sábado, 4 de diciembre de 2010

2286.- ÁNGELA JIMÉNEZ


Ángela Jiménez (Córdoba, España 1982). Licenciada en Filología hispánica- hoy doctoranda-; colaboradora como crítica literaria en el suplemento cultural “Cuadernos del Sur” del Diario Córdoba y locutora para la sección literaria y cinematográfica “Si volvieran los dragones” dentro de Protagonistas, en Punto Radio; actualmente ha cofundado la Asociación Literaria Colectivo 101.

En 1996 nacen su primer poemario (Punto muerto) y la Asociación cultural Atrezzo, que codirige hasta 2001, interviniendo en los diferentes montajes teatrales como guionista y actriz. En 2005 concluye Caricias, ausencias y contraindicaciones, que verá la luz parcialmente en distintas ocasiones, la más destacable, “Incomunicación”(I. A. J.,)dentro de Eutopía ´06.

Preanunciado en “La estación azul” de Radio 3, Arde abril (primer poemario publicado) pertenece a la Colección “Los 14 Ocho miles”, que inauguró en 2007 el Colectivo Caín; por este motivo, es entrevistada, en radio, prensa y televisión, destacando la realizada para “A ras de verso” (Círculo de Bellas Artes, Madrid, 2007) y la de El Semanario de la Calle de Córdoba.

Ha intervenido recientemente en el Festival Cosmopoética 2009(como poeta invitada ya lo hizo en 2008) y en Viana, patios de poesía; asimismo, ha publicado en la guía cultural “Andalocio” (I.A.J.), la Revista literaria “Nayagua” (Centro de poesía José Hierro), la antología “Diversos” (U.C.O.), la Revista “Girándula” (en prensa), la Antología del beso (Mitad doble, 2009), Arden versos en el mar de Viana (Cajasur, 2009), Entre el puente y el río (Almuzara, 2009), Hierro y poesía (Fundación Gala, 2009), Versos mundanos (Diputación Córdoba, 2009) y Tintas para la vida (Junta de Andalucía, 2009), entre otras; formará parte también de los poetas jóvenes que serán objeto de reseña y estudio en la edición especial de “la manzana poética” en celebración de su 25 aniversario y de los escritores participantes en el nº 0 de la revista literaria “Boronía” (próxima presentación en septiembre).

Presentó Sobreviva dentro del ciclo poético “Versos del Sol” (El Sol, 2008) hace unos meses; actualmente ha terminado un nuevo poemario y acaba de empezar el siguiente.

Su blog: http://www.alcatrazsuicida.blogspot.com/



Poemas


Ambos poemas pertenecen a Arde Abril (Córdoba, 2007)


La calma muerta o antesala de consulta (Sileno nos mira)

Nos morimos y te callas. Me subleva
tu exquisita coherencia de tangram.
Nos morimos y no protesto. Me pregunto
quién es este adefesio de regaliz blando,
Esta cicatriz sin estrategia
curativa, incómoda, sobrante,
indigno trofeo auto-infringido
que me define y nos limita...

Solos los 3, convalecientes aún
de la incesante primavera profunda,
del malvado abril y sus consecuencias
los 3, tú, mi cuerpo incendiario y yo,
hundiéndonos en otra atmósfera,
océano macilento y cristalizado, libre
de moscas que eligen otro manjar
más suculento, un corazón que se resista
a que el fuel lo arrase definitivamente...

Que no nos esperen, es innecesario,
nosotros los perfectos, exultantes
nos morimos, ante la mirada impasible
del salmorejo reseco, haciendo surcos
y expresiones de aceituna en la pared,
ante el esfumato viviente de alquitrán
que se apodera del aire
mil veces sometido, liberándonos
de todo lo que rebase estos 80 metros cuadrados,
atragantándose por ti y por mi
de exteriores, preguntas, sandeces y proyectos...

No debemos asistir al hundimiento
de nuestro siniestro circo, agotado el abono,
volvemos a la clandestinidad
de la butaca en pareja y la tertulia en familia...
Cualquier cosa con tal de no despedazarte
a golpe de mirada durante un largo ensayo
hasta que encuentre el cuchillo y atraviese
la última puerta posible... Acabar
con cualquier poética y dejarse caer
entre romero, margaritas y locura...Quisiera
poder ofrecerte violetas, pero ya sabes,
se pudrieron todas cuando llegaste.

Nos morimos, sin dudarlo y sin astucia,
agonizando en mitad del cuento, acechados
falsamente por un sátiro huido y emigrado,
sin realidad ni trama a la que regresar,
consciente Sileno de que se ha de morir
con vencimiento guerrero, sin esconder
la cabeza de Medusa bajo llave, y la nuestra
avergonzada entre escombros...

Nos morimos, ya, de plano, en definitiva,
por fin, al menos, con suerte, para nada,
lo dejamos aquí, sin jaleo, a conciencia,
tras el cristal, como locos, sobre todo...
Morimos desde el primer arañazo hasta asarnos
en una exótica salsa de ajo y pestañas...
Cedemos, inmaduros, las últimas resistencias
ante la atracción magnética de la inercia.

Nadie sospechará nunca
que estamos muertos, mi amor, que esta casa
es una pequeña cripta...
...Y seguirá multiplicándose la vida
en forma de caricias, planes, amigos
que nos tocan, y que al tocarnos
abrazan cadáveres.







Desire for evanescense



He decidido dejar de existir,
con la sangre en la cabeza,
escondida convicta, presa
en los ángulos muertos del salón,
lánguida litografía ambulante
de nácar, tijera en mano,
nefasta electricista, indecisa
decoradora de interiores.
Supongo que habrá otra muerte
más dulce, más breve que la mía...
Tengo miedo de que existan
más silencios detrás de éste,
y de que el dolor entumecido
de la carne sólo sea lo último
antes del telón y un público
que duda entre aplauso y vendetta....
He decidido rehuirme,
en la soledad molesta de una planta baja
sobreviviendo por cortesía del aire
arenoso que me obliga
a protegerme, herméticamente
precintada, tras el cristal,
de pose, como Desdemona
sin Othello, sin armas de pluma blanca...(...)
He preferido recrearlo
en un teatro con vigas de enigma
ilimitado, quiasmático,
imprevisible, sin escapatoria,
vestalizando a la amante
eternamente insatisfecha, en cuclillas,
acurrucada en una de sus aspas,
muerta de frío y con el miedo
como única constante a secas,
angélica por el latido sin alma,
después del baúl y su tortura, acorde,
por fin, con mi corazón fetal...
Ojalá la casa me albergue
en su vientre de aire húmedo, materna,
asumiendo mi piel
de sepulcral gotelé condenado al desprecio...
Y cuando vuelvas sólo sea
mobiliario inútil que, por lástima, permanece;
Prometo encarnarme
en mi lámpara rota de la rinconera, superviviente
guerrera de todas las mudanzas, acogida
al fin por un guardián en su regazo...
El taquillón entendió su muerte prematura:
ella sabía lo que hacía... Yo, más cobarde,
más torcida e intermitente de noche,
de día sigo muerta pero me finjo dormida...
Vive en mi ausencia como en una casa.
Siento figurar en tu inventario inconfesable
como suicida indigna,
catedrática en el terror del insecto bajo la suela,
cobarde de diccionario,
detective inverosímil en busca de algo
que no quiere encontrarse...
La Melibea más tragicómica llora, se lamenta
y muere, pero elige las alturas.
Ya me he ido aunque de cuerpo presente
que revuelve la cama;
Por eso, no habrá llamadas nocturnas
de idioma indescifrable;
Seré una mentira salvaje en este reluciente terrario
de pladur y tapicería
a juego sin que me lo reproches... Cada luna
te leeré el mismo cuento,
cambio la trama, los personajes,
el atrezzo y el lugar de las hipocresías
para que no sospeches y sigas durmiendo,
engañado, en mi espalda (...)
Contarte cómo suda otras muertes
el hacha sobre un cuello despejado
que tirita con los ojos en alto relieve
buscando una salida, sin enfoque...
Contarte cuándo, a qué distancia
de la mía, decidí imaginar tus caricias
en lugar de merecerlas.


Publicado por las afinidades electivas - España

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