sábado, 4 de septiembre de 2010

890.- ÁLVARO RODRÍGUEZ TORRES


Biografía de Álvaro Rodríguez Torres:
Nació en Bogotá (Colombia) en 1950. Es poeta y traductor y, además, es Asesor Cultural de la Biblioteca Nacional de Colombia.
Su trabajo ha sido distinguido con el Premio Hispanoamericano de Poesía “Octavio Paz” (1988), el Premio Nacional de Poesía “Eduardo Cote Lamus” (2002), y el Primer Puesto en el Concurso Nacional de Traducción de Poesía Francesa (2003).
Libros de poesía publicados
Recordándole a Carroll (Instituto Colombiano de Cultura, 1981);
El viento en el puente (Centro Editorial universidad Nacional de Colombia, 1990);
En alabanza del tiempo (Universidad del Valle, 1993);
Para otras voces (Norma, 1999); Seis libros y uno menos (Universidad Nacional de Colombia, 2005)
El presente recordado (Universidad Externado de Colombia, 2005).







Desde las cercanías y las distancias


I


Llueve, y una lluvia de tormenta
acompaña el silencio que nadie escucha
y lento y precipitado huye en el alma:
lo invisible es tiempo y don, aquí,
en el oscuro relámpago de lo visible.

II

En febrero el año es más corto
y la luz joven e intensa;
acaso la de un sol
que nada tuviera que ver con los años.

III

Nada equivoca el sentimiento:
su vigilia, aquella de la sangre;
su tiempo, tan cerca siempre del corazón
hasta convertirse en su latido.

IV

Más allá de las imágenes
el mundo se desvanece.
Mirar es verdad:
la mirada celebra un mundo
que en su desamparo se acoge a los ojos.










EN EL MUNDO INTERPRETADO I

Cuerpo cierto y sombra equivocada,
la luz es también la soledad del ojo
y lo contemplado.
Mas ¿hasta cuándo?
Hasta que la lluvia descienda a la nube
y la luna abandone su órbita legendaria.








LA DISIDENCIA Y LA IMAGEN

Del aire hacia fuera;
en todo caso lejos del tiempo y el azogue
engendra la imagen sobre el vidrio.
Ni antes ni destino:
¿A qué lugar, a qué cielo de los mundos
habrá huido la luna mortal?










PARA ALGUIEN QUE AÚN NO REGRESA
EN EL TIEMPO I

Tu amistad como un amor no menos lúcido,
una marea que desobedeciera a la luna;
días de aguas altas hasta cubrir las rocas,
y luego –enfática- la resaca.
Pero la sangre sabe,
ninguna levedad impugna su destreza;
de lo vivido en aquellos días
quedan en verdad algunos momentos,
ya la invulnerable a la mala memoria
ya las pretensiones del tiempo.












PARA ALGUIEN QUE AÚN NO REGRESA
EN EL TIEMPO II

Llueve,
y mientras el agua me arrulla,
recuerdo y escucho.
¿Escucho lo recuerdo?
En ese caso te estaría oyendo:
tu voz suena como un coro,
no una sino muchas veces.










El Rostro De Ana

Tu rostro, aire que comienza
y mirada que no termina sólo en la mente
o la profundidad del corazón.
Nada parecer amenguar tu rostro que vive,
ni los días que pasan
ni el tiempo que muere lejos del sol.
Tu rostro, tan cerca de ti
pero más cerca del alma incomprensible,
gracia
gracia y perdón.





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