lunes, 14 de febrero de 2011

SERGE DELAIVE [3.036] Poeta de Bélgica



Serge Delaive



Liège, Bélgica (1965). Poeta y novelista.
Légendaire, poèmes, Éditions Les Éperonniers, coll. Feux, Bruxelles, 1995
Monde jumeau, poèmes, Éditions Les Éperonniers, coll. Feux, Bruxelles, 1996
Par l'oeil blessé, poèmes, L'Arbre à Paroles, Amay, 1997
Revolver, poèmes, Éditions de l'Acanthe, Namur/Bruxelles, 1999, avec un avant-dire et une linogravure originale signée Henri Falaise
Le temps du rêve, roman, Éditions Les Éperonniers, sous le pseudonyme d’Axel Somers, Bruxelles, 2000
Le livre canoë, poèmes et autres récits, Éditions de la Différence, coll. Clepsydre, Paris, 2001
Café Europa, roman, Éditions de la Différence, Paris, 2004
En rade, poèmes, Éditions Décharge/Gros textes, coll. Polder n°129, Toucy/Châteauroux-les-Alpes, 2006, préface de Jacques Izoard
Les jours suivi de Ici là, poèmes, Éditions de la Différence, coll. Clepsydre, Paris, 2006
Poèmes sauvages, Maelström Éditions, coll. Bookleg N°30, Bruxelles, 2007
L'homme sans mémoire, roman, Éditions de la Différence, Paris, 2008
Le sexe des boeufs, poème, illustré par Robert Varlez, Tétras Lyre Éditions, collection accordéon, Soumagne 2008
Une langue étrangère, poèmes, L'Arbre à paroles, avec une illustration originale de Marilu Nordenflycht, Amay, 2008
Argentine, Éditions de la Diffférence, Paris, 2009






Porteño otoño

Porteño otoño
nube única
exclamación sobre un horizonte vertical
que se acerca como un gato
el ferry traicionando los secretos
del Río de la Plata

Es Buenos Aires
viejos barrios de moderna agitación
y el barrio Palermo con Juan Serafini
amigo de un día desmesurado
oliendo a yerba cerca del Cole-Cole
bajo las cartas/los naipes
luna de terciopelo pelirroja y devoradora
antártico pingüino abandonado en el litoral
un desierto con nervios de algas

Aves rapaces en el furtivo viento
desgarraba la nuca y la resaca
el maremoto llevaba sorpresas
profundamente hundidas en los cristales
de nuestros iris desmigajados
nuestra parcela de mundo invertido

Es en Buenos Aires mucho más tarde
otoño deshilachado
que desfila frente a nosotros
avenida Rivadavia
cintura talle ecuador
como un travelling ideal
a través de la obra inacabada
de los suburbios de tablas y chapas
extensiones disimuladas bajo la miseria ajustada
y golpes de palo/culata
para una meta final una cancha
la Bombonera de azul y oro incandescencia
volverse Maradona otro el ídolo
al final quemar en el infierno
que es una torre según Borges Jorge Luis

Juan Serafini salta de un colectivo a otro
la pachanga de las calles
de las miles ciudades que componen la ciudad
el nervio la savia vertebral
vértigo horizontal
del festejo barato
lejos de los tangos reciclados
abrevados en los bares de la esquina
los productos proveniencia Colombia
emprende el frenesí de un día sin fin
cuyos ecos permanecen en el delta
el chiste de los nazis sobre pilotes
frente al Che aureolado la vida es joven

Juan Serafini de Buenos Aires conocido
a lo largo de los más generosos bosques nativos
el quinto día de febrero sobre una nave
(escala ilícita Puerto Edén)
desalojada por encima de la barda
de los animales transportados enfermos durante
la tempestad que agitaba el Golfo de Penas

Juan Serafini amarina este otoño porteño
de mujeres curvadas que se sostienen a ellas mismas
cuarteronas de los cinco continentes
de caos fragmentados
de bocinas
de amaneceres de paja extrema Europa
en memoria de un pingüino de Magallanes
resignado

Admiramos El viaje
El lado oscuro del corazón como el verdadero
decorado de nuestras vidas imaginarias
Dejo el horizonte aplanado por el ferry
escritura encorvada en mis caderas
raya de interrogación para descifrar
dirigiéndose hacia las estaciones
de Montevideo
la venda del río boquiabierto
la orilla que se asoma
y los puños suspendidos en la estela








Antipoema o Naufragio camino a la isla de Ogigia


Líneas de la destrucción deliberada
y tú camarada disléxico lees desestructuración
pero es retórico ya se intentó y no funcionó
quiero escribir el antipoema
eso que no se osaría siquiera garabatear en la lista de compras
un sábado por la tarde de febrero antes de ir a licuarse
comprometerse en el hipermercado precisamente
esas líneas por escribir como el caos por llenar
estoy cansado de sobornar a las palabras
ya que desde el alba detonador del ciclo
las detesto tan poderosamente como aborrezco a
Aurora con dedos de rosa que apareció muy temprano
las palabras las trituro
y me duele
esas líneas por escribir las titularé Tokio o bien
la isla de Ogigia lugares que no alcanzaré jamás
a pesar de la atracción casi sexual
por el lecho secreto del guerrero del largo retorno
la cara y el reverso de un siglo
englutido por su propio impulso
y tú camarada disléxico lees insulso
pero es retórico ya se intentó y no funcionó
este siglo atrapado por la espiral de lo que ya no controla
desde el alba que lo ha visto extraviarse
Mezclado con la tierra de los muertos Homero, Horacio, Marcial, Li T’ai-Po,
Villon, Corbière, Rimbaud, Yeats, Mac Orlan, Cendrars, Michaux,
Kerouac, Corso, Mansour hablan todavía
letanía fragmentaria de los poetas que un día alcanzaron Tokio
o bien la isla de Ogigia
donde no merodearé jamás
me limito a este antipoema
la prueba de mi fracaso irrefutable
y sin florituras
última parada antes de la destinación final
porque no supe acudir al fondo de mí
lengüetear la charca de sangre sobre las baldosas
liberada por mi padre a la hora de Aurora
el grial sin embargo desde el origen
luego similar al siglo y a nuestras tribus furiosas
me perdí en el camino
enganchado por la carnada de Tokio o bien de la isla de Ogigia
también por mi orgullo ilegítimo por un lado
por el otro el ego land excesivamente medido
y no es este antipoema lo que me liberará
de no haber podido aplicar sobre mi rostro la máscara de Telémaco
estoy aliteralmente cansado de buscar el estuario
que se abre al río de los infiernos
tanto como el alba que me apaga
y tú camarada disléxico lees halaga
pero es retórico ya se intentó y no funcionó
pierdo hasta el coraje
de citar antes de que cese el antipoema
la letanía de nombres de aquellos que
en defensa de su territorio de eternidad
me perforaron el vientre
poco importa yo empujo mi carrito
espero en la caja hay un tecleo
pago la cuenta nada raro
salgo.




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