lunes, 14 de diciembre de 2015

FRANCESCA ABBATE [17.769] Poeta de Estados Unidos


Francesca Abbate 

Poeta de Estados Unidos.
Tiene una maestría en Escritura Creativa de la Universidad de Montana y un doctorado en Letras de la Universidad de Wisconsin en Milwaukee. Sus poemas han aparecido en publicaciones como Field, Iowa Review y The journal, y es autora de Troy, Unincorporated (The University of Chicago Press, 2012). Obtuvo el premio de poesía William Harrold Memorial Award y fue editora de poesía del Cream City Review. Actualmente es profesora en el departamento de Inglés de Beloit College. A continuación presentamos la traducción —preparada por Carlos Noyola— de uno de sus poemas. 



Día inusualmente cálido de marzo, 
se esperan tormentas

Aquí todo está a la mitad
como la cabeza de mármol
del emperador romano
y el torso magro
de su protegido.
La forma en que la nube de humo
que no parece
tocar la tierra y la toca
voltea unos cuantos coches, un camión
y aprendemos a caminar millas
sobre nuestros cuerpos.
Las granjas de puercos desaparecen
luego las pequeñas colinas.
Como en los sueños de angustia
con gestos irrevocables
el conjunto en ruinas parece más grande
un palacio carbonizado, su mirada
omnipotente
y eterna. Qué bien
recordamos la escena
los actores deslizándose
como pequeños veleros, la balaustrada
enfriando nuestras palmas.
No son vuelos o cantos
sino una oscuridad rápida como la sangre.
Terminó en las yemas de nuestros dedos:
la valla dio paso
al bosque.
Empezó el mundo.




Unusually Warm March Day, Leading to Storms

Everything is half here,
like the marble head
of the Roman emperor
and the lean torso
of his favorite.
The way the funnel cloud
which doesn’t seem
to touch ground does—
flips a few cars, a semi—
we learn to walk miles
above our bodies.
The pig farms dissolve,
then the small hills.
As in dreams fraught
with irrevocable gestures,
the ruined set seems larger,
a charred palace the gaze
tunnels through
and through. How well
we remember the stage—
the actors gliding about
like petite sails, the balustrade
cooling our palms.
Not wings or singing,
but a darkness fast as blood.
It ended at our fingertips:
the fence gave way
to the forest.
The world began.

http://www.otroparamo.com/un-poema-de-francesca-abbate/







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