jueves, 9 de junio de 2016

DRAUPADÍ DE MORA [18.852]


DRAUPADÍ DE MORA

Draupadí de Mora (Ciudad de México, 1984) Licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM, donde también hizo la maestría en Literatura comparada. Se dedica a la traducción del portugués y ha publicado el libro capicúa de poesía Yo ya/El jardín de los violadores amables con Martín Cinzano, Go Ediciones, Santiago, Chile, 2016.



LO MERECEMOS TODO 

lo merecemos todo
el diente y la uña y el hongo olvidado
el halo del sol más allá de nuestra felicidad
pero secándonos las camisas pegadas al cuerpo
mojadas con la sal merecida
del sudor merecido
de la carrera a través de la fuente danzarina

perder pie en la bastilla
y no comprender wyoming ni el far far west
y mereceríamos el corredor de la muerte
o la misma muerte alcanzándonos en la estrada malamente vacía

vivir en pelotas
y morir en el salvador
y no morir jamás
y no haber nacido
y escribir acerca de las constelaciones
para que no falten en los pseudopoemas
de lo merecido malos poetas que también
of course
somos

merecemos el brillo diminuto del ardid del manco de jicacal
y la mismísima muerte que del brazo muerto se lo llevó
la vendetta del mar
y las pulgas trepadoras de su perro anciano
merecemos revolcarnos en celo
beber nuestra sangre de vampiros enanos
y hacer que los últimos pervertidos lloren / como niños
en medio del cine porno
el día de todos los santos
          el celibato eterno
y la sodomía de los antiguos rastros
la saliva espumosa del borracho que somos en las pulquerías
el pan ázimo
y la rinoplastia
la circuncisión
la ablación
pasar sin dejar de pasar
alcanzar el desgarro del zombi
y el vuelo negro del murciélago
que le rasca las orejas a las hojas secas
y cruza el silencio del fruto a punto de caer

morir, como dicen que andan los de saltillo
encobijados
que nos ladren los perros y se nos hunda el paladar
bajo un mar de lodo
y una vida de polvo y pelos
creciendo tiernamente en el refrigerador

el gobierno que no tenemos
y el que tenemos, como una muerte violenta, lo merecemos.
la soledad hirsuta contemplando desde el borde de la esquina
y el desierto de mirar los ojos sorprendidos de tantas chicas
operadas por un doctor mengele del centro de la ciudad de méxico
creador de cuerpos inimaginables
para las fantasías de sus machos amamantados de solvente y sol
siempre pegados a la ubre de caña que los abrasa amorosamente

merecemos de la esfinge la nariz derruida
de tanto esnifar coca comprada en cualquier esquina de tlalpan
ojos abiertos   bogando más allá de sus órbitas
orejas que miran con sorpresa interminable
ser ancianos
y un día dejarlo todo
todo lo merecido xxx
como quien abre la mano alrededor de la soga
en un pequeño
e invisible
gesto de generosidad




No

no buscar incesantemente nada
no mirar las costras de la escenografía
ni hacer comentarios de ningún tipo acerca de ningún tipo de agujero
no tardar demasiado en el baño
no pasar el día en cama esperando el atardecer
no beber los restos de los vasos
no sentir pena por la pelusa
no creer que pelusa debería escribirse con zeta
no burlarse de los conejos
no tener la boca hacia abajo durante el sueño
no comer buscando formas de nubes en las rosetas
no llorar con la cebolla y el cuchillo en la mano
no despanzurrar el supuesto silencio
no divulgar su locura transitoria que no pasa ni deja de pasar
no saltar las líneas del pavimento
no buscar la mano de su camarada en la noche temible
no temer a la noche temible
no amar demasiado
no amar en absoluto
no escanciar la vida como si de mal vino se tratase
no derramar la sal en goterones sucesivos
ni relampaguear
ni tener la vanidad de escribir versitos
no no alcanzar la mayoría de edad
no sí sentirse un bicho de ocho o más cabezas
un argos cegado y paralítico

No agregar espacio entre párrafos del mismo estilo

Inédito, 2016




DE: En El jardín de los violadores amables
(G0 Ediciones), 2016



Consejo

Dijo:

El único crimen
que nos es dado cometer
del único crimen
que no te debes arrepentir
si un día cometes un crimen,
hija,
que sea político





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