viernes, 3 de diciembre de 2010

THORKILD BJORNVIG [2.241] Poeta de Dinamarca


Thorkild Bjornvig 


(1918 - 2004) Nació en Aarhus, Jutlandia, Dinamarca. Doctor en literatura con una tesis sobre Rilke. Debutó en 1947. Es una de las figuras centrales del grupo formado en torno a la revista Heretica. Poeta, ensayista, miembro de la Academia Danesa. Gran traductor de la obra de R. M. Rilke y de Hölderin. En sus últimos años el tema central de su obra fue la ecología.





TARDE EN UNA CIUDAD DESCONOCIDA

¿Es esto la muerte?: en medio del alboroto de la fiesta.
Conversación, amigos y estrépito de música,
la amada descansando en mis brazos,
mientras el bramido como un zumbido melifluo
me invade el oído -me roza un frío helador.
Te vas. Detrás de ti se pierden las voces,
la música suena como un mosquito alto y lejano
O bien: un instante los salones estuvieron llenos
ahora la luz se apaga. Lo que esperas
ocurrió hace mucho tiempo. Cierro los ojos, los oídos,
intento recordar imágenes y palabras
entonces siento que una corriente gélida viene desde la puerta,

y oigo acercarse pasos a mi mesa,
y una voz baja que me dice: Tiene que marcharse.


Figur og ild, 1959



EROS

Divinidad no llamada, sólo la vida en una forma o la pureza te conmueven,
si algo te conmueve -tú, dulzura inhumana, y de repente
púrpura ante la mirada, tú, absurdidad, que creas felicidad,
desasosiego, haces y deshaces familias, impávida, indiferente,
tú -si te resistimos, provocamos tu fiereza, hasta que el dolor
nos hace crecer en espíritu, o te aniquilamos en el abrazo:
eres indefectible. Como un fénix, un águila en una lejana y desolada cumbre,
avizoras firmamentos en brasas: resucitada, insaciable.

Cuerpos esclarecidos descansamos, amor mío, inmóviles,
constelaciones refrescadas por el viento descansan sobre los párpados cerrados,
y los ríos primitivos del sueño fluyen en torno al corazón -como ritmos dentro de mí
continúa el movimiento de tus brazos, elevados para el abrazo,
y el anhelo bruscamente desnudo de tus pechos, el estremecimiento
de las caderas -un ritmo que olvida su substancia hasta que sólo recordamos,
cuando han pasado años, las copas de los árboles sobre nosotros, el oleaje del mar,
los atildados minué s de un campanario que abrieron el cielo.

La otra noche soñé, amor mío, que te vi con una máscara dorada,
te vi salir por una puerta secreta, grité, no me
oíste; familia y amigos te rodeaban, despidiéndose -Eros:
un rostro totalmente desconocido, impregnado de la dulzura de la intimidad,
un rostro tierno y familiar, iluminado por el extrañamiento,
sí, ésa es precisamente tu obra -y seas quien seas, tú, la abrazada,
hermosa hasta trastornarme, es la máscara la que generaliza los rasgos individuales
y la que, sin borrarlos, los afina con toda pureza a tu desnudez.

Figur og ild , 1959




PESADILLA

La pesadilla, en ella
no eres cuerpo ni espíritu,
no eres más que un alma entre
las muelas de molino
de lo incorporal y de lo inespiritual.
Ahí sólo ayuda Platón
o el Cuerpo del Amado.

Vibrationer, 1966




DIVORCIO 3

La noche del Jueves Santo
al Viernes Santo
conocí el silencio.
Por un lado, ni la más ligera brisa,
cielo claro y luna llena,
pero por otra parte y además
ni un sonido
de esa violencia organizada
por el hombre contra la materia:
el estrépito de las máquinas,
que como un inmenso ruido de fondo
siempre está ahí,
esos importunos sonidos de motos, coches y reactores
que perforan el tímpano,
los .persistentes repiques y murmullos
de transistores, teléfonos y magnetófonos
incluso cuando cesan por breves instantes
siempre están ahí
incluso en esta isla.

Pero anoche me visitó el silencio,
el silencio,
uno de esos grandes dones menospreciados
gradualmente olvidados,
arrebatado a los hombres por los hombres
y ¿cómo va a hacerse valer el silencio?,
el silencio bueno,
siempre cediendo, a la defensiva, confinado en reservas naturales,
al borde de la civilización,
en alta mar y desiertos, zonas de heleros y montañas,
y de vez en cuando comprado por los ricos y poderosos
él -¿lanzarse a la ofensiva? ¿cómo?
imposible y contra su naturaleza -no,
el victorioso y omnipotente por medio de la violencia
es el estrépito.
Sólo un tipo de silencio es en definitiva más fuerte
y está provocado por la violencia final
que llega furtiva sigilosa o ruidosamente:
El silencio de la muerte,
el silencio definitivo, que la victoriosa estirpe del estrépito
aprende a conocer y a rehuir. La angustia
ante el cadáver, hasta que yace bajo la tapa del ataúd,
el horror más antiguo y mentalmente más perturbador,
el silencio de la peste, del hambre y del campo de batalla
y el silencio tras incendio e inundación,
las grandes detonaciones, aludes, terremotos
y el grito de muerte de Cristo en la cruz.

Pero el- silencio,
del cereal y de la semilla del cedro,
del huevo y del feto,
el silencio en la creación del aguacero y del pensamiento,
el que se prepara y escucha,
el silencio del descanso, del sueño y de la regeneración,
sólo se valora rara y excepcionalmente
en hospitales, en laboratorios o por tipos extraños.
Y el silencio del descanso de Pan
al mediodía, y finalmente el silencio
del espacio abierto y exterior de la noche,
ése que yo oí anoche
de pie al frío bajo la colina y la luna llena,
ése está completamente pasado de moda,
considerado totalmente inutilizable
y rechazado por todos los medios,
y sin embargo
si no conocemos estos silencios,
todos y cada uno
cada uno a su hora
y cada uno en su sitio,
perderemos la base,
se deformarán la germinación, el nacimiento, la creación
y el pensamiento mismo
dominarán la casualidad y la equivocación,
la confusión y la continua
corrección en vano de los cálculos.


Delfinen, Miijf/Jdigte, 1970-75




AUTORRETRATO

Ascendíamos girando constantemente, a través de luz y sombras, seguimos
hasta el paso, cerrado en invierno, acabado de desembarazar
de seis metros de nieve. Y después bajamos. Delante de nosotros, muy abajo,
un arco iris: por primera vez en mi vida visto desde arriba, por ello

no medio arco, no, entero, el perfecto círculo de luz,
la sombra del coche en el centro: un aéreo cubo negro
en el rojo y azul, violeta y púrpura de la flotante rueda celeste.
La vista elevó el corazón creando un instante de comunión con el milagro de la vida,

volvió a crear lo que dejábamos detrás, en un remolino, un humo de luz,
la negra, playa de lava, la bahía azul, el deslumbrante mar de nubes y el marrón rojizo
de las sagradas islas de las montañas. Tan transparente y nítido,
indestructible, efímero, fue el regalo de despedida de las alturas.

Gennem regnbuen, 1987


Selección de poesías extraída del libro Poesía Nórdica. Antología preparada por Francisco J. Uriz y editada por Ediciones de la Torre / Biblioteca Nórdica: www.edicionesdelatorre.com

Todas las traducciones, excepto la de Thomas Boberg, pertenecen a Francisco J. Uriz.

ENFOCARTE








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