martes, 12 de julio de 2011

4148.- CARLOS ENRIQUE SIERRA


Carlos Enrique Sierra nació en Itagüí, Antioquia, Colombia, en 1967. Periodista, crítico de arte, poeta y ensayista. Ganó el premio "León de Greiff" en 1997 de la Secretaría de Educación y Cultura de Medellín. Poemas, cuentos, ensayos y artículos suyos han aparecido en publicaciones diversas. En Internet se editó su libro Sombras nocturnas. Fue incluido en la antología El cuento del cuento, Ed. Etc., 1994. Con su libro de poemas Habitación desnuda inició la publicación de su Trilogía de la Soledad, de la cual La estación baldía y Bitácora conforman su segunda y tercera parte. Sierra es además editor del periódico cultural y literario bimestral El Transeúnte, que a sus primeras ediciones demuestra ser una opción alternativa de gran contenido y actualidad en el panorama exiguo que este tipo de publicaciones afronta ahora. En El Transeúnte, aparecen las novedades editoriales, la crítica, los textos y las noticias culturales que otros medios prefieren ignorar. La poesía de Sierra es, además, una propuesta de originalidad y frescura vital importante en el medio, con un lenguaje abierto a la renovación sin perder la raíz sensible que lo ata al mundo, a la vida de la ciudad y de sus gentes.



LA SOMBRA DEL PEZ

En el fondo de mi alma
Vaga huraño un pez oscuro
En los días buenos
Tu vida corre a gritar por la calle
Pero el pez deshabitado
Necesita de un instante
Para oscurecer el lago
La felicidad fue una lluvia
De la que olvidamos guarecernos
Mientras la sombra del pez
Luchaba con la luz de nuestra alma





RITUAL

La música provenía de labios distantes
El vino se derramaba en la sangre
— ¿Recuerdas todavía a Nizapur? —le preguntó
El asesino
Y Omar Kayyam le respondió:
— La veo a diario
En el ojo del camello está el desierto







PÁGINA

La quietud es un rayo de sol
donde una mujer florece
Nublada luz de violines
Ecos del espejo
colorido de la infancia
La página de la ventana se abre al jardín
Éramos un pedregoso estado de sitio
El sol que me pinta una sombra
dibuja una mujer que se desvanece
En el silencio






FINAL DEL VERANO

Afuera comenzó la lluvia
Y en esta página danza una sombra
El poema es un viento que se hace delgado de palabras
Sobre la tierra, sobre las hojas, en el cuerpo
Llueve la lluvia del poema
Percute el rayo
Hace un instante era el verano
Y ahora la lluvia
Derrite el poema





PROMETEO
Revista Latinoamericana de Poesía
Número 84-85. Julio de 2009.




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