miércoles, 26 de enero de 2011

2935.- ALFREDO PÉREZ BERMÚDEZ


ALFREDO PÉREZ BERMÚDEZ
(Guayaquil, Ecuador, 1956)
Fue miembro en los años 80 del grupo literario La Pequeña Lulupa. Su obra ha obtenido premios y menciones en Ecuador. Tiene listo su libro compilatorio Ahí los vidrios, para K-Oz Editorial. Consta en las antologías Café Berlín (2001) y MeloPoeFant Internacional (2004), editadas en Alemania

Bibliografía: Iniciales, 1982; Para encantar esta muerte, 1992; Perro ebrio, 1998; La posibilidad de soñar por escrito, 2003 (Testimonio)



De Para encantar esta muerte, 1991


ESTA VIDA MÍA

fragmentos

I

Soy Jean
sobre todo Jean -Jean Bóxer-

Nací a la razón de doña Rosa
casada con un militar
de bajo rango
Panamá-escuela de las Américas
herido del 41
artesano de toda laya
con los que morí
treinta y tres veces
-un Jhesú por cada vez-
hasta cuando pasaron a mejor vida
con un total de cinco puñalada a la espalda
De manera que he dado en el lugar
/exacto
donde habían decidido
mi última
y definitiva muerte

II

Antes de ser ecuatoriano
fui concebido en la imaginación
de una madre furtiva

quizás era un tubo de ensayo
por medio del cual
debí ser un osado astronauta
para traer los anillos de sourt a la tierra
con los que permaneceríamos unidos
toda la vida

¡qué aburridos!
la muerte también

III

Para escribir unas cuantas líneas
de las que Medardo Ángel Silva escribiera
naufragué en viejas palabras
rumbo a la escuela
feliz
creyendo que Babel existe.

Lo intenté mirando insectos
bailando
hablando con santísimas ninfómanas
burdel a burdel
envolviendo hachis en las esquinas
o encerrado frente al espejo
con miedo de volverme
ver-da-de-ra-men-te
lo
co


IV

Lloré la dicha de llorar
rasgando el pecho con vitela de uñas
sosteniendo el revólver
a la altura de la sien
mientras bregada por olvidar al niño que arrastraba
pero se encasquillaron los tiros
entonces rompí vidrios
libros
electrodomésticos
y con pintalabios rayé un puta madre
en la pared
a donde fue a dar mi puño

¡ay! me destrocé los dedos

pero grité
vomité el odio
mis instintos criminales
la sed de venganza o de amor que tenía
y aquí está mi alma infecta
lista para los últimos rounds

V

No hay razón para escribir
estos injustos versos
versados en la nada

sólo sé que he mirado al cielo
y apenas he alcanzado a tocar
el timbre de tu casa

Nadie ha contestado.





33 AÑOS

Padre, descubre mi alma
y sus fosas nasales,
húrgala con el estetoscopio
de tus ojos y tus años,

detecta en ella
si amo
o tengo artritis,

y si no puedes,
inyéctame el pentotal.

Tengo miedo padre
de no haber nacido aún
del vientre de tu esposa;
mas,
hoy cumplo 33 años

y en el caparazón de mis cobijas
me acurruco,
me masturbo
y lloro.



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