lunes, 9 de mayo de 2011

3821.- CAROLINA MASSOLA


Carolina Massola nació en 1975 en Buenos Aires, Argentina, ciudad donde reside. Estudió francés en la Alianza Francesa y se perfeccionó más tarde en Francia - Sorbona (París IV). A su regreso cursó estudios de Letras en la Universidad Nacional de Buenos Aires. En el 2006 Codirigió la revista Eripio, Poesía Circulante, donde publicó traducciones de poemas de Baudelaire. Ha colaborado en distintas publicaciones del país y acaban de ser publicados algunos de sus poemas en la revista Prisma N°12 de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. En 2009 publicó “Estado de gracia” (Ediciones del Copista). Ha sido traducida al inglés por Samuel Gray, de la Universidad de Carolina del Norte, USA. Actualmente cursa el Traductorado Literario – Técnico y Científico en el I.E.S. en Lenguas Vivas “J.R.Fernández.” y trabaja en la producción y corrección de dos novelas y cuentos, como asimismo en nuevos trabajos poéticos.




Que es puro,
cuando su caer sobre piedra morada
y púrpura sobre púrpura
se le ilumina en su mirar
absoluto como el instante
todo despierto estelar
que no sabe de cosas esenciales
que no sabe.

Que es puro.








Y qué si eres el mismo centauro que se entrega al pequeño tributo
del aroma perenne.

Si sólo por ser lo que eres floreces junto a la boca austral,
como si lloraran las estrellas
como si el tránsito supiera de las evasivas.

Que sólo somos peregrinos.










Despacio o acompasadamente
pero podrías sublevarte sí
en sutil espanto cuadripléjico de ausencia
en suspiros que elevados rumbo al rincón donde
nace detrás de tu mano
ser en breve ocultación
o en un destajo de piedad
huérfano.



Pero bebamos
brindemos de todas las hambrunas
seamos ciertos espantapájaros
ahora cuando el borde desde la llanura resplandece
ahora entre la noche que cierne tu bravura.










Todos mis obsequios enlazados
bajo los pies
el cuerpo se suspende
entre ojos deshabitados,

pero las mañanas crecen
cual centenarios de amapolas
abrigándonos de desertores.

La mañana se comparte








Que justifique la mirada, en existencia milésima.
Silencio tácito por pleno. Colmado lo que no fue, colmado
en postrera posibilidad. Sin orden. Todo es ausente y presente
hacia los ojos. Se pide que diga sin decir:

Poder sembrar semillas posibles en el purgatorio de tus brazos
y piernas cansadas.












En ése lugar estábamos
donde por un avistamiento súbito
usurpó nuestras miradas.
Nuestras. Tantas minúsculas.
Se deslizaron en el pernocte de la tarde
donde por la calle en bajada
queda la huella de lo invisible
quedan los desertores
sus manos acribilladas por un ruego
las recojo una a una.
Guardan intactas las piedades
y las siembro junto al nogal donde dormíamos los inviernos
las bocas juntas.



[http://tuertorey.com.ar/textos/2010-navegantes/Carolina-Massola.html]




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada