEET LORD

Preparo una camisa, reviso los pliegues, doblo cuidadosamente las mangas como si tratara de algo importante, la apilo con las demás prendas y apilo también el día, hago un esquema del transcurso de la luz, un niño gimotea y evita con facilidad el silencio.

Salgo a la calle, hay un punto de la ciudad donde los hombres se abandonan y se vuelven dóciles, pero dura poco, los hombres por naturaleza adoptan la masturbación como un método mecánico para extraer su tristeza.

Me cuesta trabajo imaginar un espacio donde el temblor de un vaso con agua sea nuestra idea absoluta de estabilidad, te repetí esto innumerables veces mientras tratábamos de no aburrirnos con los noticieros, la noticia del día ha sido la muerte de George Harrison, yo tengo 10 años y sufro de anemia.

No tenemos que parecernos, la memoria genética puede diferir de ciertos individuos.

Harrison era un buen tipo, dijo mi padre, mientras tarareaba My Sweet Lord y su sonrisa se iba apagando en un ligero letargo…

http://www.signosenrotacion.com/sobre-la-muerte-de-las-aranas-5-poemas-de-adrian-alberto/






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