martes, 27 de mayo de 2014

ALEJANDRA RIOSECO DE LA PEÑA [11.830]

Alejandra Rioseco

Alejandra Rioseco de la Peña 

Mexicali, 1970. Estudió la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la UABC Campus Mexicali. Entre otros breves estudios de poesía y teatro estudió, en 1992, el Diplomado de Artes Escénicas del CAEN/INBA en CECUT Tijuana y, desde fines de 1990 a la fecha, pertenece (como actriz) al grupo teatral Mexicali a Secas. Ha publicado textos en revistas y periódicos locales como Yubai (UABC), La Crónica (Mexicali) y Bitácora (Tijuana); así como en diversas antologías, entre ellas “Nuestra Cama es de Flores” (CECUT, 2007) y “Delta de Voces” (CETYS Universidad, 2009). Hasta hoy, tiene un libro de poesía publicado que lleva por título “El Réquiem de las Flores” en Editorial Malabares.






Danza de la piedra

Quisiera que fuéramos como las olas siempre dándose una y otra vez
Dominio público en internet


Dos magníficas olas que contienen y no el mar entero
descubriendo que el torneo es lo que importa
Agua que agoniza en las olas
cuando el rostro toca de bruces la arena
y en su boca
la ola-sal despide el rumor de los años
que las minúsculas piedras van dejando

Agua  que dibuja con su sal el tacto perdido de las curvas
marca de agua profunda
olas que gozan suben bajan
y rompen su espuma en la cúspide  del encuentro

Un solo grano de piedra en el camino acuoso
baila sin control mientras las olas danzan
cruza la luz en medio de su imagen
y se ve a sí mismo sin origen:
busca el rostro que cayó de bruces

Las olas siguen en su gozo eterno
la piedra baila entre ellas
la sal baja por las curvas
Al final del día el torneo amoroso de las olas
le lleva hacia la certidumbre de una roca
impasible
áspera
inmortal de tanto canto de agua






ESTACIONES

UNO

Es viernes y recojo entre los escombros
una palabra que sale por tu boca
soberbia
majestuosamente manchada de amarillo
palabra que divide los cielos
y toma por asalto las certezas
(esas que llenan de alfileres los andamios de las uvas)
palabra que aprovecha los latidos de la sangre
y juega con la risa de los perros
flecha incontenible que arrastra el sopor de los silencios
como ganado que en mitad de la mañana
surca el monte deshojado
Es viernes y quiero navegar en tu regazo
abordar la esquina de tu boca
con un beso pedernal
pero entre tu hiel y mi lengua
ese gancho amargo que a los peces
los lleva a descubrir el aire
(bocanada de cianótico exilio)
dibuja sin motivo esa triste, canción de amor…





DOS

Aprovechemos que han salido los tumultos.
Es una verdadera pena
lamer la sal de las sillas vacías.
Coloquemos el ramo de lo etéreo
en el anfiteatro de los vivos.





TRES

Vuelve la palabra de los viernes.
Inaudita palabra con su inaudito golpe de sirena
herida por una luciérnaga infinita.
Un cardumen de flechas cruza la bahía.
Anda la palabra sola por la orilla
dejando huellas tras su paso
se agacha, toca con su mano la espuma
y siente un frío que la empuja mar adentro
rojo adentro
locura adentro
como anzuelo que parte sin remedio
la corteza palatina de los niños.





CUATRO

Grabo en mi mente esta palabra
y divido en dos mi corazón:
dejo uno para el diario
y el otro lo guardo en una caja
para enviarlo junto a la palabra de los peces.
Es viernes y arde cianótico el espíritu en su exilio.
Hay días gordos
distantes en su luna individual
días en que oscuras palomas
atacan a dentelladas el corazón

También hay días perversos de sol
que en su miel descorchan el agua contenida
-silente luz que moja las palabras-

Hay otros grises,
aquellos grises cuando la gris zorra desvencijada
le paga al cliente para que le susurre despacito
un apodo nunca antes inventado:

puta hermosa, remanso, sueño húmedo
(o lo que se ofrezca)
Días todos en que el alma busca
los olvidados hilos de plata
y persigue tambores, fanfarrias, halcones idos en su vuelo:
entonces, el alma se viste de púrpura y abraza la tierra
copula con ella
babea en ella
de bruces se desangra y se vuelve tierra

Y  allí, en el mango pulposo del suelo y sus ancestros
mira hacia la luna y se descubre
simplemente
mal cogida.






QUOD

Soy poeta e intento
no vivir el modo diario:
ni las citas de Rosario en las manzanas
o los enunciados de Efraín en el espejo.
Quiero abrir el vino con los dientes.
No quiero tener los cabellos largos de la reina.
Quiero vivir la almohada en estado de sirena desvariada
sin agua más que para quitarme las lagañas.

Soy poeta y estoy asida al cielo
con una cuerda de pájaros
que no desaparecen con el rumor de lo cotidiano.
Por eso, quiero salir del surco
tomar el calendario y marcar dos lunes, tres miércoles
un sábado y un domingo ocasionales
para ejercer la saña del papel.
Nada más.

Soy poeta y me resisto
a embarrar el desierto con lo que queda de mi cara.


Dossier de poesía de Baja California, preparado por Mónica Morales Rocha
http://circulodepoesia.com/


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