lunes, 6 de diciembre de 2010

ANTONIO CORDERO SANZ [2.319]



ANTONIO CORDERO SANZ

Antonio Cordero Sanz (Madrid, 1963), poeta, escritor y viajero consumado, ha deambulado por buena parte del mundo y ha publicado lo visto y aprendido en la revista de viajes ALTAIR. 

Libros publicados:  Los poemarios “En el Hangar Cromado” Varasek Ed. 2011, “Bardeo” en la colección Fragmentaria de Amargord Ed. (2014)..  El libro de relatos “La Tortuga de Luang Prabang y otros relatos de viaje” Baile del Sol Ed. 2012. “Barking Dogs” en Ejemplar Único, 20 ejemplares numerados selección de poemas con obra gráfica de Gabriel Viñals. Antologado por Chema Rubio en “Poetas de la senda”. Publicaciones regulares desde 2004 en Altair, Lonely Planet Magazine y La Línea del Horizonte. Otras publicaciones en diversas revistas de arte y literatura como DeltaNueveTHC, La Factoría Valenciana, Cuadernos del Matemático, El Mono Adivino o Cartographica. Fundador y director desde 1992 de la empresa de Viajes y Expediciones Ambarviajes, tripulación en Faro del Sur desde 2004 y editor en Varasek Ediciones desde 2013. Viajero, poeta y escritor, activista cultural, motorista y fanático de los Kinks y la música Soul.




Antonio Cordero, En el hangar cromado
En el hangar cromado. Varasek Ediciones, 2009



El prologuista y poeta Benito del Pliego argulle: "Desde Antonio Cordero hablan Rimbaud y Celine y Conrad, y además alguine (o algo) más a lo que es difícil nominar: el lenguaje se las arregla para viajar hasta el muelle de quien escribe. 



CASTILLA 1 (INVIERNO)

Lentejas
cielo abierto
humo en la piel
surcos
cielo abierto
frío
Lentejas.


1.

En todas las islas
hay días plácidos para disfrutar de la piel
y extraños días de tormenta
para salir de ella
viajar en el cuello del viento
hacia Aden


2.

Liberados todos los cabos
ahora solo el castigo del viento
al gritar olvidadas canciones
que niegan
los puertos y los mapas.

Mison bebe en la garganta de Bristol
desnudo
arracimado de cuerpos y aceite
en la arena malgache
usurpa el lecho
y espera
la llegada de Celine
en un bimotor negro


3.

Los elefantes son piedras enormes
en la India
momentos quietos
que Ganesh ha olvidado
en su sueño de carne

Con su trompa perfecta
y perdida
en el cielo redondo
bajo la cuadrada tierra
del mandala
caminan hacia el mar.





Bajo la tormenta 
pasa la noche 
el viejo trasbordador. 
Hacinados 
junto a la caldera 
cruzamos nómadas 
el mar de las Célebes. 

En todas las islas 
hay días plácidos para disfrutar de la piel 
y extraños días de tormenta 
para salir de ella 
viajar en el cuello del viento 
hacia Aden. 
                                                       




     Al último Rimbaud 

Aden apenas en la memoria 

Una figura revuelta 
en llamas
bajo la sombra de una acacia 
casi transparente 
destila 
el perfecto licor de la palabra.




Abro los brazos 
y voy midiendo 
el volumen de las ciudades 
sobre el mapa 
censo. 






"Atienza", de Antonio Cordero Sanz (España, 1963)
A Benito del Pliego

Los poetas en las lomas del cereal. El viento en calma. Calma vértigo de estrellas en el círculo. Lanzan tabas al aire, leen las señales de los lagartos ocultos entre las espigas. De las espigas un clamor, salto y aritmética de las fuentes a las que acercamos las manos. Un agujero en el centro para el fuego. Allí la lluvia, allí el barro y el lodo del que están hechos los mismos poetas. Hombres rodeados de la cosecha de cebada, de la cosecha de barro y lodo que viaja en el viento entre sus ropas y las tabas. Tensado el músculo espera la respuesta del oráculo. Tabas y músculos. Respuestas en la corriente del arroyo, en las manos, en el hueco.

 en Bardeo (Amargord Ediciones, Madrid, 2014).



2.-

Castilla es la tarde lenta y el verano
derramado en tu vientre,
y un brote púrpura
con olor a gasoil de moto bóxer,
a rumor de asfalto en los oteros
a campos de cebada entre movimientos turbios
sobre la motocicleta.
Cómo explicarte desde tan cerca
por qué la flor del cerezo
devora el corazón del transeúnte
y no quemar tu pelo al tiempo?
cómo rodearte en firme
y mantener tus mejillas blancas
de los últimos años compartidos?

Cómo devolverte al principio
y que lo entiendas
que ya no es sino creado
y desaparecido para siempre
en un tanka espiral desde tus labios.

De Bardeo, Amargord, Madrid, 2014

Antonio Cordero Sanz es un poeta ad hoc beat, tanto en su obra, como en su filosofía nómada de la vida, o en su aspecto de “motero con largas melenas”, como señala Enrique Mercado en el prólogo de Bardeo. Cuando Cordero empezó a publicar a principios de los 90, no había poetas de su estirpe en España, donde la poesía oscilaba entre la línea de la experiencia y la vanguardista-experimentalista. De hecho, la poesía de viajes que cultiva el autor no deja de ser un subgénero dentro de un subgénero, y por tanto una propuesta tan arriesgada como innovadora.

La impronta beatnik está muy presente a lo largo de todo el poemario: fluyen las imágenes oníricas, las asociaciones libres producidas por la mente de forma ilimitada, la búsqueda de un mundo diferente. Por otro lado, hay un movimiento continuo que hace que se solapen el viaje físico y el mental, y suele ir acompañado de alguna banda sonora. Otras veces, es el poema el que parte de un tema musical como “El sueño de Isis”, a partir de una canción de Bob Dylan, o “Bella Lugosi is dead” inspirado en una canción homónima de la banda de rock Bauhaus. 

El libro contiene dos secciones bien diferenciadas: Castilla Beat y Dalton Beat. Los poemas que abren el libro se sitúan en una Castilla con reminiscencias machadianas, pero contemplada desde lo alto de una moto “con rumor de asfalto en los oteros” y  “movimientos turbios de motocicleta”, entre campos de cebada, lo cual implica un ritmo diferente, más acelerado por momentos, lo que no impide que aparezcan versos de gran plasticidad y tonos amarillos, de un imaginario estival. Cordero dibuja, plasma ese paisaje árido a modo de acuarela poética o haiku un poco heterodoxo: “Tractor en el otero/ sobre la laguna/ la bruma permanece/ silueta de grullas”.  El viaje continua por Samarcanda, Budapest, Litang y otras tierras remotas que suenan a mito y que el yo lírico pronuncia por sus nombres antiguos. A medida que avanza el libro, encontramos un tono más irreverente y cercano al realismo sucio, donde poemas eróticos se mezclan con conceptos teosóficos y viajes realizados en los 80, tan lúcidos como psicotrópicos.  
La sección que cierra el libro, Dalton Beat, es un homenaje a Roque Dalton y un acercamiento a los territorios reales e imaginarios del poeta salvadoreño. A través de un tono comprometido y desgarrado, Antonio Cordero nos presenta la sórdida realidad de Latinoamérica en los años 90: guerras, desaparecidos, violencia, visiones de pobreza: “El olor de la pólvora/ del fuego y la sangre sobre la tierra/ la misma agonía repetida/ el mismo humo del hogar”.

 La itinerancia del poemario, su variedad de registros, recuerdan a los versos de Allen Ginsberg “Escribo poesía porque mi mente se contradice a sí misma, un minuto está en Nueva York, al otro minuto en los Alpes Dináricos.” En definitiva, Antonio Cordero lleva a cabo una road movie poética tan personal como cosmopolita.  
                                                                                                          Verónica Aranda                                   
(Reseña publicada en Nayagua nº 22, julio de 2015)


















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