lunes, 6 de diciembre de 2010

ANTONIO CRESPO MASSIEU [2.320]


Antonio Crespo Massieu 

(Madrid, 1951) es licenciado en Filosofía y Letras (Filología Hispánica) por la Universidad Complutense y Diplomado en Estudios Portugueses por la Universidad de Lisboa. Profesor de literatura española en Enseñanza Secundaria. Ha publicado la antología comentada Una mano tomó la otra. Poemas para construir sueños (Comunidad de Madrid, 2002), en coautoría con Pedro Hilario, Roberto Bravo y Fernando Cañamares. Desde 1997 es responsable de las páginas literarias de la revista "Viento Sur", de cuya redacción forma parte. Ha escrito los poemarios: Acaso revelación, En este lugar (Fundación Kutxa, Donostia- San Sebastián, 2004) que obtuvo en 2004 el “Premio de Poesía Kutxa. Ciudad de Irún” en su XXXV edición, Orilla del tiempo (Germania, Valencia, 2005) y Elegía en Portbou. Ha publicado trabajos de investigación y de creación literaria en revistas como Anthropos, Revista da Faculdade de Letras-Universidade de Lisboa, Asparkía, La ortiga, Dossiers feministes, Diálogo de la lengua, El cielo de Salamanca, Riff-Raff y Viento Sur. Poemas suyos han sido incluidos en las antologías poéticas: La paz y la palabra, Letras contra la guerra (edición de Manuel Francisco Reina, Odisea Editorial, Madrid, 2003), Una mirada hacia la poesía española actual (revista Luna Nueva, Colombia, 2003), Voces del extremo V. Poesía y Realidad (Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer, 2003), Agua. Símbolo y memoria (Slovento, Madrid, 2006), Vida de perros (Editorial Buscarini. Logroño, 2007), Calendario de la poesía española. Antología poética (Alambra Publishing, Bertem, Belgium, 2007), Calendario de la poesía en español. Antología poética (Alambra Publishing, Bertem, Belgium, 2008), Voces del extremo IX-X. Poesía y capitalismo (Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer, 2008) y Los centros de la calle. Antología pequeña (Germania, Valencia, 2008).


En 2009 apareció en la colección de Narrativa Bartleby su libro de relatos El peluquero de Dios. Ha escrito trabajos de investigación y de creación literaria en revistas como Anthropos, Revista da Faculdade de Letras-Universidade de Lisboa, Asparkía, La ortiga, Dossiers feministes, Diálogo de la lengua, El cielo de Salamanca, Riff-Raff, Cuadernos del matemático y cbn.


Elegía en Portbou (Bartleby, 2011), un libro estremecedor, de una gran altura estética y emocional, en el que indaga en la memoria de más de medio siglo de derrotas y esperanzas, de bondad y resistencia. Y una obra escrita en parte en Alcalá de Henares y, en parte también, trata de Alcalá, ciudad a la que ama y que visita regularmente: Obstinada memoria (Amargord, 2015)






ALGUNAS PRECISIONES
(EN FORMA DE CARTA)

Señor Presidente
ya es hora de deshacer
al menos
(entre otros muchos)
un grave equívoco
Usted
dice gustar la poesía
retener versos en la memoria
sentir el sosiego solaz
y perenne incitación
que proporcionan siempre los clásicos
(como quien dice valor seguro
en términos de mercado)
y aún con frecuencia
(eligiendo con prudencia y tino)
los modernos nuestros contemporáneos


Si esto es cierto
y abundan motivos para creerlo
(lo afirman todos sus hagiógrafos)
aquí hay
Señor Presidente
al menos
un grave
un gravísimo
equívoco


La poesía
créame usted
es rigor
palabra exacta
pesa y sopesa
uno a uno
los vocablos
aquilata cada pausa
lo dicho lo apenas nombrado
incluso el silencio
cada letra cada mínimo signo
créame usted
Señor Presidente
es cuestión de conciencia
y en ello le va la vida
el mundo
a cada poeta


Nada debe faltar
o sobrar
pues el poema
no es cosa de adorno
barata ternura o sentimientos de alcanfor
Aquí
la palabra
hiere traspasa
se hace carne
respira y tiembla
por eso permanece
vence al tiempo
nos convoca a través de siglos
No es cosa de juego
(aunque pueda ser un juego)
ni tan siquiera adormidera
un revolar de hipidos
o un lánguido fru fru


Señor Presidente
créame usted
un poeta o un lector
uno cualquiera entre miles
jamás equivocaría hasta tal punto
jamás traicionaría hasta tal punto
jamás ensuciaría hasta tal punto
las palabras
Por ellas vive
a ellas se debe
son fidelidad y sustento
y esto
créame usted
es ante todo una cuestión de conciencia


Usted
Señor Presidente
ha escogido sus palabras
conflicto ayuda humanitaria daño colateral
ha decidido nombrar así
lo que cualquier poeta cualquier ciudadano
casi cualquier niño o niña llama
guerra destrucción barbarie asesinato
Y estas palabras
Señor Presidente
lo sabe el más torpe de los poetas
(y son casi legión
lo atestigua quien esto escribe)
y aún el más reciente de los lectores
no son intercambiables
La distancia entre ellas
es la que media
entre la decencia y la ignominia
entre la poesía y el crimen
Y créame usted
Señor Presidente
esta distancia
es un abismo


Usted
Señor Presidente
ha escogido
sus palabras


No se confunda
serán las suyas
nunca las nuestras
serán las del crimen
nunca las de la poesía


De su libro "En este lugar" (Fundación Kutxa,
Donostia- San Sebastián, 2006) que obtuvo el

“Premio de Poesía Kutxa Ciudad de Irún” 2006.








EXHORTACIÓN

Ahora
a la muerte
ponle un rostro
y un nombre.

Por ejemplo
Julio Alí José

Mira
Entonces

Y luego
si puedes
pronuncia de nuevo
palabras que justifiquen
el crimen.

(de en EN ESTE LUGAR)









UN JARDÍN JAPONÉS

“Harlan K. Ullman parece estar viviendo sus 15 minutos de fama. Su doctrina estratégica de Impacto y Pavor, adoptada por el Pentágono, ha llegado a eclipsar el nombre oficial de la campaña (Operación Libertad Iraquí)(...) Pregunta. ¿En que consiste la estrategia de Impacto y Pavor? Respuesta. El Impacto y Pavor busca, mediante el uso de todo nuestro poder físico y psíquico, que el enemigo se sienta tan vulnerable e intimidado por nuestra capacidad que vea inútil cualquier resistencia.(...) P. ¿Es Hiroshima un ejemplo de Impacto y Pavor? R. El uso de armas nucleares nunca fue la intención de esta estrategia, pero la capacidad para transformar la resistencia suicida en rendición pasiva es el ejemplo supremo de ella. Los japoneses abandonaron la lucha porque no podían comprender la secuencia de un plan, una bomba y adiós a una ciudad. Aquello fue Impacto y Pavor.”
El País, jueves 3 de abril de 2003


Uno
que nunca fue
demasiado japonés
ajeno al arte floral
las películas de Kurosawa
el judo los videojuegos
y no digamos las artes marciales.
Uno
(son tantas sus limitaciones)
que apenas compuso
un torpe haikú
(era de encargo
y desechó y contó sílabas
sin cuento)
Uno
que casi confundía Japón
con el tópico postal
o cuando menos con
la hiriente belleza de Puccini
o el delicado tapiz de un juego vanguardista.
Uno
tan de vieja Europa
cuyo mayor exotismo
es buscar lejanas raíces
habitar como propios
los jardines de la Alhambra
y rescatar huellas de perdidas juderías.
Uno
que ama
(entre otros ejercicios de rigor)
la poesía la mística
(cristiana y judía)
la prosa de Wittgenstein
y la música de Bach.
Uno
tan poco oriental
y ahora
tan de repente
tan japonés
sin remedio y sin lógica
o tal vez por ausencia de lógica
tan perdidamente japonés.
Uno
hay secuencias que no comprende
la lógica y el plan
que dice
(y hace)
una bomba y adiós
adiós a una ciudad.




Uno
(por eso)
comprará un terrenito
tal vez modesto adosado
en las afueras
y hará un jardín japonés
todas las mañanas
alisará la arena
jugando con formas
como si compusiera el mundo
y sentirá la armonía
en las mínimas piedras de la existencia
Luego
escuchará a Puccini
leerá haikus
y meditará en silencio
mientras espera
que un iluminado
del National War College
le haga gustoso el hara kiri
para comprender
la secuencia del plan
y sentirse al fin
vulnerable e intimidado
y decir adiós
a las pequeñas cosas
que ama:
Bach y otras músicas
(casi todas)
la cábala los poetas los atardeceres
el silencio infinito de los animales
y
(no menos importante)
uno mismo
a quien
(si bien sin estridencias)
se ama lo suficiente como
para no desearle el autorreflexivo
adiós de un hara kiri
En fin
todas las pequeñas cosas
que caben
(el mundo entero)
en mi jardín japonés.







El presidente Lluis Companys se quita sus zapatos una madrugada de octubre de 1940 en el histórico castillo de Montjüic

Ahora que veo sus zapatos blancos
aplastando entre el barro la colilla
del último cigarro que ha fumado
mirando el incierto azul que tanto amó
abrir el amanecer y sonríe elegante
- aún sin corbata –
cuando con la punta del zapato
(un zapato blanco como de sportman
o club de tenis o paseo pisando
la grava del parque o veraneo en Cadaqués)
lo aplasta contra la tierra cuya ausencia
le duele más que la propia vida que deja.



Entonces tras mirar el cielo sonreír
añorar y ventear el mar lejano
pide descalzarse y con gesto cuidadoso
pausado como caricia o cortés adiós
coloca a su derecha cerca del muro
sus zapatos blancos
(esos zapatos de sportman en día de ejecución)
que quedan tan cerca de la colilla
aplastada y ahora dice
con una tristeza limpia saboreando
las palabras como despedida o reencuentro
descalzo para morir pisando tierra
catalana y sonríe de nuevo mas ahora
altivo y espera la descarga y antes aún
dice asesináis a un hombre honrado
(y lo fue con la honradez serena y callada
del tiempo antiguo de la dignidad)
y dice o grita entre disparos Visca
Catalunya Lliure y cuando cae
y nada dice y su cuerpo inerte reposa
en la tierra amada por libre entonces
ahora veo sus zapatos blancos
que permanecen en el foso del castillo
esos zapatos como de sportman o veraneo en Cadaqués
esos zapatos blancos tan de fusilado
tan de pasear ante el histórico foso
del histórico castillo de Montjüic
(ese castillo y foso tan de fusilados)
una brumosa madrugada de octubre
que nada anuncia salvo la nada y muerte que nada deja.



Nada salvo unos zapatos blancos
(blancos ya sabéis como de sportman)
que permanecen siempre intactos
sin sangre limpios y tan blancos
en estos muros negros de tanta historia.





TESIS 9 (TIKUM)

Entre cristales ruinas escombreras
hedor mentiras púas silencios
aplausos cascotes rutina
entre ruinas mirando
siempre mirando
ojos desorbitados
lucidez sin consuelo
ojos abiertos
casi desgarrados
siempre mirando
sin descanso ni párpados ni sueño
mirando atrás
impelido por el viento
avanzando pisoteando tropezando
ojos clavados
en los ausentes perdidos amontonados
ruina sin nombre
ojos heridos por el olvido
reclamando abiertos en su mudez
aristas canteras rótulos sombras
siempre avanzando
impelido expulsado desgajado
así
mis alas casi rotas jirones
temblor de nuca o pie o rótula herida
o culpa que gime escalofrío y abandono
pues avanzo
sin cesar
a través de siglos o momentos
sin remedio
y sólo mis ojos
siguen atrás
mis ojos
como piedad inútil lamento o espasmo de caricia
atrás
mientras
ahora y siempre
avanzo y abandono.


Ahora
el viento cesa
el silencio invade
como música
temblor de ojos hojas
hacia atrás
poco a poco retrocedo
vadear escombros ir
uno a uno
con infinita paciencia
rescatando miradas tocando
carnes de nuevo trémulas
nombrando nombres
que vuelven intactos no olvidados
palabros barro sílabas pedacitos
juntan y cobijan llaman convocan
ester león víctor maría eugenio
ensueño o jazmín vicente rosa jara
andrés aceituna antonio piedra
escapan sílabas soles eva jardín
y el niño sin nombre y el sueño justo del mañana
las puertas el silencio la restitución
juan andrea el animal herido el pájaro
lidia tus sueños como árbol multiplicado
el perro ángel victoria el río limpio infinito
la vaca sin sangre martín pescador encina
el olivo espejo de brisa la hoz y nube
y guadaña felipe todos los perdidos
uno a uno
nombrados
rescatados.


Así
extiendo las alas sábana blanca
infinitas plumas almohada y cobijo
los nombres todos
acaricio
con lento amor
como temblor de origen
o aullido de mañana
todos los rostros
todos los lomos
todos los ríos
ubres lamentos pezuñas.
Vuelven
ya no esperan
juntan manos silencios
atardeceres o carreras
la luz o las pequeñas frases
la lengua fuera o rebuznos cacareos
jadeos o nieve y cristal de río
todo vuelve
a sí mismo
los pedazos se juntan
el barro es figura entre alas
olas de ángel saludo entre risas
de antonio maría o bartolomé
cigüeña humo y blanco dolores
las risas del río.


Las risas
mira
rostro de los nombres
salvados devueltos
como juntar cristales cuentas cuentos
en la luz o niños o barro cocido
sílabas vivas
como corzo o palpitar
de perro ave o caricia de ángel niña.


Cesó
el furor
el viento fue leve brisa
el tiempo tembló como oráculo o precipicio
y el ángel se detuvo
la historia rota
quebrada sucesión de huracanes y sombras
y la brisa fue silencio
eco de Bach musitado por álamos y torrentes
y mis alas blancas
fueron carne y temblor.


Así
dejé mis ojos
heridos entre ruinas
supe del párpado el silencio y el descanso
y me hice consuelo
anuncio ángel proclama
caricia ya sin alas
sin historia
y perdí el tiempo
encontré los nombres
y todo todas los que faltaban.


Y la ausencia
mudó su nombre
y la memoria encendió
las sílabas del tiempo.





¿A partir de cuándo?

¿A partir de cuándo el ángel, el pájaro,
desde cuándo la herida, el canto, lo quebrado,
el asombro, la suave permanencia, la luz,
desde cuándo la música, su ingrávido descenso,
la claridad bañando el mundo, la palabra
escalando la noche, vaticinando gira que gira
el gozne, lo entreabierto, la cadera herida, la piel
marcada, lo que rodea y abraza, lo circunciso,
la agrietada fidelidad, la fraterna constancia
de lo que contemplan los contemplados
a partir de cuándo el silencio y sus sombras,
desde que tiempo sin tiempo horada renuncias,
enumera traiciones, olvidos, cuándo.
Quién escuchó el pájaro, la luz, la carne,
quién la dijo, desde dónde la inventó, la bautizó
y sacralizó el instante, lo venidero como esperanza,
un sueño terso que adivina lo posible, lo nunca acaecido
y sin embargo siempre preguntado, indagado
en temblor, hueco, cuenco de vigilia, descenso, regreso.

¿A partir de cuándo el pájaro, la luz?
¿desde cuándo el cazador, el oscuro silencio?
¿a partir de cuándo?

Cuando llegó el verbo y fue sangre, boca, saliva,
cuando pobló, nombró, dijo, permaneció.

Mas ¿cuándo llegó el verbo?
¿cuándo el pájaro y su canto?
¿a partir de cuándo el canto?
¿cuándo su renuncia?





VI

Está la llaga y la luz y la luz
prevalece y salva

Pues amor también es un encuentro,
conocimiento que hacia atrás se pierde,
lo que busca el animal, el niño, un pálpito,
sentir la piel, el suave estremecimiento de la caricia,
el roce, lo que irradia el calor, el abrazo que tiembla,
lo compartido, la belleza que se adelgaza y se hace
música, tacto, silencio en que todo estalla
como palabra que es consuelo, acogimiento,
una plenitud hecha aire, acorde, suave evocación

que llega, se escucha y penetra como herencia
o fidelidad, lo alto, lo hermoso sin sobresalto,
lo que fue melancolía al caer la tarde
y ahora susurra y es vuelo de notas, distancia inasible.

El siempre repetido asombro,
lo desnudo que conmueve,
la perfección que viste en Florencia,

lo aparecido en mármol, lienzo,
lo hasta ti llegado, ahora por fin
ofrecido, esperando tacto,
un aliento, la incandescencia, la suavidad.
Luz nacida del centro, del oscuro vaivén
que todo contiene y es materia
vuelta a una profundidad que cobija,
una pasión que ya es música, infinitas
palabras atravesando siglos, orfandades,
para decir lo irrepetible: una luminosa heredad
o tan sólo dos cuerpos ya nunca solos.

Así nos encuentra lo que busca el niño,
el animal, un remoto origen para reconocernos
en el punto mismo del inicio cuando vivir
era lo que nos esperaba: una reclamada aventura,
cuando la sonrisa nos pertenecía como la historia
que estaba por escribir y todo era como promesa:
las palabras, la carne, el mar, las ciudades,
todo transitaba en el instante hacia la luz,
edificaba recuerdos, nostalgias, era júbilo, rebelión
o conocimiento.








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