sábado, 8 de enero de 2011

2807.- LUIS MELGAREJO

LUIS MELGAREJO

Esta no es la foto de Luis, o quizás sí, es posible pero
no definitivo ni probable que lo sea cuando se trata
de Luis, pero lo importante es lo que Luis escribe,
tampoco os aseguro que os guste a todos, que más da,
a mi me gusta, y a muchos otros poetas y no poetas
amigos también, ¿es la nueva poesía andaluza,
o Luis es universal pese a su juventud?.
Yo tengo mi opinión y cada cual es libre de tener
la suya, lo que os prometo, es que cuando acabéis
de leer sus poemas, ni recordaréis estas disquisiciones
mías y jamás os dejará indiferentes.


[Fernando Sabido Sánchez].





Luis Melgarejo (La Zubia, Granada, 1977) ha publicado hasta la fecha los libros de poesía: Libro del cepo (Hiperión, Madrid, 2000), con el que obtuvo el XV Premio de Poesía Hiperión, y Los poemas del bloqueo (Granada Literaria, Ayuntamiento de Granada, Granada, 2005), actualizado y reeditado en 2009 en la editorial Cuadernos del Vigía, título merecedor del II Premio de Poesía Zaidín-Javier Egea. Sus poemas se han recogido en revistas y en antologías de poesía española contemporánea a ambos lados del Atlántico. Desarrolla proyectos creativos con el guitarrista argentino Esteban Jusid, con el artista plástico granadino Iván Izquierdo y con el colectivo La Palabra Itinerante, con el que investiga en diversos ámbitos como la poesía escénica, la pedagogía literaria y otros soportes de comunicación y acción cultural.






Loqués remansarse

Aparqué.
La luz, el odio, el agua, las almendras, todo
bien.

Le tiré poco a poco y para arriba
por justo el espaldar de la cantera.
El sol pegaba limpio y norte el aire.
Cernícalos y ortigas. Y alpechín.

Eché toda la tarde allí, bailando.

A la vuelta dos búhos
por los balates últimos al ras se me cruzaron
y un sapo justo en medio del carril ya bajandillo
vi.
Y eran ya muchos cruces, demasiados.
Después supe que sólo eran los justos, que
la vida en
fin, que ya está.

Le eché el freno de mano lento al coche,
abrí, bajé, la luz no sé si estaba
de brecha o si eran sólo
las cortas de los faros ni
por dónde supe yo que algo venía
pasándome en el cuerpo desde por la mañana, pero

la cosa es que de pronto

allí de pie
mientras yo le cantaba para que se cruzase a
la cuneta del lado de la acequia
ya era el sapo que yo supe al ralentí

y supe en otra forma de los pájaros,
del sol y de la luna, de tanto brote aún verde,
tan sin flor, de lluvias cuándo y cómo y
de las balsas de alpechín tan negras que

de noche ya y
camino de la casa serenándome al volante
los pulsos tan livianos de la vida
pude ver una vez más pero llegándole distinto a
las otras cosas esas de la ciencia y la razón
que no sé yo si son tan importantes ya.

Logré dormir tras cuatro noches huecas. Me lavé.









Un poema de encargo

la vez primera vez que algunos mozos
contamos orgullosos al detalle
pagamos por supuesto y por la calle
la vez que da bigote a los del bozo

la vez primera vez y enamorada
que a muchas nos dijeron era clave
acaba convirtiéndose en ya sabes
la vez que vino a ser como si nada

la vez primera vez contigo quiero
se dice el dependiente de la tienda
mirando a la lotera de la esquina y

risueña la lotera lo adivina y
le dice cuando pasa al de la tienda
la vez primera vez contigo quiero










Miseria de la filosofía de la miseria

odiados y asesinos mandatarios
del uno y grande imperio de este mundo

no traten nuevamente de embaucarnos con
de dónde venimos adónde vamos —ya basta pues

son otras las cuestiones pero —claro

cuestiones insidiosas
que a todo bicho humano
que se precie de tal por lo de bicho y
también por lo de humano
le pueden pero rápido los nervios
dejarle destrozados que se dice
si es que algo más de bicho
que de humano cabrón le late dentro y son las únicas

las únicas cuestiones posibles contra el miedo
que a todas nos habita y va minando

amadas y cadáveres del mundo

en qué quedamos qué vamos a hacer







FÍJESE USTED CÓMO ACABAN LAS COSAS

Pongamos un ejemplo de mi envidia —jajá:
Tu hermano es la repolla, gritan todos,
lo más.
Y él quiere serlo / señor patán amado
dolido condolido y respetado temido
por haches y por bes amante y tonto / de este pueblo
de esta nación de bobos billetosos
y mozas que se dejan preñar por ser esposas
rollizas, satisfechas. Con los maquis,
cuando a veces salimos —quiero decir que es cuando
sin más él se nos pega y
les hablo de mi hermano,
él es el puto blanco de estos versos—,
cuando a veces salimos, les decía, mi hermano
se porta como el sucio cabrón metomentodo
que viene a ser, aparte de un gran necio y
—tal vez me esté pasando de adjetivos
no menos ciertos por duros / y a ver,
que me ze va ya el rismo —¿por dónde yo meandab'ah, sí:
Aparte de un gran necio y
tal vez el amargado por ególatra
que pueda ser mañana, con los años
cruzados de traiciones
que nunca cicatrizan —si es que acaso comprende
por más viejo que diablo alguna tarde.
Y llega y
se acerca cauteloso cual tigre con espejos a las mozas
doquiera que se encuentren si le placen y, calmo,
les saca del bolsillo al corazón algunos versos
—profundos, con imágenes
inútiles, alquímicas
monedas de su espíritu— y entonces
la magia se sucede y se humedecen
los coños digo sexos de las vírgenes
bestiales. Las mujeres
lo adoran y agasajan —no todas las mujeres,
por supuesto; no todas son estúpidas y bobas
como él refatuo piensa
después de ya corrido y del monólogo
que aguantan o disfrutan
porque algo es algo en fin, las pobrecillas
—según pueda ser fama o no, no importa:
Son más, salud a todas, las que en cambio
lo calan a distancia; y estas últimas
son bellas y dispuestas a los golpes están
pues saben dar y dan también el dulce
salado de sus cuerpos a unos hombres
que suyos son como ellas son las nuestras
y son las que hacen falta en la trifulca
de apuros y putadas que a rachas es la vida que nos venden.
Lo adoran y agasajan,
les decía. Se nota,
se advierte en sus sonrisas; también en las de algunos,
no todos, por supuesto, tampoco, memos hombres
—y amigos embaucados hubo algunos
también durante un tiempo— se comprueba y
lo confirma después la matemática, la firme
compulsión a mentarlo y los elogios
que en derredor recibe por su astucia simplona y
su conjura falaz por democrática, poética
de ventas posmoderna y me repito.
Y así las cosas,
ya ven ustedes:
Yo tengo un hermano,
se nos pega a veces,
pero es él el poeta y
no es mi hermano del Sur ni mi hermano Isidoro.
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Es el mismo de siempre. ¿Lo conocen ustedes? ¿No?

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NO OLVIDES RECORDÁRMELO MAÑANA
de aquella tarde juntos en granada
me viene esta otra tarde aquí de pronto
mirando igual chubasco porculero
y dándole el enjuague a los cacharros
que me he puesto a fregar de ayer con calma
clavando en el cristal de la cocina
los ojos sin salario y de repente
parado sí de pie como con hambre
de hamsun en la mesa junto a un vaso
con agua sí tratando de acordarme
yo estaba inútilmente aquí sin fósforos
del año en el que brecht satisfacciones
se puso y lo escribió cuando a la mente
me vino este recuerdo de la lluvia
los charcos los salpiques tus leotardos
tan húmedos al tacto de mis manos






Resistencias y olvidos

Linternas a lo lejos. Por las hazas
no queda sino el rastro de las mulas
mecánicas que entonces dicen mulas
y arados y hombres era de amenaza,

la sed, la mala hierba, poca traza,
la linde rencorosa de las dulas,
terrible el sol y el odio si calculas,
cabales, sí, los restos y las bazas.

Se han vuelto a repetir los mismos nombres,
los naipes emboscados, los estiércoles.
Y el padre aquí cadáver en un miércoles
ya jueves por los cerros. Eran hombres

iguales a estos tres que de la muerte
lo sacan y le cavan la gran noche.






MÁS MIERDA DE LA MISMA CALIDAD
A ver, a ver:

Poemas como
FÍJATE TÚ CÓMO ACABAN LAS COSAS, la gentuza,
EL POETA NO SUPO RESOLVER ESE PROBLEMA y
tal vez
alguno que otro más, he de afirmarlo:
No sé muy bien dónde me llevan.
O acaso es que me huelo qué suponen
del lado de los golpes y del otro,
más cutre, de los versos, y me achantan
a ratos las posibles consecuencias. No obstante:
Son malos, sí. Y qué. Muy malos.
Pero no menos pencos que esos miles
que se curran
con musas
y/o consignas
mil capullos
que aún siguen entendiendo la escritura
como algo en fin ya saben. También yo a veces pienso
que a qué ponerme en guardia y destrozarme
por dentro y dar mil hostias a aquellos que nos joden
sin tregua la marrana de la vida
si soy capaz de hacer y no es soberbia,
cien versos muy bonitos por jornada
de siete a diez —tres horas—
y luego un rato acaso
si hay ganas por la tarde y sin problema
100 versos, hala: puros, limpios, blandos.
Pero es que no son esos los versos que hacen falta
ni son estos tampoco, me temo, ni los de esos
poemas que ya he dicho. Ni los de esos
poetas tan tan suyos que se piensan
mayúsculos artífices de esencias
baratas y apestosas —si es que prenden.

(El poeta no supo resolver estos poemas), Gentuza
FÍJESE USTED CÓMO ACABAN LAS COSAS,
los azares del Paco, La canción
del parque tan ingenua y qué pezones
le voy a hacer si estimo necesaria
meterla aquí, la trampa ya oxidada
del puto y de otro libro /poema 17
,Bloqueo —siesqueasí le pongo finalmente
de título a ese arranque y putas pascuas
que tengo a medias, otros, EPITAFIO y seguro
que alguno nuevo más e incluso todos.
Y este que escribo aquí, sin mar, contigo
del otro lado siempre de la página
—poemas malos todos, sí. Y míos. Y qué.

En vísperas del mar. Allí, mañana, ya contigo,
vendrán cuando me siente las traiciones
de nuevo y nuevas dudas
mezcladas con las viejas
e indómitas certezas y más golpes
cabrones que nos tumban
vendrán.
No quiero corregir.
No quiero corregirme ya más según dictados
enquistados de Estado muy por dentro o
dados dados de azar manipulado en
—rimas tontas que las llaman. Igual
tan sólo es que me embullo de prisas por la gloria o
quizás que hasta el mismísimo ya estoy de tanto humano
que pide a gritos cobro por las teles,
por el balcón de enfrente,
desde página impar en colectiva
de versos antológica edición,
en andenes de trenes,
de metros y autobuses dando voces,
en palcos respetuosos maquinando,
en púlpitos,
en cuevas,
en tribunas,
por calles y por plazas
como idiota buscando a quién soltarle
los perros de la rabia y / sólo encuentro a felices
personas repitiendo las consignas
piadosas o las otras, las que sirven
de combustible fósil al bicho de la angustia
para que ceje nunca de jodernos
—la bestia o bicho viejo de la vida
lanzada por los buenos contra el odio
que nos mantiene vivas aunque ya
definitivamente
sin esperanzas casi,
solas,
casi sin miedo.

A ver, a ver:
MÁS MIERDA DE LA MISMA CALIDAD
puede ser un buen título. Pues venga.




Luis, encantado de haberte conocido.



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