sábado, 22 de enero de 2011

2875.- RICARDO DANIEL PIÑA


RICARDO DANIEL PIÑA

Ricardo Daniel Piña es poeta y escritor. Es trabajador del libro en Eloísa Cartonera.Tiene editado allí su único libro, llamado Sentimiento Bielsa. (Poesía).Integró la antología de poesía joven argentina Poesía En La Fisura de Ediciones del Dock. (1995). Seleccionada y antologada por Daniel Freidemberg.Nació el 22 de agosto de 1962. Vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.Publica en varias revistas y sitios de internet en muchos lugares del globo terráqueo. Dicta clínicas de poesía. Intenta... rdpina@yahoo.com









La misma ciudad.
En dos momentos.

- Laura.

A veces,
entre sus piernas,
la poesía se viste
de máquina de labios.
Y contemplo a mi corazón feliz y más real que nunca.
Y se me hace casi obligatorio continuar alegre.
Me voy despertando despacio
para vivir el momento
de barco maniobrando en sus formas.
Ella y yo perdemos el tiempo
como dos fósiles de adivinos etruscos del siglo dos antes de cristo.
Y precisamente en esos momentos
en que deambulamos como sonámbulos
de un modo dulce de manzana verde
por la casa pequeña que nos une,
parecemos dos montañas dentro del departamento
o dos campos
o dos sembradíos de papas.

Nosotros,
amantes,
tenemos dudas de si somos villanos o héroes.
Hasta fijamos profundamente las miradas en nosotros mismos.
Y hacemos el amor por horas sin sacarnos la vista.
Nosotros,
amantes,
tememos perdernos en la responsabilidad
ambigüa familiar
de tus hijos
y los que yo no tengo.

Hermano e.e.cummings deja ya de pelotearme con imágenes santas de mujeres impresionantes, de interiores pasionales, de mundos cotidianos caricaturezcos. Hermano cummings, me enteré que te moriste en el año en que nací. Y ahora pienso si pensé en quel momento, qué pena será mañana...! Qué pena se me irá cada vez más lejos hasta el hoy que me entero...!
Hermano cummings deja ya esa sonrisa o la poesía.
Es suficiente tanta fiesta de colores y muecas en el universo de la gente grande. Irreverente.
Voy a leer a Pessoa.








Entiendo que cummings desliza palabras pequeñas
que juegan con el universo
y el infinito profundo humano futuro bello en la superficie de mi poema.
Y yo canto y no soy yo. Porque digo la verdad pero no es todo.

No puedo pensar en otra cosa que no sea tu vulva carnosa
jugosa y caliente.
No puedo parar de pensar en mi boca exiliada al apetito salvaje.
Quiero dejar de recordar a Dante y en lo mal que se veía en el cajón.
En ese color blanco insoportable de muerto.
En su boca tan cerrada que parecía pegada con la gotita.
La sangre coagulada en los cartílagos de la orejas.

(Pienso, sin haberlo confirmado, que como no le quedaban venas
para ponerle suero usaron sus orejas.)

Aquel revuelto de mi estómago.
El olor espantoso de las flores, el murmullo y el frío de ese sábado.
Y en cómo me enfermé.
En los perfumes de la gente
y en las conversaciones que quisieron entablar dos o tres personas,
que había visto un par de veces solamente,
de las que terminé huyendo depavoridamente porque buscaron hablar de intimidades que me ponían violento y me parecían más deshubicabadas que “chupete en el culo”.
Seguramente en otro momento no se hubiesen animado a proponerme
esas conversaciones. Gente especial para velorios.
Gente íntima para velorios. Sin intimidad.
Intimos del muerto. Intimos de los íntimos.
Intimos de lo asqueroso y lo ofensivo.

Yo quiero imaginar nada más que a Laura y sus ojitos amarillos
con dibujos verdes de garabatos de chicos jugando en el colegio.
Quiero el silencio de su cuerpo.
Sus gotas.
Ella me promete dar toda ella para mí.











¿Puede ser
que uno piense
con los ojos?



¿Puede ser que uno piense con los ojos?
Que piense en esa niebla de los ojos cansados.
En esa sustancia lubricante de los ojos.
Sustancia o lágrima.
Que todo lo vuelve difuso.
Inconcreto. Que todo lo deforma.
Y uno termina pensando,
basado solamente en la mirada y en las probabilidades,
si será o no.
Será ella realmente?
Serán por fín sus ojos amarillos
y su cuerpo cansado de miedos y de fobias.
Sus ojos amarillos con dibujos de juguetes labrados por la sangre.
Su sangre será verde o anaranjada o negra?
Roja?
Ese iris lleva la marca de tres hijos en el cuerpo.
La marca de tres cesáreas.
La marca de dos trompas de falopio cosidas.
La marca de no va a haber más un cuarto hijo.
Pero habrá un ex-marido responsable
amable
cariñoso con sus niños.

Un iris amarillo como el vértigo de las paredes cuando almuerza sola.
Iris con dibujitos de lágrimas y fetitos humanos azules.
Bellísimos.
Iris de buscar un lugar definitivo.
-Cuando sabes que no existe.-
Un lugar de calles anegadas repletas de satisfacción y de mis caricias.
De bosques de coníferas.
De oro y nieve.
Manchando el fondo perfecto del verde.
Cuando manchar sea sinónimo de belleza.
De hermosura.
De refinamiento. Perfección.

Mis ojos y su cuerpo pequeño y suave como la piel de los conejitos
recién nacidos
manchando el medio de la multitud.



Mis ojos que deciden
aumentar la presión
manchando todo
y pudriendo todo ese orden aparente
que tienen los objetos dentro de la neurosis del amor.

Quiero pensar a tu gente.
A tus padres,
tus hemanos,
tus cuñados,
tus hijos,
tu ex,
tus sobrinos
cosiéndose
imaginariamente al costado de eso
que el ojo piensa.
Tu compañía.

Tengo que pensar tu casa de Mar del Plata dentro de mis ojos.
Voy a traducir con los ojos todas esas palabras cotidianas.
De mar cotidiano.
Hijos cotidianos.
Mascotas cotidianas.
Alumnos de la mañana en un colegio cotidiano.

Y yo que no estoy,
también cotidiano.




















La poesía
es el equivalente
de agilidad y de inmovilidad. (Algunas observaciones)



Uno-

Es demasiada contundencia
para algo que no se ve.

Por otra parte,
cualquier paisaje existe gracias al peso del ojo.
Su longitud y profundidad.
Su sentido y su advertencia.

La poesía es un hotel en la dársena del puerto.
Usted puede ver, al mirar al río,
a una bella mujer distraída con el movimiento del agua.
Y no dudaría en encender un cigarrillo.

Empezaría a haber algo del sentimiento de la poesía:
esa mañana de lluvia.



Dos-

Es posible que la poesía
desembarque en un pensamiento imprevisible.
Repentino.
Hasta fundirse con el propio ego.

Entonces usted dirá:
Yo soy poesía.
Una colección fantástica de metáforas de la soledad.



Tres-

Exploro en la velocidad del idioma
la alegría y la firmeza en el discurso del orgullo.
Uno se imagina a la poesía
aullándole a los suicidas,
a la profilaxis
y al destino.

También al amor. Y a la locura.

Pero distinto.



Cuatro-

Se presiente que la poesía va a apoderarse rápidamente de todo.
Pero uno no sabe,
si esa soga
luego de enroscarse en nuestro cuerpo,
finalmente va a terminar ahorcándonos…



Cinco-

Mientras nos reímos a carcajadas de la razón.
Parecemos bestias inocentes.
Pero los signos animales del cuerpo empiezan a ser protagonistas.
De diecinueve grados y lluvia en la pradera
a tener que dormir
con veinticinco grados bajo cero
a los cinco mil metros en el Aconcagua.

Soledad de la poesía
o soledad de la montaña:
¿Alguien puede precisar el valor de ese alimento?



Seis-

Solo digo que reconozco a la tristeza así:
como el murmullo de la soledad.
O como el sacrificio de dejarse olvidado
sobre la idea de un final inminente.

Reverso de la poesía: ignorancia.










No quisiera
aparecer desnudo,
agonizando
en la cama.

1ro.


Todo era romántico y obsceno a la vez.

Los recuerdos de tu piel rodeándome
comenzaban a definir mi arrepentimiento,
para dejar de lado mi famosa calma y contemplación.
Así daría paso
al presentimiento
de volver
a la máquina
de simular
para estar a tu lado.
O tal vez era flotar sobre la violencia tan común de la noche en la tele.
O desarrollar ocurrencias como una forma de verdad intrépida.
O sujetar las compuertas bien grandes y verdes y translúcidas
que me arrastran increíblemente hasta tus vísceras.

Todo es limpio. Espiritual.
Pronunciado.



2do.


La silueta luminosa de la poesía.
O el sonido vertiginoso de la primavera.

¿Será que dependo únicamente, de mi personalidad?
¿Deberé seguir almacenando cualidades y torpezas?
¿Alguna vez
verás los mensajes descifrados y la obsesión por tu cuerpo?

Cada mañana la escritura hace la precisión de mi humanidad
que te encuentra.
Broto de tus palabras suaves y públicas.
Toda esa perfección y círculo de caricias alegres
y merecidas de la poesía
son m a r s u p i a l e s de fuego.

Esos que tienen rincones de placer y lujos dentro de sus bolsas.











Primer concierto
en 27:17 minutos para coro y violoncello.
Sito en la plaza de ella.



I - Allegro.

Elongar los músculos luego de correr,
da tonicidad y descanso.
Disuelve la fatiga muscular.
Concretamente, buscarás detener al mundo que pasa frente a ti.
O intentarás modificarlo.
Demasiadas justificaciones comienzan a impacientar tu piel.
La carne se parece a la lluvia
detrás de la ventana.

Es como ver y oír en un teatro alejado del mundo.





II - Adagio ma non tropo.

Soy un magnífico ignorante.
Mi sangre, rápidamente se me escurre
por la aceptación de tu suavidad prendida fuego.
La gloria de tu cuerpo
cae de una vez y para siempre
por los acantilados del deseo.
Miro asombrado de mí mismo y renuncio.
La fatalidad es una alfombra roja.

La gravedad de mi amor está condenada
pero sigue
y se aleja.





III - Affetuoso.

Para alcanzar lugares y preguntas,
los objetos y la gente persisten en ese silencio tan cotidiano.
El punto es:
que el deseo se mantenga en el cuerpo,
hasta que se infecte de tedio,
de sufrimiento
o de poesía.




ricardo daniel piña
miércoles uno, viernes tres y lunes seis de octubre
de dos mil tres (recinto diega en buenosayres miserable)
a jean jaques viton (marsella - 1933)
a louis mac neice (irlanda 1907 - 1963)
a claude royel-journod (lyon - 1941)
rdpina@yahoo.com






Primer concierto... (Continuación...)



IV - Larghetto.



No tengo nada que decir. Busco. Pero ni siquiera ella puede cambiarme estas cifras con su acto repentino de fuego.
Y designo al comercio como manos, mercaderías, hambre y usura.
No queda ni siquiera fe.
Aunque algo esté por cambiar de forma.
Por miedo.
Por imbecilidad o por belleza.




V - Andante.



La verdad es que no queda mucho por desear.
La burguesía más acomodada o el trotskismo más extremo
se emparentan en este punto.



IV - Andante molto.



- Señorita, usted se alimenta de amor?
Porque siento que me estoy secando en este sol
como si estuviese en una vitrina...




VII - Allegro giusto.



- Señorita, sabía que lleva impregnada la infancia en su sonrisa?
(Labios estirados, dientes blancos entrevistos, músculos contraídos en
las órbitas de los ojos, ojos achinados lustrosos, que se dejan ver debajo de la línea entreabierta de los párpados.)
Desde lo más lejano de mis intenciones, hoy he terminado de ser feliz. No paran de asesinarlas, las sombras de su hermosura de mujer.


VIII - Largo.



- Señorita, no tengo demasiadas cosas para ofrecerle.
He querido decirle que por no diferenciar este amor del ardor juvenil de aquellos 18 años, he desarreglado todo rasgo de ternura matutina que he contemplado por largo tiempo y que ahora queda en la victoria del padecimiento.










Previsiones.
Difusiones.
(Enunciaciones de ella.)

Uno.

Yo mismo me decía:
"No puede ser... tanta belleza en un mismo lugar."
Los árboles crecieron entre nosotros.
Mis ojos se cruzaron cuando ella regresaba
envuelta en llamas de futuro.
Necesariamente, por verme reflejado en su piel,
me encargué de amontonar los segundos del amor
en el alma.


Dos.

Ella en su castillo.
Con sus dos perras.
Con su gato.

Y esta mano que escribe
supo que existe
y se le hace imposible morirse.

Tres.

Una luz difusa se refleja.
Se absorbe por otros cuerpos, en la plaza.
Verdes en la gramilla. En las palmeras.
Delante de mí.
Mi mirada acompaña a las palabras
que invaden poco a poco a tu boca.


Cuatro.

Mi osamenta encarnada a tu voz.
Misericordia.
El azul de los cielos es indiferente.
No ceso de esclavizarme al desgarrar mis labios
con bellas caricias
y olvido.








LIBRILLO DE LA MALDAD


La rosa cristalina de tu maldad. (Uno)



"Cosas que producen pacto. Arbol y vidrio producen pacto, mujer encinta y velocidad producen pacto, Venecia
que nunca vi y mariposa producen pacto (...)"



1-

Por detenerme
sigilosamente
y por ablandarme en el negocio de la esperanza,
subiré
a la oscuridad desafortunada de este mundo.


2-

Quién crees que soy?
No será que me das un cuerpo
prestado por tu psicosis para deshacerme de odio?
Cómo haces después de todo esto
para dormirte en esta asquerosa realidad ?


3-

Fuiste miserable
con tu balbuceo de faisán
enamorada de Cristo
y asististe a la muerte de niños hambreados
en cada nube pasajera
de cada día.
Le arrancaste al silencio
las visiones
de millares de muertos
torturados en sus martirios de guerra.


4-

Existirán
las bailarinas preñadas con esperma de piedra?
El viento se habrá desfigurado para siempre.
Las serpientes
improvisarán el caos.
Construiremos vestidos de mujer
con el auspicio de los ángeles.


5-

El desenfadado me dará plazo suficiente
para deshacerme
de las mariposas
que agonizan
sobre la página en blanco.








La rosa cristalina de tu maldad. (Dos)


"De eso busco entre estos altos anaqueles toda la noche,
de lo que no se puede hablar, de eso busco
olfateando polvo y polvo a riesgo de ir a dar al hueco
del desequilibrio, vagamundo y
penitente, de eso busco en vano
parado en esta silla:
qué hago aquí parado en esta silla?"


1-

Ven y volemos con nuestros vestidos negros y verdes
por la cintura de las flores. Que cada día es una revolución roja
y los políticos de mi país arruinado son apenas lagartos arrastrando
la enfermedad de la pena.
Ulcerados y mutados en vampiros cloacales por el resto
de la eternidad.


2-

Continúa cosiéndome al corazón los dioses ardientes de las estrellas
de tus sábanas.
La eternidad quiere gozar con tu cuerpo
y sudar sangre en la belleza de tu piel.


3-

Ven con esas palabras veloces y terrestres. Puras palabras perdedoras
y malheridas que danzan en mis inventos y mis poemas.
Estoy excedido de besos por tus miles de labios
en el brillo feroz del hastío.


4-

Conmigo pernocta el océano en su profundo frío mortuorio
y me besa los pies con la boca de una reina egipcia.
Liviana como un jazmín naciendo en la cima del volcán.
Pura como la música de los caballos verdes de la primavera.


5-

Estoy tristísimo y sueño con mujeres pantanosas y asmáticas.
Mujeres encantadas por disecciones compulsivas
de las mariposas del amor.
Mujeres con sed de morgue, de odio y aullidos, de miedo y masacres.
Mujeres desafiantes como serpientes en celo.
Mujeres...


6-

Quisiera permanecer intacto a tus heridas a tu recuerdo
y deambular por la vieja película del hoy ahora.
Quisiera vaciarme de dolor y ofrendar la máquina hermosa
de mi corazón a los escenarios precarios
de mi ciudad sangrienta y autónoma.




Instrumentos y cuerdas.
(Maldad tercera.)


1-

Instrumentos y cuerdas del dios que se vuelve a equivocar.
Y con las luces de la imaginación que empiezan a dar asco
por la perplejidad de sus descuidos y su crueldad.
Instrumentos y cuerdas. Donde los zumbidos de mi muerte nunca
terminarán de sentir calma. Y me perderé un poco más en la voluntad verde de la locura.


2-

Instrumentos y cuerdas de salud.
En esas mismas cuerdas que andan por los subterráneos,
por los desagües de los albergues transitorios,
por los lagrimales de los desnutridos,
por el oxígeno de los respiradores mecánicos.
En la estridencia maldita del dinero y los capitales.
En los pobres que agradecen limosnas
con el aletear de la muerte sobre sus semejantes.


3-

Déjenme agradecerles así, instrumentos que cortan mis manos.
Instrumentos y cuerdas de salud,
entre la basura de los sanatorios
entre la grasa de los frigoríficos
en las luces amarillas de los pasos a nivel
en el dinero consumido por un beso.


4-

Instrumentos y cuerdas.
Doctrinas y filosofías de salud que sorben su propio miedo. Instrumentos del socialismo. Instrumentos del capital y el confort. De seducción
a como sea. El interés monstruoso, criminal.
El olor de la pobreza siempre es nuestro.
Es abismo miserable, de agua y de gangrena.
Nos prostituimos la identidad. Nos enriquecemos entre los bancos y nuestros hermanos. Nos colocamos entre las víctimas y los testaferros.


5-

Seguiremos dormitando y pasarán los párpados del exilio
por sobre los criminales aprovechadores que manchan la patria.

El olvido empezará a perder tu piel.
Tu llanto no será por mi recuerdo.
Por las calles, como idiotas, andaremos oscuros, infelices. Serás tú o seré yo...?
Seguiré derramando direcciones entre luciérnagas y peces
con la ilusión de coagular.
Dolor y amor.

Una vibración que sobra en mi memoria.






Ciegos
instrumentos
y cuerdas. (Maldad cuarta.)


"Veneno con lágrimas..."


1-

Ciegos serán los actos de los instrumentos y las cuerdas
que consideran
que el infinito es asqueroso y se equivoca.
Ciegas las malformaciones en los nacimientos
que reducirán las discusiones ontológicas
a una simple acción
de la naturaleza.
Ciegos los actos de los instrumentos y las cuerdas
que harán bostezar a la barbarie
por la duración de los enunciados
obsecuentes con el poder.


2-

Presenciaré los instrumentos y las cuerdas
en sus ciegos actos de martirio en la casa de cada indigente.
Le daré la bienvenida al hambre sobreentendido como una plaga.


3-

Oh, casualmente
podré ver a mi corazón,
que se refugiará en su tristeza sigilosa,
germinando
en unas inciertas invenciones.
Secretas y bellísimas invenciones de revolución.
Sensaciones de casa con patio y frescura hermosísimas.
Y un orden celeste
que respira coraje
en la profundidad de cada esqueleto.
Ah, será mi viejo y loco corazón clausurado
que se elevará en el firmamento
como en una muerte feliz
o en una paciencia de lágrimas en la epidemia.


5-

Viejo y loco corazón clausurado,
estarás presente en los momentos de martirio
de instrumentos y cuerdas de odio.
Y sabrás que la noticia de esas muertes
serán aullidos de granizo al amanecer.
Y los balazos y los cuchillos repartirán
tu clausura, envenenando a los ángeles del cielo
y Dios se consolará entre las sombras
por tanto país de dolor inconmensurable
por la desaparición.







Ciegos
instrumentos
y cuerdas. (Maldad quinta.)


"...y por lo menos dos manos sucias
detrás de esto..."



1-

Ahora puedo comprender que fueron
los ciegos instrumentos
y las cuerdas del dolor
por presentir actos de soledad.
Esos actos encaminados a clausurar el corazón
por un amor que se fue, y que se llevó,
hasta los bellísimos manantiales de las sílabas
que asombraron a tantos inventores de coraje.


2-

Libérame de la asfixia. Qué vergüenza me puede salvar?
Si mi corazón sin dudarlo se refugia
entre las piedras de los acantilados?
En esa ceguera de las piedras.
Esa ceguera de la clausura.
En los actos de la soledad infinita.


2'-

(La muerte
será paciencia
o sospecha de austeridad?)


3-

Ya nadie escuchará
a ese corazón echo de sílabas?
Nadie verá lo que arde en la soledad?
Qué será de la empresa de subirse a las estrellas
transparentes
de la niebla?
Y de inventar la escritura intrépida y exacta?
En esos poemas de amor que no llegan nunca?


4-

Pasará los domingos, lunes, martes, miércoles, jueves,
viernes, sábados. Por tanto querer acercarme a unos besos
y no hacerme nunca a la idea de tener un loco corazón ciego instrumento de cuerdas y de martirio, triste como el aire húmedo de julio.
Desamparado en el intento de conquistar un mar solitario como nunca.
Deja ya de dolerme.
Es suficiente con la velocidad y la oscuridad de tus heridas.

Deja de encaramarte en mis animales nocturnos.
Déjame.
Eras una obsesión fulgurante y algo de amor.












Hemos Buscado
(Guerreros del imperio. Séptima parte.)




Hemos buscado debajo de esos corazones.
Debajo de esas murallas. Debajo de las frutas.
De las lenguas. Hemos buscado debajo de las sombras.
Debajo del agua. Debajo de las raíces.
Hemos buscado en la marea.
Hemos buscado entre los peces, entre las olas.
Hemos buscado entre las piedras. En la arena.
En los palacios. Hemos buscado en las casas. En los hospitales.
Hemos buscado entre los estremecimientos mínimos de la tristeza.
De los cementerios. De los templos.

Hemos buscado una carcajada demoníaca.
Una carcajada roja. Adivinábamos,
rostros naufragando en los cimientos del marxismo.
Hemos buscado bombas intrusas,
dormidas en esa tierra improvisada.
Y ofendimos a un Dios.
Un Dios distinto y a sus plegarias.
Hemos ofendido a las tormentas en el mar.
Hemos ofendido a millones de pulpos que jugaban
a abrazarse en la lluvia.
Y a millones de libros.
Y a millones de cuerpos desnudos
crujiendo entre los relámpagos del ardor.
Y hemos ofendido a millones de trabajadores
en sus fábricas.
Y después de los elogios del mundo,
ellos se disfrazaban de difuntos,
se deshacían de sus respiraciones,
se alejaban de sus latidos.
Y ahora los astros depositan su espectral ceremonia
de reflejos y sombras sobre nuestras almas.
Ahora el ácido idioma de aquellas familias enteras
que hicimos dejar de existir,
están tripulando la nave de nuestras vidas cotidianas.
Nuestras vidas cotidianas con esos silencios oscuros en la boca.
Con la perpetuidad de los muertos con sus espaldas iluminadas
de esquirlas,
de inocencia,
de crueldad.










(Definiciones mosca.)

La esclavitud
de los funerales,
dará mis primeras entrañas.
Y el llanto
en su constancia de sal sobre la tierra lista
se convertirá en mi hermosa eternidad.


(Duda mosca.)

¿Este aura
es sol en el prisma
de una lágrima?


(Segunda duda.)

Bellas fotografías de familia en la playa.
¿Banquetes de mi imaginación?


(Tercera duda.)

¿Microbios angelicales?
¿Amada contaminación?
El fantasma del placer acaricia mi boca.


(Cuarta.)

Saboreo el vicio de la pobreza.
Dios y el mundo son lo mismo.


(Quinta.) (Y siguen habiendo más dudas.)

La Nada es el Libro de la especulación
conduce mi destino por el zumbido del ocio.








(Erotismo Mosca 2)


El ardor de hembras
me invade
los sentidos.
No puedo apartarme
de esa voz que me llama y que exita mi esfuerzo.

Que se atrae por formas
y se hunde como un cuchillo.



¡Quémame en tu lava!
¡La justicia se carboniza en sus vestidos!



Recíbeme en tu cuerpo
con la violencia
oscura
del nunca.










Supervivientes.
(¿Dioses Mosca?)


Jugos gástricos que se estrellan
y van de porción en porción.
Somos ejemplo del consuelo
que brota de los bordes del enjambre.

El oleaje de los siglos nos hará
verdaderos
dioses
domésticos.







Hermoso fastidio. (Comprensión Mosca.)


Desafiarás manotazos. Pisadas.
Llamarás a los hombres a tu cacería.

Esto será
un desafío más
en este mundo inmutable.







(Comprensión Mosca 2.)


El mármol besa los sentidos en los cementerios.

Ves cuerpos que se abandonan para vestirse de tierra.
El calor de las flores sobre las tumbas
llaman al difunto.
Lo esperan inútilmente.

Adivinamos la urgencia del dolor, pero precisamos reír.










Formulación de los excesos

1

Me distraigo allí,
con la soledad.
Y escucho los mismos murmullos,
en el silencio vegetal de los peces.


2

Los héroes sin riesgos nunca
podrán reposar
dentro sus propios códigos.
El guerrero quebrado en su honor
puede
inmediatamente
convertirse en un arroyo de sangre.


3

Memorizar cada uno de los cadáveres
es empresa del cementerio.
Llevar a Dios hasta las coreografías más inhóspitas del globo
es tarea de los amnésicos
combatientes del socialismo .


4

Contribuir a que la naturaleza se materialice
injustamente en belleza
es prácticamente
tropezarse
con los paisajes de todas las fronteras.


5

Dormirse es el extremo para no embellecer
la frescura de los ataúdes.
La sordera dormitando al atardecer
puede mantener viva la carne
obsesionada con ser cadáver.








No comprendí
sus ojos.

"...y sus ojos se encendían como una selva."

1

Cuánta tristeza tiene la oscuridad al estar solo y buscarla.
Qué salvajes son las huellas que marca el amor en la indiferencia.

Mi sexo se duerme soñando con sus labios.

El agua de mi boca se transforma en un océano espléndido.
Mis huesos se parecen a rocas profundas entusiasmadas por su piel.


2

mi boca se llenará de jugo de almas como bosques de saliva
un sendero de caricias tibias serán marcas por la flor de sus senos pequeños sus piernas llevarán el lazo de mis pupilas anudadas a sus caderas llevaré mi jadear por las avenidas de su cuerpo

luego
todo se
convertirá
en tristeza

todo
se hará
indiferente


3

Soy un astronauta con los planetas del amor amarrados en el horizonte.

Tempestad de suspiros como un campanario hebrio.
Un farol de gas peinando la seda de los crepúsculos.
Soy noche por los viñedos del corazón como festejo maternal
[ de la selva.

Viviré soñando con pájaros degollados en cultivos de almendras.
Tripularé la primavera con un río de serpientes por los trigales de la luz.
El precio de nuestra imbecilidad serán relámpagos doliendo por los ojos.










(Uno no le escribe al pueblo.)


"Venceremos. El mundo se hace con sangre. Iremos
con las tablas al hombro. Y el fusil. Una casa
para América hermosa. Una casa, una casa.
Todos somos obreros...."


-1-

Uno es raíz de algo. Lo presiente.

Uno imagina que debería existir resistencia y combatientes.
Pero uno está en un país estrellado e inmóvil de América.
Como una nave confundida por haber naufragado.
Y se pregunta: por qué nos invadirán las palabras?
Por qué son palabras que suelen decir "...difícilmente..."?
Y se hace hermoso decir cosas aunque uno no le escriba al pueblo.
Y es también hermoso que el progreso desnude imágenes aunque seamos ciegos.
Todo se termina por hacer extraño y a la vez tranquiliza.
Todo empieza a hacerse sucio y dolor es solamente una palabra.
Y escribo por largo tiempo que no paro de caer.
Que soy libre pero estoy obligado a caminar.

Mi cuerpo goza y no deja de beber la soledad fanática
de ese destino tendido,
que aún no se duerme.

-2-

Un niño se pregunta por el frío y el hambre.
Y las palabras empiezan a ser crueles como nubes de pan.
Aparecen golpeando a las teorías de un corazón que quiere cambiar.
Pero los muertos obtienen suavidad de los nacimientos.
Las fórmulas del cadáver no resuelven un juicio justo.
Nuestros cuerpos se corrompen y nos echamos a perder
pero la escritura seguirá como una casa donde todos seremos obreros.
Los átomos no están muertos. La sangre puede leer en la oscuridad.
Recordamos las heridas y escribimos roja poesía terrible.

Y los cementerios organizan oficios y escuelas para empezar a anidar.


Empiezan a parir niños como sílabas perfectas.


Escriben entre los cuerpos muertos
espacios asombrosos de resurrección.








(Al pueblo
que necesita actos de fe
para poder volver a ser digno.)



"(...) Me hablan de Dios o me hablan de la Historia. Me río de ir a buscar tan lejos la explicación del hambre que me devora, el hambre de vivir como el sol en la gracia del aire, eternamente."



1- Hay cantidad de formas y razones que dan fe:
Ventanales abiertos al pan del domingo.
El plumaje fastuoso y turbulento de la pertenencia de clase.
La protección al honor envuelto por la noche.
La arena inmortal en el viento y el vacío del deseo en los ojos.
La roca posesiva y abusiva de Buenosayres encima de nosotros.
Este puerto marrón envejecido y único con relámpagos de ese río de puma demoníaco.
La iluminación de todos los padecimientos con pensamientos
menos sabios y menos pretensiosos.

2- De esto quiero hablar.
Porque me niego a esterilizarme con el vaho de la mendicidad de hoy.
Quiero decir que la piel verde inconmensurable de las pampas es
sensación de seguridad y sus auroras se suman a la fe.
Quiero decir también que la certeza rocosa de los macizos y cordilleras del oeste que abrigan nuestras espaldas son objetos de un futuro que
nos da fe.
Y adivina cuántas razones cristalinas y únicas que pueden darnos algo de esa ansiada fe, se ocultan en los fríos mares patagónicos?
Y de la larga necesidad milenaria de vida y futuro que pinta nuestra madre aborigen que protege esta tierra.
Eso es religión y el culto que se entrega con la forma de la fe.
Y de toda el agua que no es abstracta ni ilusoria derramada en todos los campos y ocupada con las constelaciones y estrellas que nos bañan.
Son actos de algún Dios que se ocupa en hacernos verdaderos merecedores de fe.

3- Y no tengo forma de parar de pensar en esta tierra.
Y trato de prosperar y sonreír. Y hacer de esto solidaridad.
Pero nada me sirve. Porque la muerte se sigue llevando algunos niños.
Y algunos niños se siguen llevando a la muerte
(sin saberlo, porque ellos creen que están jugando).
Y todas las mujeres, todos los amigos y todos los espacios que he amado, abierto o arrancado; me dicen
que la verdad del mundo
es la velocidad de los pensamientos
que huyen con nosotros.

No me hablen más de que la poesía es un asunto en el papel.
Y averigüen si soy de esta galaxia
o es que soy el desacuerdo permanente.
Se quita de mis intentos el pensamiento de conciliación.
Ya se ensombrecen las Obras de Arte y de la Ciencia.
Y sé que todo esto es como una peste que va pudrir cada átomo
de cada ciudad.

Cómo es que puedo darme cuenta, dormir y seguir respirando?








A veces nadie puede ver


(Uno)


El abrigo de su amor es viento alejándose.

Deberé aceptar solo su recuerdo.
Y cambiaré silencios por las mismas palabras.
Alejaré el recuerdo de sus pies pequeños,
de mis besos y de la habitación en penumbras.

Sosteníamos un dolor casi cotidiano.
A veces nadie puede ver lo que uno acostumbra.
A veces todos quieren pensar que sonreímos.

Solamente cuando estaba cerca sentía la música
del corazón iluminando la noche.
Me quedaré sabiendo que puedo sentir el oleaje
de su ausencia.
La verdad se hará feroz y lanzará gritos
como plegarias.

Temblores en el recuerdo obstinado de la sed.




(Dos)


Me iré convirtiendo en el calor y el olor de su cama.
Mis pasos por la cocina me llevarán a su boca.
Me desnudaré para sentir su ternura en el papel.

El poema será un encuentro.
El ropero llevará nuestras sonrisas juntos.
Como esta sabiduría inequívoca
y hasta perfecta de volver para siempre.












Como un animal que desarrolla el temor en la salud




"El animal está harto del diagnóstico y la profilaxis. Intenta un suicidio.

Vierte su espasmo sobre la carne que lo invita (...) Se va tragando a sí mismo."


Me he terminado aquí
por la lluvia instintiva de su contacto.

Esa mujer ya me conoce porque me he quedado
fácilmente atrapado en sus ojos.
Estuve allí sumergiéndome en la simpleza
y sin entender la coincidencia absoluta de las miradas.
Empecé a corromperme con la belleza del futuro.
Soñé para ella,
con la presencia perpetua
de la satisfacción en la silueta de la ciudad
con su cuerpo desatado en el amor.

Cómo será el poema que después suavizará mi muerte?
Cómo haré para que el mañana no siembre su existencia
sin mí por todos lados?







Desenlace. Desconocimiento.





Existe un terror que no conozco.
Será perderte
y luego
descender por la vida
en la sordera de la nación?













Lo bello que cae


( Parte uno -1- )


Belleza del trabajo.
Cuántos podrán sostener la idea de la dignidad nacida
del trabajo?
La herida en la dignidad es una herida en el futuro.
Esto hace el devenir trágico. Las familias continúan reclamando
a un estado descerebrado.
Esta es la desgracia indudable:
la clase media nunca supo
pensar esa mitad de país.



( Parte dos -2- )





El placer es casi un favor.
Todos los poemas andan en mi alma y se equivocan
en el mismo sentido. Tratan de morir sin haber visto la luz.
El color de una pared se parece a un cielo.

Y uno termina pensando:
podrá existir tanta imbecilidad junta para nada?
O en todo caso, al servicio de quién?




( Parte tres -3- )



Sólo quedan los colores de una generación.
Sin muchas maneras de hacerse oir.
El silencio,
finalmente se decide
por convertirse en un cansancio íntimo.
Las rutas pueden parecer inexpugnables,
si la muerte, como un asesino curioso hace brillar sus delitos
en los vaivenes
de cualquier justificación.













Lo bello que cae

(Continuación)

Era habitual
sacar a pasear
utensilios de cocina
y esa idea de revolución de clase media
con la cocina en la calle.

Novedad al servicio de la moral que vende al país.
Y planta el humo de su estrella asesina en la plaza.
Será inocencia? Credulidad?

Mi corazón nunca
va a gastar
sus delgados brazos
de dignidad,
y alegrías trémulas.




( Final a todas estas reflexiones )





El clamor vehemente de una clase media
(que no es todo el país),
se entromete en mi banalidad.
Voy arrastrándome en el silencio
sin poder construir el poema.
Siento torpeza y equivocación
por engendrar al autor de estos versos.
Satisfacción es una palabra.
Muerte es motivo.
Es inadmisible creer que puede existir
resolución a todo.

La poesía y tú me dan perspectiva. Y un motivo.
Son el equivalente a lo brillante de la tristeza.










Últimas manifestaciones de los monstruos inocentes del señor Bielsa


"Si se muestran tan frágiles a veces, es porque participan de la inmortalidad en el grado
en que pueden hacerlo los mortales."






Cambios especiales en momentos muy delicados.
Nos va a quedar la estampita del señor Bielsa
tomando agua junto al pesebre
del banco de suplentes.
Éramos los mejores. No merecíamos tanto desconsuelo.
Si siempre pudiésemos explicar en lugar de justificar...
esencialmente
todo sería distinto.

En Buenos Aires la temperatura actual es de un grado bajo cero.
Ya no sé cuántos grados me quedan en el alma.
(Seis menos cinco de la mañana.)

Recién nos fuimos de la mano de Suecia.
Estamos fuera de los entendimientos.

Es hora de poner todos nuestros delirios del fútbol
en otro
continente.
Puedo ordenar este horror.
Y contagiar el martirio.
Puedo resignarme por no tener héroes para identificar.
Y volver a escuchar a los inmortales del micrófono
incinerando
la poca dignidad de los aficionados humanos.
Los enfermos lloran. Se quejan. Otros se persignan.
Vamos a mezclar sonambulismo y salvajismo
en los quehaceres de la nación.

Seremos niños en la edad de la clarividencia.

Llevaremos dormida la ferocidad de la vejez
como ídolos urgentes
de la lactancia.











De L'amour charnel. (De El amor carnal.)


"Hablar de la noche. De la extremidad.
De los dedos. Bajar hacia esa pendiente."




Todos los excesos carnales legitimaron mis extremos.
De noche. De día. Siempre.
Lo eran todo.
Y toda repetición llevaba algo singular.
Todo se iba y volvía con cada gota de piel,
de sudor
o de semen.

Hablar de mis manos en tus ranuras.

Era entrar y salir,
sofocarse,
resbalarse,
olerse.

Ahora hablar de vos es repetirme.
Y no quiero defenderme con racionalizar los hechos.
Porque la parte de mi piel cuando las visiones se incendiaban continúan
aún hoy
recordándome
mis manos en tus ranuras
y también que los cementerios no deberían atestarse de niños
y me recuerdan la alienación (el obrero privado de dignidad)
y el cadáver robado de Eva y escondido en Punta del Este
y tanto ministro desentendido de todo
y de la fortuna de los sábados cuando la veo y me sonríe
y esa línea aérea que se va a pique

con un país de piquetes

y de una isla bloqueada al comercio

por el imbécil de siempre.

Ahora no reparo en mis padecimientos.

Sólo recuerdo cómo era amarte,
contra todo lo demás.

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