martes, 14 de septiembre de 2010

1066.- MANUEL GARCÍA VERDECIA


MANUEL GARCÍA VERDECIA nació en Holguín, Cuba, en 1953. Poeta, profesor, escritor, traductor y editor. Licenciado en Lengua Inglesa y graduado de Lengua Francesa obtuvo el grado de Máster en Cultura Cubana con una tesis sobre la narrativa de la década del 1930. Ha sido profesor en universidades de Cuba, Canadá, República Checa y México. Su obra ensayística incluye autores cubanos como Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Gastón Baquero, Eugenio Florit, Lisandro Otero, José Soler Puig, Roberto Fernández Retamar, César López y Antón Arrufat, entre otros, e incluye a autores hispanoamericanos como Carlos Fuentes, Octavio Paz, Miguel Hernández, Tomás Segovia, Máx. Aub, María Zambrano, José Saramago y José de la Cuadra. Ha publicado La consagración de los contextos, ensayo, Premio de la Ciudad, Ediciones Holguín, 1986; La mágica palabra, ensayos, Premio de la Ciudad, Ediciones Ámbito, 1991; Incertidumbre de la lluvia, poesía, Premio de la Ciudad, Ediciones Holguín, 1993; Hebras, poesía, Editorial Lunarena, México, 2000; Meditación de Odiseo a su regreso, poesía, Premio Adelaida del Mármol, 2001; Travesías, cuentos, Ediciones Holguín, 2004; Música de viento, cuentos, Editorial Oriente, 2005; Saga de Odiseo, poesía, Editorial Unión, La Habana, 2006. Entre sus traducciones destacan Las musas inquietantes, selección de la poesía de Sylvia Plath, Editorial Holguín, 2002, Premio Nacional de Edición; Intimate strangers, antología de poesía cubano-canadiense, Editorial Hidden Brook Press, Toronto, 2004; Meridiana, novela de Alice Walker, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2004; Hojas de Hierba, de Walt Whitman, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2006 y El profeta, de Khalil Gibram, Editorial Arte y Literatura, 2006. En 2007 obtuvo el Premio José Soler Puig de novela por su obra El día de La Cruz, así como el Premio Julián del Casal por su poemario Hombre de la honda y de la piedra.



POEMAS DE MANUEL GARCÍA VERDECIA


DEL GRITO

¡aaah! nunca sabremos luchar contra ese grito que resuena
dentro de nosotros mismos.
Ceslaw Milosz


Y ¿qué es ese grito? ¿es el fragor del desconsuelo? ¿es ruido de afanes que se quiebranhuesos que se rajan leña verde de vida que cruje al quemar?
¿es nuestro ser que ya no puede más y estalla? o ¿viene de más allá
de los otros suma de los desatinos las pesadillas los espantos pasa por nuestro pecho y amplifica el rumor de tanta sangre vilipendiada y traicionada?
el destino muele sueños ansias deseos y fabrica este cruel estruendo que no nos deja mirar serenamente la mañana o estirar la mano a la lisura del aire.
el grito es un intento de ordenar la vida. un temblor de sentido que quiere hallar su acomodo. la existencia es un mulo que ya no puede con su carga y la suelta o revienta.
todo empieza por un grito: big bang o llanto.
gritan la parturienta el recién nacido el condenado la conciencia del verdugo
el moribundo la impotencia del médico el resuello del que no le queda vida y el vacío del que no halla la muerte.
¿acaso este suceder de miserias y renuncias esta codiciosa
acumulación de horas días meses vegetales este constante reemplazo entre el clamor que estalla y el afán que se junta y se atraganta puede entenderse
soportarse sin el alivio de esa nota desgarrada?
no podemos acallar el reclamo de nuestras ansias, las protestas
de nuestras penas, el quejido de nuestra indefensión.
el grito es un latido monocorde y desafinado pero indicio
de que aún manda la vida seña desesperada que envía la esperanza.
ese grito no es grito es un conjuro para redimirnos del espanto.
¿Podrá el hombre alcanzar el reino de la rosa?

sembraron espinos en nuestras entrañas nos nutrieron con uvas amargas
el viento nos legaron por regazo
nos relegaron a una isla sitiada por la tempestad
a tratar de alcanzar otras islas de nobleza
aquella tal vez donde ese vellón de oro que todo solventa
de isla en isla a través del tornadizo mar inacabable
nos dijeron remad nos dijeron resistid los dioses premian a los valientes
¡y aún!
¡dios un día igual a este entramos a Troya!
la ciudad dormía como una doncella que ajena al malhechor se adentra por oscuras callejuelas
un regalo engañoso abrió las puertas
¿por qué siempre la estratagema?
cuánto pesa la sangre cuánta muerte aúlla en el asolado hangar
de nuestros cráneos
me canso no logro apaciguar mi alma
he traicionado lo más alado de mi ser única flor que sobrevive el vacío
¿acaso tú duermes?
los huesos crujen aún en las tardes como un sol que cae al mar
el llanto de las madres ceba nubes que andan de un sitio a otro como un homicida frustrado
por siglos afilamos el cuchillo
cuando no preparamos la cruz en la cruz sólo resucita el crimen cada día no engañarse
no nos mueve la piedad sino la desidia olvidamos por no corresponder
ah rosa sutilísima gran elocuencia es tu sueño
soy el Peregrino que por milenios sigue tu rastro ¿lo sabes?
no son tus pétalos no tu aroma es algo más alto e inasible
siglos sangre sueños
y no lo conseguimos



*



Es isla todo cuanto existe

la bestezuela que de lo hondo del padre sale a nadar contracorriente coleteando desesperadamente por alcanzar la Ítaca de su iluminación
el inocente desprovisto que va con sus cuadernos garabateados de ilusiones entre tanto
violento esquivando manotazo trampas zancadillas
el joven que no encuentra su medida tropieza y rompe todo
ama y odia en el terror al ridículo
y se pregunta quién es porque el espejo no le muestra el Aquiles que se sueña
el semejante que pasa cerca de la orilla del yo sin prisa ni destino
desconociendo nuestras banderas de euforia como la sombra que se disipa tras del sol
la raíz de ansia que se afirma en la amada bahía de deseo y entrega donde escalamos en el itinerario hacia otras islas
el dolor que recorre la pradera soleada de nuestra ansia chacal de colmillos aguzados por el hambre de acontecer
la casa dura espesa piel que recubre la tenue llama con que alumbramos la vasta tiniebla del devenir y es cuanto somos y queremos
eso otro donde nos derramamos vaso cama libro lápiz papel vestido silla archipiélago con que poblamos el desolado rumbo de nuestros días
la intimidad almenada que atesora nuestras más puras aguas y nuestros más tóxicos frutos para uso del solitario que arde silencioso entre sus muros
el amor lluvia plena de semillas que al caer engendra luz razones gozos mundos tiempo
la palabra paloma para lo distante barca para cruzar lo hondo cofre para salvar todo oro crisol para fundir afectos
ola y ola que en su corriente lleva el barco a puerto
el poema que se fuga entre truenos y vientos por la insondable intemperie como un navío sorteando la tormenta que lo aniquila
y esa arca a quien confiamos la suma de derrotas que hemos sido para zozobrar por siempre en el triunfante polvo

islas no más islas
como la vida entre vacío y más vacío inmensurable






FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE MEDELLÍN
PROMETEO
Revista Latinoamericana de Poesía
Número 81-82. Julio de 2008.

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