sábado, 11 de septiembre de 2010

1006.- ROGELIO ECHAVARRÍA


ROGELIO ECHAVARRÍA. Santa Rosa de Osos, Colombia, 1926. Poeta y periodista. Ha publicado los siguientes libros : Edad sin tiempo (1948), El transeúnte (1964), Crónica de otras vidas y otras muertes (1993). Destacado antólogo, recientemente publicó en dos ediciones diversas una amplia selección de poesía colombiana. Soledad y cotidianidad, humor y muerte son algunas de las obsesiones que jalonan su obra, significativa para muchos en el panorama de la poesía de nuestro país.



Poemas de Rogelio Echavarría



De El Transeúnte



Paisaje

El viento abre las puertas
y la luz las ventanas
y en el patio, la plaza
principal de la casa,
el breve del arriete
madura brevedades.
La esposa teje flores
contra la mala suerte
y su hilo infinito
me aleja de la muerte.

En mi pueblo de nubes
los cohetes retumban
entreipal de la casa,
el breve del arriete
madura brevedades.
La esposa teje flores
contra la mala suerte
y su hilo infinito
me aleja de la muerte.

En mi pueblo de nubes
los cohetes retumban
entre fríos algodones.
¡Es tan vecino el cielo !

El trueno es el recibo
lento al oído alerta
del incrédulo ciego.

Las ranas piden rey
y sol las aves
y los molinos hacen aspa-vientos.

La noble tierra te devuelve dulces
frutas por el estiércol
que le arrojas
y flores vivas en el pozo
de las aguas muertas.




CUANDO TE ESCRIBO...

Cuando te escribo me desnudo
del mundo de la carne
y solo pienso en tu menudo
cuerpo, de niebla y aire.

Como en el puerto un vagabundo,
como en el mar un barco,
así he caído yo en el mundo:
pasajero y soñando.

Cuando te escribo me desnudo
de todo lo terreno
y entonces, ya lejos del mundo,
te poseo en silencio.





NO CAMBIAN NUNCA SU CANCIÓN

No cambian nunca su canción
los pájaros
no aplanchan ni rebrillan su vestido
no cambian de nido por los malos vecinos
no inventan nuevos picos para el amor
ni se cansan de la misma compañera
no rompen nunca la rama en que se posan
no tienen hoy el ojo limpio del amigo
y mañana el turbio del enemigo
no enseñan a volar a sus polluelos
sino que los empujan tiernamente a las nubes
no necesitan más sabor que los del agua pura
o el de las frutas a la carta en sus gajos
dios hizo el maná para ellos y se contentan
con briznas de hierba o espaguetis de lombrices
no se persignan porque nacieron benditos
no se enferman ni amanecen enguayabados
aunque duerman
en un guayabo o en un borrachero
no usan despertador ni padecen de insomnio
nunca se quejan de su fragilidad
ni le temen a las aves de rapiña
sino que juegan inocentemente con ellas
aunque siempre salen perdiendo
tampoco huyen de los cazadores
porque creen como los niños
que las armas son de juguete
no cambian de color ni de bandada
no cumplen años ni van a entierros
no usan almanaque
pero son los pregoneros del día
los emisarios de la primavera
a nadie humillan con su feliz indiferencia
no protestan por los cambios de tiempo
aunque el frío los atortola
y siempre celebran con el aplauso de sus alas
el telón del crepúsculo
no lloran ni ríen pero tiemblan y arrullan
tampoco les cansa el viento
ni los destiñe la lluvia
no saben que las patrias separan en la tierra
lo que une el cielo
ignoran la existencia de los poetas y los filósofos
y que todos ellos viven de sus plumas
se acuestan sin ver la televisión
después de leer todos los paisajes
y prefieren olvidar dónde
dejaron su tumba en el aire





A LA LLUVIA

Demonio de la lluvia -látigo de lujuria-
no rompas con tus dientes vidriosos el abrigo
del tibio pecho, lo único tibio del humilde;
no nos traigas el frío de la tan alta nube,
no persigas al perro sin puertas con tus piedras,
no rompas el pulmón del obrero que canta
siguiendo el pie descalzo de sus hijos sin cielo,
no mancilles las barbas secas del pordiosero,
no llegues hasta donde no pueden evitarte.

Deja tu voz pluvial para el cultivo de los ríos,
para la faz de las persianas donde hay dueño,
para el paraguas, que es tu flor arcaica.

Demonio-dios, que envidias y que amas
las multitudes y caes ruidoso sobre todos,
disuelve ya a Babel y permite que asome
el sol como un henchido seno de leche pródiga.






PEQUEÑO NOCTURNO

La noche
-no hay luna que me lleve de la mano-
me abarca y abre el reino
donde yo seré el solo único.

Todas las cosas
se refugian bajo la tierra.
Allí el agua purga sus pecados
y los muertos abren los ojos.

Los amantes cambian sus cuerpos
y el silencio los hace iguales.
Los pájaros yacen, cansados
de sostener el cielo.






OSCURO SUEÑO

Me asaltan en la noche y me ofenden
fantasmas transparentes y fríos
me toman porlos cabellos me hunden
en un pozo oscuro y febril
y cuando me dispongo a gritar
a abrir los brazos y a pedir palabras
el sol se aloja con su gota de hielo
en mis ojos de negra y eterna lechuza.






LA FELICIDAD

Hay miríadas de seres en el universo
que son felices -y no te conocen.

Millones de personas en la Tierra
son felices sin amarte.

Y algunos que te amaron
disfrutan de un feliz olvido.

¿Por qué, pues, soy yo el único hombre
para quien tú eres toda la felicidad en el mundo?





POETICA

¿Qué es poesía? preguntas.
Hago luz y -discreta
y sorprendida- huye
la poesía: ¡esa sombra!




LUGAR COMÚN

Ya que no todos podemos ser
poetas
comprender lo sensible
o exaltar lo sencillo
hablemos francamente
confesemos nuestro fracaso
de hombres sin alas
de hojas muertas en el estío
nuestros empeños ciegos
sin metáforas vanas
nuestra identificación con todos
o con casi todos
y si alguien nos entiende
y fecunda nuestra impotencia
eso también es poesía
o por lo menos una gota
en la sed del infierno
cotidiano.




EPITAFIO

Al fin voy a dormir
despacio
y solo.




















No hay comentarios:

Publicar un comentario