sábado, 4 de junio de 2016

ELENA BARRIO [18.826]


Elena Barrio 

(Barcelona, 1990). Enamorada de la narrativa y de la poesía más directa desde muy joven, siempre tuvo claro que tanto su vida profesional como la personal irían estrechamente ligadas a los libros del modo que fuese. La idea de publicar uno propio no era siquiera un objetivo un año atrás, pero la capacidad que descubrió en armar un manuscrito con cierta cohesión y coherencia para comprender mejor le empujó a intentarlo. Fruto de ese trabajo, aquí tenemos su primer libro, Hormigas en el aire, que explora rincones oscuros del ser como la angustia, la soledad, el dolor, la muerte o la ansiedad aunque sin dejar de lado esos ventanales llenos de luz en los que se reflejan el amor, la rebelión, el sexo, el placer y la libertad como utopía necesaria. Desde la obsesión por la palabra, en este poemario intenta ofrecer un contexto en el que se puedan aceptar tanto las luces como las sombras para conocer y conocernos mejor, por mucho que duela.


Poética

La palabra me fulmina y tiro del hilo para ver qué hay detrás: una rabia que no había reconocido como propia, un amor desconocido que me hará daño, una sombra profunda que me lima las tripas  desde dentro.

La palabra me fulmina y quiero jugar con ella, bailar con sus fonemas, sus gritos primitivos. Los sonidos que me quiebran por dentro son buenos; los dulces, resultan amargos. Quiero una lengua bífida para poder pronunciarlos todos en un pestañeo, hablar en 3D.

La palabra me fulmina y disfruto al coser de nuevo mi alma a los órganos esparcidos por el césped irregular. Las puntadas son firmes y bastas, contienen y liberan el llanto. El verso mastica cada sílaba y me recuerda que tengo un estómago y un corazón que padecen más de lo necesario.

La palabra me fulmina y, sólo entonces, cuando me da la mano, y yo la paseo sobre la tinta húmeda, soy la más feliz de las perdidas.


Inéditos

No hay mañana

Veo con claridad
a todas las mujeres que quieren romperse
pero se conforman con el traqueteo
del vagón.
Ellas, como yo,
derrotadas por un amor acrobático,
llorarán cuando estén solas
en un baño
impersonal
y dirán, con una sonrisa idiota en las encías,
“estoy bien” cuando las hienas pregunten.

Es más cansado que doloroso
luchar contra el pellizco elástico
que se ríe desde dentro
como el gato colocado de Alicia.



La noche orgullosa

Regada con la sangre de mis talones
la hierba renace a mi paso
las flores me acarician
me elevan sobre el asfalto tardío…

Esta noche orgullosa me protege:
es oscuridad en un manto
que revienta feliz sobre mí
mientras tarareo distraída.

Solos Richard Hawley y yo
en mi cabeza
(cigarros de humo púrpura)
la vibración sube desde las rodillas
al infinito húmedo

y secreto.




Mala digestión

Sosa cáustica desciende
desgarra destroza
el esófago inocente,
cuando pienso
sobre mojado.

Enmarco el dolor
para que no me torture
sin permiso previo:
me ignora cada vez
me remueve por dentro.

‘La idiota’
reza el cartel sobre la frente,
no más cruel que el juicio
que el espejo me devuelve.

Otra noche de ceniza.
Otra noche estúpida.
Otra noche inmersa
en los jugos gástricos
de la bestia que me habita.





De Hormigas en el aire (Valparaíso Ediciones, 2015)


Centellas

Mi cuerpo

débil, triste,

no tenía toma de tierra,
me quemé profundo.

Tosiendo humo,
me levanté,
 agarré un bastón,
intenté seguir.

Las ganas habían muerto

sin pestañas a las que agarrarme,
ojos soldado,

sobre la hierba negra.

Fulminada por los nervios
no quise conoceros
deseaba fuerte morir

sin muerte de por medio.




Tesoro Bendito

Como si fuera un tesoro maldito,
lentamente y

con miedo,

abrí la caja
torácica.

Separé las costillas,
con amor,

y buscando mis latidos,
los hallé

en el estómago.

Los pulmones
húmedos y cansados
me riñeron fuerte,
hartos de pinchazos eléctricos.

Con las manos
mojadas y cálidas
guardé todo 
mi tesoro malherido,
mi tesoro humano.



Aproximación poética a Magical Girl

Me siento
como la pirada de Magical Girl.
Espejos maltratados
con fuerza lenta.
Soy la niña de fuego
de 
ojos acalorados
sin color latente
botes medio vacíos.

Las pastillas
recorren la vida
junto a los glóbulos
rojos, rojísimos.
No pediré
lagartos negros
ni abrazos extraños:
no tengo hojalata
a la que aferrarme. 

Sólo quiero fumar
tumbada junto a ti
con una cicatriz que llora
sobre miles que descansan
bajo la piel
interna
rosada, color carne.

De Hormigas en el aire (Valparaíso Ediciones, 2015)



El libro dulce e íntimo que te enseña 
a ser valiente
Elena Barrio publica su primer libro, 'Hormigas en el aire', donde destapa el dolor y placer que todos llevamos dentro

Por: Helena Moreno Mata


Me siento como la pirada de Magical Girl.
Espejos maltratados con fuerza lenta.
Soy la niña de fuego de ojos acalorados


Así, con sentimientos similares a los de Bárbara, la protagonista de Magical Girl, la poeta  Elena Barrio nos abre una ventana al dolor y el placer en su primera obra, Hormigas en el aire (Valparaíso Ediciones). Un poemario que se vertebra sobre las experiencias más dolorosas de nuestras vidas a la vez que hace renacer todo aquello que algun día nos hizo sentir felices.

Hormigas en el aire supone un bálsamo de las sensaciones que nos embriagan desde el primer minuto de nuestra existencia, y que más tarde —cuando nos hacemos adultos— llenan nuestras vidas de recuerdos.


El amor, el sexo, la rebelión, la libertad

En Elena, esos anhelos se ven quebrantados por la fuerza del dolor y la angustia, que acechan continuamente. Pero recuperan parte de su esencia al refugiarse en todo aquello que nos hace sentir bien: el amor, el sexo, la rebelión o la libertad. De esta forma, la escritora explora sus propios límites y sale a la búsqueda de sí misma. 

El libro, fruto de dos años de trabajo, se estructura en tres colores: azul, violeta y rojo. Cada uno de ellos asociado a una de las etapas que ha vivido la autora. Así, Elena hace un recorrido por su trayecto vital, pero también por el de cada uno de nosotros: períodos grises, otros de subversión, y quizás algunos de intensa felicidad.

Todos esos sentimientos se ven además reflejados en referencias del imaginario pop que han pasado por nuestras vidas, y que hacen de Hormigas en el aire un espejo de su tiempo y de su generación. Además de referentes como Magical Girl, también nos encontramos con figuras como la de Uma Thurman, sexual y guerrera en Kill Bill, de quien Elena deja constancia así:

Seremos abeja y capullo
mi traje de Kill Bill
tus pétalos rosados
prometo besarte de veras
salir volando para olvidarte.

Leer a Elena Barrio es ver a una joven que desde siempre ha volcado sus deseos en escribir; que se abre como un capullo para mostrarnos que dentro de él hay mucho que contar, y que demuestra que su miedo al silencio por fin ha desaparecido.

Porque igual que en sus poemas, en Elena la valentía siempre deja su huella al final del camino, escondida, prácticamente inexistente, pero esperanzadora





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