martes, 4 de febrero de 2014

YOANDY CABRERA [10.886]

Yoandy Cabrera (Foto cortesía del autor)

Yoandy Cabrera 

(Pinar del Río, Cuba, 1982) es licenciado en Filología por la Universidad de la Habana (UH) y máster en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Ha sido profesor de Letras Clásicas en la UH. Obtuvo el premio Dador de Investigación en 2009. Actualmente es editor y crítico de poesía. Realiza el doctorado en Filología Griega en la UCM.





Antes del Éxodo. Plagas y otros poemas



AMANECER

Esta mañana
las palomas son barcos de nieve
navíos que se precipitan
sobre las olas del asfalto

Las palomas no sonríen
pasan taciturnas
sin mover la cabeza
sus patas no hacen ruido

Los picos de arcilla

Dios barre el corredor
las empuja por cordeles en sus pechos

Las palomas están muertas
de mentira blanca
epidemia de alba en sus plumas
el pecho gris
cuando resbalan en el polvo







ANTES DEL ÉXODO. PLAGAS

VI

Leña o carbón
hierve la ropa en el patio
ceniza en el agua
ceniza que adelgaza y purifica
las sábanas
mi madre se dobla y revuelve
el viento levanta el polvo encendido
como úlcera en sus ojos
la vara de Aarón vertical hacia el cielo
ceniza en el pecho



IX

Todo habrá de perdonársenos
la torpeza de escribir en la penumbra
el chocar con las palabras
monstruos invisibles
el milagro de palpar la tiniebla
como si fuéramos una familia egipcia

Moisés extendió su mano
hizo de la noche un denso muro
donde inclinarse al prójimo
era hundirse en él
asomarse al abismo

Moisés apagó el rostro de Faraón
y quedó su seno llama negra
alumbrando en el silencio



X

El primogénito que vive tras el molino
ha visto a la familia hebrea
matar un cordero
mojar un hisopo en sangre
poner una señal
sobre el dintel de la puerta

El hijo de la molinera
no ha comprendido el ritual
pero hubiese ofrecido un animal a Jehová
si las plagas sucesivas no hubieran destruido
todo el ganado

Deseaba pintar su puerta con sangre
anunciar también
aunque fuese egipcio
la dádiva lejana y oscura
que lo hacía estremecer

A medianoche
su cuerpo tembló como cordero blanco
ante el ángel de la muerte







ADÁN EN EL ESTANQUE

Génesis 3:22

Como una fruta que la luz muerde
el cuerpo del hombre
costilla de agua en el Éufrates
descubre su desnudez
se bendice
su dedo es dios modelando el agua
busca en lo frugal y vacuo
aliento perenne
aura perdurable en la transparencia
pasa la mano húmeda por los labios
la agita modela su perfil en el aire
rompe el pacto del viento y la soledad
extirpa con su diestra
lo invisible lo amargo
funde su reflejo en el trasluz
rostro réplica
que le ayude a construir
lo que pudo ser







MOIRA

Pasa la mano por el viento de la noche
que como tosco muro se detiene
y como músculo de ásperos bloques
cenizos grises callados
trae noticias amargas
baldosas de un rojo profundo casi muerte

Palpa el duro corazón de la noche
las varas enconadas contra tu piel
los balcones vengativos y cortantes de la sombra

Hurga en tu abdomen vulnerable
en la pálida masa de tu pecho
y ve cómo el alcohol de unos días
que fueron cándidos y dulces bajo el sol de abril
se han vuelto un dios terrible
fuerza desafiante
contra lo que el dedo acarició
y te vuelve un ser irracional
te empuja a subir espesos montes
donde cortas enloquecido
el cuerpo antes venerado

En la paz de tus ojos está
el éxodo de todo lo que amaste
y el revés de esta bondad
te golpea el rostro con su alto paredón

Vas perdiendo
hasta el silencio
y la palabra
que antes se ofrecía como un don
es hoy bestia huidiza

Todo te abandona
todo lo abandonas

Pero a veces lo que amas
vuelto sombra
cruza los contornos del viento
y como el rostro decapitado en las manos de Ágave
torna a hablar en susurro semejante
a los días en que un dios te cantaba al oído







DÁDIVA

Tras el heno encendido de la noche
una lámpara
que alarga mis dedos
escuálidos reptiles de argamasa y sombra

Tus palabras queso frío sobre la mesa
o ladrillos con los que diseñabas un camino

Para quién erigías
solo acodado en ti
inaccesible
como esos ídolos en óleo
que penden de la noche
escalera vertical
lengua cuadrada

Ahora vislumbro
todo el horror es una gota
que se desliza entre las ramas
es la muerte el don más acabado
que un hombre puede ofrecer
a otro hombre







MANÁ

Asumo hace tiempo
prefiero asumir
que el pan lo envía Dios
aunque cueste centavos

Por eso el cuadernillo
como una miniatura
del libro de la vida
en que se marca a diario
las veces que acepto
la levadura ácida
como don celestial







POR CINCO AÑOS

de madrugada
sobre este banco
contra algún muro
a cielo abierto
en la escalera
en un pasillo
bajo la luz
de la patrulla
tristes y azules
en aquel cine
en una pista
contra un cartel
y sus consignas
de patria o muerte
nos desnudamos








SE PERMUTA

Lo primero es descolgar los ídolos
fusilarlos en la caída
vender los libros ahora
que cumples veinticinco años
y tu vida se levanta
como una verdad miserable
como una lectura incompleta
degollar los animales uno a uno
recoger las fundas
almidonar el viaje como posible
envolver la falsa porcelana
derribar la cerca
los arbustos
envenenar los diques con la ausencia
cerrar la puerta de enfrente
como Ícaro bajar
hacia la capital del agua
fundar islas en la caída
cantar a tus padres una nana hasta la tumba
reconocer al final
que nada se ha movido
que somos una pose

para una foto de familia
contemplándose
en las aguas del fregadero
o en el cristal de la cómoda
que devuelve como una bofetada
el rostro
que quisimos permutar






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