domingo, 14 de noviembre de 2010

1872.- JORGE MONTEALEGRE


Jorge Montealegre Iturra.
Nació en Santiago de Chile en 1954. Lee y escribe.
Comienza a escribir en la prisión política, en 1973. En el exilio publica su testimonio “Chacabuco” (Roma, 1975) y su primer libro de poemas: “Huiros” (París 1979). Regresa a Chile en 1979. Publica siete libros de poesía; entre ellos, “Bien común” recibe el Premio Municipal de Literatura (Santiago) y el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura a Mejores Obras Literarias de 1996. Último libro de poesía: “Huesos” (2006).

En 1989 recibe la beca Guggenheim. Ha publicado “Von Pilsener, primer personaje de la historieta chilena” y “Prehistorieta de Chile, del arte rupestre al primer periódico de caricaturas”, entre otras obras de investigación y antologías. Ejerce la docencia sobre humor gráfico y periodismo. El 2003 publicó “Frazadas del Estadio Nacional” –con prólogo de Armando Uribe- que recibió el Premio Altazor, categoría ensayo, del año 2004.

Periodista y diplomado en gerencia pública, actualmente estudia en el Programa de Doctorado en Estudios Americanos de la Facultad de Humanidades y del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile; y se desempeña como Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile.







Alta Poesía

Todos los vecinos de mi barrio duermen siesta,
pero hay chicos que golpean puertas fastidiando:
piden pan y no dejan
escribir los mejores poemas sobre el hambre.

(De: "Exilios", Ed. Tragaluz, Chile, 1983)






Espejos

Pinza en mano la señora se cuida las cejas
El chofer desenfrenado la observa
en el espejo. La señora no ceja
El chofer frena
bruscamente
Pinza en mano la señora sin espejo siente
que su ojo la mira
desde la cuneta

(De: revista La Castaña)







En la plaza todos los días son Jueves Santo

Partió y repartió el pan entre las palomas
luego
miró a los doce jubilados que esperaban
se hincó
tomó un pie inclinando la cabeza
y empezó a lustrar

como todos los jueves por los siglos de los siglos.

(De: Bien común, Ed. Asterión, Chile 2005)






Niños de fin de siglo

En el famoso año dos mil después de Cristo
seremos niños y viejos del siglo pasado

Salvo los niños de Somalia
que no están en los planes del milenio que viene
porque los niños de Somalia no conocerán la próxima semana

Los niños de Somalia son menos que huérfanos en el desierto
Son hijos del hambre que los acuna y nadie adoptará un cachorro de hombre
que juega con su propio cadáver

Los niños de Somalia son los niños de Ruanda, de Biafra, de Etiopía
mirándose en el espejismo de una ronda africana
Los niños de Somalia no pueden escapar como los niños de Sarajevo
y los niños son niños así en el hambre como en la guerra

Los niños de Somalia son esqueletos caminando hacia ninguna parte
recién paridos a la muerte

Ya nada tienen que pedir

Nacieron sólo para enviarnos su mirada
vía satélite
Un silencio que dura un close-up eterno
ojitos que sostienen los párpados en una proeza irrepetible
a la hora de comida
cuando cambiamos de canal y de milenio moviendo las pestañas
a control remoto

La hora de vendarnos la mirada
con el último pecado
que divide a la familia principal del Reino Unido

Bienaventurados los niños de Somalia
porque nunca serán
los viejos de mierda del siglo venidero.

(De: Bien común, Ed. Asterión, Chile 2005)






HUESOS

Lo único que nos queda
es el viento

lo único que dejamos
es el viento


el viento pasa por el hueso hueco
-schhhhh
eso es lo que pasa
silencio / de tierra

silencios del Che desenterrado


La noticia relámpago se graba en el viento
los cazadores / inyectan formol a su cadáver / exhiben la presa ante la prensa
lo ejecutan de nuevo a fogonazos
ssin botas / sin calcetines / sin camino
un trofeo descalzo para el recuerdo
Los últimos flashes retumban en su pálido pellejo


En escorzo / escarnecido
retrato
de un cristo cualquiera


no hay sombras / a la sombra / del relámpago
la escena mortal se inmortaliza

Luminoso en el poster de la quinceañera /
que sigue soñando contigo y con tus sueños
y sueña
con volver a tener quince años

entre sus cachivaches el veterano guarda /
como hueso santo / una hilacha verdeoliva
el jirón / de una bandera

el recuerdo / de una playa
con sus colores / de besos
y de luto

no faltó quien tomara los viejos fusiles
ni quien
los vendiera en el mercado de las pulgas

todo se corrompe en el camino del caracol que cruza este poema

el hombre nuevo es un hueso enterrado

sobrevive el hueso

no hay lealtad más grande ni tan callada.

La sombra
se queda con su hueso

un hueso deja de ser / sólo un hueso
cuando sabemos / que lo bautizaron
que estuvo en nuestra misma vereda
enamorado / con dolores de huesos

¿dónde están los camaradas?
cantan / y cuando cantan parece que están solos

sonámbulos y lúcidos te siguieron en el sueño
convencidos / vencidos / convertidos
en abono / de la tierra
el famoso
paraíso
del himno / que cantaron / de pié / los esclavos sin pan

(...)


un viento viejo despeina tu melena
es el recuerdo
calavera calva cavilando

riete
muestra esos dientes que distinguen tu historia en la huesera
amplia es la risa del aparecido
carcajada eterna
muda calaca sin respiro

y sigue siendo dulce tu mirada de hueso

(...)


afiche / fetiche
carátula / ícono pop / chuchería
película / souvenir de la gauche / mercadería
fetiche / afiche
libro de poesia

(...)

todos al aire con tus huesos exhumados
bajo la noche
repetida en el verso / de la fosa infinita

una fosa común llena de NN:
Nadie Nadie
Noche Noche
Nunca Nunca
la doble negación te resucita.



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