jueves, 2 de junio de 2016

MANUEL VIOLA [18.825]


MANUEL VIOLA

Manuel Viola (Zaragoza. España 1916 - San Lorenzo de El Escorial. Madrid. España 1987)

José Viola, conocido como Manuel Viola (nombre que adoptó tras finalizar la Guerra Civil Española), fue un pintor español de estilo abstracto miembro del Grupo El Paso. Su pintura se caracteriza por un tratamiento informalista y colorista en la línea de las vanguardias que se desarrollaron en España a partir de la década de 1950.

José Viola Gamón nace el 18 de mayo de 1916 en Zaragoza, en el barrio de San Pablo. Al poco tiempo se traslada a Lérida, donde cursará el Bachillerato, pero sin perder contacto con su ciudad natal. Es en esta ciudad catalana donde vivirá sus primeras incursiones en el mundo artístico. En esta ciudad, funda en 1933 la revista de vanguardia Art, junto al grafista, tipógrafo y artista Enric Cruos Vidal (1908-87), al escultor Leandre Cristòfol i Peralba (1908-98) y al pintor Antonio García Lamolla (1910-81). En 1934, Viola se traslada a Barcelona para continuar sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras. Allí conoce a los escritores Guillermo Díaz Plaja (1909-84) y Salvador Espriu (1913-85). Manuel Viola entra en contacto con algunos miembros del Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea (GATEPAC) y con el grupo Amigos del Arte Nuevo (ADLAN). En esta época realiza sus primeros dibujos surrealistas.

En la Guerra Civil española tomó parte por el bando republicano ingresando como miliciano en las filas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). Participó en el desembarco de Mallorca a las órdenes del capitán Alberto Bayo (1892-1967) y en el frente de Aragón. En 1939, se traslada con los restos del ejército republicano a Francia y es internado en el campo de concentración de Argelés Sur Mer. Manuel Viola salió del campo ingresando en la Legión Extranjera y tomó parte en las operaciones de Dunkerque, después de lo cual fue confinado en el campo de Valbonne. Manuel Viola consigue escapar y se incorpora a la resistencia francesa con el apodo de “Manuel” y con las falsas identidades de Manuel Adsuara Gil y Jean Ribes. En 1940, Viola se instala en París, donde entra en contacto con el poeta surrealista Benjamín Péret (1899-59) y con el pintor surrealista Henri Goetz (1909-89). En 1941, participa en las publicaciones clandestinas del grupo surrealista, La Main à Plume y conoce a la poetisa surrealista Laurence Iché (1921-2007) que traducía sus poemas al francés, y que más tarde sería su mujer. En 1944, en la región de Normandía hace sus primeras obras al óleo.

En 1945, después del desembarco aliado, Viola regresa a París, donde conoce a los pintores Francis Picabia (1879-1953), Hans Hartung (1904-89), Gérard Schneider (1896-1986), Pierre Soulages (1919), Raoul Ubac (1910-85) y Camilla Bryen (1907-77) y los críticos de arte Charles Estienne (1908-66) y Louis Clayeux (1913-2007). Viola expone con ellos en el Salón des Surindépendants de París. Inicia la búsqueda de su propia estética, mediante un lenguaje poético, con fuertes insinuaciones a la naturaleza y citas literarias. Consigue la fuerza expresiva en sus cuadros, mediante el trazo y el color. La pintura de esta época es ligeramente geométrica y tendente a lo abstracto.

También en 1945, participa en el mural realizado en el Centro Psiquiátrico de Sainte-Anne, junto a los pintores Honorio García Condoy (1900-53), Luis Fernández (1900-73), Oscar Domínguez (1906-57), Frédéric Delanglade (1907-70), Marcel Jean (1900-93), Francis Bott (1904-98), Maurice Henry (1907-84), Jacques Hérold (1910-87) y Baltasar Lobo (1910-93). En 1946, participa, bajo el seudónimo de Manuel, en varias exposiciones colectivas, entre ellas las del grupo Espagnols de L´Ecole de París, junto a Pablo Picasso (1881-1873), Oscar Domínguez, García Condoy, Luis Fernández, Francisco Bores (1898-1972), Ginés Parra (1896-1960), José Palmeiro (1903-84) y Pedro Flores (1897-1967), en el mes de la UNESCO en el Museo de Arte Contemporáneo de París. En 1949, Manuel Viola regresa a España, sin perder el contacto con sus colegas de París y contrae matrimonio con Laurence Iché. Deja de pintar durante algún tiempo, hasta que 1951, reanuda su actividad en Torremolinos (Málaga) mientras se gana la vida confeccionando artesanía de paja y caña.

La década siguiente comienza la difusión internacional de su obra, presentada en Lisboa, Friburgo, Basilea, Milán, París, Oslo, Berlín, Viena o Roma dentro de los circuitos europeos, a las que debe sumarse las ciudades de Río de Janeiro, Sao Paulo, Montevideo, Buenos Aires, Quito, Nueva Orleans, Nueva York, Chicago o Tokio. En 1953, realiza su primera exposición individual en la Galería Estilo de Madrid. En 1956, la Galería Claude Bernard de París adquiere la totalidad de su obra. Ese mismo año pinta La Fragua. Esta obra, marcará algunos de los rasgos definitorios de su futuro estilo; inclinación por la paradoja, la inclusión del negro como elemento de contraste y los barridos de color. Su marcado interés por la materia le llevará al informalismo. La Saeta, de 1958, da comienzo a una etapa austera, protagonizada por dos colores: blanco y negro. Fijado dentro de una estética tenebrista y de dramatismo escenográfico inspirado en los grandes maestros como Goya, Zurbarán y el Greco, de los cuales será asiduo visitante en el Prado. Estos cuadros nos hablan de la Semana Santa y los encapuchados.

El año 1958 marca el inicio de su estilo personal, a la vez que se integra junto al escultor canario Martín Chirino (1925) en el grupo El Paso que había sido fundado en febrero de 1957 por el escultor Pablo Serrano (1908-85) y los pintores Antonio Suárez (1923-2013), Juana Francés (1924-90), Manolo Millares (1926-72), Manuel Rivera (1928-95), Luis Feito (1929), Antonio Saura (1930-98) y Rafael Canogar (1935), junto a los críticos de arte Manuel Conde (director de la Galería Fernando Fe) y José Ayllón. El Paso fue uno de los primeros movimientos vanguardistas de la España de posguerra, introduciendo las premisas del informalismo y del expresionismo abstracto en nuestro país, y recogiendo el testigo de las vanguardias históricas.

Viola abandona la figuración vanguardista y desarrolla un estilo informalista muy expresivo y con gran preocupación por el color y por la tradición pictórica española. Intenta desarrollar una pintura abstracta de carácter expresionista y de gran inquietud por el color. Hasta entonces primó en su quehacer las referencias figurativas y la alusión al paisaje, como muestra su obra Pelea de gallos. Sin embargo, desde su adscripción al grupo El Paso a finales de los años cincuenta, su pintura opera a partir de enérgicas formas visuales generadas a partir de una masa central. Trabaja fundamentalmente los aspectos cromáticos y lumínicos desde la geometrización abstracta y sin dejar de lado el trabajo en las texturas y un vago carácter cósmico. Su paleta y maneras recuerdan, en todo caso, a la pintura barroca española, el gran referente cultural y artístico de sus cuadros. En los primeros años de su cambio de estilo de 1958 su pintura prescinde del color, y trabaja básicamente a partir de blancos y negros, con una amplia gama intermedia de grises y alguna tierra de gran efecto. Más tarde evolucionará hacia una gama mucho más amplia donde dominan los colores cálidos y el contraste con pinceladas de tonos verdes y azulados.

En 1962, Manuel Viola realiza un decorado para el Tablao Flamenco Zambra, que se representó en el Teatro de las Naciones de París. Desde entonces desarrollará la escenografía y el decorado teatral como un campo más de su expresión artística. En 1964, el promotor de exposiciones Luis González Robles (1916-2003), que de 1968 a 1974 sería Director del Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid, le selecciona para representar a España en el pabellón nacional de la Bienal de Venecia de 1964. En 1968, es el único invitado no sudamericano de la Bienal de Quito (Ecuador).

En 1971, realiza una exposición antológica en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, siendo ya director del museo Luis González Robles. En 1974, CAMPSA le encarga un gran mural cerámico para su sede central de Madrid, al que le seguirá en 1978 otro para la sede central de Banco de España. En 1978 la ciudad de Zaragoza le rindió un homenaje en su primera gran exposición antológica en La Lonja y dos años después con la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad. Viola pasó los últimos días de su vida en San Lorenzo del Escorial, donde residía usualmente desde hacia 25 años. Falleció en este pueblo madrileño a los 68 años de edad el día 8 de marzo de 1987 debido a un cáncer de pulmón.

Viola ha sido un personaje contradictorio, odiado y amado pero nunca olvidado. A pesar, de que en ocasiones su imagen ha sido devaluada, por el hecho de sentirse heredero del arquetipo ibérico (pasión por el flamenco y los toros), no se debe olvidar, que fue un personaje culto e intelectual que introdujo la corriente informalista en España y estuvo comprometido políticamente toda su vida. La obra plástica de Manuel Viola cala hondo por su violenta gestualidad y la poderosa energía de sus cuadros forma parte ya de las mejores colecciones del mundo. Sus lienzos son estallidos de luz y color que traen a la memoria explosiones estelares en el espacio exterior. Su fuerza creativa queda plasmada en la agresividad de una pincelada que gira y se retuerce a velocidad vertiginosa para canalizarse finalmente en estilizadas trayectorias de escape. Es la batalla constante entre la luz y la sombra que tiene al lienzo por escenario.




Manuel Viola comenzó su carrera artística como poeta, en los círculos vanguardistas de Lérida, y fundó la revista surrealista Art. En 1934 inició los estudios de Filosofía y Letras en Barcelona y entró en contacto con la vanguardia local. Al llegar la guerra civil, combatió en el frente de Aragón, en las filas del P.O.U.M., y allí conoció al poeta Benjamín Péret.

Exiliado en Francia, se enroló en la Legión extranjera. Durante la ocupación estuvo vinculado al grupo surrealista La main à plume, y mantuvo relación con Óscar Domínguez y con Pablo Picasso. Colaboró con la resistencia (y al mismo tiempo se vio mezclado en el tráfico clandestino de obras de arte). Tras la liberación se dedicaría a la pintura, produciendo sus primeros cuadros abstractos, emparentados con la obra de Hans Hartung.

Viola regresó a España en 1949, y cuatro años más tarde tuvo lugar una exposición de su obra en la Sala Estilo de Madrid. A partir de ahí desarrollaría su versión del informalismo gestual, entablando amistad con los jóvenes que formarán el grupo El Paso, donde llegaría a integrarse. Sus cuadros se basan en una técnica gestual automática, a base de grandes brochazos barridos de color blanco sobre fondos oscuros, que producen efectos como de explosiones, con contrastes dramáticos de luces y sombras. Este estilo, que Viola seguiría cultivando en la década de 1960, se ha vinculado con la tradición pictórica española.

En sus últimos años, Viola se convirtió en un personaje popular, invitado habitual en fiestas y saraos, amigo de toreros y flamencos. Cultivó los temas figurativos como las vistas de Miami, la Sagrada Familia de Gaudí, los arlequines... y las peleas de gallos, una serie de pinturas que se prolonga desde comienzos de la década de 1970 hasta la muerte del pintor. Son versiones sencillas de sus abstracciones anteriores, donde la intensa gestualidad sirve para ilustrar el motivo vistoso. (Texto de Guillermo Solana Díez, dentro del libro "El Arte en el Senado", editado por el Senado, Madrid, 1999, pág. 392).



BRÚJULAS DEL SILENCIO

Las brújulas ocultas del silencio
conducen a las plazas desiertas
conducen a las calles cubiertas de ceniza
conducen hasta el secreto de la Esfinge
con ojos de andén solitario
con labios de arena incandescente
con cabellos de mineral soterrado
de diamante ardiendo
en la palma de mi mano de yeso

*Este texto, que no llevaba puntuación en el original, se lo mandó Manuel Viola desde Barcelona a su amigo Leandre Cristófol.




LOS POROS DEL VIENTO

Los pechos se sueldan en las barricadas del alba
en medio del aire
que pasa las páginas de ventanas ciegas

Atrás
las lámparas se alumbran por dentro

Urna óvalo de las fermentaciones rigurosas

Los labios de corcho han agotado las fuentes de los errantes
que olvidan sus rostros en el parapeto de los puentes
Las piedras que lastran sus corazones
son más ligeras que el aire caliente
de vuestras bocas palideciendo como un yugo
enganchado a la moldura de abismos anudándose en cámara lenta

Aquí las lágrimas se estiran como raíles de plomo
sobre la palma de los desiertos
Aquí los latidos del cielo caen sobre el techo de la mesa
Aquí las ruinas instantáneas
los ojos incultos labran la realidad invisible
a la manera de arados de oro
Aquí la llanura ondea como una bandera negra
Aquí el horizonte vertical mástil del silencio
Aquí la rueda distraída cava sus carriles
en todas direcciones
Aquí el cielo deshuesado.

*Poema ‘Les pores du verre’, de 1943, que tradujo Lorenza Viola, su primera esposa.

**Estos dos textos figuran en el libro ‘Escritos surrealistas’ (1933-1944) de Manuel Viola, que publicó el Museo de Teruel en 1996 con edición e introducción de Emmanuel Guigon. 

http://antoncastro.blogia.com/




Quizá sea este el primer poema que escribió bajo el influjo de Lorca y tal vez Rimbaud, a quien admiró mucho:

EN LA ESCUPIDERA DEL SOL

En la escupidera del sol,
donde baila la Muerte
con cintas de color,
Y risas de persianas y tacones de charol.
El vino tinto del aire se riza
en un desnudo esqueleto de caballo.
Las cerezas estallan angustiadas
y los naranjos se abalanzan en el mar.
Entre níquel y cristal
tres gritos brotan de un clavel.
En la luna fría
derrama sangre un hocico.

*Este texto se publicó en ‘Art’ de Lérida en 1933. Tenía el autor 16-17 años.


Último poema, 1987

Sueño quieto, helado, vacío: muerte
Sandalias de hierro, bóveda, cráneo,

Granito negro

El silencio pone tensa la piel de la noche
Una sábana inmensa
Cubre toda la tierra

Espantapájaros que azotáis el horizonte
Coged el  arco iris como látigo

On meurt plusieurs fois dans la vie, mais on
Me sait jamais quand c’est la derniere

[se muere varias veces en la vida, pero
No se sabe cuál es la última]

**Este texto lo recoge Javier Lacruz en su libro imprescindible sobre Manuel Viola de 2014.

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