domingo, 7 de noviembre de 2010

1754.- ALEXIS BRITO DELGADO


Alexis Brito Delgado
Nació en Tenerife, España. (1980). Poeta y narrador. Sus poemas y cuentos han sido publicados en: Ala de Cuervo, Alkubia, Anarcoreta, Artnovela, Bibliolimpo, El Cubo Algámico, El Portal de la Rosa de los Vientos, El Rincón del Poeta, Gotas de Tinta, Isla Negra, La Sombra del Membrillo, Lenguas de Fuego, Literativa, Literatura Virtual, Novaltea Ediciones, Papirando, Poesía + Letras, Relatos Cortos, Todo a Babor, y DeGozel. Ha sido ganador de los siguientes premios, en la categoría de cuento y relato: “De Cenizas en Cenizas” finalista del Concurso Porticano, “El Navío Fantasma” ganador del I Concurso de Relato Fantástico A.C. Forjadores y "El Listillo" finalista del I Premio Group Lobher de Relato Temático. En la categoría de poesía, fue finalista del Concurso Porticano con su poema "Sueño" (Euforia II). Sus textos aparecen en los siguientes libros: poema "Historia" publicado en la I Antología Crepúsculo Soñado; novela "Wolfgang Stark" publicada por Editorial Novel Mundo; y el cuento “Ruinas De Neón” publicado en la I Antología Monstruos de la Razón.





RESACA

Recuerdo los poemas del pasado
con una mueca de amargura
impresa en el rostro arrugado
que me observa desde el espejo.

Inquiriéndome preguntas sin solución
que nunca he alcanzado a comprender
por muchos esfuerzos que formule
con tal de solucionar mis dilemas.

Si han pasado años desde mi caída
en un abismo de fuego eterno
donde las horas pasaban consumidas
entre mis esperanzas de muerte.

Si lo único que deseo es olvidar
de las palabras que me ataban
a una cruz de sentimientos dolorosos
que nunca me proporcionaron consuelo.

Mientras anhelo un instante de sueño
antes de acostarme en mi lecho desierto
porque sé perfectamente que las pesadillas
no me permitirán descansar fácilmente.

Saboreando la resaca que envuelve
el ovillo de colores quebradizos
donde oscilan las falsas promesas
que me atrapaban entre tus sábanas.






CORCELES

Drenado por la soledad de mi dormitorio
saboreo los recuerdos inconclusos
añorando un instante de respiro
que me devuelva a tu costado.

Sintiendo un millar de corceles blancos
galopando por mis venas abiertas
mientras mis párpados enervados
se cierran sin que pueda impedirlo.

Anhelando las caricias de tus manos:
el calor de tus besos ardientes,
el aroma de tu cuerpo pálido,
la ternura de tus confesiones...

Ahora que te he perdido definitivamente
si nunca deseé este ridículo final
desde el momento que he aprendido
a aceptar mis sentimientos desatados.

Sé que no me sirve de nada ser positivo
o anhelar un instante de esperanza
porque nada volverá a ser como antes
menos después de resucitar de mis cenizas.






MÚSICA

La música ha sido el impulso
que me ha ayudado a madurar
sobre el mundo de escorias
donde duermen mis pensamientos.

Pasando horas interminables
al otro lado del cromo espejado
donde destella una vida absurda
con la que nunca me he reconciliado.

Porque si pudiese contar mis errores
caerían innumerables estrellas del cielo
por cada palabra que he formulado
entre las corrientes del mañana.

Inquiriéndome a mí mismo
el porqué de toda esta miseria
si me encuentro incapaz de sonreír
como lo hacía hace muchos años.

Sin encontrar el poema definitivo
que sane mis heridas abiertas
por una religiosidad malsana
nacida de la autodestrucción.

Mis esperanzas se han desvanecido
en una espiral de cromo líquido
que me arrastra lejos del futuro
hacia el pasado innombrable.






ETAPAS

Acabo de comenzar una nueva etapa
que desconozco donde me conducirá
porque cada vez que he sido positivo
me he desvanecido en el olvido.

Temo cometer los mismos errores
que arruinaron mi vida hace años
sin que pudiese saborear el pasado
desdibujado como un lienzo.

Por cada píldora que he consumido
entre mis malditas horas de insomnio
luchando por contener las lágrimas
que manchan mis sábanas arrugadas.

Cruzando las estrellas brillantes
como una cometa multicolor
buscando el destino incierto
detrás del linde del crepúsculo.

Ahora es el momento de calmar
los nervios que maltratan mis noches
concentrándome en los objetivos
que me he propuesto cumplir.

Cuando he nacido para ser poeta
maldito como tantos que han muerto
sin encontrar el reconocimiento
que merecían desde el principio.






PLÁSTICO

Una sensación de vidrios rotos
acompañaba la imagen de celuloide
que danzaba alrededor de sus retinas
desde la luminosa pantalla de cine.

Esclavizado entre filigranas de acero
producidos por su extraña confusión
luchaba por abandonar la sala vacía
antes de ser devorado por los fotogramas.

Los moldes de plástico lo atrapaban
con una intensidad estremecedora
atándolo a una película macabra
sobre el asiento de acero corrugado.

Antes de que pusieran en marcha
la segunda bobina de la historia
que se extendió por sus brazos
mortificados como una enfermedad.

Prendiéndose en un charco de gasolina
ardió con llamas interminables
antes de despertar de su ensoñación
entre los bordes de la silla eléctrica...






DEUDAS

Quisiera atravesar las estrellas
con el poder de mis palabras
desencadenando una lluvia ácida
que limpie el mundo material.

Combustible, líquido refrigerante,
freno de mano, airbag, acelerador,
ceniceros llenos, palanca de cambios,
cristales ahumados, parabrisas...

Destruir las cadenas del pasado
que tanto me cuestan borrar
barriendo eras imposibles
como una bomba atómica.

Panel de mandos, salpicadero,
asientos satinados, líquido de frenos,
embrague, encendedor automático,
tapizado de cuero negro, ventanillas...

Produciendo una colisión mortal
que limpie mis dudas anhelantes
en cualquier autopista abandonada
antes de perder el conocimiento.

Capot aplastado, guardabarros abollado,
motor reventado, aceite derramándose,
radiador abierto, vidrios rotos en pedazos,
cabina aniquilada, volante hundido en mi pecho...

Es el precio que debo pagar por las deudas
que he contraído con mis pecados
que nunca cesaran de asediarme
desde el otro lado de la autopista.






PARANOIA

Nubes tormentosas tejen una madeja
alrededor de mis huesos calcinados
debido al peso de las esperanzas
que me he atrevido a formular.

Después de tantos meses de espera
donde he alimentado mis ilusiones
de una manera completamente estúpida
sin que pudiese evitar mis sentimientos.

¿Por qué me has dado la espalda?
¿Por qué has huido de mi lado?
¿Por qué me has dado la espalda?
¿Por qué me has abandonado?

Si todos lo momentos compartidos
nos han ayudado a limpiar las heridas
que nos habíamos inflingido durante años
como necios que siempre hemos sido.

Pensando en tu maldito recuerdo
durante madrugadas interminables
sin que logre olvidar tu cuerpo ardiente
entre las paredes de mi dormitorio.

Miedo, abandono, distanciamiento,
soledad, desesperanza, dudas,
contrición, estupidez, locura,
insensibilidad, paranoia, inmadurez...

Sintiendo un desprecio infinito
por todo aquello que he sido
si no eres capaz de ceder
(¿Por qué no puedes hacerlo?)
mientras tus lágrimas descienden.

Deslizándome sobre tu carcasa arruinada
en dirección al abismo tenebroso
que consume tus oraciones vacías
en una crisálida de temores imposibles.






PLANOS RALENTIZADOS

Imágenes a cámara rápida
llenan mis párpados cansados
en una serie de planos ralentizados
desde el otro lado del objetivo.

Segmentos escarchados, cúpulas empresariales,
anuncios publicitarios, ruinas de neón,
locales de consumo, discotecas abiertas,
barras americanas, torres eléctricas...

Esperando por un sueño de esperanza
que oculte la luna entre las nubes
mientras grito mi desesperación
entre las esquinas que me atrapan.

Me encuentro a miles de kilómetros
de distancia de mis objetivos personales
desgarrándome interiormente
contra las aceras bañadas de sangre.

Desde el momento que reniego del pasado
que tanto me ha avergonzado siempre
furioso, deprimido, asqueado, dolido
por mi estúpida e innecesaria bondad.

Porque las calles de mi imaginación
sólo me traen terribles recuerdos
que no vale la pena ni mencionar
por todo lo que he sido siempre.






DESCENDIENDO

Sonrío bajo los efectos de una píldora
que recorre mis entrañas palpitantes
produciéndome una ciega euforia
de la que no tardaré en despertar.

Consumido por los tranquilizantes
insípidos que he consumido antes
de sentarme delante del ordenador
dispuesto a plasmar mis pensamientos.

Aferrándome a los bordes del teclado
intento escapar de las serpientes
enroscadas alrededor de mi esternón
que me hacen la vida imposible.

Apreto las mandíbulas con fuerza
con una mueca macabra de sufrimiento
que marca mis pómulos hirientes
sobre el reflejo de la pantalla líquida.

Sin que deje de odiarme durante un instante
por todos los errores que he cometido
desde que amanecí en la orilla de un mundo
que únicamente me produce desprecio.

Descendiendo en una espiral de llamas
a través de avenidas borrosas e inconstantes
que me arrastran lejos del preciado olvido
por el que lucho cada mañana.






ARDIENDO LENTAMENTE

Nunca he soñado con imposibles
desde el límite de la ciudad en llamas
donde se ejecutan las pasiones
que me he atrevido a albergar.

Luchando contra los sentimientos
difusos que atrapan mis pesadillas
en una calma de bordes irreales
donde anochezco cada día.

Ardiendo, ardiendo, lentamente,
consumiéndome sin remisión
ardiendo, ardiendo, lentamente,
prendido por mi maldito pasado.

Quiero encontrarme a mí mismo:
olvidar las pasiones que desgarran
los contornos de mi silueta dormida
en un lecho de espinas afiladas.

Borrar los demonios pulsantes
donde siempre me recreo a solas
entre las páginas sucias de una vida
que se me antoja repugnante.

Ardiendo, ardiendo, lentamente,
rompiéndome en pedazos
ardiendo, ardiendo, lentamente,
en una espiral de pesar.

Si no me queda otra opción
que arder lentamente...

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