lunes, 20 de junio de 2016

PABLO SERGIO ALEMÁN FALCÓN [18.886]


PABLO SERGIO ALEMÁN FALCÓN

Pablo Sergio Alemán Falcón (1980) nació en Arucas, es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y actualmente es profesor de Enseñanza Secundaria por la rama de Lengua Castellana y Literatura.
Como escritor, formó parte de la Asociación de jóvenes escritores "Aenigma; de sensu infraspiritu" entre los años 2002 y 2008. Durante esta época se publicarían algunos de sus textos junto con los demás miembros a través de Tegrarte, Aenigma, textos seleccionados 2001-2002; el segundo Aenigma: textos seleccionados 2003 y, por último, Aenigma 2004.

Durante el 2015 algunas de sus composiciones también se han publicado bajo dos obras, Pluma, tinta y papel y Versos en el aire IV (ambas de la iniciativa Diversidad literaria). Finalmente, en este mismo año sale a la luz su primera obra en solitario, Madera y metal (editorial Idea, colección VID).



Anatomía del susurro del mar

Con la ventana despierta
unas caricias de sal llenan mi cuarto.

Miro la arena mezclada con atardecer:
Así se enciende tu espalda conmigo.

“Y es que confluyen con pulsos de luz
las avenidas y las calles de tus olas.”
   
Finalmente lo recuerdo todo:

La anatomía del mar en su rumor más íntimo
son las farolas que ahora fingen tu ausencia.

(Antología "Versos en el aire IV") 






Madera y metal editado en 2015 por Idea bajo la colección "Versos nueva idea" (VID). 

Madera y metal expone dos momentos vitales en el descubrimiento e inicio del “yo” poético, momentos que se simbolizan bajo dos elementos que aparecen en el título del poemario. De esta manera, la obra se parte en dos cosmovisiones parecidas en el continente pero muy diferentes en el contenido, haciendo que cada parte se pueda leer de manera independiente sin dejar de respetar la coherencia de la obra en su totalidad. Dicho esto, en los poemas de la primera parte, Madera, el “yo” poético va descubriendo todo aquello que le rodea y para ello se carga líricamente de un elemento que se identifica con la experiencia vital del autor, un elemento, como hemos dicho, que simboliza la inocencia, la inocencia en su estado más natural. La segunda parte, Metal, es la pérdida de esa inocencia y de toda cosmovisión anterior. Se trata de un cambio brusco hacia otra realidad que se marca poética por un elemento creado por el hombre, un elemento carente de toda armonía y que llega a imponerse y condicionar el descubrimiento del "yo poético". 


No dormía

Ahíto de los versos cotidianos
he salido a descender a golpes 
con la verdad.

"No dormía esa mañana."

Aun así,
los barcos atracaban lentamente
bajo el sonido del mar,
bajo el sonido de las sirenas…

bajo la voz del metal.

Escruté el aire:
"No dormía esa mañana."

Y, escuchando los colores
con los ojos acostados,
         busqué
una luz en una hoja verde de platanera
en los primeros lugares de mi existencia.

Pero no,
 "No dormía esa mañana."

Me he dado cuenta
que ya es sombra empedrada
de una luz escondida tras los demonios

y que ya no es deseo de un nacimiento,
ni el beso que me proporciona el fruto
sobre el tiempo que hace madurar la madera. 

(Madera y metal)






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