jueves, 27 de febrero de 2014

ODETTE DA SILVA [11.101]


Odette da Silva 

Nació en Caracas, VENEZUELA  en 1978. Licenciada en Artes, Magíster en Filosofía. Ha desarrollado una sólida formación en estética mediante la obtención de una Maestría en Bellas Artes (Universidad Central de Venezuela, 2002) y una maestría en Filosofía (Universidad Simón Bolívar, 2007). Ha dado conferencias a nivel educativo durante más de siete años (Universidad Central de Venezuela, 2002-2007, Åbo Akademi University, 2008-2009). Más allá de la academia, he cultivado una pasión personal por el diseño que se intensificó cuando vivía en Finlandia. Publicó: Escandinavia y otros destinos. Sus poemas han sido incluidos en: En-Obra – Antología de la poesía venezolana (1983-2008) de Gina Saraceni y Mínima expresión –(muestra de la mini ficción venezolana de Violeta Rojo). (Caracas: Fundación para la Cultura Urbana, 2010).



Poética
Me gusta asfixiar al poema
cuando todavía lo tengo adentro,
hacerle llevar una vida ordinaria
de la que se avergüence,
crearle necesidades mundanas.
Que me pida cama, para no dársela.
Que me pida baño para asearse.
Me gusta hacerle pasar hambre,
sed,
miserias,
hacerle sentir que no es la gran cosa,
mostrarle desinterés cuando me llama,
hostigarlo con burlas.
Que sufra.
Que sienta que no hay tinta para él.
Me gusta desafiar las fuerzas del poema,
intentar debilitarlo.
Que caiga enfermo.
Que ofrezca resistencia.
Que de pelea.
Y si sobrevive,
me gusta dejarme ganar por el poema
y anunciarle sobriamente
que saldrá.







Mary Read

Yo también me he vestido de varón
y he sido más ágil en el uso de la espada
que cualquiera de mis pretendientes.
Yo también he apuntado la pistola
valiente y terrible
como Barbanegra.
Ven conmigo,
te ofrezco mi herencia de navegante
y los últimos tres mástiles
de madera.
Voy contigo,
llévame a las Indias de Occidente.
En Jamaica,
los cobardes dormirán la borrachera:
seremos tú y yo solas en cubierta
contra los británicos.
Nos acusarán de crímenes,
asesinatos,
asaltos;
nos condenarán a la horca.
Pero no habrá muerte;
no habrá prisión española
ni fiebre.
Tampoco vida apacible en Luisiana.
Volveremos a alta mar,
alzaremos la bandera negra.
Y el día de tu peor duelo,
seré yo quien se descubra el pecho
para degollar al enemigo.




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