viernes, 24 de agosto de 2012

7539.- VIRGILIO GIOTTI



Virgilio Giotti (Trieste, ITALIA 1885-1957) vivió en Florencia en la primera década del siglo XX donde frecuentó a artistas y literatos. Tras la primera guerra mundial, ya de regreso en Trieste, abrió un local de diarios y revistas populares, después fue inspector de asilos, empleado de la municipalidad y, finalmente, trabajó en las oficinas de sanidad. Fue gran amigo (y rival) de Umberto Saba. En 1941 aparece la primera edición de Colores. La edición ampliada, prácticamente una recopilación de su obra completa escrita en dialecto triestino, fue publicada en 1957, pocas semanas después de la muerte del poeta. Los apasionados escritos de Mario Fubini, Pier Paolo Pasolini, Gianfranco Contini y Cesare Segre han colocado a Giotti entre los máximos poetas dialectales italianos del siglo XX. Como ha escrito Cesare Segre, en Giotti «el dialecto no es un instrumento útil para la regresión a la infancia, tampoco una veleidad populista; es un modo de expresión refinado, de una pureza entre horaciana y leopardiana».

Junto a Umberto Saba, Virgilio Giotti es tal vez, como afirman los antólogos, el mejor poeta véneto del siglo pasado, y uno de los mejores poetas italianos de todos los tiempos.
Giotti escribió su obra en el dialecto friulano, la lengua autóctona de la región de Venecia Giulia, y eso, a pesar de la maravillosa pulcritud y el clasicismo de su lenguaje, de su sencillez y su capacidad para convertir los detalles cotidianos en pura magia, quizá ha determinado que su obra no haya tenido, como en el caso de Saba, que escribió en el italiano oficial, la repercusión que sin duda merece.

OBRA:

Piccolo canzoniere in dialetto triestino, Gonnelli, Firenze 1914
Caprizzi, Canzonete e Stòrie, Edizioni di "Solaria", Firenze 1928
Colori (silloge delle sue liriche), Firenze, Parenti, 1941; Padova, Le Tre Venezie, 1943; Milano-Napoli, Ricciardi, 1957; Milano, Longanesi, 1972 (con l'incorporazione delle Poesie per Carlotta, scritte nel 1949); Torino, Einaudi, 1992, a cura di Anna Modena (anche questa edizione è comprensiva delle Poesie per Carlotta)
Sera, Edizione privata, Trieste 1946; Torino, De Silva, 1948
Versi, Edizioni dello Zibaldone, Trieste 195








Marzo

Bajando del tranvía
me hallé en el paraíso.
Pero ¿qué le pasó
en el día de hoy
a este rincón del mundo?

Cielo, árboles, monte,
¡todo me maravilla!
Cuando abro mis dos ojos
me da gusto la vida,
estar en este mundo;

porque hoy, de improviso,
hoy de nuevo, otra vez,
he visto ese paraíso
que hace con sus colores
en el mundo un bello mes.






Interior

Dos manzanas en un plato, 
verdes y rojas. Afuera
la oscuridad de la noche, 
el frío y el vendaval.

Ese que está, medio en sombras
contra el celeste del muro, 
crea como una alegre
tonada sobre lo oscuro

con el frío y el invierno
que afloran de pronto adentro:
breves notas son mis notas,
y las escucho contento.






EN LA ORILLA

Detrás del ruido de autos y tranvías,
detrás de la impotencia de los árboles
y después de la orilla con el humo
de los barcos, los quioscos y la gente,
está el mar, está el cielo. Miro el mar,
miro el cielo desnudo, y me consuelo.
En ese mar, en ese cielo
está lo que deseo, lo que espero.

Colores (Antología 1909-1955), Pre-Textos, Valencia, 2010. 
Traducción de Ricardo H. Herrera y Mariano Pérez Carrasco






   

MARZO

Soffia un'arietta cruda
e pioverà fra poco: 
ci si chiude il cappotto,
si ficcano le mani dentro.

Nel viale, dove finisce,
la in fondo, tra la nebbia,
si vedono, come un grido
piccolo e allegro, tre o quattro

macchioline di colore:
bianco, rosa,giallino,
celestino. Un carretto
di gelati si vede !
Sùfia 'n'arieta cruda
e piovarà diboto:
se se sera el capoto,
se fica la man drento.

Nel vial, là ch'el finissi,
in fondo, tra el caligo,
se vedi, come un zigo
pìcio e alegro, tre o quatro

maciete de colori:
bianco, rosa, zaleto,
zelestin. Un careto
de gelati se vedi!




LA STRADA

Guardo una strada della mia città,
che ci sarò passato mille volte,
e non mi pare di averla mai vista.
Le facciate gialline, le botteghe, 
un bar, delle auto, e quel poco di viavai.
Come la nostra vita, sì: vissuta,
finita ormai, e mai ben conosciuta.

Vardo 'na strada de la mia zità,
cha ghe sarò passado mile volte,
e no' me par de averla vista mai.
Le fazzade zalete, le boteghe,
un bar, dei àuti, e el fiatin de viavai.
Come la nostra vita, sì: vissuda,
finida ormai, e mai ben conossuda.






Inverno

Dei purziteri,
ne le vetrine,
xe verduline
le ulive za;

ghe xe le renghe
bele de arzento;
e sùfia un vento
indiavolà:

cativo inverno
ècote qua!






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