martes, 26 de agosto de 2014

HANOCH LEVÍN [13.051] Poeta de Israel


HANOCH LEVÍN

Hanoch Levín ó Janoj Levín nació en Tel Aviv el 18 de diciembre de 1943 y murió de cáncer el 18 de agosto de 1999.

Levín – guionista, director, poeta y autor – escribió obras de teatro, sketches, canciones, historias y poesía, y también dirigió la mayor parte de sus obras. Desarrolló un lenguaje dramático y teatral único, creado por una combinación de los textos poéticos que escribió y las imágenes que diseñó junto a los actores y los diseñadores de los sets, disfraces e iluminación, el compositor y el coreógrafo.

Levín nació en una familia religiosa, siendo descendiente de distinguidos rabinos polacos hasídicos. Creció en un barrio pobre, cercano a la vieja estación central de ómnibus de Tel Aviv y allí pasó también su juventud.

Levín comenzó como satirista. Como estudiante en la Universidad de Tel Aviv (1964 – 1967) publicó piezas satíricas en el periódico de los estudiantes. Sus primeras obras, también fueron sátiras políticas, una fuerte crítica contra la euforia triunfalista que se adueñó de la sociedad israelí luego de la Guerra de los Seis Días. Levín se burló y atacó a la actitud de la sociedad israelí y su obra contiene algunos mensajes proféticos respecto a las trágicas consecuencias de la ocupación. En 1968 estrenó la obra “Tú, Yo y la Próxima Guerra ”, dirigida por Edna Shavit. En 1969 estrenó “Ketchup”, dirigida por su hermano. La fama de Levín vino a raíz de la protesta pública por su obra “ La Reina Bañadera ”, producida por el Teatro Cámeri en 1970 y dirigida por David Levín. La obra fue levantada al cabo de 19 presentaciones como resultado de la presión pública.

En paralelo produjo obras dramáticas. En 1969 “El abrazo de Salomón”. En 1972 se estrenó Hefetz, en el Teatro Municipal de Haifa. Esta es una pieza que se le puede dar una interpretación social, ya que Fogra, uno de los caracteres principales, tiene 24 años, la misma edad que el Estado de Israel en ese momento, y también una interpretación existencial, sobre humillaciones mútuas. Otras obras de este tipo son Ya’akobi y Leidental (Teatro Cámeri, 1972), La Juventud de Varda’leh (Teatro Cámeri, 1974), Krum (Teatro Cámeri, 1975), Popper (Teatro Cámeri, 1976), Los comerciantes de goma (Teatro Cámeri, 1978), Los empacadores de valijas (Teatro Cámeri, 1983), La tarea de vivir (Teatro Nacional Habima, 1989), No se puede elegir (Teatro Cámeri, 1990), Hops y Hopla (Teatro Cámeri, 1991), La Mujer maravillosa dentro nuestro (Teatro Khan, 1994), y La Puta de Ohio (Teatro Cámeri, 1996).

En 1997, con la producción “La Ejecución” del Teatro Cámeri, se hizo evidente una nueva dirección en el tr abajo de Levín: las obras mitológicas. Estas obras están basadas en mitos centrales de la cultura occidental, como la pasión de Job ( Teatro Cámeri, 1981), la Gran Puta de Babilonia (Teatro Cámeri. 1982), Los sueños del niño (Teatro Nacional Habima, 1993), Agape (Teatro Cámeri, 1995), Decapitación (Teatro Nacional Habima, 1996), y en nuevas lecturas de las tragedias griegas, especialmente las de Eurípides, en La Mujeres Perdidas de Troya ( Teatro Cámeri, 1984), Todos quieren Vivir (Teatro Cámeri, 1985), y los Quejosos, una nueva lectura del Agamemnón de Esquilo y la última obra que Levín escribió.

Levín dejó un extenso legado espiritual y artístico que incluye 56 obras de teatro (además de las sátiras políticas); dos volúmenes de prosa, El Inválido Eterno y Un Hombre Parado detrás de una Mujer Sentada; dos colecciones de sketches y canciones, y dos libros para niños.




Qué magnífico instante


Qué magnífico instante
en el que el pulso tiembla.
Yo en verdad temblaría si pudiera temblar,
rompería en canciones y te susurraría...
Si consigo cantar, si logro susurrar.

Qué magnífico instante
como no lo hubo nunca,
como jamás lo habrá:
sobre mí estás jadeando
y yo debajo tuyo,
inmóvil, escuchando:

Como si en cualquier momento
algo fuera a pasar:
un algo incomparable,
que nunca había visto
y que quizás verás
y que jamás veré.

(de "Vidas de muertos")


Traducción: Gerardo Lewin





Primera noche en el cementerio

Cae la noche sobre el cementerio. Mi primera noche. Se fueron ya todos: las viudas, los enterradores, los sacerdotes. Los pájaros duermen. Silencio. Quietud. Acá estamos, filas e hileras, recostados como niños en una guardería, una camita junto a la otra, susurrando en la oscuridad cuando todas las luces se apagan. ¿Qué anda pasando ahí afuera?, preguntan los veteranos, ¿a cuánto está el dólar? Les cuento a cuánto está el dólar. ¿Y qué tal es la vida en el más allá?, pregunto. No existe, dicen riendo con la boca llena de tierra. No existe la vida en el más allá. ¿Y los frutos del árbol, las verdes praderas y el leviatán? ¿Y los banquetes, los coros de querubines? Nada, se ríen los veteranos con la boca llena de tierra. No hay banquetes ni querubines. ¿Y la resurrección de los muertos? pregunto ¿se sabe de alguna fecha? No hay fecha, se ríen los veteranos con la boca llena de tierra. Todos son rumores, hay que sentarse y esperar, sólo esperar. ¡Ay, amigos muertos, no me vengan con eso ahora! Les grito, recuerden cuando tantas veces soñábamos que moríamos y de repente, justo a último momento nos despertábamos bañados en sudor, cada uno en su cama, para comprobar que era sólo un sueño. Esta vez, también esta vez nos despertaremos, muchachos, aunque sea un sueño muy muy largo y seco y tengamos mucha, mucha sed, nos descompondremos de tanta sed.


de la comedia Sojarei Gumi  (Traficantes de látex)

Traducción: Gerardo Lewin









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