miércoles, 24 de septiembre de 2014

GUSTAVO LERENA [13.437]


Gustavo Lerena 

(Montevideo, Uruguay   1954- Punta del Este 1998)
Poeta, narrador y periodista. 
Su poesía fue galardonada en 1995, en concurso organizado 
por AUdeE y el Banco de Boston. 
Luego, en 1996, obtuvo con poemas mínimos uno de los tres primeros premios en poesía inédita, convocatoria de la Intendencia Municipal de Montevideo.

"Por la intensidad y la afectividad de su propuesta que conjuga el hoy y el ayer en sus logrados textos", en opinión del jurado que integraron Washington Benavides, Mercedes Estramil y ALicia Torres.

En 1998 obtiene sexto premio en concurso organizado por Radio Nuevo Tiempo de Montevideo.

Como narrador obtuvo en 1977 mención en los Cuentos para oir de Radio Sarandí. En 1986 su cuento El cómplice obtuvo el segundo premio en convocatoria de la librería Capítulo Uno, en Maldonado. 
En 1997 obtuvo mención en las Jornadas Rioplatenses de Cuentos de Poesía.

Periodista en Aquí, Las Bases, Zeta, La Hora, Alternativa Socialista y Diario de Punta del Este entre otros medios.

El autor tenía cuarenta y tres años cuando falleció, en 1998.




Imperceptible

¿En que momento fue que empezó?
¿Cuando comenzó a morderse los labios?
A hablar cuando no haya nadie
a lagrimear frente a la pantalla
fría y multicolor de la televisión
a erizarse la piel ante el sonido de una gaita.

No era antes de esta manera
pero en algún instante se desató

Imperceptiblemente se transformaron los sentimientos
la desilusión se instala
en puntillas de pie
y se queda manejando los hilos
de los actores de la vida.

Un temblor subterráneo nos vuelve contradictorios
y somos uno y muchos.
Sorprende lo que fuimos.






Vereda

Hay una mujer parada en la vereda
se mira frente a su reflejo en el vidrio de una tienda
las manos alisan su pelo
desmadejando el viento
que mete sus dedos de primavera y levanta su pollera.
Despreocupadamente joven cierra sus párpados
entonces imagino que imagina su cabello, su piel
sus partes todas son apenas rozadas
(apenas rosadas)
por un cosquilleo color tabaco que la humedece
y ya no le importa despeinarse
y ya no le importa que yo la mire
sabe que el tiempo será el mismo
para ella y para mí,
para mirada y mirador
y siempre que vea esa vitrina
andará el viento quieto,
tiempo y espacio.
Viento.
Mujer.




Yo geronte

Tengo miedo -entre otras cosas-
de llegar a viejo y si llego tengo miedo
de volverme loco y en esa locura decir:

la alineación completa de Nacional campeón del `70
                        del ´81, del `88
un discurso político dirigido a una masa enardecida
                        compañeros (ovación) compañeros
permitanme
                        que les diga (ovación),
un poema de amor a cada mujer que me provocó una
erección,
todo lo que realmente pienso de tanta gente,
que hubiera hecho de mi vida si en realidad
hubiera sido un hombre,
Libre,
decir no, sin dar explicaciones.

Tengo miedo de dar lástima,
o de decir de un tirón el diálogo
de setenta y siete dias que tuvimos
con Maria Fernanda Suárez de Garay
hablando de todo lo que se puede hablar.
Y que salten los guiones de cine que pensé
y nunca escribí.

O dar besos y abrazos a mi mujer e hijos
cuando esté solo.
Cantar canciones de Bob Dylan,
de Charly Garcia,
Campos de Algodón (de Ledbetter),
como un jazmín del país,
Muchacha,
Ser la voz de Paco ibáñez y la poesía española de hoy y
de siempre.

Tal vez me den una inyección y me dejen
quieto,
solo,
quieto.
            Solo.
Pero el efecto del tranquilizante paso y yo sigo:
Entonces canto con mi voz infantil
la canción que escribí para mi hijo mediano:
            " mi limpiaparabrisas
            lo prendo cuando llueve,
            lo enciendo cuando hay nieve,
            marcha despacito,
            marcha rapidito,
            marcha muy de prisa".
O le digo a mi madre que todo es culpa de ella,
que no supo apoyarme aunque se lo pedí llorando.
O dejo una vela blanca encendida ante la tumba
de mi padre y le digo que no supe, no pude,
no me dejaron y no cumplí lo que él quería.
O capaz que es Lalo llamándome por teléfono
en pleno verano diciéndome ganaste, ganaste,
me avisaron aquí porque dejaste este número.

Tengo miedo de que Fernando me lleve a debutar
otra vez,
              es verano y es de tarde,
es Hiroshima, un queco enorme.
              El miedo no es ir otra vez más,
el miedo es que me vean los demás,
              en este moridero para gerontes intratables.
No quiero que me vean pescar sin caña en esta
playa de baldosas, ni manejar la moto desde la cama.

Tengo miedo de divagar acerca de la comunicación
analógica y digital.
            ¿Se puede pedir la eutanasia por adelantado?
            Quedan autorizados aquellos que me quieren
            a proceder de conformidad. Luego cremación y
            esparcimiento.






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