sábado, 12 de diciembre de 2015

AMADOU LAMINE SALL [17.748] Poeta de Senegal


Amadou Lamine Sall

Nació en 1951 en Kaolack, Senegal. 

La suerte del negro surafricano le ha preocupado también a Amadou Lamine Sall, quien puso la fuerza de su pluma y los destellos de su inspiración al servicio de una causa que movilizó las energías y esperanzas de los hijos del 
continente y de otros Sltlo . En su poema titulado "Contra el Apartheid", A.L.Sall no vacila en declarar que la liberación del baluarte de la segregación merece todos los sacrificios:


No bajemos ni el brazo
ni el sueño ni la pluma
y si el frío nos encogiera el corazón
negociaríamos con ellos el precio
de nuestros despojos


A. L. Sall no ignora que poetas y martirios ofrendaron la vida para defender causas justas. Rinde homenaje en Kamandalu al poeta surafricano Benjamín Moloisé, a Pablo Neruda y al cura Jerzy Popieluzko, el capellán de Soldarnosk. A. L. Sall tiene conciencia de que el sufrimiento no es privativo de ningún continente. Ello le induce a escoger el título siguiente para uno de sus poemas: "A los oprimidos dondequiera se encuentren en la tierra"). Büsqueda y nostalgia de justicia obsesionan a A. L. Sall:


Los poetas mueren siempre por nosotros
... Yo estoy buscando un país donde vivía
¿pero cómo se llamaba aquel país donde nací?


El amor tiránico a la libertad le quema por dentro a un A.L. Sall que no quiere renunciar. Un soplo de libertad y amor dionisíaco recorre la geografía de sus poemas, torrentes generalmente impetuosos y amplios como deltas. Uno de los componentes de la arquitectura poética ideada por Sall es el amor. Sall no quiere que la mujer, ese ser tan enigmático y atrayente, le escape, en Comme un iceberg en flammes (4) Creer en el amor porque sólo él va a vencer el metal de los corazones.
Sall no intenta domar ni dominar a la mujer, sino amarla simplemente, es decir, fundirse en ella. La mujer ansiada se llama CRISTAL en Mante des Aurores (Manto de las Auroras) (5). Del cristal tendrá la fragilidad y el brillo:


Se llama CRISTAL
La que me confió en los palcos de un día
Cierta noche milagrosa de enero
que las estrellas no cantan únicamente en el cielo


Cristal se metamorfosea en Manrhie en la misma colección de poemas. Amor por la mujer, amor por el continente se hacen presentes, gracias a afinidades morfológicas y sonoras y una recia lluvia de imágenes sorprendentes. Un encabalgamiento visualiza el impulso del poeta hacia el ideal que anhela:


Si llevara en ti la más caudalosa de las estaciones de lluvia
Parirías la PAZ en todo el planeta tierra
Manthie que la felicidad empolve la tierra

...y juro resucitar para siempre los frescores de la aurora
En los soplos cálidos de los cénits
y se embalsaman en una paz sin par
Todos los cielos del mundo


Alegría de vivir, abrazos amorosos, unión de cuerpos complementarios en un baile de amor infinito rellenan las páginas de Comme un iceberg en flammes y Kamandalu. Sall consigue en un poema lo que Rimbaud había deseado: que el "yo" se haga "otro". Y entonces, el amor, en el sentido más noble, carnal y espiritual se cumple ante los ojos del lector de modo casi
tipográfico:


yo te celo y te escondo por todos sitios en mí
sin embargo algún día nacerá el niño
hecho de tu carne y mi recuerdo
si quieres lo llamaremos TU - YO


La tradición oral es uno de los senos nutricios de la poesía de A. L. Sall. Repeticiones, paralelismos, escanciones le permiten a Sall escribir poemas con ritmo, poemas cantados, bailados o bailables quizá. Sobre este punto, el poeta entronca con una de las características de la poesía de rodas los países y todas las épocas. Un poema se puede declamar, salmodiar, cantar. En África, poesía,
canto, juego y ritmo no se suelen separar. El idioma galo tiene pues que cobijar injertos que no son congruentes tal vez con su genio:


 a ayo weliyo

.. . Tus manos de huerto oloroso y de amante loca
Ayo tu recuerdo de sementera y de espejo de estrellas ayo
Tu sonrisa de vértigo, de abundancia y de hierbabuena
Ayo tu risa de traición y de mordisco suave ayo


A. L. Sall puede mostrarse barroco, surrealista o acudir al tono guerrero de la epopeya o aparecer como sentimental cuando le roca hablar del amor, del África o del mundo. La impecable calidad de sus versos, verdaderos fragmentos de epopeya a veces, aunque el poeta intente cortar su soplo, pone de realce la originalidad de su voz que abarca y construye en una profusión deslumbrante versos, estrofas y metáforas. Respecto a Mamadou Traoré Diop y a Ibrahima Sall, que pisaron otros terrenos literarios, Amadou Lamine Sall goza de la ventaja de no haber dejado de caminar en el terreno poético. El espacio de sus poemas está ligado a la voluptuosidad, al baile de amor, a la sed de justicia y libertad. 





Juro por el alba de los fusilados
Por las puertas de mezquitas e iglesias
Juro delante de tus ojos que miran al suelo con los párpados cerrados
Que aprenderé a beber todas las lluvias
A mirar derecho el relámpago
Dejaré a cualquier otra mujer
Sin olvidar hasta sin olvidar qué importa
Tú sabes que me gusta recordar
Tu mano plural halagando espaldas y cadera
El helecho ruidoso en el concierto del prado
Donde duermen votos de Dulce violencia
Pero me enseñaste a ir más alto que
Todos los cielos
y sólo tengo oído para el evangelio de tu canto
Cuando el jarmata del deseo
Azota nuestros cuerpos

Extracto de Comme un iceberg en flammes,
Nouvelle Editions Africaines, Dakar, 1982 





Contigo Cristal
El horizonte encerrado de la pena de mis muertos
Ya no estará frente a mí
Porque me diste una cabeza bien redonda
y ya mi lengua es de ahí en adelante de miel rectilínea
y sé ser turbante del desierto
y buitre de camposanto
Pero esta noche mi voto no es odiar
y mi soledad no tiene el color de las navajas
Desde aqueL tiempo eL amor verdeció en mí
Y el odio insolente ha encontrado a la muchedumbre piadosa
entre los perfumes de Los éxtasis

Extracto de Mante des Aurores,
Les Nouvelles Editions Africaines, Dakar, 1984 





A Cristal

mi caza sagrada

Mi amor no se ha levantado todavía sobre una tierra nueva
no había siempre sino tú y el mar

Eres la cueva
yo soy el fuego
          eres la isla
          yo soy el árbol
          eres la tierra
          y soy la lluvia
          eres el surco
          y soy el grano
          nació la cosecha de nuestros cariños

Los frutos del deseo
sólo maduran en la embriaguez que sabe anidarlos



...



Me gusta libar a mi antojo en los labios de vainilla
tu lengua de sopa caliente bebida una noche de invierno
ves
tu sexo de té bajo la jaima
tiene la dulzura de las almohadas de una tarde de bochorno
y lejos de ti me acuesto mil veces contigo
al correr yo hacia ti arden mil fuegos en mis caderas
y cuando al fin llego y llegas
sólo nos queda el largo y salvaje ladrido
dormido
de nuestros cuerpos que vacilan en el eco ya lejano
de nuestros éxtasis devorados en el camino
y solas
nuestras cabezas y manos
emergen clavadas en la espuma del deseo



...



Sé mis campesinos empobrecidos
y vencidos mis campos
abandonados mis aperos de labranza
y cortada la risa de mi pueblo
quebrados sus bailes
sin embriaguez su corazón
y aquí estoy, lleno de embriagados
con la mirada arrogante
de los que sólo tienen su cólera como compañía
y su amargura como tumba
todo eso porque mis príncipes son hombres de paja
que saquean los silos más escudados de mi esperanza
      y ni tengo un abogado
      se soborna
      en cuanto al juez
      se vende
      en la m ejor prisión y a subasta
      pero me quedo yo con DIOS y la POESÍA


Extracto de Kamandalu, Les Nouvelles Editions Africaines du Sénégal, 1990 



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