miércoles, 1 de junio de 2016

MIGUEL DE BARRIOS [18.816]


Miguel de Barrios

Miguel de Barrios y Valle o Miguel Daniel Leví de Barrios (Montilla, Provincia de Córdoba, 3 de noviembre de 1635 - Ámsterdam, febrero de 1701), fue un militar, poeta, historiador, dramaturgo y filósofo sefardí.
Era hijo de Simón de Barrios (de nombre judío Jacob Levi Caniso), de origen judeoportugués y contador del marqués de Priego, y de Sebastiana del Valle (de nombre judío Sara Valle). Simón de Barrios abandonó Castilla para escapar la persecución de la Inquisición y se dirigió al reino de Portugal, donde residió en Marialva y también cerca del Chalet-Flor; pero, no sintiéndose tampoco seguro allí, marchó a Argelia.
Desde Argelia su hijo, Miguel de Barrios, pasó a Italia y luego a Niza, donde residió por algún tiempo. En 1660 cruzó el Atlántico con un grupo de judíos que se estableció en Trinidad y Tobago. Allí murió su joven esposa, tras lo que él volvió a Europa. En Bruselas se alistó en el ejército español en Flandes, donde alcanzó el grado de capitán.
En Bruselas escribió su Flor de Apolo, algunos dramas y el Coro de las Musas, donde realizaba panegíricos de notables príncipes europeos. Se propuso escribir una obra sobre el Pentateuco en doce partes, pero los rabinos no dieron permiso para imprimirla; en 1672 se trasladó a Ámsterdam, donde residió hasta su muerte.
Desde 1674 se dedicó a los negocios, la poesía y la historia en lengua española, en el ambiente de libertad existente en las Provincias Unidas de los Países Bajos. En 1676 fundó una academia literaria, la Academia de los Sitibundos, que tenía entre sus jueces, a uno de los vecinos más ricos de Ámsterdam, Manuel Belmonte, conde palatino residente del rey de España, al doctor Isaac de Rocamora, exdominico, predicador de la emperatriz María de Austria, y a Isaac Gómez de Sosa, poeta imitador de Virgilio. Los aventureros eran Abraham Henriques, Mosseh Rosa, Mosseh Días y Abraham Gómez Silveyra. Miguel de Barrios tenía el cargo de mantenedor de la misma. El lema de la academia era «el alma es fuego del Señor» (Prov., XX, 27).
A principios de 1685 es nombrado mantenedor, junto con su hijo Simón de Barrios, Abraham Gutierres, Mosseh Rosa y Manuel de Lara, de otra academia, la Academia de los Floridos, cuyos 38 miembros se recogen en la Relación de los poetas y escritores españoles de la nación judáica amstelodana. Esta nueva academia fue creada por deseo de Manuel Belmonte y constituida por Isaac Nunes; destacando especialmente su secretario José Penso de la Vega y el fiscal Isaac Orobio de Castro. Todos se consagraban a la literatura y representaban lo más selecto de la sociedad judía de Ámsterdam.
Miguel de Barrios desarrolló la creencia en la vuelta del Mesías para el Año Nuevo judío de 5435 (cristiano de 1675). Fue enterrado en el cementerio de Amsterdam, al lado de su segunda esposa, Abigail de Pina, hija de Isaac de Pina, con la que se había casado en 1662 y que murió en 1686. Se ha propuesto que el cuadro de Rembrandt [[La novia judía, de 1668, les representa a ambos.
Entre otras obras escribió Flor de Apolo, que contiene romances, décimas, 62 sonetos y tres comedias (Bruselas, 1663); Contra el la Verdad ningún Fuerca ay (Amsterdam, 1665-67); un panegírico de Abraham Athias, Jacob Rodrigues Caseres y Rachel Núñez Fernández, que fueron quemados como mártires en Córdoba; Coro de las Musas, en nueve porciones (Bruselas, 1672); La Harmonia del Mundo, (Bruselas, 1670-74); Sol de la Vida, (Bruselas, 1673); Mediar Extremos, Década Primera en Ros Hasana, Amsterdam, 1677; Metros Nobles, Amsterdam; Triumpho Cesareo en la Descripción Universal de Panonia, y de la Conquista de la Ciudad de Buda, Amsterdam, 1687); Dios con Nos Otros, (1688); Historia Real de la Gran Bretaña, ib. 1688; Árbol de la Vida con Raíces de la Ley, ib. 1689. Otros Opuscula, con trabajos literarios y biográficos de menor importancia, aparecieron bajo varios títulos en diversos períodos.

Obras

Flor de Apolo. Dirigida al Ilustrísimo Señor Don Antonio Fernán­dez de Córdoba... Bruselas, Baltasar Vivien, 1665.
El Coro de las Musas, dirigido al excelentísimo Señor Don Francisco de Melo, Bruselas, Baltasar Vivien, 1672.
Palacio de la Sabiduría, Don Sancho y Sobre la victoria de Ameixal (1673).
Palacio de la Sabiduría, 1674, reedición que incluye las comedias El canto junto al encanto, Pedir favor al contrario y El español en Orán.
Árbol florido de noche (1680).
Descripción de Las islas del mar Atlántico y de América (1681), incluido en Piratas de la America y luz à la defensa de las costas de Indias Occidentales... compuesto por J. Esquemeling; traducido de la lengua flamenca en española por el Doctor de Buena-Maison, Impresso en Colonia Agrippina (en casa de Lorenzo Struickman, 1681.
Triunfo del gobiemo popular y de la antigüedad holandesa (Amsterdam, s. i., 1683).
Casa de Jacob, 1684.
Luna opulenta de Holanda, en nubes que el amor manda... Amsterdam: s.n., 1680 .
Estrella de Iacob sobre flores de Lis... Amsterdam: s.n., 1686.
Alegrías o Pinturas lucientes de hymeneo... Amsterdam: s.n., 1686.
Libre alvedrio y harmonia del cuerpo por disposición del alma Bruselas: en casa de Baltazar Vivien, 1680.
Historia universal judáica, importante y básico estudio sobre los sefardíes .
Epistolario, recogido en Sol de la vida, Amberes, Jacob van Velsen, 1679, pp. 52-57, 83, 89 y 91. Metros nobles, Amsterdam, s. i., 1675, p. 83 y Soledad fúnebre, Bruselas, s. i.,1673, s. p.
Relación de los poetas y escritores españoles de la nación judáica amstelodana, Amsterdam, s. i., 1683.
Bello Monte de Helicona. Dirígelo al ilustrísimo Señor Don Manuel Belmonte..., Bruselas, s. i., 1686.
Las poesías famosas y Comedias Amberes: en casa de Geronymo y Iuanb. Verdussen impressores y mercaderes de libros, 1674 (En Bruselas: de la imprenta de Baltasar Vivien impressor y mercader de libros...); Amberes: en casa de Henrico y Cornelio Verdussen, 1708, segunda impresión enriquecida con estampas.
Sol de la vida, Amberes: por Jacob van Velsen, 1679.

Bibliografía

Francisco J. Sedeño, "Miguel de Barrios: el laberinto de una heterodoxia humanista sin fortuna", en Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid, 2003.

Dedicado a un reo:

En los cordeles de un potro
a Diego el cortacabezas,
porque dio a torcer sus brazos,
lo puso de vuelta y media.
Dos vueltas sufrir no pudo,
que confesó en una de ellas
que escapó de cierto hidalgo
hurtándole otras dos vueltas.
Bien se conoce que Diego
tenía partes muy buenas,
pues que jamás se llegaba
sino a los hombres de prendas.
Disparáronle en la calle,
de cañón, donde por fuerza
confeso que era gatillo
recelando la baqueta.
Gran miedo tiene al verdugo,
viendo con cuánta violencia
el cardenal le levanta,
donde el azote le asienta.
No alzó la cara del suelo,
porque todos entendieran
que no sin causa esta vez
se le cayó de vergüenza.
Con doscientos de a caballo
le volvieron a la trena,
porque tiene que pasar
una vida de galeras.
Dicen que perdió el juicio,
y le han echado en cadena,
por ser español tan loco
que en portugués tiró piedras.


Soneto41

¿Qué tres cometas brillan en el cielo?
¿Qué tres nuevos luceros ve la tierra?
¿Qué tres milagros dan al error guerra?
¿Qué tres Iris anuncian paz al cielo?

Son los que en el trinante Mongibelo,
son los que en cuanto polvo los entierra
siguen el bien que en glorias los encierra,
alcanzan el que horror destinan al suelo.

¡Oh vínculos de almas peregrino!
ya antorchas de la máquina estrellada
a lo humano alumbráis con lo divino,

guiando en la tormenta más airada
los que buscan el puerto cristalino
porque en el mar del mundo todo nada.


Soneto42

Los rayos del amor tanto cegaron
a los tres que a sus luces se expusieron
que los del fuego elemental no vieron
cuando más a sus llamas se acercaron.

Tanta voracidad los tres burlaron
porque al tiempo que el fuego les pusieron
se interpuso el amor y no sintieron
lo vivo de las llamas que tocaron.

Sopló la tiranía el fuego ardiente
ardides maquinando peregrinos
contra el amor que en ellos se eterniza.

Mas amor por burlar como valiente
llevando los espíritus divinos
sola dejó al tirano la ceniza.


Soneto45

Al glorioso martirio de Rafael Gómez Salcedo

Rafael, no hay tormento que no se evite
por confesar un Dios omnipotente:
muerte prolija en cuanto vive siente,
eterna vida en cuanto muerte admite.

Lengua de fuego en su loor repite
constancia tan feliz sobre ara ardiente
que si el celo a la pena lo consiente,
a la gloria la pena lo remite.

Del material incendio al soberano
alzando el vuelo, Fénix peregrino,
deja el polvo a la vista del tirano.

Dando luz al que sigue su camino,
Rafael medicina ángel humano
y por medio mortal se hace divino.


Soneto47

A Diego de la Ascensión

En el año de mil y de seiscientos
y tres, a tres de Agosto, la severa
Inquisición levanta horrible hoguera
en Lisboa con humos turbulentos.

No teme sus flamígeros tormentos
Diego de la Ascensión, en la carrera
que a la Ley alcanzando verdadera
la mantiene con altos documentos.

Rompe los yerros de opresión violenta
y arrojando al suplicio que lo enciende
muere y renace Fénix de su lumbre.

De Judá honor y del convento afrenta,
su cuerpo en la ceniza al mar desciende
y su alma sube en luz a empírea cumbre.


Soneto52

A la gloriosa constancia del bienaventurado Tomás Tremiño  de Sobremonte (alias Ishac Israel),53 natural de Ríoseco, que después de catorce años de dura prisión, padeció martirio de fuego en la Ciudad de Méjico por santificar el nombre de Dios


Años catorce en cárcel rigurosa
por defender de Dios la verdad pura
Trerniño arrastra a la cadena dura
que le da el ser la sacra Ley su esposa.

Tolera Job segundo ira engañosa
con gran constancia en la miseria oscura,
porque la luz que al cielo le apresura
guía su aliento en senda tenebrosa.

El fuego a que le arrojan no le espanta
con la leña que Ishac lleva en su celo
por seguir del gran Padre a la Ley santa.

Ya indiano Elías por subir al cielo
en el carro voraz que lo levanta
deja la capa de su polvo al suelo.



Habla el cadáver de Adán

El primer hombre fui que por Dios hecho,
le semejé de todo cifra hermosa
y con ingratitud al cielo odiosa
el quererme hacer grande me ha deshecho.

Dominé el mundo a mi altivez estrecho
y por comer la fruta venenosa
de la muerte en la cárcel espantosa
me viene grande el más pequeño trecho.

Denominéme de Adamá (que tierra
denota), Adán (que es hombre), por tal modo
que he vuelto a mi materia inanimada.

Lo que esta losa hasta mi nombre encierra,
cuando Adán fue pensaba que era todo,
y leído al contrario ya soy nada.

Miguel de Barrios, nacido Daniel Levi (Montilla, España, 1635-Amsterdam, 1706), Kenneth R. Scholberg, La poesía religiosa de Miguel de Barrios, Ohio State Univerity, Madrid, 1960, citado en Elisa Martín Ortega, Cábala y poesía, tesis doctoral, Universitat Pompeu Fabra, Barcelona, 2009




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