martes, 5 de julio de 2011

4082.- ALFONSO ORTEGA BORREGO


Alfonso Ortega Borrego, nace en Jerez de la Frontera en 1974. Hasta los 21 años vive en un pequeño pueblo rural y luego se traslada a vivir a Sevilla, Francia y Polonia. Ha trabajado como educador social, formador y profesor de español para extranjeros.
En 2007 publica el poemario “Lluvia de manos” en la editorial Padilla, Sevilla. Otros poemas del autor aparecen en las antologías “De versos encendidos” (Editorial Hipálage, 2011) y “Nueva poesía hispanoamericana. 20ª Edición” (Lord Byron Ediciones, 2007), además de en varias revistas digitales.
WEB: http://alfonsoortegaborrego.es.tl/P-r-i-n-c-i-p-a-l.htm


Bolsillos secretos

Me gusta esperarte en la cama
que me busques bajo las sábanas
me gusta encontrarte,
encontrarnos,
en este rincón del mundo.
Bésame la nuca dulce de mi sentirte
y acopla tu respiración al juego de la mía.
Quiero vivirte pegado a mi espalda
cada noche y cada segundo.
Déjame vivirte cerca.
Quédate a dormir conmigo
y dejemos que la felicidad
llene los secretos bolsillos
de nuestra piel.
Quédate a dormir conmigo
y dejemos que la felicidad
nos cubra la piel
y llene nuestros bolsillos secretos.






Espía

Espero que entres en el baño
detrás de la cortina,
llegas cantando en voz baja
y te percibo desde mi trinchera.
No escondo nada a tu persona
pero me gusta espiarte desde la bañera,
ver como te afeitas
y luego torteas tus mejillas.
Desde aquí estudio tu baile,
tu desnudar de ataque.
Tengo preparadas mis armas
y bien lista mi estrategia.
Pasa a compartir conmigo
tiernos secretos de guerra.








Cayó la noche

Cayó la noche
y el mundo se fue a dormir.
Ámame a escondidas
a la luz de las velas.
No enciendas luces
que yo te muestro el camino,
me toqué tanto pensando en ti
que lo conozco al dedillo.








El abrazo sentado

Nadie me robará el momento vivido
de la voz gemida de mi figura tumbada
la viveza de tus pezones entre mis dedos
el abrazo sentado de tus nalgas a mi sexo
y tu plena mirada
desde la cima del deseo.






Desbordándonos

Ante el efecto dañino
de la rutina sobre nuestra historia,
mi única arma es amarte.

Rutina que se empecina en hundir,
y nadamos a todo brazo
propiciando el abrazo
de mi agua a tus bordes;
desbordándonos.







“…a veces me mata la sinrazón de desearlo tanto
y quisiera no tener entre los labios
esta urgencia de besos que ahora tengo”
(María Ruiz Faro)


Nudos y desnudos


Este amor no vive solo
hay un gran deseo que lo acompaña.
Vamos a amarnos como sabemos
préstame tus manos y tu sexo
comparte conmigo esta urgencia de besos,
este quitar
los nudos a nuestras almas
este deshacer
los nudos a nuestros cuerpos.
Acércate
Libérame.
Des-núdate…
Des-núdame.







Sordo



Apasionante

descubrirte la voz entre los dedos
compartir la vida

prosódica de tus brazos.
Palpitante

tu acariciar el aire
amasador de muecas,
tu léxico girado de muñecas.


Apasionante
disfrutar de tus mensajes

y de tus manos
salpicadas de faltas de ortografía






Varsovia

Me desperté envuelto en Varsovia
y Varsovia envuelta en piel de invierno.
La ciudad es una hermosa huerta
de almendros en flor del este.
Los viandantes, contados, devienen ojos
coronando bufandas, abrigos
botas y gorros.
Caminitos negros, paralelos
va dejando el bus a su paso
efímeros, recubiertos al cabo de un rato.
La parada del bus
es la trastienda del mundo,
menos quince grados.
Duele la cabeza
de la presión tan baja;
la palabra queda petrificada
las piedras yacen cobijadas
bajo la piel albina que todo tapa.
La nieve ensordece a la muchedumbre,
el tranvía tintinea cansado.
Las esquinas no están habitadas
el frío trajo la prisa,
las piernas inquietas de la nevada.

Una cuadrilla de operarios
irrumpen en la escena helada
enganchados a sus brazos
cada uno lleva un cubo
cargado de sal y arena,
que lanzan a puñados
que esparcen acompasados
el veneno de la nieve
que la convierte en agua.
Recuperan así sus límites las aceras
los peatones donde poner sus pasos,
Queda inaugurada la vuelta al trabajo.

Bendita labor
la de esta cuadrilla de obreros
que en esta mañana cerrada
ponen un poco de playa
en tanta ciudad nevada.



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