domingo, 30 de enero de 2011

2961.- CRISTIÁN MARCELO


Cristián Marcelo Sánchez(Costa Rica, 1970) Licenciado en Lingüística y Literatura de la Universidad Nacional. Formó parte del Taller Literario de Café Cultural "Francisco Zúñiga Díaz" del Instituto Nacional de Seguros entre 1988-1995. Dirigió y coordinó las colecciones de desplegables Frondas, la revista Semblanza y los libros de la Biblioteca del Café. Ha publicado cuatro libros "Todo es lo mismo y no es lo mismo" (poesía, 1994) Entre dos oscuridades (poesía, 1996) Fragmentos fantasmas (poesía, 2000) Las esferas de la memoria (ensayo, 2003) y Corriente subterránea (2004-2010).
Sus poemas han aparecido en revistas nacionales y extranjeras.

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Poemas

12


Las rosas huían por los filos
de las últimas curvas del aire.
FEDERICO GARCÍA LORCA


Fulge en su materia rota
un cocodrilo de luna,
y llora desde su cuna
un blanco duende de jota.
En su voz de verde sota
Nueva Cork, Madrid, Granada,
pulsan su gitana espada
que pistila entre la sombra
del zacate que le alfombra
como una rosa quebrada.

15

Zonas áureas del azul,
retazos de azul violeta,
azul en añil saeta.
Verde añil y verde azul
en el añil algazul
que azula el trébol añil,
que añila el azul candil
de la ojiva vederol,
que pende en el girasol,
relámpago del carril.

19

El naranjo naranjero,
remolino del naranja,
áspid de sol en la granja,
jugo y dulzor pasajero.
Despierta cuando febrero
cincele la flor del grillo,
que si al decir: amarillo,
la lluvia naranja forja,
para una sedienta gorja
abierta como un anillo.

De: Todo es lo mismo y no es lo mismo (1994)









¿CONOCE la última estadística de abortos?
¿Cree usted en Dios o en el Diablo?
¿Sabe algún otro idioma?
¿Tiene vicios?
¿Ha trabajado alguna vez de políglota en un desierto?
¿Cuánto desea ganar de aquí a la próxima guerra?
¿Es usted caníbal, racista o sátiro?
¿Prefiere la meseta central o algún sitio
de bajo de una piedra?
¿Tiene algún pasatiempo en sus horas de sueño?
¿Alguna vez ha dormido con alguien
que fuera usted mismo?
¿Planea olvidarse de su rostro?
¿Alguna vez ha sentido deseos de tirarse
de una estrella?
¿Qué tipo de sangre le gusta?
¿Ha sufrido algún desvanecimiento en el cine?
¿Ha visto las tres últimas películas extranjeras?
¿Alguna vez ha hecho el amor en una cocina?
¿Sabe dibujar, sentir, acariciar?
Si no es así, firme abajo
y espere nuestra llamada.

De: Entre dos oscuridades (1996)






CARTA PRIMERA

Estimado amigo:
Sabrá que no he puesto la pluma en remojo,
aun cuando el invierno se colgó de un osamenta,
le cuento que los señores de la ley
han acertado en que el vómito de un muchacho da asco a estas alturas,
mientras la tristeza o la soledad gotean de la ropa tendida en el patio.
Por si fuera poco,
la amargura ha trazado el humo de mi último cigarrillo,
y en el café de siempre ya no me fían un par de tostadas.
Por otro lado, he debido hacerme un horario
para que los minutos dejen de burlarse de aquella metáfora,
en que los pescaditos de oro medallaban su hasta entonces.
También le cuento que, a pesar de encontrarme tan resentido los lunes,
escribo un ensayo sobre la marea baja
y un monólogo donde autorizo a que el viento me despeine.
Además, ya no busco al Che en esas elegías llenas de mandrágoras,
sino que me las paso mirando a las muchachas
y haciendo poemas de amor,
donde lo único que me resta
es aprender a rimar un vidrio roto
y el hielo de un trago a media noche.








TE QUIERO, es mejor decirlo así, sin tragar saliva,
sin hacer acotaciones al pie de página,
o complicarme pensando por qué lo digo.
Mejor sería decirte: –está bien,
hagamos el amor sin ningún contrato,
sin dividir, claro está, nuestros cuerpos en partes iguales,
todo muy legal o conyugal, además de sedentario.
Pero no. Te quiero y con eso me basta
para que entre vos y yo haya una luna preciosa y domesticada,
y me importe un pito si Dios lo quiere o no,
si la sociedad lo aprueba o no,
al final somos nosotros los que disfrutan el amor,
el uno contra el otro, el uno sobre otro,
el uno cerca del otro y así sucesivamente
hasta deshacernos en polvo y estrellas.
Si te lo digo sin dudarlo es para que lo sepas
y se lo cuentes a tus amigas y amigos,
al perro y al gato, allá ellos.
Puede parecer ridículo a estas alturas
en que me siento postmoderno, prehistórico
e irremediablemente una especie de animal político.
Pero si vos me lo decís mordiéndome el cuello
o deslizando tus manos como pájaros o espuma,
entonces posiblemente alguien no comprenda
porque lo escribo,
y según ellos debiera preocuparme por asuntos
más poéticos y trascendentes
que no cabe en la sencillez con que te quiero.

De: Fragmentos fantasmas (2000)







Espejo roto

Ahora, no habrá quien me diga:
Esto es el verano. Esto es el desnudo prometido.
En la habitación que dejé atrás,
cantará el canario,
la azotea,
la marisma,
el espejo, en cuyas aguas
bebí hasta la desesperación
de los labios de la belleza.
Al cabo de una estación,
trinará el deseo
sin siquiera posar frente a la cámara.
Detrás de las cortinas,
los besos tuvieron un gusto
a sal,
a herrumbre,
a océano prehistórico.
No habrá nadie que me diga:
Vete… Nunca vuelvas.
El reflejo no existe,
ni siquiera el espejo recoge los pedazos.


de Corriente subterránea (2004-2010)






Paseante de la eternidad

Caminé largo tiempo por calles desterradas.
Miraba y en el mirar hallé
la finura de la mariposa
sobre una piel dormida.

El alumbrado público teñía las sombras
de una levedad confusa,
mientras el viento agitaba sus alas
de dragón soñoliento.

Caminaba por calles desiertas,
tendidas de un lado al otro de la ciudad,
y de pronto, se evaporaban en densas nubes
de cristal o lascivia.

En una de esas calles,
descubrí el placer de mirar a los ángeles,
a las madonas y vampiros.
La mirada recreaba cielos desnudos,
amándose en la oscuridad.

El deseo se derramaba
con un aroma agridulce
de perfume barato,
como aquel que exhalaba mi sombra,
de pronto, sorprendida.

de Corriente subterránea (2004-2010)







Caos

No puede ser esto que escribo
punto y aparte,
cero.
La sonámbula está en otro sitio,
pero ya nada es lo de siempre,
lo mismo.

Alambique, mi rostro,
corto mi rostro en rodajas
de a cien,
en péndulos
de a mil.
Torcido en mi escritorio,
recuerdo que tuve un sueño,
tuve un ciclón,
que giraba, aquí, en mi mano.

No puede ser que pierda
la una y las dos,
las tres y la una,
si alguien piensa que esto que escribo
arde en los zapatos de un cadáver,
está cuerdo.
Pero ya nada es nuevo,
la que despierta está a mi lado
escribiendo,
cuando estoy distante,
punto y coma,
cero.

de Corriente subterránea (2004-2010)






El bolígrafo mágico

No falta nada, Monsieur Eluard,
Ha soltado las palabras,
Y siguen el curso de las aves migratorias,
De las corrientes misceláneas,
De la brisa que cuelga como un guante
Sobre la mesa de noche.
Monsieur Eluard ha desenredado las palabras,
Son hebras de seda china,
Ecos de paloma,
Huellas de tigre africano.

Las palabras, que Monsieur Eluard ha soltado,
Están llenas de palabras,
Desbordan las hojas y el absurdo,
Se pierden en las callejuelas,
En los jardines,
En las plazas.
Están aquí,
Las encuentras en la nada barrigona,
En los cafés de París,
Tan pulcras
Y definitivas,
Como un premio de cristal.

Monsieur Eluard, toma una copa de vino,
Le hace punta a las palabras
Y las arroja
como dardos encantados
A la realidad alucinada.

Crónica del Esplendor (2008-2010)


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