domingo, 9 de febrero de 2014

LUIS EDUARDO RENDÓN [10.919]



Luis Eduardo Rendón 

Nació en San Roque, Colombia en 1972. 

Libros de poemas: Arpa a merced de las manos invisibles, 1996; La velocidad de las piedras es azul, 1997; Universal Gong Night, 1997; Tras la loba espectral, 1998; La Plaza Mercurio, 2000; Libro de presagios, 2011. 

Pertenece a la organización del Festival Internacional de Poesía de Medellín y al Consejo Editorial de la Revista Prometeo.




La piedra florecida

Atención
florecerá una piedra
y los reyes exigirán explicación

los niños la pintarán
la buscarán en sueños
y montañas

los periodistas peregrinarán
la academia revelará un nuevo reino

por doquier se hablará del milagro
todos pretenderán ser dueños de tal piedra

¡Salvémosla!
Clamarán los partidos verdes
los enanos azules
los arqueólogos locos

pero una piedra seguirá floreciendo

en los místicos desiertos
en los huertos de los ríos
en la comunión de los amantes
y en los deseos de otras piedras

De: Libro de Presagios (2011)






NOS ESCULPEN LAS ESTRELLAS


III

Porque nos recorre en 28 días
como al teclado de un piano
la Luna semeja el vértigo del amor

geisha de los imanes
acupunturista del rocío
colibrí de nuestro néctar

crecemos en sus fulguraciones
en nuestros juegos conejos

porque roza nuestras vértebras
con la delicadeza de una bailarina
ella cuece todo presentimiento
leño adentro

De: Libro de presagios (2011)









SED

Grifos tus palabras

paraguas
en tempestades inefables

grúas
en el accidentado tráfico
del pensar

tenazas
para desapretar
el mundo

relojería acuática del sueño

desierto es lo que fuimos

De: Libro de presagios (2011)








S.O.S. ÓSEO


I

Calambombo nuestro
blanquísimo fémur de la vaca
que cuelgas en las carnicerías
danos hoy nuestro caldo de cada día

los economistas te recomiendan
los ascetas te imitan
perros te acechan
señoras humildes te aderezan

a semejanza de tu imagen
¡Caímos al estado calambombo!


II

Madame sequía
con su collar
de huesos
exige báscula
metro
gotero

dosifica chamizo
ración   pucho   semen
hilo de voz


III

¡Caímos
Caínes
al estado calambobo!

Hidropónicamente unidos
aprenderemos a succionar
milímetro a milímetro

el agua de la roca
el amor en una boca

De: Libro de presagios (2011)








IX

(Fragmento)

aunque las cifras
como cuervos
prefiguren nuevos cataclismos

no vamos a desaparecer

aunque
se desaten nuevos
demonios

adentro
y afuera

y nadie diga nada
porque es prudente callar
en los funerales

no vamos a desaparecer

aunque hagan todo lo posible
por hacer olvidar
lo que no puede ser olvidado

y logren hacer creer
que tienen la razón

y que la poesía
es un adorno

y que el cielo no es un lugar

no vamos a desaparecer

aunque afirmen
que sus momias nos representan
y que sus enciclopedias nos contienen

no vamos a desaparecer

aunque
quisiéramos
deshacernos

borrar
las huellas

incendiar
los mapas

hablarían
entonces
los santuarios

como viejos sabios
moverían sus labios
las piedras

por doquier
brillarían códices
como luciérnagas

tablillas
se reunirían
milagrosamente
atravesando mares
y museos

porque no vamos a desaparecer

aunque
hayamos olvidado la boca
cuando teníamos que hablar

y los pulmones
cuando teníamos que respirar

y las manos
cuando teníamos que asir

no vamos a desaparecer

aunque
pretendan
poner el misterio
en una báscula

insertar
un programa
en un embrión

aunque ansíen
medir el anhelo
del salmón

y descifrar
los cantos
de las ballenas

no vamos a desaparecer...

De: La plaza mercurio (2000)






Rebeldía de la savia

Plomo
el más anciano

entraste al joven Beethoven
a través de peces contaminados del Danubio

lo ensordeciste
y lentamente
murió

pues gradualmente devoras
para no ser destronado

plomo nunca melódico
somos con Ludwig
repudio contra ti

resistencia de sangre musical
contra el metálico absolutismo








Sigilo de las grandes ostras

La belleza que les crece producirá su muerte
como la fatalidad que desolla al tigre

ninguna perla las acusa de encerrarlas
ninguna vecina les envidia la gema

en las manos puras
en el óvalo de una lágrima
en la inmensa cuna del mar
las perlas perdidas brotarán

de las profundidades del sueño








Hojarasca razón

Raíces del caos
prenden de los sueños
jardines de los muertos

ramas del pensamiento
arden en la noche
del fin de los números

frutos del héroe
se pudren
a gran velocidad
las flores del amor
en olvidos irrompibles






Vamos

¡A un baile de pingüinos!

¡hacia jirafas de vino
pintadas lingualmente en las bailarinas!

¡a olvidar el armario!
no hay llaves para la brisa
cajones para la niebla
espejos para cabellera de cometa
ni vestidura para cinturón de asteroides!

¡a saltar sobre cuerdas de chelo a otros cielos!

¡hacia la carne cristalina de la pitahaya!
¡hacia el ojo de cuarzo de la luna!
¡hacia la carroza con relojes de sandía!









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