domingo, 13 de febrero de 2011

SOREN ULRIK THOMSEN [3.016]


Søren Ulrik Thomsen 

Nació en Dinamarca, 1956. En 1983 recibió una beca estatal de tres años y en 1995 una beca estatal que dura toda la vida. Es miembro de la Academia Danesa desde 1995. Ha recibido numerosos premios literarios. Es sin lugar a dudas uno de los poetas mayores, uno de los más conocido internacionalmente y no sería de extrañar que el poeta danés vivo más traducido a otras lenguas. En Dinamarca es una institución, me atrevería a decir que un culto... que rezuma sencillez y naturalidad a la vez que inteligencia, sensibilidad y escritura. Mantengo lo escrito porque tuve la oportunidad de conocerle y almorzar juntos en noviembre del 2008, cuando le invitamos a mi instituto, Esbjerg Gymnasium, a declamar algunos de sus poemas musicales y orgánicos. Se cancelaron todas las clases ese día y el salón de actos se llenó de jóvenes ruidosos y expectantes ¡y asistió todo el profesorado al pleno!

Bibliografía:

Poemarios: City Slang (1981), Ukendt under den samme måne, 1982 (Desconocido bajo la misma luna), Nye digte, 1987 (Nuevos poemas), Det værste og det bedste, 2002 (Lo peor y lo mejor).

Ensayos: Mit lys brænder. Omrids af en ny poetik, essays 1985 (Arde mi luz. Elementos de una nueva poética), København con Amore, essays 2006 (Copenhague con Amore), Premiere i mit indre mørke, essays 2009, (Estreno en mi oscuridad interior).



DEL libro Det skabtes vaklen 1996 (La oscilación de lo creado).


Med en lysstråle peger den unge læge…

Con un rayo de luz señala el joven doctor
al ojo,
donde una película muda crepita.
Al último de los actores
que me había encargado
escribir palabras a la trama
lo acompañé a la tumba ayer,
mientras las lilas, los cisnes
y todo lo blanco en este mundo
dejaba el resto en la sombra.
Allí me quedé sentado largo rato escuchando
el murmullo de dos aspirinas
disolviéndose en agua.
«Es congénito», dice
y apaga la linterna.



Tilgiv at jeg ser dine knogler før kødet...

Perdona que te vea el esqueleto antes que la carne,
la carne antes que el camisón
y el camisón antes que tu mirada flotante,
porque es diciembre, y más desnudos
que el horrible pollo
que tomé de la vitrina frigorífica y al instante
arrojé de vuelta,
cuando la sangre líquida chorreó de pronto
a través del celofán y se deslizó manga abajo,
están los árboles,
cuyas estructuras negras me acosan,
como todo lo que está vivo, pero se asemeja a la muerte,
como todo lo que está muerto, pero parece vivir;
problemas aritméticos con siete variables,
enroscada poesía de caracol,
y las grúas del puerto Nordhavn ceden al viento
mientras me duermo entre tus miembros extensos,
pero sueño con bloques sitiados por andamios
y con andamios tapizados por ruidosas lonas.
Perdona mi mirada que, como estación del año,
en ti se precipita para por turnos
coronarte con caricias de luz
y desnudarte como una lluvia fría y húmeda;
yo no insisto pues,
en que los troncos austeros de este mes
son más verdaderos que las mullidas hojas de mayo –
además la verdad se la he entregado a los jóvenes:
A mí me basta
con decir las cosas tal como son.



Af dagens og nattens drømme…

Entre los sueños del día y los de la noche
elijo los del día,
pues los de la noche están dictados en alemán
y trata de gente,
que tiene algo entre manos,
mas en los desfiles serpenteantes
de muertos y vivos soñados
me viene la gracia de esas
suaves siluetas desconocidas
desde la luz de la mañana
y los llameantes tulipanes,
los paso del florero
en mi escritorio.



Hvis jeg, som da jeg var sytten…

Si yo, como cuando tenía diecisiete años,
pudiera ver mi vida como una ficción,
todo habría tenido sentido:
la fecha, la lluvia y el sueño en el que
duermes
detrás de un cristal sembrado de escarcha;
pero me perdí por sinuosas callejuelas,
que se cortan en la oscuridad de las novelas,
y fui por los demás
desplumado de todo lo que había acumulado,
valores, ideas y diplomas grandes y vulgares,
antes de ser dado de alta en la historia
e inscrito en el hospital privado de la poesía
con digo y escribo 13 vocablos
derrochar
como azucenas lanzadas al mar
aquel lugar donde se hundió el barco.
Un sol interminable se deslizó por mi habitación
amueblada con cama, teléfono
y una cuna llena de sombras y cloro
– luego de pronto una voz diciendo:
«La vida regresa a paso lento».
Pero desde entonces no recuerdo nada,
y ahora el hoy escarba hacia el mañana
donde mis recuerdos empiezan.



de Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.
Traducción de Francisco J. Uriz.


Hay un barco con los faroles apagados,
un libro abierto
en la página del silencio.
No hay atajo que lleve al mundo
en la mañana temprana
mientras cae la lluvia
hay un hombre,
que soy yo,
en la cocina helada.
Pero no un camino
que salga del mundo.



*

La última hora es la mejor del día.
Para todo es demasiado tarde y demasiado temprano.
Bien podría ser que soy feliz,
pero también podría ser el mucho tabaco,
me marea, y a mí no me importa nada:
Porque de todos modos la cabeza me dolera por la mañana,
ya que se me ocurre que incluso tú podrías morir.
El poema en el que he trabajado toda la tarde
no hace más que humear como un viejo quinqué.
Vacío el cenicero y salgo a mear.
Cada día termina todo.





“Espejo roto” (2011) de Søren Ulrik Thomsen

Literatura en lengua sueca y traducción | Emilio Quintana


A veces pasan cosas raras. A mí el danés no me gusta mucho, y lo abordo con dificultad. Sin embargo, reconozco que la poesía danesa tiene una tradición importante, desde el expresionismo hasta ahora. De modo que suelo leer la poesía danesa en sueco.

Es lo que he hecho con el último poemario de Søren Ulrik Thomsen (n. 1956): Skadad spegel (“Rystet spejl” en el original danés; “Espejo roto” en español).

Espejo roto (2011) consta de 42 poemas sobre la muerte y la memoria, sobre el tiempo y las rosas negras que florecen en la nieve, sobre bicicletas y gatos por las calles de Copenhague, sobre mirar aviones a la puerta de casa o ver reflejado el propio rostro en la ventanilla del tren, sobre parques de atracciones y ascensores oxidados…

En este poema el poeta ve su rostro reflejado en la ventanilla de un tren que avanza en la oscuridad. Esa doble presencia es una doble soledad llena de desesperación, con el único consuelo del aburrimiento:


El tren deja atrás las últimas casas.
A través de mi rostro, reflejado en la ventanilla,
veo caer la tarde sobre los campos
y recuerdo la acuciante oscuridad
de aquel invierno de 1971 en Stevns
cuando el viento arrancó de un golpe un cartel de la Esso
y una bolsa de plástico rodaba
en el destino eterno de Algade.
Y aunque ya soy otro yo también
soy el mismo que se sentaba a soñar
con cajitas chinas de música.

Y tú, que te sientas enfrente en el tren,
que te has metido en este poema
y justo ahora levantas los ojos
y, a través de tu rostro, reflejado en la ventanilla,
buscas en tu memoria la oscuridad
donde brilla el sonido plateado de una guitarra
y una antigua cosechadora conmueve extrañamente,
en forma de tronco, enhiesta y oxidada,
tú eres también otro de esos
que escriben poemas,
que dicen “yo” y quieren decir mí. Y ti.




Søren Ulrik Thomsen- poesie

da Rimesso

Nella sedia di vimini, nel sole d’inverno,
ho sognato che nulla era invano.
Ho sognato che il grande rullo si era rotto solo
perché noi zoppicassimo vagando insieme
in un modo molto più toccante.
Perché le folli scale dei non nati potessero essere trascritte,
gli improvvisi casi di morte letti
come una bella scrittura svolazzante.
Ho sognato che tu comunque mi amavi,
che nessuna solitudine è grande al punto
che la goccia dell’amore si perde nel suo mare.
Ho sognato che l’orrore di una vita intera
si poteva accantonare per un giorno felice,
e che forse quel giorno era oggi…

*

Una giornata dura nella società- da Nuove poesie

«Si fa tardi così presto»
ubriaco in treno

La morte ti guarda con il suo piccolo occhio limpido, la sua pelle è secca e liscia come pergamena e scricchiola un poco. Ma la decomposizione strepita come una giornata dura nella società: i vecchi stanno seduti con piccole, perfette parrucche e piangono per qualcosa che hanno obliato o vivono in grandi schiere per raccogliere bottiglie, disprezzo e tutto ciò che si ammucchia a formare una povertà sempre più grande. I bambini gridano per attirare l’attenzione – e la ottengono, e gridano. Due culti paralleli sono riservati agli adulti; uno per la pratica di tacite meditazioni dell’economia astratta, e uno consacrato ai check-point del corpo; si infila e si tira fuori, si beve e si vomita, si mangia e ci si gonfia e si occupa un po’ più spazio e si dimagrisce fino a occupare così poco spazio che qualcuno vuole infilarlo e tirarlo fuori, e si ride e si ride e chi non ride si è escluso dalla società e deve entrare in un altro scompartimento che non esiste o prender legnate che esistono. Avrei tanto voluto esser dottore, politico, guida e visionario – ma non posso, perché mi piacciono così poche cose e amo con tanta impazienza il pipistrello che svolazza in giro nella sua vibrante oscurità, un albergo di mogano con i parati a fiori e la garanzia della pioggia tutto l’anno, le piccole piccole scarpe di vernice delle piccole ragazzine, la matematica e il globo che trasporta tutto il Silenzio da una parte all’altra dell’universo, un’acqua rosea sul fondo della notte, la tua mano aperta un poco luminosa sul piumino, tutto ciò che esiste e non esiste, la rana piccola e umida. Il suo sguardo limpido nel buio.

*

da Rimesso

Dedicata a quanto è stato troppo alla pioggia
al caldo all’ombra al vento al mondo;
a tutto ciò che è incatenato alla vita
mentre il sole brucia il suo bordo offuscato.
E a quanto deve fuggire di goccia in goccia
sulla calce dei muri e la rigonfia garza del tubo di scarico
per poi sgorgare solo come ruggine, poi polvere –
non è del tutto un caso che di crescita negativa,
verderame, corrosione e rivestimenti si parli,
perché questa è dedicata a quanto non ha casa
e cerca dimora nel dedalo della rete elettrica,
all’urina, a un disegno abbozzato.
Non è dedicata allo scheletro del merluzzo
bianco sul bianco piatto
ma alle fibre del pesce che stanno lì a marcire
fra un dente d’oro e uno d’argento;
al sangue che scivola sulla cera del filo interdentale
e luccica nello specchio davanti al tuo volto.
Al tuo volto che non può essere visto in uno specchio,
solo nel volto di un altro.

*

da Vivo

Sono così stanco della musica rock;
è un coltello passato sopra il cranio
parallelo all’emicrania che vi scorre sotto –
non contiene niente che non sia anche in me
e poi fuma a letto.
La evito come evito il più vecchio amico mio,
l’Idiota,
che ripete tutto ciò che dico
amplificato, spostato e distorto
che non riesce a starsene seduto, se io mi muovo un poco
e che non sa spostarsi di un passo se io rimango fermo.

*

Ci sono in me molte cose che non possono essere nella musica rock
e ancora più in te, che non puoi essere in me
e molte, molte di più, che non possono stare in nessuno
a malapena nella musica della poesia:
un occhio piange di gioia
l’altro è vitreo di orrore
per ciò che non è te né me,
ciò che noi non abbiamo da soli né in comune
sebbene ci tenga in piedi e ci risucchi come un mare:
il volume del sospiro, l’oblio e lo sguardo,
la mutezza delle bestie
una villa deserta, – follemente illuminata.
Dico le cose come stanno: non so cosa sia.

*

ricordo l’odore
nel suo appartamento
il vento alla stazione vicino al porto
sono vivo
trovo vecchie poesie
lettere ricordi
10 anni 8 anni 7 anni 1 anno
sono vivo
scrivere all’ufficio
il latte è acido
piango
sono vivo
piango
vivo

*
Per tutto il giorno hai portato una poesia d’amore nella tasca interna
Al crepuscolo fra il petto e il vento che entra dal tweed della giacca
le lettere del suo nome amato si sono scambiate
e quando dispieghi la carta sotto la lampada
fissi un nome
che in un modo estraneo e primitivo ricorda il tuo.
Di notte, quando dormiamo,si apre una crepa nel cielo
fiori ossidati e dorati animali si rovesciano sulla città
e la nave bianchissima
(piena di secondi e di mani che si adattano l’una all’altra)
che vedemmo navigando fra la veglia e il sonno
è scomparsa. E tu lo sai, ed è vero-
il mondo respira attraverso il corridoio della tua età
e tutto ciò che hai trovato è solo una piccola parte della vita.
Una sera, quando meno te lo aspetti,
cammini finalmente lungo la costa che sognavi da ragazzo.
Una fresca onda ti solleva nel buio
e d’un tratto ti sembra di sapere tutto. E tu lo sai, ed è vero-
ma un attimo dopo stai solendo le scale della metropolitana e tutto è dimenticato, e la metà che ricordi non è giusta
e l’altra metà non la ricordi. Giusto

E se comunque ricordi tutto
d’improvviso è l’esistenza che  non è giusta:
perché la vita è solo una piccola parte di tutto ciò che esiste.

*

da Rimesso

Per ogni rosa che di notte aggiungiamo alla vita
il giorno sottrae una serena interpretazione.
Anche le linee più semplici, quasi un canto,
si ammassano in sonetti compatti,
il cui tremante groviglio di umbratili fronde
cade fra te e il mondo.

Portiamo i grigi capelli sul cranio come ali
che brillano nel volgerci l’uno verso l’altro.
ma io non sopporto che il secondo
in cui una rosa fu posata a trave in cima alla poesia
ora è sottratto al tempo che verrà:
ho vissuto per 35 anni e di altrettanti ho bisogno
per riprendermi dai primi.
Nel palazzo c’è ancora luce,
sulle tende scorrono le impronte dei vivi,
giù per tutti i diciassette piani
l’ascensore cala in silenzio quelle dei morti.
Fra conti,lettere e avvisi
spunta una rosa essiccata
la lampada appesa in balcone quest’estate
canta come una sentinella al vento:
E’ autunno! Autunno!

Di nuovo ottobre ci ha bruciato la vita fino in fondo
sul tavolo è in mostra l’oceano dell’inchiostro
ci è stata data un’altra occasione.
Ma ultimamente mi è venuta la paura
che non basti più morire 1 sola volta l’anno;
mentre l’acero sacrifica la sua luce al vento
covando si addensa il faggio sanguigno della poesia:
perditi tra i fogli di questo libro.

_________________
Søren Ulrik Thomsen, nato a Kalundborg nel 1956, vive a Copenaghen dal 1972. E’ membro dell’Accademia Danese dal 1995. Tra le sue raccolte di poesie si ricordano City Slang (1981), Nuove poesie (1987), L’esitazione del creato (1996), Il peggio e il meglio (2002).

In Italia è pubblicato nell’antologia Vivo , Donzelli 2004, a.c. di Bruno Berni, da cui sono tratti questi testi.



***


Shaken Mirror:
Poems
by Søren Ulrik Thomsen
Translated by Susanna Nied


Winter: Urgent matters pile up.
People have started to die
and here in the office
shining like a spaceship in the dusk
things that seem to have happened recently
are suddenly far in the past.
Just halfway through the workday
and it's already dark again.
The last 10 years
went by twice as fast as the decade before
and now black roses bloom in the snow



*


For a brief moment when I wake up
I've forgotten
that the chestnut across the way was cut down
that the books of my younger days' stars
yellow and pockmarked
sit in a box on the street
for a dollar apiece
and even that you are long gone.
But in the next second
I've caught up to all thirty years
and toward evening
have gained a future in the bargain
before night takes me back.


*


The summer we took turns sitting by your bed
keeping everyone's spirits up, bringing food from Jægergårds Street
while we waited for death
which is overwhelming because it is nothing,
I thought:
On the one side there's the Atlantic Ocean.
On the other side there's chess.
On the one side the Atlantic, graybrown rocking in fog,
on the other the chess game's cool beauty.
And while the thought of the ocean's formless
monotone redundance made me ill,
I eased my mind a bit with the thought of
how the chess game, thanks to its strict limitations
in endless variations, can start over and over
and over again.
But then it was time to braid your long flaxen hair.



*



Every year on the date
that arbitrarily became your birthday
we take the train to Århus
to visit your grave
which happens to be the place here in the world
where you are not.
On our way through the city we buy flowers
and talk as on any other day
until we're standing in front of the stone.
And on the way back it always rains.
Since none of this has meaning
and it takes place anyway
it must be of the greatest significance.



*



I dreamed that I stood in the gloomy villa
where the scenes of my nightmares
generally are set
but the spiral staircase was gone
the secret doors and bottomless cellar
and everything now so airy, light, and thoroughly renovated
that not even the ghosts
dared spend the night any more
and my halfway old body schlepping its soul along
was like a monstrous medical specimen
in the stylish rooms
where smooth jazz floated from speakers
and the breeze lifted gauzy curtains.



*



it's in a different way
from back when we danced in the rain
and fragility was just a part
of your beauty
that lodged like an awl in my eye.
Today when the two of us
accidentally meet
at the Silver Street Crossing in plunging light
and you stand there in your pretty dress
the beauty is conversely
just a part of your fragility
that scratches my gaze like shattered glass.




*


No one turns fifty
without wakening on a night train
that for unknown reasons has come to a halt
as his thoughts circle around a person
who passed briefly through his life
and vanished.
Are you somewhere wearing a straw hat
and reading in the shade of an apple tree?
Or are you lying drunk in a rumpled bed
as a rat rustles behind the paneling?
Here the train breaks free and stops the poem
before the poet succumbs to the temptation
to beautify it
with sentiment and cynicism.



+


             the calendar with its pencil rings round ominous dates!
             Baudelaire

On the bad days
where a homeless despair is granted asylum
and a flock of crows visiting from the middle ages
stares at me from tall leafless trees
on the evil days
where words like Jezebel, napalm and Ritalin
sound like part of the liturgy
and the light crashes apart
just as it reaches my window
on the mirror-slick days
where the letters in my poems
lift off with a shudder from the white paper
and fly away like black insects
on the lonely days
where I can't remember my girlfriend's name
but do remember every single face
I've ever seen on the bus
I have to stay awake till dawn
for fear of the dream
of the burning discotheque.



*


The rickety kitchen table
where I sit writing this
could doubtless have been put together better
and the same could be said of the poem, I guess
and of so much else
in this battered world
that just barely functions
as long as man is patched up with woman
reason with faith
and bad dreams with office work.
And maybe this day
when rain poured down from morning to evening
and I received your soaking wet letter
could also have proceeded a bit better.
But this day wasn't "maybe"
it was there
and then it was gone.
That's why this day was the best.



*



Every time we saw each other
maybe to listen to Estonian music

and watch the birds'
small indecipherable markings in the wind

your skeleton had collapsed a little farther
somewhere there inside your coat

but because your gaze and voice
and even your hands

stayed afloat in the air

it's now just as impossible
to believe you're entirely gone

as it then was hard to understand
that you were still walking around Nørrebro.



*


As I sit here at Gate C 27
looking out at the plane in the romantic fog
it becomes clear
that I'm already somewhere else.
A place where ordinary days are more than enough
 and it's so strange
that we really have to die
but the thought of resurrection no more strange
than the fact that we really exist.
A place where everything changes
while the revolution is being planned
in a stuffy little apartment
with a kerosene heater and windowshades.
A place where the language after office hours
continues with no address
like a crazy person's lonely gesturing on the bus.



*



There was supposed to be a poem here
but I've thrown it away
even though it included
a striking comment about my enemies
plus a pair of truly excellent lines
typical of my poetry
but to what end
now that lilacs are in bloom
and oddly enough I am older
than my grandfather lived to be
so dressed in his charcoal gray suit
I take a walk in the modern world
whose incomprehensibility is mundane
compared to crossing the border
from the commonplace of being alive
to the strangeness of not being dead.



*



When I was young childhood seemed
as distant and unreal as the death
that we discussed like a mathematical proof
as we listened to Ziggy Stardust
and came in our sleep.
But now when both are nearer than ever
and in turn every single day is incomprehensible:
Just look at the lilacs in bloom
in the colors of another world
the burning candle of your graceful form
in the dark hallway
and the glass-fronted cabinet that while we were gone
pulled away from the wall
so all the cut crystal stemware
lies smashed on the floor.



*



Sorry I'm phoning so late.
The time is clearly past
when I felt like something special
by virtue of being anyone at all
in the world's endless airport concourse
and the bleakness of hotels
was definitely part of the magic.
For a moment ago as I
sat looking down
at my no longer young hands
I was gripped by terror
that I might never again
hear your voice recognize mine
if I lay down to sleep
in the way too white bed linens
of Room 1007.



*



Reassured by the ordinariness of everything
the overcast, the reading glasses on the nightstand
and the random clatter
of voices and footsteps and a shower being turned on
I hope that maybe the day
all the way till evening
will go as if nothing had happened
while everything way too big
like for example "I" and "you"
and then and now
and everything we know and don't know
for as long as it lasts
can live in the little crooked shelters of the poem.



+



In the suburbs, on November days
at certain way-too-wide crossroads
where the 200 S bus
through fallen leaves and pulpy shopping circulars
glides past dental labs and Thai brothels
storage units and dog groomers
on its way toward the little aging apartment buildings
where all those we knew and loved
who now are dead
ride up and down in rusty elevators
with a sleepy lightbulb flickering from the ceiling,
then a person knows that there are places
where despair seeks refuge
because it itself is in despair
at its own existence.






.

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