miércoles, 27 de agosto de 2014

ELISABETH RYNELL [13.057]



Elisabeth Rynell

Elisabeth Rynell. Nació el 17 Mayo 1954 en Estocolmo, escritora y poeta sueca.

Su padre era profesor de inglés en la Universidad de Estocolmo, y su madre era enfermera. Al terminar sus estudios secundarios, Elisabeth viajó a Londres, donde permaneció durante un año. Al regreso de ese viaje, emprendió otro, a la India, pero por tierra, recorriendo Irán, Afganistán y  Pakistán. Luego trabajó en diversos hospitales de la capital sueca. Vivió un acontecimiento muy penoso con la muerte por cáncer de su madre, en 1975. Desde muy temprana edad, quiso vivir en el norte de su país. En 1977 con su marido y su primer hijo, emprendieron el duro sueño de vivir en el helado norte sueco, en un pequeño pueblo en el que vivían tan sólo diez personas. Al principio, dividieron su tiempo entre Estocolmo y el sur de Laponia, pero en 1980 se mudaron al norte en con la idea  de pasar allí el resto de sus vidas. Lamentablemente su  marido murió en forma súbita en 1987, y Elisabeth tuvo  que resignar su granja y su paisaje. Desde entonces vive  con sus dos hijos en Norrberg, algo al norte de Estocolmo.

Ha publicado alguna novela, que fuera premiada, y algunos ensayos, pero la parte más importante de su obra está dedicada a la poesía.

Obras

Lyrsvit m.m. gnöl — 1975 (poesía)
Veta hut — 1979 (novela)
Onda dikter — 1980 (poesía)
Humanismens seger — 1982 (ensayo sobre Erich Fromm)
Sorgvingesång — 1985 (poesía)
Sjuk fågel — 1988 (poesía)
Nattliga samtal — 1990 (poesía)
En berättelse om Loka — 1990 (novela)
Öckenvandrare — 1993 (poesía)
Hohaj — 1997 (novela)
Till Mervas — 2002 (novela)
I mina hus — 2006 (poesía)
Hitta hem — 2009 (novela)
Skrivandets sinne — 2013 (ensayo)



Quiero que tú

Yo quiero que te mueras
le susurró ella al oído     yo
quiero que estés lejos
que te mueras
quiero que todas las lámparas
se apaguen
es que alumbran tanto
alumbran

cuando ella entró en la cocina
cogió una tijera     una tijera grande y peligrosa
cuando ella salió de la cocina
llegó un pájaro
aleteando horriblemente
y la golpeó
y la golpeó

en la cama eran las sábanas
en los cuartos los objetos
todo lo que había

ella se tocó
                        se tocó
la cara
las costillas     las rodillas

se palpó
                    la carne y los huesos
se tocó el pelo
dondequiera que crecía

del aire caían notas
notas cortas y secas
que la tocaban
tocaban los puntos y las manchas
de toda una vida

quiero que te mueras     eso
se lo susurró ella al oído     yo quiero
que todo esté lejos
y las lámparas al fin se apaguen

luego ella cogió la tijera
y dio tajos y tajos en el aire
todo lo cortó con la tijera

y se hizo de noche
y se hizo de día

entonces llegó él
y la sacó de la casa
Mira     le dijo
y le mostró
todo lo que era demasiado

I mina hus (2006), incluido en Mujeres en el Norte. Trece poetas suecas (Devenir, Madrid, 2011, selec. y trad. de René Vázquez Díaz).




Cara a cara

la importancia inconmensurable de la luna
reside en que

ella nos ve

como si nosotros no fuésemos nosotros
sino seres irreconocibles

el ojo blanco y extraño
extrae un polvo de regreso a casa

ni nosotros
ni nadie sabrá

a qué pertenecemos

I mina hus (2006), incluido en Mujeres en el Norte. Trece poetas suecas (Devenir, Madrid, 2011, selec. y trad. de René Vázquez Díaz).


ANTES DE LAS PALABRAS

Era simple entonces.
Era antes de que hubiese palabras
Era un cuarto ilimitado

Ahí estaba yo pasto amarillo
Ahí había rostros de ladrillo
Ahí las zanjas se cruzaban entre sí
en una interminable llanura

Era simple entonces.
Yo vivía en ojos de animales
Grande, viendo
A las personas enjambradas de
rostros

Los días se devoraban entre sí
y crecían hacia dentro de otro
La amarilla luz solar saltaba
en un grueso cilindro
desde el altavoz
Dentro del cilindro
millones de partículas de polvo bailaban
como si hubiese música

En ciertos días había viento y una luz filosa
En otros había sombras
e incomprensibles cortinas
en angostos cuartos grises
Las palabras eran cantos
un juego de la boca y de la lengua
un borboteo
sobre jubilosos pies

Era simple entonces.
Era antes de que hubiese palabras
No existían los caminos
La leche me llenaba la boca
y la transformación era constante



DOS INSTANTÁNEAS

1.

Nuestra primera noche juntos. Acordate de cómo pasé sin un sonido sobre el piso y me acurruqué en la cama con vos. Cómo nuestras manos. Y bocas. Así nomás, pensé. Esa boca que yo había estado esperando. Temblamos por dentro tocándonos el uno al otro casi castamente.
No podíamos dormir. Estábamos tan despiertos. Tan sorprendidos.
Tal vez al amanecer dormimos un rato.
La mañana siguiente extrañamente cansados, manejamos a través de Sörmland. Era un templado y callado día de  Noviembre. Paramos junto a un viejo molino. El molino como tal ya no estaba, pero sus cimientos aún estaban ahí.
Y el suave, reflejante lago. Nos deslizamos dentro de la rueda del molino a través de un agujero en la pared de piedra. Nos sentamos silenciosamente agazapados ahí adentro y experimentamos el poder, el descomunal, el mortífero peligro de si la enorme rueda hubiese estado en movimiento.
Todo estaba curiosamente calmo. Experimentamos algo más, también. Vos y yo estábamos de pronto fijados como en una pieza de joyería. Nuestras vidas. Y ese silencio envolviendo nuestro encuentro.


2.

Tuvimos un sueño conjunto. Un paisaje. Muy callado.
Las perdices blancas invisibles en la nieve. C.F. Hill había pintado los abetos allí. Y las montañas en su silencio.
Desnudos amanecer y atardecer. Dejar que los vientos hagan estragos. Fue tremendo, aunque silencioso. Como un Buda que vi una vez. Había unas pocas casas pero más que nada uno veía chorros de humo alzándose al cielo. Ahí las nubes navegaban como veleros, justo encima de nuestras caras. El verano era celestial, rojo-ardiente. Entonces crecieron blancas flores alpinas. Las sombras de las nubes cruzaban entre las montañas. Y nosotros estábamos ahí mano en mano, golpeados por una nostalgia que demostró ser mucho mayor que nosotros mismos. Las aguas agitadas del Gran Lago Ara. La tierra que se estiraba calladamente en todas las direcciones. Nuestra casa en la colina, tan cerca del cielo. Fue una plegaria que pronunciamos juntos, casi asustados por nuestra gravedad.


FUENTE

William Jay Smith/ Leif Sjöberg: The Forest of Childhood. Poems from Sweden. New Rivers Press, 1996.
http://inutilesmisterios.blogspot.com.es/2014/10/poemas-de-elisabeth-rynell.html






Elisabeth Rynell

Elisabeth Rynell, one of Sweden’s most highly regarded women writers alive today, was born in Stockholm in 1954.  She has lived in London and traveled overland through Iran, Afghanistan, and Pakistan to India.  For decades a resident of Sweden’s remote north (Älvsbyn, Lycksele, Umeå), Rynell now divides her time between Stockholm and Delsbo, a community in Hälsingland, farther south in Norrland.
            
Her writing is lyrical, straightforward or oblique as need be—not a word is wasted—and has been praised for its emotional intensity, openness, and sensuality.  She writes of beauty and terror; over time Rynell’s tales increasingly cross into borderlands of myth and fable.  She made her literary debut with a collection of poetry in 1975.  Eleven more books ensued; four are works of fiction, one is nonfiction, and the other six are poetry, so far.
            
After the sudden death of her 32-year-old husband, Elisabeth Rynell began writing works of poetry and prose that are still widely read and esteemed in her native Sweden.  The poetry collection Nattliga samtal (Nocturnal Conversations, 1990) came first; and her breakthrough novel Hohaj was published in 1997, bringing her five major Swedish awards. Hohaj has been translated into multiple languages, including German, Latvian, and Russian.  With a 2013 Translation Fellowship from the National Endowment for the Arts, I hope to complete an English translation of the novel within that year.

The back jacket copy for Nocturnal Conversations, from which these poems come, states:   "Elisabeth Rynell’s new collection of poems is a lamentation, a strong and poignant love song, dedicated to her dead husband."  There is no table of contents, but the book is divided into three parts, the heart of which is an extended “lay” or “lamentation” for Ulf, dead at 32.  Rynell uses the Swedish word “kväde” for “poem” or “song” that is used in the Eddas, specifically in Gudrun’s Lay for the dead Sigurd.
            
I discovered Rynell’s work for myself while serving as the Swedish-language editor for New European Poets (Graywolf, 2008). Coming to both Nocturnal Conversations and Hohaj after more than thirty years of translating great, though primarily male, German and Swedish poets, I believe translating this contemporary woman writer is an essential project, one of superior humane and humanistic worth.






from NOCTURNAL CONVERSATIONS  [Nattliga samtal]
Translations and Introduction by Rika Lesser


LAY

                        to Ulf



That you were here.
That you left.
That you were here.
And then left.
That a world existed.            
And then none.
That nothing.
And you were here.


*


We gather, lost,
under small and sparse trees 
We try to hold
one another’s hands now
So afraid in life
Maybe we have trespassed here
and have no rights?
Maybe some greater
atrocity will strike us
tomorrow?
There is something
we are struggling to preserve
So great
the pain
we gather ourselves around it
with lips curled and jaws clenched tight
as if it was the last thing we owned
We are shipwrecked
washed up on a frightening shore
its stones have peculiar forms


*


How shall I birth
you who are not here?
I understand
I must give birth to you
anew
Now I have your photograph
I must make you live
Can no one teach me
what to do?
You know I am
neither sorcerer nor witch
But I am huge with solitude
Almost like a wellspring
or the groundwater
it spurts from
Beloved
your face can no longer be caressed
and often I feel a huge emptiness
which ceases
nowhere
Lead me into that realm
if it exists
where I shall birth you
between my thighs


*


I AM THE ONE who is burning   may I
burn up   whole and new
I wake every
day to my fire   give me today
my daily bonfire   there is
no one here who can cool my brow   as if
only my brow   I'm blazing   I'm a plate
being etched    lower me sizzling into
the spring   water surround me   in me even
water can burn   yes snow even snow
my love you went out
of the room
out
the absence of your hands
is a fire that searches no it rages
over my skin   I burst dry
shrivel to nothing    want is
a huge heat truly huge
and how can I bloom like this
blossom like this   as if the desert
didn’t know what desert is   give me just
one scoop of order   Here in my exploding
universe
Chaos is hunted by Chaos itself
                               Will Chaos
find its way out?   I wander
in the room you have left   a lost soul is
a rock by my side   I myself am
crushed stones   twisted iron
unidentified crumbs   the walls
alone are rock-solid   how
ever I throw myself against them   nothing
gives   Be calm my child
said the Karelian   for there is nothing   oh
consoling sea   thirsting ocean   here is
a fire that eats me whole con-
suming nothing   a fury without a face   a
hand without fingers   give me some
order   my presence makes ice burn   I
writhe inside my cage of being   you
are not here and I lie abandoned
on the ground   something dropped   a paper clip
a screw  an ink cartridge with no voice   with
no cry   SO I CAN SCREAM MY SILENCE   the gods
should go white   ecce homo
crawling thing  the trees
have never been
farther away   their unintentional dignity turned
away from me   take a
deeper draught   life is a fire we have
to burn in   Red is
sorrow   pulsing   My body   my
being   a heart locked up
in a room that is far too small   if I
could escape   give me space   give me
order


 *


There my beloved sits
in a photograph

So I know
that time
is real
real as absence
real as presence
I know
that time

My beloved
sits in a photograph
in my room
and looks at me
through months and
events big
migrations move-
ments
my beloved looks
at me
as if piercing
the room
with love’s
mild eyes

And I know
something of time
and time’s not           
and time’s time

Time’s not like water
trickling between my fingers
Inside the room
time stands like
an invisible piece of furniture
It has no taste
But lives somehow in the walls
Shining its unfathomable smile
through the lamp
Resembles radiation,
strontium’s
Is mostly
a paraphrase
A way of traveling
around something
that is unseen
My beloved no longer remains
in the room
in any of the rooms
but he radiates from the walls
and the ceiling
The floor heaves in his breathing


*


Something of light
I cannot describe
Maybe love's hands
Your skin like a drink
I don't know


*


I wake into the nightmare
and I walk inside it
It is real, material
and I walk and walk


*


You left your dead
body behind you

And we stood and looked at it

And we did not know
what we should do with it


*


my eyes sting   I am tired   but
why should people sleep?  the
tears I have already wept
burn like acid   I must weep
some more        
                        a Russian lunatic
bellows on the phonograph   his madness
is consoling
as if life nonetheless were something real
and everything that hurts made of conceivable
matter   fixed and lasting
also my despair
I am not stingy   I pour
more wine in the glass
and the Russian vocalizes in his vehement voice
this is one of my nights
and there will be many
inconceivably many


*


When I see a star
in the darkness
and contemplate how
long ago it existed
I think
of you
Give me
a sign
I'm waiting 
translated from the Swedish by Rika Lesser







.


No hay comentarios:

Publicar un comentario