jueves, 21 de julio de 2016

JOSÉ DE MARÍA ROMERO BAREA [18.955]



José de María Romero Barea 

(Córdoba, España 1972) es licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Sevilla, ciudad donde reside y ejerce de profesor de Enseñanza Secundaria. 

Autor de Poesía (qué si no), cuya primera sección, el corazón el hueco, consta de la trilogía Resurrecciones (2011), (mil novecientos setenta y) Dos (2011), Talismán (2012) y  Europa aplaude (2016).

Es autor, además, de una serie de novelas reunidas bajo el título común de Interrupciones. Hilados Coreografiados (2012) abre la serie. Le sigue Haia (2015). Ha traducido el poemario de Curtis Bauer Spanish Sketchbook/España en dibujos (2012), Disarmed/Inermes de Jeffrey Thomson (2012) y Gerald Stern. Esta vez. Antología Poética (2014).

Francisco Basallote Muñoz ha escrito una reseña crítica de Resurrecciones en la web Papel Literario Digital.



En 2010 fue finalista del Premio Revista Eñe de Literatura Móvil.
Forma parte, como autor, del Circuito Literario Andaluz.
Pertenece, además, a la Asociación Cooltura, Acción y Poesía. Ha participado en diversas iniciativas literarias en la capital andaluza: “Ciclovida”, “Celebración del Día Mundial de la Poesía”, “Fiesta de la Alfabetización”, “Plaqueteando: la poesía que viene”, “100 poetas 100 minutos” y "Poesía para todos los bolsillos”.
Por otra parte, ha sido invitado a participar en la Feria del Libro de Sevilla, 2011, en diversas actividades: “Poetas del siglo XXI. Una muestra de poesía contemporánea”, el homenaje a José Saramago “José Saramago, la conciencia y la luz” y “Ediciones En Huida, una nueva propuesta editorial y poética”.
Ha sido entrevistado por Mertxe Manso y Pilar Sanabria en su programa de radio de Onda Cero Córdoba, y por Cristina Aldehuela para el Diario de Sevilla .
Es autor, además, de una novela corta, Hilados Coreografiados y una colección de cuentos Otros, los más y otros, aún inéditos.

Puede contactar con el autor a través de su dirección e-mail josedemaria@andaluciajunta.es y josedemaria72@hotmail.es.






Detrás el mar su rosario de ahogados
manzanas luces lágrimas
espejos sobre los cuales las anclas


*


como una vez
en la biblioteca municipal de iverpool
leyendo a Lorca
Fue
como caminar por el campo en Aguilar
Cesa
el ruido del frigorífico
No
se oyen grillos.




A propósito de "Resurrecciones" de José de María Romero.
Ed. Biblioteca de Aguilar de la Frontera, 2011.

Por Francisco Basallote

José de María Romero (Aguilar de la Frontera, 1972) es licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Sevilla, ciudad donde reside y ejerce la docencia . Resurrecciones es su primer libro de poesía. Es autor, además, de una novela corta, Hilados Coreografiados, y una colección de cuentos Otros, los más y otros, aún inéditos. En 2010 fue finalista del Premio Revista Eñe de Literatura Móvil.

Los que hemos tenido la suerte de abrir al espejo de estas páginas más de una opera prima, no dejamos de sentir en nuestras manos el pálpito de paloma que estrena su primer vuelo o el estallido del corazón cuando hemos palpado la tinta fresca de nuestro primer libro de poesía. Y eso es lo que nos produce estas Resurrecciones , emociones encontradas al filo de sus versos, que no forman parte de una opera prima cualquiera pues aparece con una masa poética tan definida , tan bien equilibrada de emociones y sensaciones, con la dosis adecuada de conceptos y recursos y en un acertado uso del lenguaje, rico en metáforas, y con un ritmo profundo de una música bien ensayada al pie mismo del escenario de la vida que le da a este poemario una madurez bien trabajada, conseguida en el duro batallar con las palabras y sobre todo con ese destello personal e intransferible que encierra el corazón de un auténtico poeta. Opera prima , si, ma non troppo .

Para José de María Romero “…la belleza es un hecho irrepetible. O mejor, es algo bello porque es irrepetible. Y es esa cualidad única la que perpetúa en la memoria, en una imagen inmutable, a la que mis palabras acuden en busca de consuelo”, y ese suceso único, o mejor dicho la sucesión de sucesos similares, cada uno de ellos dotado de su unicidad inmutable pero finita, es lo que constituye la esencia de este libro, de ahí la denominación en plural, de ese infinitesimal de instantes que en su belleza llevan la simiente de su fin y de un nuevo y constante principio. En realidad no hace sino reconstruir la historia de la belleza instantánea de una forma ontológica en la que cada uno de ellos es la resurrección del anterior. Ello exige que el poeta recurra a una especie de agenda narrativa, en la que hace de los sucesos una relación cotidiana, estableciendo dentro de su aproximación al detalle, propio del minimalismo, una clara poesía de lo cotidiano, en el sentido en que el argentino Pablo Anadón define la poesía de la cotidianidad como “el intento de extraer un poco de materia luminosa incluso de la más compacta opacidad.”. Y eso es lo que hace José de María Romero en Resurrecciones: extraer de los sucesos la luz de sus instantes, su belleza irrepetible.

Dividido el libro en dos partes: Dos y Uno, por este orden, que en cierta manera indican esa tendencia del poeta a lo consecutivo, factor esencial en la memoria de lo cotidiano, en la narración sucesiva. Así nos hablará que “Leía a Ferrater en trenes que encuentran / a otros trenes a su paso,…” y poco después recordará un invierno y un suceso trivial aparentemente: “…Tu madre me había dado/ un par de guantes, algo de café/ para ti….”, pero que instalado en el poema adquiere una categoría emocional, sobre todo cuando se construye con la materia del recuerdo. Como así ocurre en ese rasgo propio de lo cotidiano de la toma de decisiones en busca de la felicidad: “Que también tengo derecho, pensé,/ a ser feliz, así que compré aquel/ billete y fui adonde tú estabas…”. En esta sucesión está a veces con una intensidad inmensa la emoción recordada, la memoria de aquello que pudo ser: “…Hubieras descendido aún más/ para acercarte a lo que fuiste,/ a esos ojos que aún no te conocían,/ y quedarte en silencio, cubierto de palabras.” , “ De esta traducción del recuerdo,/ este océano, el silencio/ que convoco para estar aún más cerca/ de este deseo./ De esta traición.” , o la de lo que fue, invocado en lo lacerante: “…De ahí/ que tu mirada y tus abrazos/ vuelvan hoy junto a estas palabras, pendientes de un dolor…”. Para llegar a decir en algún momento: “…Y en cuanto a la felicidad,/ la dejaremos inconclusa, fuera/ del paréntesis./ La muy puta.”. Y este pequeño poema, hondo como una herida sin cerrar: “ La tristeza de hoy./ Aún mejor. Su recuerdo.”

Hay instantes en los que la belleza detenida al modo de un haiku ilumina el poemario: “ Azucena y cristal/ alivian el aire./ Silencio sobre terciopelo.” o  “ De la luz, por último,que/ inicia su vuelo desde los plátanos, …”, Instantes, a veces, incrustados en un largo poema descriptivo : “ A veces hago a pie/ el camino que va del puente/ del Alamillo a casa. Todavía/ se puede hacer. Aún no hace frío./ Las tardes son largas …/…/…La otra tarde, por ejemplo, el/ cielo era de color rojo y el río/ parecía derramarse / en todas direcciones…” . Tiempo detenido en imágenes precisas, sugerentes, cargadas de plasticidad: “El grafito del lápiz/ sobre el blanco rectángulo,/ un cuervo se posa/ sobre un coche cubierto por la nieve.” .

Hay en el libro una cierta reminiscencia culturalista no, desde luego, de pose, sino necesaria en la corriente narrativa en la que nos sumerge el poeta. Así las ciudades, sus monumentos, aparecen en algún poema con una presencia voluntariamente elegida como testimonio de algo más trascendente: “ Habías nombrado las escenas/ en los medallones del Arco de Constantino,/ el paisaje infinito de arcadas, en las Termas/….”, “…La sensación de anonimia absoluta/ al abandonar el hotel/ Terminus y subir Stationsgata/ hasta llegar al parque Santa Klara/…”, “…Habíamos visitado la isla/ junto a la ciudad sólo para ver/ el mar…/…/ Parece que hubiera campanarios en el agua….” . Asimismo una constante referencia a la lectura, con un interés determinado de fijar las coordenadas estéticas del poemario: “ Leía a Ferrater…”, “…Anoche,/ frente a un párrafo de Virginia Woolf.”, “Ayer me compré, por ejemplo, una traducción / de “El Mundo como Voluntad y Representación”/ de Shopenhauer…”, “ Una novela gráfica/ de Hugo Pratt que me ha gustado, y/ me ha recordado los días de Venecia:/ Fábula de Venecia…”.

Un sentimiento prevalece en el poemario, una especie de desolación tras la búsqueda cotidiana, hallazgo veces tan próximo que le hace exclamar: “…Felicidad / que siempre está a punto de suceder,/ puta que siempre pertenece a otros/ a cambio de unos versos.”. Y averiguamos que busca en el laberinto por el que siempre se han perdido todos los poetas, el de la inabarcable Poesía, la dama veleidosa que no obstante en estas Resurrecciones nos permite descubrir a un poeta, nada más y nada menos que un Poeta.




4 poemas de Europa aplaude (2016),
de José de María Romero Barea

I

Signos símbolos sobre/ un fondo de púrpuras naranjas las/ diversas franjas de color su/ énfasis horizontal contrarrestado por/ una figura vertical alada una/ señal un ser humano con/ habilidades sobrehumanas algo/ que flota algo que/ es una cosa al mismo/ tiempo que su anulación un/ sistema de signos una/ imagen consciente de que/ la realidad no se limita al/ reino de lo visible a eso/ que con desigual fortuna denominamos/ realidad sino al significado/ intrínseco de factores autónomos la/ línea la forma el/ color los agentes expresivos que/ adolecen de una base/ científica racional en la/ instrucción de la imagen luz y/ oscuridad división y/ unificación expansión y/ contracción compresión y/ estratificación regularidad/ e irregularidad identidad/ diferencia un equilibrio/ dinámico una figura en/ blanco un aroma dulce inexplicable un/ equilibrio estático un medio de/ conciliar las contradicciones las/ fuentes de disonancia un/ estado de tensión un equilibrio/ inestable apariciones fantasmas/ espectros espíritus formas/ visibles presencias invisibles/ translúcidas señales de/ densidad de campo radiaciones/ una forma tenue apenas/ visible una visión realista ese/ oxímoron cuando la perspectiva no/ logra crear una/ ilusión de distancia sino/ de tensión dinámica a/ través de las desviaciones la/ dinámica de una armonía a base de/ capas transparentes una/ óptica en lugar de una/ ilusoria sensación de/ profundidad un término común de/ color música una sensación/ física real un par de/ alas variaciones de contrapunto a/ través del uso de la rotación la/ reflexión la secuencia de pares e/ impares una cocina a/ oscuras dos triángulos brillantes dentro/ de un matriz amarillo una/ imagen especular una/ manera de conciliar lo poético/ lo arquitectónico el/ ritmo la superposición las/ divisiones la regularidad de la/ repetición de las unidades cuando el/ punto no es solo el/ punto de luz sino un/ vehículo de color que/ introduce una dimensión polifónica un/ rayo de luz de pie junto al/ ángel un conjunto que funciona como/ las teselas de un mosaico la/ urdimbre la trama de/ un tapiz un espacio abstracto una/ serie de símbolos un/ equilibrio rítmico una referencia una/ incisión en la superficie de la realidad un/ alivio de ultratumba.



II

Para Diàna

Antropología del cerebro de/ Roger Bartra Cicatriz de/ Charles Wright Brummstein/ Machine de Peter Adolphsen el/ único momento de/ reposo que recuerdo de/ toda aquella semana los/ libros que/ me habías recomendado el/ poemario de Alda Merini Facsímil/ de Alejandro Zambra una/ novela epistolar de/ John Berger dos más de/ Joao Gilberto Noll que/ leí en los ratos libres de/ aquella semana en/ la que todos se volcaron con/ nuestro regreso mientras/ tú repartías parabienes a/ cielo abierto y yo sin/ capota y con/ los frenos partidos la/ primera semana que/ pasé en la ciudad/ leyendo Tónicas/ Disonancias de/ George Egerton Cataratas/ de John Berger Nostalgia/ de Mircea Cartarescu viendo/ amigos sintiendo una/ moderada nostalgia meramente/ culinaria sobre todo/ al regresar al/ lugar donde comenzó todo/ hace ya seis años al ver la/ multitud en el ensayo/ general para la gala en/ Trafalgar Square el/ banco público en que/ nos abrazamos el puente de/ Waterloo a través del cristal del barco el/ ventanal herido de lluvia en/ Sicily Avenue Bloomsbury/ Square al leer Combates de/ Ednodio Quintero Nota/ del autor de Joseph/ Conrad Microlitos de/ Paul Celan Charing/ Cross con libros y una/ rosa los ritmos/ africanos en Trafalgar Square las/ fuentes las terrazas los/ tenderetes el/ lugar donde comencé a/ escribir esto pero cómo/ a qué hora si desde/ que puse los pies en el/ aeropuerto hasta que/ me senté a escribir tres/ semanas más tarde fue/ un no para quieto un/ carrusel de cenas comidas y/ almuerzos sonrisas y/ amigos y/ familias del que apenas ahora/ me recupero lo sé ahora/ que paro quieto lo sé mientras leo/ Los reconocimientos de/ William Gaddis los Fragmentos de/ Jean Giono Decreación de/ Anne Carson en el/ lugar donde/ comenzó todo en/ este lugar desde el/ que escribo justo ahora que/ para el carrusel bajo el/ toldo místico de la siesta.



III

Imaginar el centro de una ciudad un/ lugar abandonado por los/ ricos o los que quieren/ parecer ricos los que/ han construido urbanizaciones de/ lujo en las afueras los que/ solo se mueven en coche de/ la urbanización al centro comercial del/ colegio religioso de los niños al/ club deportivo imaginar una/ aberración porque esos ricos o/ falsos ricos viven de/ espaldas a la Historia miran/ un futuro cada vez más henchido de/ sí mismo un presente cada/ vez más vacuo viven en/ el centro de la nada en/ un lugar anclado en la infancia en// Pero me canso de teorizar// Perdón por haberles traído/ a un callejón sin salida.



IV

La pátina sepia el/ celofán rojiverde del paisaje su/ fuerte razón social de ser que/ no es solo una nostalgia/ reaccionaria del centro que/ como todos los centros de/ todas las ciudades europeas adolece/ de convicción mejor/ me dije mejor recordarlo todo/ para contártelo luego los/ paseos por el centro la/ plaza de la iglesia alter/ ego de todas las plazas que/ han sido y serán el/ plano de 4 lados rectos donde/ todos los lados tienen la/ misma longitud donde/ cada ángulo interior es/ un ángulo recto un cuadrilátero un/ polígono regular que contiene/ todos los centros anclados en/ la infancia sus cuatro vértices ahogados/ en perfume de magnolias y dama/ de noche una forma plana sobre/ un plano cuyos cuatro puntos/ son cuatro esquinas cuatro/ lados de igual longitud ahogados/ en niños que lloran por un globo en/ bandas de música desafinadas cuatro/ esquinas cuatro ángulos/ rectos recorridos por/ gentes que pasean parejas/ que se besan parejas que/ se dedican a besarse quiero/ decir no una práctica/ transitoria ni una preparación o/ preámbulo a nada sino un fin en sí mismo besar/ se el persistente roce de unos/ labios que buscan recuperar el tiempo antes/ del tiempo el lugar para otros/ labios el cuándo el dónde el/ momento justo la longitud la/ anchura de la plaza aperitivo/ de los labios espectro/ de ida y vuelta los/ dedos el cabello la/ boca el perímetro de la/ plaza el plano/ donde besarse con las cuatro esquinas la/ fina y húmeda materia de la piel los/ labios la certeza la/ mala conciencia de la/ mediocridad que no nos deja escribir el/ poema aunque a lo mejor es/ que para escribir un buen/ poema hay que ser mediocre usar/ filtros reducir reflejos proteger/ al lector y sin embargo este/ filtro sepia no logra alejar al poema del/ polvo la suciedad la/ humedad los arañazos del/ tiempo este celofán rojiverde no/ logra reducir los reflejos su/ fuerte razón social de ser no/ se debe solo a esta nostalgia reaccionaria en/ cualquier caso a medida que/ avanzo me reconcilio con estas/ imposturas ya no las sufro como/ complejos esta sensación quiero/ decir de una traición constante/ indiscriminada la certeza/ constante de una discriminación traicionada que/ ya no las sufro como/ digo en silencio sino que/ me resigno a ellas como pactos de/ vida aunque siga sin saber/ quién firma la otra mitad del/ contrato por eso me/ dije mejor recordarlo todo para/ contártelo luego aprovechando las/ siestas que recuerdan las/ siestas de la infancia en/ lo callado aunque no en/ lo místico que es la cualidad/ exclusiva de la siesta pero/ me rendí a la tercera porque/ no lograba describir la/ escena del beso o/ lo que describía parecía/ sacado de una mala película pero/ cómo evocar el deseo/ incontrolable apenas contenido dos/ lados de igual longitud uno frente a otro cómo/ describir la tensión de los/ ángulos rectos la/ elección consciente de dos/ segmentos paralelos en/ línea y sobre todo cómo/ hacer que tú lector sientas el/ golpear de los corazones el jadeo cómo/ hacer que veas las pecas en/ la nariz de ella que palpes los/ hombros de él cómo/ hacer que oigas las/ palabras que no se dijeron que/ sientas el beso hambriento al/ que ella respondió con hambre la/ calidez de las bocas la/ caricia de los labios la/ lengua que dividió al gemido en/ dos esto último tan/ personal querido lector que/ -cómo-lo-vas-a-sentir.







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