martes, 29 de diciembre de 2015

CARLOS ALBERTO CASAS [17.836]


Carlos Alberto Casas

Carlos Alberto Casas (Ayacucho, 1982).
Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Integrante del Taller de poesía dirigido por Marco Martos. Está preparando un poemario que se titulará Hermanos elfos.

En su poemario El Hada Mandarina (Sol negro, 2015) canta como José María Eguren y Luis Valle Goicochea a ese mundo que habita en nosotros mismos con sus más coloridas alegrías y sus más atroces sufrimientos.





El Caballero de Hadas 

I

Con la figura del ogro pude cortar un Jacinto
Hoy que piensas en tus brechas anchas
Puedes quebrar girasoles y cosechar anillos elfos
Serás El caballero de las hadas
Vendrán del bosque tres perros divos
Y con lengua de hipopótamo
cantarán la canción del muerto
Estaremos en la fiesta de los fuegos
Lucharan por ti cuadrados reyes
Sacaré espadas y serás el dorado azul


II

Tu rostro es la dueña de las liras encintadas
Hoy nos cuidan Oberón y Titania madre
Yo por siempre un azulito guardián
Te quiero con los colores firmes
Se revienta el pecho como cruces de adelfas
Y entre tanta luz de infierno
Eres la llave para la décima portada
Ahora las cinturas nos avisan del charco fino
No hay cuchillo grave
No puede la montaña tapar la boca mía
No puedo amanecer y cerrar cien mil ojos
Es un abrazo azul y el beso más esquinado
Yo a tu lado
el color del cielo
Tú a mi lado
la mirada de ave-cruz mojada
Por siempre azules y anaranjados




Vence el hada a las harpías

Viene del bosque de corales
Tres reinas de ninfas
Del otro lado muy norte
Tres harpías con dientes agudos
Mientras bailo estrujan mi pecho 
y mi corazón caliente
Mueren orejudos 
y los bosques de plata
Ya será el final de los azules
Sin embargo estás tú
Con gran fuerza mordida estás tú
Se inicia el Armagedón de los niños-hienas
Se parten cuerpos como azahares 
de piedras gordas
Y todo se vuelve el final de los finales
El claroscuro de las brujas-buitres 
Son fuertes ninfeas y brutas harpías
Amargas voces entre limpios bosques
No es una suave candela 
Es una sierpe muda y loba
Eres dulzura y la paz de azules gnomos




El niño y el elfo

En un camino de flores dos pequeños derramaban orquídeas
Le dije al más pequeño:
«Esas flores son corazones de otros niños azules».
Me vio asustado y con sonrisa de grifo
Dijo en su esquina de boca:
«¿Es su corazón como planta morida?».
Yo dije entre triste y lobo:
«Es mi sueño de siempre
La risa entre tristezas
La vida de espinas que se vuelve magnolias 
Es que tú eres pequeño y rojo».
El niño deslizó colores entre sus dientes:
«¿Usted la ama, ama a la mandarina?».
«Como río que une a las raíces del mundo
Entre besos y arietes que destruyen brujas y moiras».
Silenciada mi risa que es espacio moriazul
Ese azulito volvió a abrir su perfilada sonrisa:
«¿Cómo es un enamorado?».
«Un enamorado gime, rueda 
y su corazón es titán»





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